DOS COMISARIOS PARA ?ONE PROJECT?

Javier Rubio Nomblot y Carlos Delgado Mayordomo serán los comisarios del programa ONE PROJECT en Art Madrid’14. Este bicomisariado propone ocho proyectos en formato “solo show” con los que ampliar los límites del concepto “arte emergente”.


Es difícil definir qué es y en qué parámetros se mueve lo que se ha bautizado como “arte emergente” pero, esa misma limitación para categorizar el concepto lo convierte en una realidad mutante, viscosa y multivectorial, en una posibilidad de posibilidades en la que nuestros comisarios se adentran como investigadores y como gustosos consumidores de arte.

Para Javier Rubio (París, 1961), con una extensa trayectoria como artista plástico y crítico de arte, habitual en publicaciones especializadas, “en su significado más literal, ‘emergente’ define a un artista que no es un valor consolidado desde el punto de vista mercantil y que no se define por un quehacer concreto”. Sin embargo, “hoy, ‘emergente’ representa la diversificación y su adquisición representa un gran respaldo simbólico al arte”.

Carlos Delgado Mayordomo (Madrid, 1979), Coordinador de proyectos en la Fundación Fondo Internacional de las Artes (FIArt) y comisario independiente en España y América Latina, explica que “la etiqueta de artista emergente puede ser operativa como catalizador de visibilidad y como estrategia para aportar otros nombres y nuevos discursos a un contexto que, en ocasiones, resulta reiterativo en sus principales voces”.

Cada uno de los proyectos seleccionados para formar parte de ONE PROJECT mostrará el trabajo de un sólo artista, su mirada al mundo, su carácter, su discurso y su particular lenguaje para lograr, en un recorrido general posterior, ampliar los límites de lo que conocemos como ‘emergente’.


 

Javier Rubio Nomblot

París, 1961. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid (1989). Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte y del Instituto de Arte Contemporáneo.

Artista plástico y crítico de arte. Ha colaborado en medios especializados como El Punto de las Artes, ABC Cultural, Guadalimar, ArcoNoticias, Radio Círculo, además de participar en numerosas monografías, catálogos y enciclopedias de arte. Profesor asociado en los Cursos de Postgrado del IART y en el Máster en Arte Contemporáneo de la Universidad Europea de Madrid.

Ha comisariado diversos proyectos entre los que destacan la exposición Ramiro Tapia: la Torre Llameante en la Universidad de Salamanca, la exposición de Francisco Pedraja en el Museo de Bellas Artes de Badajoz y la muestra Colectivo 4: Sustancias Urbanas en el Monasterio del Prado en Valladolid y que itineró por siete ciudades. En 2008 fue comisario de la exposición Vacío Figurado de Emilio Gañán en el MEIAC de Badajoz y desde 2011 se encarga de la curaduría de los programas Young Art y One Project de la Feria Art Madrid.


 

Carlos Delgado Mayordomo

Madrid, 1979. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid.

Coordinador de proyectos expositivos de la Fundación Fondo Internacional de las Artes - FIArt y responsable de exposiciones de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Las Rozas. Redactor del portal cultural Xtrart y profesor colaborador en Aularte, Aula de arte y cultura contemporánea.

Desde 2008 trabaja como comisario independiente para museos e instituciones de España y América Latina, donde ha desarrollado, entre otras, las exposiciones Ciria. Rare paintings (2008), Agustí Centelles: la caja de la memoria (2009), Sinergias. Arte latinoamericano actual en España (co-comisariado junto a Carlos Jiménez, 2011), Storymakers (2013) y David Trullo. Fauxtographies (2013).

 

 

 

La adquisición de la primera obra de arte siempre infunde respeto. Un sentimiento difícil de definir que mezcla el vértigo con la adrenalina. Pero por encima de la incertidumbre y la cautela, se impone una sensación placentera de conexión, entendimiento y deseo. Esa obra que, una vez vista, se queda en la memoria, reaparece en el recuerdo varias veces al día y parece querer decirte que está dispuesta a formar parte de tu hogar, es la candidata perfecta para decantar la decisión.

En los primeros pasos, muchos coleccionistas coinciden en señalar que no se parte de un plan establecido, sino que uno va adquiriendo piezas en función del gusto y de la conexión que siente con ellas hasta que, pasado el tiempo, se dan cuenta de que el volumen de obras que acumula puede recibir la etiqueta de “colección”. Así lo relata, por ejemplo, Alicia Aza, cuando afirma que

“No fui consciente de que estaba coleccionando hasta muchos años después, cuando un tercero me nombró como coleccionista y habló de mi colección. En 2005 tomé conciencia de lo que supone coleccionar y decidí articular una colección con una identidad de criterios y soportes”.

