Art Madrid'26 – ART MADRID Y LOS MAESTROS DE LA VANGUARDIA

El arte contemporáneo bebe de los grandes artistas de las vanguardias, creadores que exprimieron los lenguajes plásticos para sacar la máxima expresividad al color, la forma o la textura frente a la figuración más tradicional y académica. No podemos entender gran parte del arte emergente sin conocer a los maestros del avant-garde y en Art Madrid tenemos algunos de sus nombres más representativos.

Antoni Tàpies

Sense titol, 1970

Acrílico, grafito, collage y montaje sobre cartón

28 x 39cm

Surrealismo, expresionismo abstracto, la escuela de Cuenca, el pop, Equipo Crónica, el Grupo El Paso... los movimientos de vanguardia removieron los cimientos del arte en el pasado siglo y sus autores son la semilla del arte más actual. El conceptualismo, el site specific, los ready made, la pintura matérica tienen sus raíces en aquellos maestros y hay galerías cuyo fondo es un tesoro de las vanguardias.

Antonio Saura

Charles, 1989

Óleo sobre lienzo

130 x 97cm

La Galería Benlliure (Valencia) fundada en 1984 y dirigida por Vicente y Alejandro Segrelles se ha especializado en estos valores consolidados sin dejar de lado a los jóvenes artistas. En estos 20 años han expuesto a artistas de reconocido prestigio, pintura de finales del siglo XIX y principios del XX, Escuela de París, Grupo El Paso, Vanguardias históricas, paisajismo español del siglo XX, destacando sus exposiciones colectivas tituladas “Muestra Benlliure “ donde anualmente se exponen obras seleccionadas de grandes firmas. En Art Madrid’18 nos proponen una exposición conjunta de diferentes autores de referencia, pertenecientes al grupo El Paso, tales como Luis Feito, Antonio Saura o el ecléctico Luis Gordillo, partidario de la nueva figuración. También cuentan con obra de José Guerrero, grabador y pintor español nacionalizado estadounidense enmarcado dentro del expresionismo abstracto, y de artistas como Carmen Calvo, Eduardo Chillida, Juan Genovés, Manuel Hernández Mompó, Joan Hernández Pijuan, Miquel Navarro, Jaume Plensa, Antoni Tàpies, Juan Uslé y Manolo Valdés.

Joan Miró

Peinture VI, 1969

Óleo sobre lienzo

27 x 16cm

Por su parte, la Galería Marc Calzada (Barcelona), fundada en 1996, presenta en Art Madrid’18 una colectiva que une la figura de Joan Miró con los artistas presentes en la controvertida exposición española de la XXXVII Bienal de Venecia del 1976, titulada “Vanguardia artística y realidad social: España 1936-1976”.

Marc Calzada convertirá su stand en la feria en una mini Bienal del 76 con obra de Miró y de aquellos artistas que él mismo eligió para acompañarle en Venecia y entre los que se encuentran Picasso, Calder, Alberto Sánchez, Josep Renau, Dau al Set, El Paso, Eduardo Arroyo, Alberto Corazón, Chillida, Oscar Domínguez, Equipo Crónica, Equipo 57, Juan Genovés, Gordillo, Millares, Lucio Muñoz, Oteiza, Palazuelo, Saura o Tàpies… Un verdadero recorrido por la historia del “arte nuevo” español.


El círculo como dispositivo crítico y el marcador como catalizador contemporáneo


POSCA, marca japonesa de marcadores de pintura a base de agua, se ha consolidado desde los años 80 como un instrumento central en las prácticas artísticas contemporáneas vinculadas al arte urbano, la ilustración, el diseño gráfico y la experimentación interdisciplinar. Su fórmula opaca, cromáticamente intensa y de secado rápido, compatible con soportes tan diversos como el papel, la madera, el metal, el vidrio o el textil, ha favorecido una expansión técnica que trasciende el estudio tradicional y dialoga con el espacio público, el objeto y la instalación.



En este contexto, POSCA más allá de ser una herramienta de trabajo, opera como infraestructura material de la creación contemporánea; un dispositivo técnico que facilita la inmediatez del gesto sin renunciar a la densidad cromática ni a la precisión formal. Su versatilidad ha contribuido a democratizar el acceso a lenguajes tradicionalmente asociados a la pintura, posibilitando una circulación más horizontal entre prácticas profesionales y amateur.

