¡ART MADRID TE BECA CON 700€ PARA QUE ESTUDIES CON MADPHOTO!

Art Madrid extiende la beca de 700€ hasta el 15 de julio con el curso iniciación, DCERO de Madphoto. El curso DCERO es la forma perfecta para iniciarte en esta disciplina mientras te diviertes. Si eres un amante de la fotografía y te mueres por aprender, Art Madrid te da la oportunidad de conseguir una beca para estudiar con MADPHOTO. DCERO está dirigido a todas aquellas personas sin conocimientos o con conocimientos básicos que quieran comenzar a divertirse con la fotografía.

MADPHOTO ofrece un curso dinámico y activo en el que poner en práctica los conocimientos adquiridos con salidas fotográficas, compartiendo experiencias y poniendo en común todo lo aprendido. Además, pone a disposición de sus alumnos su estudio fotográfico y su buen hacer para que las actividades sean entretenidas, constructivas e interesantes.

El curso DCERO tiene una duración de un año, con una programación que deja espacio a la creación y al aprendizaje colectivo. Se trata de una propuesta inmersiva para sacar el máximo rendimiento a tu cámara, conocer los trucos de la iluminación, introducirte en la composición de la imagen y aprender a desarrollar tu propia mirada fotográfica.

Inicio: 16 de octubre | 20h.

Horario: Martes 20 a 22h.

Beca: 12 becas de 700€

Bases: Aquí

Las paradojas se refieren a situaciones o razonamientos que escapan de la lógica que el sentido común señala, produciendo un efecto de contradicción e incertidumbre que nuestro subconsciente rechaza como verdadera. El arte ha dado también muestras de preocuparse por esta cuestión y algunos creadores han querido jugar a engañar nuestros sentidos con imágenes imposibles y trucos visuales. El acierto, en estos casos, es que las obras resultantes son perfectamente reales, pero las ideas plasmadas son inverosímiles y nos obligan prestar especial atención a lo que vemos.

Escher, “Ascending and Descending”, 1960

Los juegos de perspectivas y las ilusiones ópticas se alimentan de los esquemas que nuestra mente tiene implantados tras años de observación e interacción con el entorno. Tendemos a encasillar las cosas que vemos dentro de las pautas de normalidad y frecuencia que nuestros sentidos nos dictan. Así, si analizamos una forma similar a un cubo, nuestro cerebro reconstruye las caras que no vemos para crear una imagen mental de la figura. Son precisamente estos mecanismos los que permiten las paradojas visuales, las perspectivas imposibles y las falsas apariencias.

Dibujo anamórfico del artista húngaro István Orosz

Este es también un extenso campo de expresión en operaciones de cálculo matemático y de juegos geométricos. En muchos de estos acertijos se esconde una trampa imperceptible que engaña a la razón y nos impide ver la realidad. Nada es lo que parece. Y nuestra lógica está poco acostumbrada a que la confundan con trampantojos y golpes de efecto. Sin embargo, este puede ser un buen aliciente para potenciar el pensamiento alternativo y forzarnos a enfocar las cosas desde nuevos puntos de vista.

Fotograma de “Origen”, de Christopher Nolan, 2010

Aunque el uso de este tipo de recursos parece más propio del circo tradicional y la magia, concebidos para distorsionar la realidad, no deja de ser un elemento de gran impacto que, usado con pericia, produce un golpe de efecto genial. Así lo hizo Christopher Nolan en la película Origen, donde los protagonistas debían trabajar su imaginación para crear laberintos visuales de los que poder huir en caso de necesidad, como las escaleras circulares que ascienden de forma infinita, algo, obviamente, imposible.

Escultura paradójica de Nancy Fouts

Un artista que ha trabajado mucho esta idea es Escher. Su obra está plagada de juegos visuales que confunden al espectador y que desafían las leyes de la gravedad y de nuestro (previsible y conocido) espacio tridimensional. Esa es la ventaja del dibujo, que permite trazar estas ilusiones ópticas sin limitación alguna sobre el papel. Otros artistas exploran el campo de las paradojas conceptuales, y crean piezas con ideas contrapuestas en trabajos que muchas veces esconden una lectura humorística de la realidad, porque las contradicciones también sirven para eso (¿qué es, sino, la ironía o el sarcasmo?). Un verdadero regalo para los sentidos.