Art Madrid'26 – DOS COMISARIOS PARA ?ONE PROJECT?

Javier Rubio Nomblot y Carlos Delgado Mayordomo serán los comisarios del programa ONE PROJECT en Art Madrid’14. Este bicomisariado propone ocho proyectos en formato “solo show” con los que ampliar los límites del concepto “arte emergente”.


Es difícil definir qué es y en qué parámetros se mueve lo que se ha bautizado como “arte emergente” pero, esa misma limitación para categorizar el concepto lo convierte en una realidad mutante, viscosa y multivectorial, en una posibilidad de posibilidades en la que nuestros comisarios se adentran como investigadores y como gustosos consumidores de arte.

Para Javier Rubio (París, 1961), con una extensa trayectoria como artista plástico y crítico de arte, habitual en publicaciones especializadas, “en su significado más literal, ‘emergente’ define a un artista que no es un valor consolidado desde el punto de vista mercantil y que no se define por un quehacer concreto”. Sin embargo, “hoy, ‘emergente’ representa la diversificación y su adquisición representa un gran respaldo simbólico al arte”.

Carlos Delgado Mayordomo (Madrid, 1979), Coordinador de proyectos en la Fundación Fondo Internacional de las Artes (FIArt) y comisario independiente en España y América Latina, explica que “la etiqueta de artista emergente puede ser operativa como catalizador de visibilidad y como estrategia para aportar otros nombres y nuevos discursos a un contexto que, en ocasiones, resulta reiterativo en sus principales voces”.

Cada uno de los proyectos seleccionados para formar parte de ONE PROJECT mostrará el trabajo de un sólo artista, su mirada al mundo, su carácter, su discurso y su particular lenguaje para lograr, en un recorrido general posterior, ampliar los límites de lo que conocemos como ‘emergente’.


 

Javier Rubio Nomblot

París, 1961. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid (1989). Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte y del Instituto de Arte Contemporáneo.

Artista plástico y crítico de arte. Ha colaborado en medios especializados como El Punto de las Artes, ABC Cultural, Guadalimar, ArcoNoticias, Radio Círculo, además de participar en numerosas monografías, catálogos y enciclopedias de arte. Profesor asociado en los Cursos de Postgrado del IART y en el Máster en Arte Contemporáneo de la Universidad Europea de Madrid.

Ha comisariado diversos proyectos entre los que destacan la exposición Ramiro Tapia: la Torre Llameante en la Universidad de Salamanca, la exposición de Francisco Pedraja en el Museo de Bellas Artes de Badajoz y la muestra Colectivo 4: Sustancias Urbanas en el Monasterio del Prado en Valladolid y que itineró por siete ciudades. En 2008 fue comisario de la exposición Vacío Figurado de Emilio Gañán en el MEIAC de Badajoz y desde 2011 se encarga de la curaduría de los programas Young Art y One Project de la Feria Art Madrid.


 

Carlos Delgado Mayordomo

Madrid, 1979. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid.

Coordinador de proyectos expositivos de la Fundación Fondo Internacional de las Artes - FIArt y responsable de exposiciones de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Las Rozas. Redactor del portal cultural Xtrart y profesor colaborador en Aularte, Aula de arte y cultura contemporánea.

Desde 2008 trabaja como comisario independiente para museos e instituciones de España y América Latina, donde ha desarrollado, entre otras, las exposiciones Ciria. Rare paintings (2008), Agustí Centelles: la caja de la memoria (2009), Sinergias. Arte latinoamericano actual en España (co-comisariado junto a Carlos Jiménez, 2011), Storymakers (2013) y David Trullo. Fauxtographies (2013).

 

 

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra de Julian Manzelli (Chu) (Buenos Aires, Argentina, 1974) se sitúa en un territorio de investigación donde el arte adopta metodologías próximas al pensamiento científico sin renunciar a su dimensión poética y especulativa. Su práctica se estructura como un proceso abierto de experimentación, en el que el taller funciona como laboratorio: un espacio de ensayo, error y verificación, más orientado a la producción de nuevas formas de percepción que a la obtención de certezas. En este sentido, su trabajo dialoga con una epistemología de la incertidumbre, afín a tradiciones filosóficas que entienden el conocimiento como devenir y no como cierre.

Manzelli explora zonas intersticiales, entendidas como espacios de tránsito y transformación. Estas áreas ambiguas no se presentan como indefinición, sino como potencia: lugares donde las categorías se disuelven y permiten la emergencia de configuraciones híbridas, casi alquímicas, que reprograman la mirada.

La geometría, lejos de operar como sistema normativo, aparece tensionada y desestabilizada. Sus construcciones precarias articulan un cruce entre intuición y razón, juego e ingeniería, evocando una gramática universal presente tanto en la naturaleza como en el pensamiento simbólico. Así, las obras de Manzelli no representan el mundo, sino que lo transfiguran, activando preguntas más que respuestas cerradas.


Avícola. Escultura magnética. Madera, imanes, laca automotriz y acero. 45 x 25 cm. 2022.


La ciencia y sus métodos inspiran tu proceso. ¿Qué tipo de paralelismos encuentras entre el pensamiento científico y la creación artística?

La ciencia y el arte son dos disciplinas que creo tienen mucho en común y sin duda están muy interrelacionadas. A mí me interesa ese cruce y a pesar de que muchas veces se ponen en lugares opuestos, creo que comparten y tienen un mismo origen. En ambos está esa búsqueda continua, esa necesidad de respuestas que viene desde la curiosidad, no tanto desde la certeza y que a veces, o en muchos casos, tanto a los artistas como a los científicos, los lleva a ponerse en lugares incómodos e inciertos y a salirse de su zona de confort. Creo que eso es algo en común y muy interesante de estas dos disciplinas que de alguna forma son las que nos definen como humanos.

