ARTISTAS EN LAS ANTÍPODAS

De Taiwán a Brasil y de Ecuador a Tailandia

Más de 200 artistas representados por 41 galerías conforman el programa general de esta edición de Art Madrid. Durante los quince años de feria la presencia internacional tanto en el número de artistas como en las galerías ha ido aumentando hasta llegar a formar el 40% del total.

Artistas venidos desde Cuba, Venezuela, Estados Unidos, Sudáfrica, Argelia, Irán, Taiwán, Brasil, Argentina… y decenas de países que han participado en Art Madrid a lo largo de los años.

En esta edición contamos con tal variedad de artistas procedentes de países lejanos que hemos trazado la línea de las antípodas y estos son los artistas que hemos encontrado:

Mu Pan, Taiwán. Representado por Galerie LJ

Mu Pan describe su trabajo como "simplemente contar historias". En sus intrincadas escenas de batalla, figuras humanas, bestias y extrañas mezclas de los dos se unen en épicas luchas de vida o muerte. En sus esculturas de papel "origaMU", las criaturas coloridas toman forma 3D. El artista es “un creador de mundos” como él mismo indica. Retrata historias críticas repletas de detalles llevados al extremo, adentrándose en un arte donde se entremezclan referencias de historias literarias, políticas y culturales.

Mu Pan

Locusts, 2015

Acrílico sobre panel de madera

121 x 91cm

Mu Pan de origen taiwanés estudió Arte en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York, donde ahora enseña ilustración. Durante el pasado 2019 la colección SOLO acogió parte de este mundo tan peculiar en el que uno puede perderse durante horas descubriendo en cada detalle y en cada rincón de la pintura algo nuevo.

Con una mirada crítica e incisiva, pero sin perder el humor y la ironía, el autor plasma en sus cuadros todo aquello que le desagrada, como el racismo, la violencia o la mentira, y pone en el punto de mira tanto la actualidad como la naturaleza.

Sus obras reflejan el sinfín de influencias culturales al que se ha visto expuesto, desde la literatura china hasta los superhéroes, pasando por el ukiyoe, el cine o los cómics. Contemplar una obra de Mu Pan es empaparse de acción, dinamismo y energía a través de sus batallas meticulosamente construidas. Sus pinturas poseen un grado extremo de detalles que hacen recordar a los cuadros de El Bosco, con connotaciones del fin del mundo, personajes híbridos, mitad hombre mitad animal, al borde de la caricatura, así como escenas épicas en las que mezcla referencias de la actualidad y la cultura manga. La obra de Mu Pan es un pretexto para resaltar todo aquello que le desagrada: la violencia, el conflicto o la mentira, que plasma en sus cuadros en clave de ira y humor. En palabras del artista: “Dibujar y pintar son para mí las formas más obvias de reclamar justicia”. El calentamiento global, el racismo, el clasismo o las guerras comerciales entre superpotencias sirven de inspiración para este artista que pone la actualidad y la naturaleza humana en el punto de mira.

Mu Pan

Jesura The Holy Kaiju, 2019

Acrílico sobre panel de madera

92 x 243cm

Mu Pan

Tiger, 2017

Acrílico sobre panel de madera

92 x 243cm

Chen Yun, Taiwán. Galería Yiri Arts

Los dibujos de Chen Yu han evolucionado de las construcciones horizontales a las construcciones verticales, un estilo compositivo que crece hacia arriba, explorando visualmente el impacto dimensional y psicológico. Tras esa composición metódicamente planeada, y como en la poesía, hay pistas que aluden al tiempo y a la realidad. Con escenas en cámara fija, un plano detalle en un lado, la silueta de una mujer en el lado contrario, una imagen llena de simbolismo... Chen actúa como guía, portando una débil luz que acompaña al espectador hacia las profundidades de la memoria.

Chen Sheng-Wen estudió Diseño de Comunicación Visual en la Universidad Nacional Yunlin de Taiwan. Ha realizado varias exposiciones individuales y colectivas en Taiwan y Japón. Ha sido premiado con Taipei Free Art Fair, Huashan 1914 de Taipei.

Chen Yun

Indigo. The light from the forest shine on the blue ocean, 2018

Ácrilico sobre lienzo (2 piezas)

130 x 194cm

Lai Wei-YuTaiwán. Galería Yiri Arts

El artista Lai Wei-Yu toma situaciones aparentemente absurdas y las explora con un asombro infantil. Sin embargo, en los rincones oscuros también podemos vislumbrar la frustración y la desolación de la vida. Lai Wei-Yu estudió en el Instituto de Artes MFA de Taiwan. Su obra se ha expuesto en varias exposiciones individuales y colectivas además está presente en colecciones públicas como la del Museo Nacional de Bellas Artes de Taiwan.

