ART MADRID Y LOS MAESTROS DE LA VANGUARDIA

El arte contemporáneo bebe de los grandes artistas de las vanguardias, creadores que exprimieron los lenguajes plásticos para sacar la máxima expresividad al color, la forma o la textura frente a la figuración más tradicional y académica. No podemos entender gran parte del arte emergente sin conocer a los maestros del avant-garde y en Art Madrid tenemos algunos de sus nombres más representativos.

Antoni Tàpies

Sense titol, 1970

Acrílico, grafito, collage y montaje sobre cartón

28 x 39cm

Surrealismo, expresionismo abstracto, la escuela de Cuenca, el pop, Equipo Crónica, el Grupo El Paso... los movimientos de vanguardia removieron los cimientos del arte en el pasado siglo y sus autores son la semilla del arte más actual. El conceptualismo, el site specific, los ready made, la pintura matérica tienen sus raíces en aquellos maestros y hay galerías cuyo fondo es un tesoro de las vanguardias.

Antonio Saura

Charles, 1989

Óleo sobre lienzo

130 x 97cm

La Galería Benlliure (Valencia) fundada en 1984 y dirigida por Vicente y Alejandro Segrelles se ha especializado en estos valores consolidados sin dejar de lado a los jóvenes artistas. En estos 20 años han expuesto a artistas de reconocido prestigio, pintura de finales del siglo XIX y principios del XX, Escuela de París, Grupo El Paso, Vanguardias históricas, paisajismo español del siglo XX, destacando sus exposiciones colectivas tituladas “Muestra Benlliure “ donde anualmente se exponen obras seleccionadas de grandes firmas. En Art Madrid’18 nos proponen una exposición conjunta de diferentes autores de referencia, pertenecientes al grupo El Paso, tales como Luis Feito, Antonio Saura o el ecléctico Luis Gordillo, partidario de la nueva figuración. También cuentan con obra de José Guerrero, grabador y pintor español nacionalizado estadounidense enmarcado dentro del expresionismo abstracto, y de artistas como Carmen Calvo, Eduardo Chillida, Juan Genovés, Manuel Hernández Mompó, Joan Hernández Pijuan, Miquel Navarro, Jaume Plensa, Antoni Tàpies, Juan Uslé y Manolo Valdés.

Joan Miró

Peinture VI, 1969

Óleo sobre lienzo

27 x 16cm

Por su parte, la Galería Marc Calzada (Barcelona), fundada en 1996, presenta en Art Madrid’18 una colectiva que une la figura de Joan Miró con los artistas presentes en la controvertida exposición española de la XXXVII Bienal de Venecia del 1976, titulada “Vanguardia artística y realidad social: España 1936-1976”.

Marc Calzada convertirá su stand en la feria en una mini Bienal del 76 con obra de Miró y de aquellos artistas que él mismo eligió para acompañarle en Venecia y entre los que se encuentran Picasso, Calder, Alberto Sánchez, Josep Renau, Dau al Set, El Paso, Eduardo Arroyo, Alberto Corazón, Chillida, Oscar Domínguez, Equipo Crónica, Equipo 57, Juan Genovés, Gordillo, Millares, Lucio Muñoz, Oteiza, Palazuelo, Saura o Tàpies… Un verdadero recorrido por la historia del “arte nuevo” español.

Inconfundible y personal, la obra de Tamara Łempicka condensa toda una corriente estética que hizo furor en el primer tercio del siglo pasado al tiempo que consiguió autodefinirse y marcar un estilo propio que hoy todos reconocemos. Los motivos y las composiciones que la artista escogía para sus piezas encajaban a la perfección con el Art Decó. Sus volúmenes envolventes, sus figuras redondeadas y un claro contraste de colores marcaron su trayectoria, lejos de los recursos florales y de las siluetas más esbeltas de desarrollo vertical que tanto definían este movimiento.

Tamara Łempicka, “Las jóvenes”, ca. 1930

Precisamente el triunfo de Tamara, ya en sus primeros años, y el hecho de que fuese una artista mujer abriéndose camino en un sector hasta el momento aún dominado por los hombres, encierra un halo de misterio y glamour que sigue despertando nuestra curiosidad. La vida de esta pintora nacida en Varsovia en 1898 representa el espíritu bohemio que habitualmente se atribuye a los artistas de principios de siglo, con una producción muy demandada y una larga lista de espera para encargar un retrato.

Su vida, en efecto, es el relato de un viaje sin tregua que comenzó con sus estudios en un internado en Suiza y con las vacaciones de familia por Italia. La Revolución Bolchevique supuso un cambio en su vida, cuando, ya casada, se convirtió en refugiada pasando por Copenhague, Londres y París, donde se estableció en 1923. En este contexto de huida y cambio, Tamara no abandonó la pintura, en la que se había iniciado en la adolescencia, y dejó que el influjo de las corrientes artísticas de la capital francesa penetrasen en su obra. Por eso, en ocasiones, sus pinturas se han calificado como de un “cubismo suave”, estilo en el que muchos artistas de la época estaban despuntando. En 1925 inauguró su primera gran exposición en Milán, y en 1927 obtiene su primer premio con la obra “Kizette en el balcón” en la Exposición Internacional de Burdeos. En los años siguientes da el salto a Nueva York, lugar donde su carrera llega a la cumbre.

Tamara Łempicka, “La durmiente”, 1932

La obra de Łempicka es enigmática y única, como ella misma, cuando abiertamente reconocía su bisexualidad en un contexto de prohibiciones sociales. Su estilo ha calado hondo, más allá incluso de la época en que la pintora alcanzó su mayor reconocimiento en vida, y ha influido en otros creadores posteriores que admiten la admiración que sus piezas despiertan. Hoy, su trabajo visita Madrid en el Palacio de Gaviria, 86 años después de que la propia Tamara pasase por nuestro país en uno de sus numerosas viajes por Europa.