En ese sentido, ambas comparten la experimentación como eje de su práctica. La prueba, el error, los ensayos y todo este proceso son los que van generando el desarrollo. En mi caso, esto se aplica al taller: lo vivo como un laboratorio donde se desarrollan distintos proyectos, donde voy testeando materiales. Es como si uno genera una hipótesis y luego la pusiera a prueba: los materiales, los procedimientos, las formas, los colores, y se obtienen resultados. Resultados que no buscan ser verificados, sino que en el arte tienen, creo yo, la función de generar nuevos modos de percepción, nuevas miradas y experiencias.


Receptor Lunar #01. Ensamble de Madera Reciclada torneada. 102 x 26 x 26 cm. De la serie Fuerza orgánica. 2023.


Trabajas desde los intersticios entre lo natural y lo artificial, lo figurativo y lo abstracto. ¿Qué te interesa de esas zonas ambiguas y qué tipo de conocimiento emergen de ellas?

Siempre fui bastante inquieto y eso me llevó a meterme y sumergirme en distintos ámbitos, distintas disciplinas. Creo que hay una riqueza especial en los lugares intersticiales, en el ida y vuelta, en la circulación entre medios. Siempre me llamaron la atención estos espacios, los lugares ambiguos, los lugares híbridos. Creo que hay algo de la lógica anfibia, los anfibios como entidades que llevan y traen información, que comparten, que atraviesan límites y membranas. Es algo, en mi caso, que está vinculado a lo que entiendo como libertad, sobre todo en un momento de encasillamiento, de etiquetas y donde el concepto de libertad ha sido totalmente transgiversado.

Y después, por otro lado, en el plano más metafísico, en la mezcla, en ese mix es donde aparece la energía viva de crear algo nuevo, que sin duda es como la base de lo humano. Entonces es como que “una cosa se hace cosa fuera del molde". Y es necesaria esa interacción para romper estructuras, armar otras, transmutarse; tiene algo como alquímico. Yo creo que el enemigo es la fijación. De alguna manera lo ambiguo es lo que permite reprogramar la mirada y generar nuevos puntos de vista.


De la serie Naturaleza orgánica. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de construcción. 2025.


El movimiento, la repetición y la secuencia aparecen como estrategias visuales. ¿Qué papel cumple la serialidad en la generación de significado?

El movimiento, la repetición y la secuencia están muy presentes en mi trabajo. Yo tengo un largo background en el mundo de la animación y, de alguna forma, ese interés comienza a filtrarse en las demás disciplinas en las que me desempeño. Así, el movimiento aparece también en mi obra dentro de las artes visuales.

La serialidad es como una forma de pensar el tiempo y de introducir cierta narrativa y acción en la obra, al mismo tiempo que creo que condiciona la experiencia del espectador, lo invita a intentar descifrar cierta repetición como una especie de progresión. Me interesa, en particular, la narrativa más abstracta. En este tipo de narrativa, donde no hay figuración clara, la repetición empieza a marcar un pulso, un “beat” que señala el paso del tiempo. Lo interesante, creo, es que nos damos cuenta de que repetir no es exactamente duplicar, y que lo idéntico comienza a mutar a lo largo del tiempo, del ritmo o de su propia historia.


De la serie Naturaleza orgánica. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de construcción. 2025.


Trabajas con sistemas geométricos y constructivos. ¿Qué papel cumple la geometría como lenguaje simbólico dentro de tu trabajo?

La geometría está presente en mi obra de múltiples formas y dimensiones, generando distintas dinámicas. Por lo general, suelo ponerla en crisis, en tensión. Si uno se adentra en mis obras, se da cuenta de que predominan construcciones en equilibrio impreciso e inestable; no busco lo simétrico ni lo exacto, sino una construcción dinámica que plantea una situación. No lo concibo como un sistema rígido.

Creo que ahí se establece un puente entre lo intuitivo y lo racional, entre lo lúdico -el juego- y la ingeniería, como esos cruces inesperados. Al mismo tiempo, la geometría funciona como un código, un lenguaje que nos conecta con una gramática universal presente en la naturaleza, en los fractales, y que sin duda remite al simbolismo. Es ahí donde se abre un portal interesante en el que la obra empieza a resignificar y a darse como un proceso de significación externo a sí misma, totalmente incierto. El resultado de mis obras no son piezas que representan; más bien, creo que son piezas que transfiguran y que, de alguna manera, generan preguntas.


WIP. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de contrucción. 2022.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

Con respecto a la planificación, es algo que depende bastante del proyecto y del día. Hay proyectos que, por su envergadura o complejidad, requieren planificación, sobre todo cuando involucran a otras personas que deben participar. Sin duda, en muchos casos la planificación es fundamental.

En los proyectos que suelo planificar, siempre me interesa dejar un espacio para la improvisación, donde pueda jugar un poco el azar o el devenir del propio proceso. Creo que ahí empiezan a surgir cosas interesantes, y es importante no dejarlas pasar. Personalmente, me aburriría mucho trabajar en obras cuyo resultado ya conozco de antemano. La realización de cada obra es, para mí, un viaje incierto; no sé hacia dónde me llevará, y creo que ahí reside el potencial y lo interesante, no solo para mí, sino también para la obra misma y la experiencia del espectador.