Lai Wei-Yu

My Family, 2018

Acrílico y carboncillo sobre lienzo

160 x 160cm

Paul Rosero Contreras (Quito, 1982). MÁS arte galería

Paul es un artista conceptual que trabaja con información científica, realismo especulativo y distintas narrativas ficcionales. Su trabajo explora temas relacionados a geopolítica, problemas medioambientales y la relación del humano en ecosistemas extremos. Rosero recibió un MFA del Instituto de Artes de California – CalArts y un Master Interdisciplinario en Sistemas Cognitivos y Medios Interactivos en la Universidad Pompeu Fabra, en Barcelona. Su obra ha recibido premios nacionales e internacionales y ha sido expuesta ampliamente en la 57a. Bienal de Venecia, Pabellón Antártico, Italia, en la 5a. Bienal de Moscú de Arte Joven, en el Museo Quai Branly de París, Francia, en el Instituto Cervantes de Roma, Italia, en el Museo de Historia de Zaragoza, España, el Centro de Arte H2 de Augsburg, Alemania, en la 11a. Bienal de Cuenca, Ecuador, en Import Projects, Berlin, Alemania, en la 1a. Bienal Antártica, en la 1a. Bienal del Sur en Argentina, en la SIGGRAPH 2017 en Los Angeles, entro otros sitios. Rosero enseña e investiga en la Universidad San Francisco de Quito.

Chamnan Chongpaiboon

Girl, 2019

Acrílico sobre lienzo

120 x 100cm

Chamnan Chongpaiboon, Tailandia, Soraya Cartategui

Chamnan Chongpaiboon es parte de la nueva generación de jóvenes artistas tailandeses. Asistió a la Facultad de Bellas Artes de Shupanburi y obtuvo su Licenciatura en Bellas Artes con una mención en Realización de Grabado del Instituto de Tecnología King Mougkut de Ladkrabang.

Chamnan trabaja con un innovador estilo gráfico, bajo las bases modernas del arte multimedia y las formas de estampación japonesas. Su inspiración está muy ligada a artistas como la japonesa Yayoi Kusama (1929, Matsumoto, Japón) cuya obra gira en torno a la psicodelia, la repetición y los patrones. Su producción artística resulta limitada debido a la labor tan minuciosa que lleva a cabo el artista en la realización de cada pieza. Es un artista con un gran recorrido internacional. Entre los países y ciudades en los que ha expuesto sus piezas encontramos: Australia, Londres, Nueva York, Malasia, Hong Kong, Yakarta, Miami, Singapur, etc.

Eduardo Marco, Porto Alegre (Brasil). Galería Zielinsky

El envite artístico que mueve a este fotógrafo es la inquietud por desbrozar lo que está oculto a la mirada del común; desvelar en su sentido más literal lo insignificante en apariencia, pero que la mirada del artista nos hace percibir como un armónico encendiendo en nosotros la chispa del entusiasmo. En este proceso la honestidad Marco no carga con el pesado fardo de los supuestos teóricos, se entrega sin dogmas aprendidos. La mirada de Marco la que rescata la belleza prístina del loto prendida en el charco de lodo. Ha participado en multitud de proyectos en diferentes puntos de la geografía mundial como China o Brasil.

Eduardo Marco

Welcome to Cairo, 2019

Fotografía

35 x 52cm

Eduardo Marco

Cairo 1, 2019

Fotografía

35 x 52cm

Nina Franco. Río de Janeiro (Brasil), Paulo Nunes Arte Contemporânea

La obra de la artista visual Nina Franco nos lleva a profundizar en los conflictos sociopolíticos contemporáneos. Ha tenido dos exposiciones individuales presentando su serie principal: "Soul Black" en Brasil y "Déjame gritar" en Irlanda, así como varias exposiciones grupales en Brasil, Irlanda, Grecia y Reino Unido.

Los orígenes del arte de acción pueden situarse en los movimientos dadaístas y surrealistas de 1920, donde empiezan a verse los primeros acontecimientos o encuentros en los que se consolidan los término collage o assemblage; sin embargo, no es hasta la década de los 60 cuando estas manifestaciones adquieren entidad propia y se constituyen en un movimiento artístico independiente. El arte de acción, también llamado arte en vivo, ahonda en la idea de que no se puede separar el proceso de creación artística de la propia vivencia, como si todo estuviese conectado y el verdadero arte es el que tiene lugar en los procesos, no tanto en los resultados materializados.

