CLAVES PARA QUE LOS JÓVENES SE INICIEN EN EL COLECCIONISMO DE ARTE

El arte tiene un valor propio en cada área o atributo que conforman su significado completo: tiene valor cultural, valor estético, valor histórico, valor personal, valor emocional y valor económico.

El coleccionismo de arte es una práctica poliédrica que engloba todos estos atributos en su praxis final. A pesar del valor económico que tiene el arte por sí mismo, dependiendo de elementos fijos y conocidos, también depende de valores subjetivos y efímeros, de las sensaciones que le transmiten al comprador, de la mirada que se deposita sobre una pieza y del vínculo que se establece con este. En analogía, podríamos decir, que la adquisición de una obra de arte es el inicio de una relación comprometida que ocupa un espacio, un tiempo y una emoción habitando con su existencia un lugar concreto.

Miguel Vallinas

Suppe n 29, 2019

Fotografía

70 x 70cm

Según Claude Lévi-Strauss “este deseo ávido y ambicioso de tomar posesión del objeto en beneficio del propietario, o incluso del espectador, constituye uno de los rasgos más originales del arte de la civilización occidental” (Mitológicas, 1971). Esta idea que plantea el antropólogo francés nos hace reflexionar acerca de la propiedad en el arte, de cómo mira los objetos el sujeto contemporáneo y cómo ese impulso de propiedad también viene desarrollado a partir del capitalismo. Esta ostentación por la propiedad se remonta especialmente al Renacimiento cuando las imágenes artísticas no eran solo instrumento de conocimiento sino también de posesión, riqueza y propaganda política. A día de hoy sigue siendo una escena contemporánea, el coleccionismo de arte tiene un claro valor económico que se desarrolla en la inversión y en la apropiación personal como indicativo de status social, pero pese a ello, no podemos olvidar, que existe y es muy relevante, el coleccionismo apasionado, una mirada entusiasta que se aleja de una materialización exclusivamente económica.

Carlos Tárdez

Fakir, 2018

Resina policromada y cuerda

10.5 x 9.5cm

Onay Rosquet

Tuesday, 2018

Óleo sobre lienzo

80 x 80cm

Distintos informes elaborados en los últimos años, como el realizado en 2017 por la Fundación La Caixa sobre El mercado español del arte, denotan como uno de los principales desafíos es encontrar nuevos coleccionistas. Según este mismo informe, el 40% de las compras en las galerías provenía de nuevos compradores. Iniciarse en el coleccionismo es una tarea compleja para la que es necesario activar desde los diversos agentes culturales una estrategia de impulso. Galerías, instituciones, ferias de arte o asesorías artísticas, resultan elementos claves para generar una red de iniciación al coleccionismo. Así mismo, no debemos olvidar que el mayor desafío se encuentra en crear la posibilidad real de incluir a los más jóvenes en esta práctica.

Uno de los nichos del mercado del arte más atractivos para el segmento joven es el arte urbano. Gracias a la proximidad cultural, a la cercanía callejera de la que parte este estilo y en muchos casos a la coetaneidad de los artistas, es fácil que puedan accionarse desde aquí las primeras adquisiciones artísticas. En Art Madrid contamos con artistas que se enclavan en este estilo, ya que consideramos que es inequívocamente necesario que el el arte urbano sea incluido en las ferias y exposiciones por su valor artístico intrínseco y por el efecto inclusivo en las generaciones más jóvenes.

Okuda San Miguel

Grey Skull, 2018

17 tintas estampadas a mano por inkvisibleprints sobre papel fabriano rosaespina 220gr

70 x 50cm

Roberto López Martín

Sísifo, 2018

Cera y grafito sobre papel

21.5 x 31.5cm

El primer reto al que nos enfrentamos es el cambio de mentalidad. Deshacernos de ciertas premisas que han sido tan afianzadas socialmente sobre quiénes son los que pueden y deben ser coleccionistas. Desmontar la necesidad de la fortuna económica, la tradición familiar, el conocimiento especializado o la clase social. Es necesario cuestionar esta estructura tan asimilada, eliminar etiquetas para poder empezar a incluir otros grupos sociales que son potenciales coleccionistas de arte.