Esta dimensión expandida del medio encuentra un marco conceptual particularmente pertinente en The Rolling Collection, exposición itinerante comisariada por ADDA Gallery. El proyecto propone una investigación colectiva en torno al formato circular entendido no sólo como contenedor formal, sino como estructura simbólica y campo de tensión espacial.



Históricamente, el círculo ha operado como figura de totalidad, continuidad y retorno. En el contexto de The Rolling Collection, el formato circular se desplaza de su carga simbólica clásica hacia una dimensión experimental y se convierte en un soporte que cuestiona la frontalidad rectangular hegemónica en la tradición pictórica occidental. La ausencia de ángulos obliga a replantear la composición, el equilibrio y la direccionalidad del trazo.

Lejos de ser una mera restricción formal, esta condición genera una economía específica de decisiones plásticas. El borde curvo tensiona la relación entre centro y periferia, diluye jerarquías internas y promueve dinámicas visuales centrífugas y centrípetas. El resultado es un conjunto de obras que interroga los modos de construcción de la imagen.



Tras su recorrido en 2025 por Barcelona, Ibiza, París, Londres y Tokio, una selección de la muestra se presenta en Art Madrid, reforzando su vocación internacional y su capacidad de adaptación a distintos contextos culturales. La propuesta para Art Madrid’26 reúne a artistas cuyas trayectorias se sitúan en la intersección entre arte urbano, ilustración contemporánea y prácticas híbridas: Honet, Yu Maeda, Nicolas Villamizar, Fafi, Yoshi y Cachetejack.

Aunque sus lenguajes son heterogéneos, desde aproximaciones más gráficas y narrativas hasta exploraciones cromáticas de fuerte carga gestual, la curaduría establece un eje común. Una actitud libre, experimental y marcadamente colorista. En este sentido, el color actúa como estructura conceptual que articula las obras y las conecta con la materialidad específica de POSCA.



La intensidad cromática propia del marcador dialoga con la contundencia formal del círculo, generando superficies donde la saturación y el contraste adquieren protagonismo. La herramienta se integra así en el discurso expositivo, siendo un elemento coherente con las estéticas de los artistas participantes

Uno de los aspectos más importantes del proyecto es la incorporación activa del público. En el espacio expositivo, que ocupará la acción de POSCA durante Art Madrid’26, los visitantes podrán intervenir círculos dispuestos en la pared, utilizando marcadores POSCA, integrándose de esta manera simbólica a The Rolling Collection durante su paso por Madrid.



Esta estrategia introduce una dimensión relacional que desestabiliza la noción de obra cerrada. De esta manera la autoría se descentraliza y el espacio expositivo se transforma en superficie dinámica de acumulación de gestos. Desde una perspectiva teórica, podría leerse como una aproximación a prácticas participativas que, sin renunciar a la calidad formal del conjunto, abren el dispositivo artístico a la contingencia y a la multiplicidad de voces.

La elección de POSCA como herramienta para esta intervención colectiva no es casual. Su facilidad de uso, control del trazo y compatibilidad con múltiples superficies garantizan una experiencia accesible sin comprometer la potencia visual del resultado. El marcador funciona de esta forma, como mediador entre el ámbito profesional y la experimentación espontánea, borrando las jerarquías técnicas.



El propio título, The Rolling Collection, sugiere una colección en movimiento, no fijada a un único espacio ni a una configuración definitiva. El carácter itinerante, sumado a la incorporación de intervenciones locales, convierte la acción en un organismo en constante transformación. En este marco, POSCA se posiciona como catalizador material de una comunidad creativa transnacional. La marca, históricamente vinculada a escenas urbanas y prácticas emergentes, refuerza su identidad como aliada de procesos abiertos, experimentales y colaborativos.

POSCA x The Rolling Collection no debe leerse únicamente como una colaboración entre empresa y proyecto curatorial, es sobre todo, una convergencia estratégica entre herramienta, discurso y comunidad. La acción propone una reflexión sobre el formato, la circulación global del arte contemporáneo y la expansión de la autoría; POSCA aporta la infraestructura técnica que hace posible tanto la obra individual como la experiencia colectiva.