Art Madrid'26 – Chema Madoz presenta Las Reglas del Juego en la sala Alcala 31

El fotógrafo Chema Madoz presenta en “Las reglas del juego” las imágenes creadas entre 2008 y 2014. Una exposición que estará en la madrileña sala Alcalá 31 hasta el mes de agosto.

 

Es un poeta visual que escribe versos con objetos, sus líneas, sus volúmenes y sus sombras, endecasílabos en blanco y negro que nos hacen más preguntas que darnos respuestas. Chema Madoz, Premio Nacional de Fotografía en el año 2000, uno de nuestros fotógrafos más personales, singulares y reconocibles ha desplegado su colección de trastos, artefactos y construcciones mentales en la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid bajo el título de “Las reglas del juego”, nombre que abarca sus trabajos entre 2008 y 2014.

Precísamente, el juego que nos propone Madoz con las 124 imágenes que cuajan las paredes, es un juego sin más reglas que la elegancia, el dominio de su lenguaje y la idea afilada y precisa, con la naturalidad y el sentido del humor que caracterizan a la obra del fotógrafo.

 

Relojes detenidos, nubes enjauladas, manos que hilan palabras, homenajes a Magritte… la muestra, toda ella de fotografía en blanco y negro sobre papel baritado, se expone casi al completo por primera vez y habla de un Madoz más maduro que, sin perder sus referentes conceptuales, amplía su personal investigación sobre el lenguaje de los objetos y las cosas e incluye como novedad figuras animales, texto o incluso dibujo como herramientas y disparadores de las ideas.

Las Reglas del Juego 2008-2014, se presenta tras la concesión al fotógrafo del Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid y está dentro del festival PHotoEspaña 2015. De manera paralela, y para acercar la obra de Chema Madoz a todos los públicos, se organizan las visitas-taller “Poetas en blanco y negro”, orientadas a familias con niños de entre 6 y 12 años y que se celebran los sábados de junio y julio (previa inscripción).

Chema Madoz (Madrid, 1958), es uno de los fotógrafos más relevantes de nuestro país y goza de reconocido prestigio internacional. Muestra de ello es su reciente aparición en el festival Les Rencontres d’Arles(Francia). En 1983 realiza su primera muestra individual en la Real Sociedad Fotográfica de Madrid y desde 1990 desarrolla su poética de objetos, tema que será una constante en su fotografía hasta la actualidad. Ha recibido numerosos premios, el Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid, modalidad de Fotografía (2012), el Premio Nacional de Fotografía (2000) y el Premio PHotoEspaña (1998), entre otros. Grandes instituciones como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía o el Centro Pompidou le han dedicado exposiciones individuales y su obra se encuentra en las principales colecciones públicas y privadas de arte contemporáneo como la Fundación Telefónica, el Centro Andaluz de Fotografía, la Fundación Juan March, el IVAM, el Ministerio de Cultura, el Fine Arts Museum de Houston o el propio Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

 

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.