Art Madrid'26 – ART MADRID’19 ABRE CONVOCATORIA PARA GALERÍAS NACIONALES E INTERNACIONALES

Art Madrid Feria de Arte Contemporáneo celebra su decimocuarta edición del 20 al 24 de febrero de 2019, y lo hace por sexto año consecutivo en un espacio y ubicación inigualables, la Galería de Cristal de CentroCentro Cibeles.

Cumplimos 14 años de compromiso con el arte contemporáneo y ya hemos comenzado los preparativos de la próxima edición, que promete novedades. Art Madrid, siempre pionera en el mercado del arte, ha sabido responder a las demandas del sector con su fuerte apuesta por la presencia digital y, por eso, incorpora ahora Art Madrid Market una plataforma de difusión y venta online que estará a disposición de los expositores antes, durante y después de la feria. Esta iniciativa ayudará a dar gran visibilidad a galerías y artistas, eliminando fronteras y expandiendo horizontes.

Art Madrid es ya un referente dentro de la Semana del Arte de Madrid, reuniendo cada mes de febrero a más de 20.000 visitantes, entre los que se encuentran profesionales, coleccionistas y amantes del arte. Cada año, Art Madrid trabaja para ampliar su presencia más allá de nuestras fronteras, lo que ha atraído a un número considerable de galerías extranjeras que ya son fieles a nuestra propuesta. En el empeño por reforzar la apertura de la feria al mercado del arte exterior, en esta edición se destinarán 15 stands a galerías internacionales.

Abrimos el plazo de solicitud para participar en el Programa General de Art Madrid’19. La feria está destinada a galerías nacionales e internacionales especializadas en arte contemporáneo y emergente en todas sus disciplinas; pintura, escultura, fotografía, obra gráfica, video-arte, instalación, dispositivos 3D... La fecha límite para mandar las propuestas es el 30 de junio.

Con cerca de 2800m2 expositivos, Art Madrid reúne las creaciones más recientes de artistas de larga y media carrera, así como de jóvenes talentos y arte emergente. La Galería de Cristal de CentroCentro Cibeles es el escenario perfecto para hacer del corazón de la ciudad un lugar de referencia en arte contemporáneo.

Como en las cinco últimas ediciones, Art Madrid’19 contará con un artist@ invitad@ y con un Programa de Actividades paralelas dedicado a diferentes líneas temáticas y su relación con el arte contemporáneo, como ha sido la relación entre arte y la tecnología, el género y la educación, áreas de trabajo en ediciones anteriores. Muy pronto os daremos más detalles.

DESCARGAR FORMULARIO


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.