José María de Francisco y Luis Caballero, en el prólogo de su ejemplar texto Conversaciones con coleccionistas de arte contemporáneo (Madrid, 2018), definen el coleccionismo del arte contemporáneo como“un fenómeno en el que operan tres fuerzas procedentes de tres dominios ancestrales de deseos y necesidades humanas encarnadas en la mitología griega por las tres gracias hijas de Zeus: la belleza (Álgae), el hábito social (Eufrosine) y la riqueza material (Talia)”. Podemos extraer entonces, que es a partir de estas tres fuerzas desde donde debemos empezar a construir los pasos a seguir.

Guim Tió Zarraluki

Travesia, 2019

Óleo sobre lino

60 x 73cm

Aprender a ver, a mirar y a contemplar. Amar la belleza y ampliar nuestro conocimiento sobre él. Es posible educar el ojo a través de la práctica, desarrollando este hábito social con visitas a museos, galerías y ferias de arte. Así, es también muy útil hablar con artistas o expertos que nos puedan asesorar y guiar en el aprendizaje para poder establecer una visión propia de la belleza como deseo subjetivo pero afianzándolo en unas bases de conocimiento artístico. El hábito social forma parte de la tradición por la que muchas familias prosiguen colecciones heredadas o se inician en el coleccionismo gracias a las bases educativas que han recibido acostumbrados desde pequeños en ser visitantes habituales de espacios dedicados a la exposición artística. Pero como casi cualquier cosa, se puede entrenar y habituar si lo practicamos con cierta frecuencia partiendo del deseo de conocimiento y disfrute visual.

Mari Quiñonero

No.86, 2018

Pastel sobre papel

27 x 21cm

PichiAvo

Perseo, 2017

Técnica mixta sobre madera

120 x 120cm

Por último, la riqueza material es el factor más complejo al que nos enfrentamos. Podríamos establecer una larga reflexión acerca de ello, encontrando un sin fin de matices y de posturas contrarias a la posesión del objeto artístico. Pero asumiendo que partimos de la idea del coleccionista apasionado como referíamos anteriormente y partiendo de unos baremos económicos para poder accionar la compra, también debemos observar que no es necesaria una fortuna para empezar a adquirir algunas obras de arte. Empezar por artistas emergentes pero con reconocimiento internacional y conocer el mercado del arte de la manera más independiente sin dejarse llevar por las modas es imprescindible a la hora de detectar buenas oportunidades de compra.

Jorg Karg

Pont Neuf, 2020

Impresión digital

75 x 55cm

En los últimos años se han empezado a desarrollar programas de asesoramiento desde fundaciones, ferias y compañías especializadas para impulsar el ecosistema del arte contemporáneo. Compras a partir de 600 euros que establecen todo un programa de guía y acompañamiento para incluir a nuevas generaciones y estamentos sociales en el coleccionismo.

En Art Madrid contamos con una amplia gama de precios en las obras expuestas reafirmando así nuestro compromiso para atraer y hacer partícipe a un público diverso y afianzar el papel de Art Madrid como herramienta de vínculo y educación social.

 

La adquisición de la primera obra de arte siempre infunde respeto. Un sentimiento difícil de definir que mezcla el vértigo con la adrenalina. Pero por encima de la incertidumbre y la cautela, se impone una sensación placentera de conexión, entendimiento y deseo. Esa obra que, una vez vista, se queda en la memoria, reaparece en el recuerdo varias veces al día y parece querer decirte que está dispuesta a formar parte de tu hogar, es la candidata perfecta para decantar la decisión.

En los primeros pasos, muchos coleccionistas coinciden en señalar que no se parte de un plan establecido, sino que uno va adquiriendo piezas en función del gusto y de la conexión que siente con ellas hasta que, pasado el tiempo, se dan cuenta de que el volumen de obras que acumula puede recibir la etiqueta de “colección”. Así lo relata, por ejemplo, Alicia Aza, cuando afirma que

“No fui consciente de que estaba coleccionando hasta muchos años después, cuando un tercero me nombró como coleccionista y habló de mi colección. En 2005 tomé conciencia de lo que supone coleccionar y decidí articular una colección con una identidad de criterios y soportes”.

Comparte esta misma opinión Marcos Martín Blanco, cofundador, junto a su mujer Elena Rueda, de la Colección MER:

“Coleccionar ha sido una pasión, movida por un estado visceral que te incita a ello. La colección en cuanto a las adquisiciones no ha sido especialmente complicada porque, reconozcámoslo: es fácil comprar porque son todas cosas bellas y tienes alguna idea clara de por dónde quieres ir, pero al principio esas preferencias no estaban tan claras. Es con el tiempo cuando va conformándose un criterio”.