Comparte esta misma opinión Marcos Martín Blanco, cofundador, junto a su mujer Elena Rueda, de la Colección MER:

“Coleccionar ha sido una pasión, movida por un estado visceral que te incita a ello. La colección en cuanto a las adquisiciones no ha sido especialmente complicada porque, reconozcámoslo: es fácil comprar porque son todas cosas bellas y tienes alguna idea clara de por dónde quieres ir, pero al principio esas preferencias no estaban tan claras. Es con el tiempo cuando va conformándose un criterio”.

No siempre sucede así, por supuesto, pero para el comprador que se inicia en este sendero, la vinculación personal que traba con su primera pieza es fundamental. Ahí está el germen de una relación duradera que no se limita a una simple cuestión estética, sino que es una ventana abierta al conocimiento, a la exploración, a un mundo que muchas veces nos es desconocido y despierta nuestra fascinación. La semilla de esa conexión es puramente sentimental, y es precisamente ese impulso el que determina las primeras adquisiciones. La primera pieza nunca se olvida.

Art Madrid'20, foto de Ana Maqueda

Superando las recomendaciones habituales que se hacen por parte de asesores y agentes, rara es la ocasión en que el amante del arte se decide a comprar por pura inversión. Esos caminos suelen abrirse más adelante, cuando ya el volumen de piezas es considerable. Además, hay quien está un poco en contra de este concepto clásico del coleccionista tradicional, abordado desde una visión excéntrica, elitista y poco accesible. Muy al contrario, los compradores de arte son, por encima de todo, amantes del arte, seres sensibles y permeables al estímulo creativo que en un momento dado se deciden a profundizar en esa relación que ya mantienen con el arte para llevarse una pieza a su casa.

No es tan complicado superar esa pequeña barrera psicológica que convierte al visitante en comprador si se aborda el tema desde una óptica más personal e intimista que de consideración social. Para ello son de gran ayuda las obras de pequeño formato, la obra gráfica o la fotografía seriada, cuya horquilla de precios, por lo general más asumible, permite hacer una comparación más próxima a los gastos que pueden abordarse de manera cotidiana. De este modo, la compra de arte entra dentro del abanico de actividades factibles y se transforma en algo próximo y posible.

Art Madrid'20, foto de Marc Cisneros

En ese momento comienza una relación con el arte distinta, basada en la pura experiencia y en la convivencia con la pieza adquirida. Quizás pueda verse como un acto de atrevimiento, pero en numerosas ocasiones es más una cuestión de necesidad y de transformación. Los coleccionistas también coinciden en señalar que la adquisición de obra es un ejercicio de análisis personal y de abrirse a un nuevo campo de conocimiento que antes nos era ajeno. Alicia Aza explica que la razón por la que adquirió su primera pieza de videoarte, de Sergio Prego, es porque no la entendía y porque la veía como un reto y una oportunidad de superarse personalmente. Esta ventana abierta al conocimiento da lugar a nuevas conexiones y a entablar vínculos con los creadores, como una de las partes más fascinantes del proceso. Candela Álvarez Soldevilla explica que

“creo que lo más interesante en el mundo del arte es hablar con los artistas. Son personas provistas de una sensibilidad especial a las que escuchar y entender”

Y Alicia Aza también dice:

“Puedo compartir la satisfacción de poder contar hoy en mi círculo de amistades más cercanas con muchos artistas y eso supone un largo camino recorrido”.

Así, con obras que se presentan como asumibles dentro del horizonte de gastos que cada uno estima viable, es fácil encontrar una pieza que nos atrape. Desde ese momento, nuestro hogar también evoluciona hacia un espacio en el que el arte tiene un lugar y una presencia permanentes, y no cabe duda de que eso nos transforma por dentro.

Art Madrid'20, foto de Henar Herguera

Jaime Sordo, propietario de la colección Los Bragales y fundador de la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo 9915, siempre ha definido su relación con el arte como una verdadera pasión y una necesidad vital. Para los compradores que se inician en esta senda tiene la siguiente recomendación:

“Es condición imprescindible que sienta la necesidad de convivir con la pasión de disfrutar de las obras. Otro aspecto muy importante es que antes de la toma de decisiones para las compras se informen, con lo cual es necesario leer prensa y libros especializados, visitar exposiciones y museos y mucho contacto con el galerismo, que es una fuente importante de información y muy concreta de los artistas que representa. Por último, la presencia en ferias de arte nacionales e internacionales. Todo ello genera información y formación”.

En efecto, las ferias se han convertido en un buen lugar para el descubrimiento porque condensan una amplia oferta y permiten una toma de contacto diversa y global de forma concentrada. Por esta razón, muchos compradores de nueva generación se inician en el contexto de un evento como Art Madrid, cuya cercanía y calidad constituyen una oportunidad única de conocer, empaparse y contagiarse de la pasión por el arte.


(*) citas extraídas de varias entrevistas difundidas en medios de comunicación públicos entre 2013 y 2019.