Art Madrid'26 – ART MADRID DONA 5 OBRAS AL MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO

Art Madrid, que se celebra del 23 al 27 de febrero en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, ha seleccionado 5 obras que donará al Museo de Arte Contemporáneo (MMAC), dependiente del Ayuntamiento de Madrid. Las piezas seleccionadas son: ‘Isabel II’ de Kepa Garraza; ‘Humo VI’ de Isabel Alonso Vega; ‘Palacio de Cristal’ y ‘Madrid, Gran Vía, 2018’ de Leticia Felgueroso; y ‘Flexia 9’ de Toño Barreiro. Los cuatro artistas españoles cuentan con una carrera ya consolidada dentro del panorama artístico contemporáneo de nuestro país y con una importante proyección internacional. Las obras se encuentran en estos momentos expuestas en la feria y una vez finalizada, este domingo 27 de febrero, se trasladarán al museo para que puedan ser admirados por todos los visitantes.

Kepa Garraza

Isabel II, 2021

Carbón comprimido sobre papel

100 x 75cm

Las piezas elegidas son:

“Isabel II’ de Kepa Garraza realizada en carbón comprimido sobre papel en 2021. Las obras de Kepa Garraza (Berango, Vizcaya, 1979) reflexionan acerca de la naturaleza de las imágenes que consumimos a diario. Mediante escenarios ficticios donde se recrea una realidad paralela, invita al espectador a cuestionarse problemáticas relacionadas con la identidad y la manipulación de la información. Su obra cuestiona los discursos oficiales, y pone en tela de juicio los procesos de legitimación institucional. Su mirada irónica y acida ofrece alternativas a la realidad que conocemos y nos propone un ejercicio saludable: dudar siempre de la versión oficial. Esta pieza puede verse en la galería Víctor Lope Arte Contemporáneo.

Isabel Alonso Vega

Humo VI, 2018

Humo y metacrilato

50 x 50cm

‘Humo VI’, expuesta en la galería Hispánica Contemporánea, es la escultura de Isabel Alonso Vega creada con humo y metracrilato en el 2018. Las obras de Isabel Alonso (Madrid, 1968) hablan de lo intangible, de aquello que está ahí pero apenas puede ser visto, es casi imposible de tocar y mucho menos atrapar. Lo intangible se hace presente y se presenta encerrado, pero no por ello inmóvil, ya que las formas tienen su propia vida y van cambiando según la iluminación y la perspectiva desde donde se mire.

Leticia Felgueroso

Madrid, Gran Vía 2018, 2018

Fotografía y gelatina de plata sobre papel RC

150 x 205cm

Las fotografías ‘Palacio de Cristal’ y ‘Madrid, Gran Vía 2018’, expuestas en la galería BAT Alberto Cornejo, son dos de las piezas que se donarán pertenecientes a Leticia Felgueroso. Las obras de Felgueroso (Madrid, 1963) se basan en escenas urbanas de un atrayente cromatismo que nos hacen imaginar una ciudad diferente. Sus fotografías se encuentra en numerosas embajadas españolas por todo el mundo y ha realizado encargos para entidades como Ifema o el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.

Toño Barreiro

Flexia 9, 2018

Esmalte sobre aluminio

65 x 65cm

‘Flexia 9’ de Toño Barreiro, realizada en esmalte sobre aluminio en 2018, es otra de las piezas que se incorporarán a la colección del Museo de Arte Contemporáneo y que se puede ver en Shiras Galería. Toño Barreiro (Zamora, 1965) viene desarrollando, desde mediados de la década de los ochenta, un trabajo multidisciplinar que alterna la fotografía, la pintura, la escultura y los procesos digitales. En su trabajo se pueden observar toda una serie de nuevas metodologías y procesos creativos que dan lugar a pinturas sinuosas y sinestésicas, jugando con el concepto de la deconstrucción, lo simbiótico o los procesos biológicos más elementales.




CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La práctica del colectivo DIMASLA (Diana + Álvaro), (Valencia, 2018), se sitúa en un cruce fértil entre arte contemporáneo, pensamiento ecológico y una filosofía de la experiencia que desplaza el énfasis de la producción hacia la atención. Frente a la aceleración visual y material del presente, su trabajo no propone una oposición frontal, sino una reconciliación sensible con el tiempo, entendido como duración vivida más que como medida. La obra emerge así como un ejercicio de detenimiento, una pedagogía de la percepción donde contemplar y escuchar devienen modos de conocimiento.