No siempre sucede así, por supuesto, pero para el comprador que se inicia en este sendero, la vinculación personal que traba con su primera pieza es fundamental. Ahí está el germen de una relación duradera que no se limita a una simple cuestión estética, sino que es una ventana abierta al conocimiento, a la exploración, a un mundo que muchas veces nos es desconocido y despierta nuestra fascinación. La semilla de esa conexión es puramente sentimental, y es precisamente ese impulso el que determina las primeras adquisiciones. La primera pieza nunca se olvida.

Art Madrid'20, foto de Ana Maqueda

Superando las recomendaciones habituales que se hacen por parte de asesores y agentes, rara es la ocasión en que el amante del arte se decide a comprar por pura inversión. Esos caminos suelen abrirse más adelante, cuando ya el volumen de piezas es considerable. Además, hay quien está un poco en contra de este concepto clásico del coleccionista tradicional, abordado desde una visión excéntrica, elitista y poco accesible. Muy al contrario, los compradores de arte son, por encima de todo, amantes del arte, seres sensibles y permeables al estímulo creativo que en un momento dado se deciden a profundizar en esa relación que ya mantienen con el arte para llevarse una pieza a su casa.

No es tan complicado superar esa pequeña barrera psicológica que convierte al visitante en comprador si se aborda el tema desde una óptica más personal e intimista que de consideración social. Para ello son de gran ayuda las obras de pequeño formato, la obra gráfica o la fotografía seriada, cuya horquilla de precios, por lo general más asumible, permite hacer una comparación más próxima a los gastos que pueden abordarse de manera cotidiana. De este modo, la compra de arte entra dentro del abanico de actividades factibles y se transforma en algo próximo y posible.

Art Madrid'20, foto de Marc Cisneros

En ese momento comienza una relación con el arte distinta, basada en la pura experiencia y en la convivencia con la pieza adquirida. Quizás pueda verse como un acto de atrevimiento, pero en numerosas ocasiones es más una cuestión de necesidad y de transformación. Los coleccionistas también coinciden en señalar que la adquisición de obra es un ejercicio de análisis personal y de abrirse a un nuevo campo de conocimiento que antes nos era ajeno. Alicia Aza explica que la razón por la que adquirió su primera pieza de videoarte, de Sergio Prego, es porque no la entendía y porque la veía como un reto y una oportunidad de superarse personalmente. Esta ventana abierta al conocimiento da lugar a nuevas conexiones y a entablar vínculos con los creadores, como una de las partes más fascinantes del proceso. Candela Álvarez Soldevilla explica que

“creo que lo más interesante en el mundo del arte es hablar con los artistas. Son personas provistas de una sensibilidad especial a las que escuchar y entender”

Y Alicia Aza también dice:

“Puedo compartir la satisfacción de poder contar hoy en mi círculo de amistades más cercanas con muchos artistas y eso supone un largo camino recorrido”.

Así, con obras que se presentan como asumibles dentro del horizonte de gastos que cada uno estima viable, es fácil encontrar una pieza que nos atrape. Desde ese momento, nuestro hogar también evoluciona hacia un espacio en el que el arte tiene un lugar y una presencia permanentes, y no cabe duda de que eso nos transforma por dentro.

Art Madrid'20, foto de Henar Herguera

Jaime Sordo, propietario de la colección Los Bragales y fundador de la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo 9915, siempre ha definido su relación con el arte como una verdadera pasión y una necesidad vital. Para los compradores que se inician en esta senda tiene la siguiente recomendación:

“Es condición imprescindible que sienta la necesidad de convivir con la pasión de disfrutar de las obras. Otro aspecto muy importante es que antes de la toma de decisiones para las compras se informen, con lo cual es necesario leer prensa y libros especializados, visitar exposiciones y museos y mucho contacto con el galerismo, que es una fuente importante de información y muy concreta de los artistas que representa. Por último, la presencia en ferias de arte nacionales e internacionales. Todo ello genera información y formación”.

En efecto, las ferias se han convertido en un buen lugar para el descubrimiento porque condensan una amplia oferta y permiten una toma de contacto diversa y global de forma concentrada. Por esta razón, muchos compradores de nueva generación se inician en el contexto de un evento como Art Madrid, cuya cercanía y calidad constituyen una oportunidad única de conocer, empaparse y contagiarse de la pasión por el arte.


(*) citas extraídas de varias entrevistas difundidas en medios de comunicación públicos entre 2013 y 2019.