UNA PUESTA EN VALOR DEL CARTEL PUBLICITARIO: POSTWALL

Uno de los trabajos de diseño que más impacto tiene y que más pronto suele caer en el olvido son los carteles publicitarios. Metros y metros de vallas, tablones de anuncios, marquesinas, banderolas… cubiertos de numerosas capas de papel encolado. Aunque los nostálgicos siempre querrán conservar el de aquel concierto que hizo historia o el de la película que marcó su infancia.

Un grupo de creativos de Bilbao ha lanzado una app que elabora una agenda cultural basándose en los carteles diseñados para anunciar cada una de las actividades: Postwall. Esta iniciativa ya ha superado las 5.000 descargas en sus 5 meses de vida. Con estas cifras, resulta evidente que el poder comunicativo del poster reside en su impacto visual y que el público sigue siendo sensible a la calidad de un buen diseño, algo cada vez más exigente y complicado en un entorno de permanente competencia en la comunicación digital.

Más allá de los fetichistas y coleccionistas que empapelan las paredes de sus cuartos con carteles de sus pequeños “hitos” vitales (¿dónde no hay un cartel de película -especialmente Star Wars o similar- o el de una estrella musical -de Michael Jackson a Beyoncée-?), conviene tener presente que detrás de todo buen cartel hay muchas horas de trabajo. Se trata de armonizar la información con una imagen que impacte, y mucha labor de diseño en la que se condensan las principales tendencias artísticas del momento.

De hecho, un póster puede servir para mucho más que para anunciar una actividad. Puede crear tendencia, influir en el estilo de una época, convertirse en un referente del arte para la posteridad. Así ha sucedido con la estética comunista durante la Guerra Fría, con una cartelería propagandística que hoy recobra actualidad en las manos de autores como Shepard Fairey, aparte de otros ejemplos paradigmáticos como Mucha y sus composiciones Art Decó (a veces es difícil saber qué fue antes, el cartel o el estilo mismo), o la fusión total de tendencias de Víctor Moscoso, un cartelista gallego afincado en California que marcó tendencia en los años 60 hasta generar un estilo inconfundible.

Como explica Patrick San Juan, uno de los fundadores de Postwall, un buen póster anticipa la experiencia del evento que anuncia. Sin embargo, el diseñador gráfico, verdadera alma mater de estos trabajos, pasa totalmente desapercibido y permanece ajeno a la cadena de valor asociada al acontecimiento de que se trate. Esta idea, sumada a la necesidad de poder recopilar en un solo lugar toda la oferta cultural de la ciudad, es lo que motivó la creación de esta aplicación que por ahora, sin llegar al medio año de vida, ya funciona en todo País Vasco, Barcelona y Madrid y sigue ampliándose a Sevilla y Valencia.

Para su próxima edición de 2019 Art Madrid apuesta por el talento creativo del artista madrileño Rubén Martín de Lucas, quien presentará en exclusiva una nueva entrega de sus “Repúblicas mínimas” y tendrá una participación muy activa en la feria.

La elección del artista invitado responde al deseo de Art Madrid de apoyar a autores en una fase inicial o intermedia de su carrera que destaquen por su carácter comprometido, su búsqueda constante de nuevos lenguajes expresivos, la continuidad en su práctica artística y el desarrollo de proyectos con vocación transnacional que exploren nuevos discursos en el arte contemporáneo. Es una apuesta firme por el talento creativo que la feria quiere traducir en dotar de mayor presencia al artista involucrándolo en acciones participativas que impliquen al público con los procesos de producción artística.

Rubén Martín de Lucas, "Repúblicas mínimas", nº 5

Desde el comienzo de su carrera en solitario, Rubén Martín de Lucas ha desarrollado un trabajo centrado en la relación del individuo con el entorno y su intervención sobre el territorio. La carga discursiva de la obra de este artista multidisciplinar adopta numerosas formas y propuestas, desde pintura a fotografía, si bien en los últimos tiempos sus proyectos tienden a la videocreación. Con un lenguaje expresivo que parte de la exploración del paisaje y el análisis de la huella del hombre en la naturaleza, Rubén propone una aproximación crítica a ciertos conceptos impuestos que se traducen en delimitaciones artificiosas, en barreras y separaciones ficticias de las que el paisaje no entiende. Como él mismo explica: “hablo de fronteras, del extraño concepto de propiedad de la tierra, de superpoblación, de agricultura industrial, de la antropización del paisaje. Comprender mi trabajo lleva un tiempo y un pequeño esfuerzo por parte del espectador”. A estas ideas responde su proyecto más ambicioso “Stupid borders”, del que “Repúblicas mínimas” es una de sus líneas de trabajo: un proceso de creación permanentemente abierto que tendrá en Art Madrid una nueva entrega inédita.

Rubén Martín de Lucas, "Repúblicas mínimas", nº 11

Desde Art Madrid queremos poner en valor la evolución constante, la indagación expresiva y el compromiso discursivo del trabajo de Rubén. Se trata de un artista incansable que no entiende de obstáculos y arriesga en sus obras con propuestas innovadoras. Además, tiene un discurso artístico maduro y trascendente, resultado una trayectoria coherente y muy prometedora.

Rubén Martín de Lucas se tituló en Ingeniería Civil en 2002, pero ya antes de concluir sus estudios empezó a despuntar en su vertiente artística al cofundar el grupo Boa Mistura, un colectivo que destaca principalmente por sus intervenciones de arte urbano en Brasil, Sudáfrica, Alemania, México o Noruega. En 2015 decidió iniciar su carrera en solitario con un discurso volcado en la reflexión de la intervención del hombre en el entorno; una línea temática de la que han surgido ya varios proyectos y que le han permitido a Rubén participar en numerosas exposiciones dentro y fuera de España.