En sus trabajos, el territorio no funciona como marco, sino como agente. El paisaje participa activamente en el proceso, estableciendo una relación dialógica que recuerda a ciertas corrientes eco-críticas, en las que la subjetividad se descentra y se reconoce como parte de un entramado más amplio. Esta apertura implica una ética de la exposición: exponerse al clima, a la intemperie y a lo imprevisible supone aceptar la vulnerabilidad como condición epistemológica.

Los materiales -telas, pigmentos, huellas- operan como superficies de inscripción temporal, memorias donde el tiempo deja rastro. La planificación inicial se concibe como hipótesis abierta, permitiendo que el azar y el error actúen como fuerzas productivas. De este modo, la práctica artística de DIMASLA (Diana + Álvaro) articula una poética del cuidado y del estar-con, donde crear es, ante todo, una forma profunda de sentir y comprender la naturaleza.



En un momento histórico marcado por la velocidad y la sobreproducción de imágenes, vuestro trabajo parece reivindicar la lentitud y la escucha como formas de resistencia. ¿Podría decirse que vuestra práctica propone un modo de reaprender el tiempo desde la experiencia estética?

Diana: Sí, pero más que resistencia o reivindicación, es conciliación, es amor. Parece lentitud, pero es detenimiento, es reflexión. Ocupar el tiempo desde la contemplación o la escucha es una manera de sentir. La experiencia estética nos lleva a un camino de reflexión sobre lo que hay fuera y lo que hay dentro.


El territorio no aparece en vuestra obra como un fondo o un escenario, sino como un interlocutor. ¿Cómo se negocia esa conversación entre la voluntad del artista y la voz del lugar, cuando el paisaje mismo participa del proceso creativo?

Álvaro: Para nosotros el paisaje es como un compañero de vida o un amigo cómplice, y lógicamente es una relación íntima que se extiende a nuestra práctica. Vamos a visitarlo, a estar con él, a co-crear juntos. Entablamos una conversación que va más allá de la estética; son conversaciones llenas de acción, contemplación, comprensión y respeto.

Al final, de algún modo, él se expresa a través del material y nosotros respetamos todas sus cuestiones, valorando al mismo tiempo aquello que nos inquieta, nos produce y nos estimula en torno a esta relación.


La conquista de los conejos I & II. 2021. Proceso.


En vuestro modo de hacer se intuye una ética de la exposición: exponerse al entorno, al clima, al otro, a lo impredecible. ¿Hasta qué punto esa vulnerabilidad es también una forma de conocimiento?

Diana: Para nosotros esa vulnerabilidad nos enseña mucho, sobre todo humildad. Cuando estamos ahí fuera y sentimos el frío, la lluvia o el sol, nos damos cuenta de lo pequeños e insignificantes que somos en comparación a la grandeza y la fuerza de la naturaleza.

Entonces, sí; consideramos esa vulnerabilidad como una fuente profunda de conocimiento que nos ayuda, entre otras muchas cosas, a despojarnos del ego y a entender que solo somos una pequeña parte de un entramado mucho más complejo.


A veces las montañas también lloran. 2021. Desprendimiento de rocas caliza, sol, lluvia, viento, resina de pino sobre acrílico en tela de algodón natural, expuesta en manto de esparto y caliza durante dos meses. 195 cm x 130 cm x 3 cm.


Vuestras obras a menudo emergen de procesos prolongados de exposición al medio. ¿Podría pensarse que la materia -las telas, los pigmentos, los rastros del entorno- actúa como una memoria que el tiempo escribe sobre vosotros tanto como vosotros sobre ella?

Álvaro: Esto da para una conversación larga sentados en una piedra; sería bastante estimulante. A ver, si las experiencias moldean el interior de las personas y esto nos hace ser quienes somos en un momento presente, diría que sí, sobre todo a lo primero. Salir de nuestra zona de confort nos ha llevado a aprender de la perseverancia de las plantas, la calma geológica de las montañas, y con ello a reconciliarnos con el tiempo, el entorno, la naturaleza, con nosotros mismos e incluso con nuestra propia práctica. Igual que las telas guardan la memoria del lugar, nosotros reaprendimos a poner detenimiento y comprensión. Al final, es una manera de profundizar en el sentir.


El zorro y sus camelos.2022. Detalle.


¿Hasta qué punto planificáis vuestras obras y cuánto espacio dejáis para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

Diana: Nuestra planificación se reduce a la hipótesis inicial. Elegimos los materiales, los colores, los lugares e incluso a veces la ubicación, pero dejamos todo el espacio posible para que ocurra lo inesperado. Al final se trata de eso, de que la naturaleza hable y que la vida suceda. Para nosotros, tanto lo inesperado como el error forman parte de la complejidad del mundo, y en ello encontramos una belleza natural.