Art Madrid'26 – ART MADRID CLAUSURA SU RENOVADA 14ª EDICIÓN CON UN BALANCE MUY POSITIVO

Un año más, Art Madrid refuerza su posición como una de las ferias de arte contemporáneo más destacada en la Semana del Arte, clausurando su decimocuarta edición con un balance muy positivo: más de 20.000 personas visitaron la feria y la gran mayoría de los galeristas participantes afirman estar muy satisfechos con el balance de ventas efectuadas durante los cinco días de celebración.

Esta edición, la feria ha vuelto a superar las cifras de visitantes siendo, en opinión general del público, una de las ferias más acogedoras, cercanas y agradables en su recorrido. Además, esta edición ha logrado unas excelentes impresiones por parte del sector profesional, destacando por tener un mayor protagonismo en los medios de comunicación nacionales e internacionales. En segundo lugar, el Programa Paralelo de actividades también ha destacado por recibir una gran acogida por parte del público general y una excelente crítica del sector profesional. Este año el programa estuvo dedicado al videoarte, fue comisariado por Mario Gutiérrez Cru, director del Festival de videoarte Proyector y celebrado en CaixaForum Madrid y la Sala Alcalá 31.

Foto. Diana Fernández.

En general, los medios han destacado el nuevo y más cualitativo criterio de selección del Comité y de los galeristas, presentando selecciones estrictamente contemporáneas y dejando definitivamente atrás el llamado “segundo mercado”. Además, en esta edición todas las disciplinas artísticas actuales han tenido cabida, desde la pintura, la escultura, la fotografía, el videoarte hasta aquellas más híbridas e incluyendo artes vivas como la performance. Las críticas más sobresalientes se han vinculado, por un lado, con el nuevo programa One Project, comisariado por Nerea Ubieto; y por otro lado, con la performance “Copying Claudia”, realizada por el artista Pachi Santiago (Galería Zielinsky). Sin duda, los medios también han celebrado especialmente la instalación audiovisual dentro de la serie “Repúblicas Mínimas” del Artista Invitado, Rubén Martín de Lucas.

Foto. Paola Aloise.

Como explica el crítico y comisario Alfonso de la Torre, miembro del Comité de Art Madrid, la feria “ha alcanzado su mayoría de edad”, destacando “la calidad de la selección de galerías” que este año se han expuesto “con mayor clarificación del espacio, lo que ha permitido una mejor lectura y apreciación de las obras”.

En la feria se ha generado un alto volumen de ventas y la gran mayoría de galeristas están muy satisfechos con el balance de ventas realizadas. En general, cabe destacar el aumento de la presencia de coleccionistas particulares e institucionales, desde entidades locales y autonómicas hasta internacionales. Sobresalen las visitas de profesionales de Administraciones de todo el país; responsables de instituciones culturales públicas tan destacadas como el Ministerio de Cultura, MUSAC, IVAM, MARCO, ARTIUM, CA2M, CEART o el Museo Picasso; especialistas y académicos de universidades nacionales como la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Autónoma de Madrid o la Universidad Nebrija; al igual que han recorrido la feria representantes de colecciones privadas como las de Iberdrola, Repsol, Iberia, Mercedes-Benz o Inelcom.

Foto. Melisa Medina.

Expositores nacionales como Víctor Lope Arte Contemporáneo (Barcelona), Bea Villamarín (Gijón), Moret Art (A Coruña), Marita Segovia (Madrid), Miquel Alzueta (Barcelona), Aurora Vigil-Escalera (Gijón), Zielinsky (Barcelona), Hispánica Contemporánea (Madrid-Ciudad de México), 3 Punts (Barcelona), BAT Alberto Cornejo (Madrid), DDR Art Gallery (Madrid) o About Art (Lugo), junto con expositores foráneos como Paulo Nunes-Arte Contemporânea (Vila Franca de Xira, Portugal), Schmalfuss (Berlín) o Yiri Arts (Taipei, Taiwán), señalaron un balance positivo.

Foto. Ione Adán.

Por un lado, uno de los galeristas nacionales especialmente satisfecho ha sido Víctor Lope Arte Contemporáneo (Barcelona), cuya selección, integrada por los trabajos de Patrik Grijalvo, Kepa Garraza, Jacinto Moros y Dirk Salz, junto con el solo show de Alejandra Atarés en el programa One Project, funcionaron muy bien a nivel comercial, vendiéndose piezas tanto a coleccionistas privados como a grandes colecciones de fundaciones. Además, el galerista Víctor Lope agradece haber sido destacado y premiado como uno de los dos mejores stands de esta edición. Por otro lado, la galería taiwanesa Yiri Arts, dirigida por Orton Huang y presente en la feria desde hace años, destaca que “la mayoría del público ya conoce mucho mejor a nuestros artistas; esta edición hemos optado por crear un diálogo más intenso entre los artistas taiwaneses y los españoles, presentado a dos mujeres (Chen Yun y Mònica Subidé) y dos hombres (Guim Tió y Lai Wei-Yu) y múltiples conexiones entre ellos”. Siendo el trabajo de Guim Tió el más vendido, el equipo de la galería afirma que siempre disfruta mucho participando en Art Madrid.

Foto. Ione Adán. Imagen con obra de Pepa Salas.

Por último, David Delgado Ruiz, director de la galería online DDR Art Gallery, una de las galerías que participaron por primera vez dentro del One Project, reconoce que, aunque quedan algunos tratos por concluir en los próximos días, el balance es bueno y destaca la acogida del trabajo de Virginia Rivas: “la acogida ha sido excelente, tanto por parte de la crítica especializada y los coleccionistas, como por parte del público general”.

Foto. Ione Adán. Imagen con obra de François Bel.

Art Madrid, además de mostrar un panorama único de la creación actual y fomentar el coleccionismo de arte contemporáneo, es un espacio en el que artistas, galeristas, comisarios, críticos y otros agentes culturales crean nuevas relaciones, plantean futuras colaboraciones o encargan próximos trabajos. Y, aunque la feria haya concluido, la labor de Art Madrid continúa el resto del año en su versión digital, a través de la comunicación, la creación de contenido propio y la plataforma de compra-venta online Art Madrid Market.

¡Muchas gracias a todos por formar parte de una de las ediciones más exitosas de Art Madrid!

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.