Olga Diego preparándose para la performance. Foto de Marc Cisneros

A la evolución de esta idea contribuyó notablemente Allan Kaprow, un artista nacido en Atlantic City y que otorgó verdadero significado a los términos happening o performance. En la visión de este autor, el arte cobra sentido en la interrelación del artista con el espectador en el proceso de creación artística. Kaprow acuñó una frase célebre en este movimiento:

La línea entre el arte y la vida debe mantenerse tan fluida, y quizá indistinta, como sea posible

Artista incansable, contribuyó notablemente a los movimientos fluxus y body art, y realizó infinidad de “actividades” (así las llamaba) a lo largo de su carrera. Hoy debemos mucho a este precursor, que se dejó llevar por el impulso creador canalizado en acciones donde lo efímero y lo vivencial se fusionan.

Eunice Artur y Bruno Gonçalves durante la performance. Foto de Sara Junquera

Hoy el arte performativo sigue despertando una enorme curiosidad, pese a haber transcurrido 60 años desde su nacimiento. No obstante, dentro de la historia del arte, sigue siendo una corriente aún novedosa y minoritaria. Precisamente por ello, Art Madrid quiso trasladar el arte de acción al entorno de la feria y compartir con el público una experiencia artística, distinta de la oferta expositiva de las galerías participantes, para que el contacto con el pulso contemporáneo actual se transformase en un recuerdo, un acontecimiento, una vivencia. El carácter momentáneo de estas acciones, su naturaleza efímera en que solo existen en el aquí y ahora, hace que cada propuesta sea doblemente interesante porque es totalmente irrepetible.

El programa “Art Madrid-Proyector’20” incluyó cuatro intervenciones durante los días de la feria. Hemos tenido ocasión de recordar dos de estas performances en las que dominaba el sonido y la imagen de vídeo, de la mano de Iván Puñal y Arturo Moya y Ruth Abellán. Hoy damos paso a las otras dos, cuya principal característica es la generación de un espacio intimista, una suerte de realidad paralela que plantea dudas en el espectador sobre qué está viendo y cómo debe interpretarlo.

Eunice Artur durante la performance. Foto de Sara Junquera

Una de estas obras fue “Partidura”, de la artista portuguesa Eunice Artur en colaboración con Bruno Golçalves, que tuvo lugar el jueves 27 a las 20h. Este proyecto explora la idea de elaborar una notación musical para las nuevas formas de sonido electrónico, y lo hace a través de una intervención en directo a la que se incorporan elementos vegetales, cuerdas que vibran con el sonido y mucho polvo de carboncillo, con el propósito de que sean las ondas sonoras las que muevan los elementos y “dibujen” su propia representación gráfica. La performance muestra a Eunice interactuando con estos elementos mientras Bruno emite sonidos amplificados con una guitarra eléctrica. El conjunto resulta misterioso y poético, al mismo tiempo. El deseo de transformar el sonido en una plasmación pictórica se despliega en acciones delicadas, medidas y sigilosas para interferir lo menos posible en el proceso. Eunice se mueve entre pliegos de papel colgados del techo cubiertos de polvo de grafito, y busca el ángulo apropiado para hacer vibrar unas cuerdas que atraviesan los pliegos en diagonal. Este proceso de creación en directo se basa en la espera y la contemplación, envuelto en una música que parece un mantra venido de otras tierras.

Olga Diego y Mario Gutiérrez Cru antes de la performace. Foto de Marc Cisneros

La última performance del ciclo fue protagonizada por Olga Diego, el sábado 29. La entrada de la feria se transformó en un escenario improvisado en el que la artista llevó a cabo su acción “The bubble woman show”. Olga Diego lleva tiempo trabajando sobre el concepto de vuelo y su integración en el arte a través de artefactos que puedan volar de manera autónoma, sin combustión. Uno de sus proyectos más ambiciosos en este tema es “El jardín autómata”, una enorme instalación de un centenar de figuras hinchables hechas con plástico transparente que ocupó los 1.000 m2 de Museo de Arte Contemporáneo de Alicante y la Sala de Exposiciones Lonja del Pescado, también en Alicante. Esta propuesta, además de ahondar en la investigación sobre la ligereza de los materiales y la capacidad de mantenerse en suspensión con el máximo ahorro energético, es una crítica abierta al uso desmesurado del plástico en nuestro entorno y a su aberrante poder de contaminación.

Foto de Ricardo Perucha

“The bubble woman show” es una acción que implica al espectador. Olga se introduce en una burbuja gigante de plástico translúcido sin que el aire de su interior se escape, y así, como si fuese una pompa de jabón, se mueve por el espacio hasta que invita a alguien del público a entrar con ella en la burbuja y compartir un momento íntimo. Ese diálogo personal es la parte más desconocida y misteriosa del proceso, y nos invita a reflexionar sobre las situaciones de aislamiento, sobre el retorno al útero materno, sobre la necesidad de resguardarse del excesivo ruido de este mundo acelerado.

Ambas acciones despertaron el asombro de los visitantes y convirtieron la feria en un espacio en el que el arte en vivo tuvo un papel transformador dentro de la amplia oferta artística que el evento ofrece cada año.