Art Madrid'26 – CONVERSACIONES CON MARISOL SALANOVA

En Art Madrid estamos encantados de presentar, por cuarto año consecutivo, nuestro programa de entrevistas comisariadas y gracias a la colaboración de Safe Creative. Esta vez, tenemos el honor de contar con Marisol Salanova, crítica de arte y comisaria, quien liderará esta serie bajo el título: "Conversaciones con Marisol Salanova". Durante estas charlas, nos adentraremos en el fascinante mundo creativo de ocho artistas destacados que forman parte de la 20ª edición de la feria. Será una oportunidad única para descubrir sus procesos, inspiraciones y perspectivas. Con este programa, reafirmamos nuestra pasión por acercar el arte contemporáneo a todas las personas, dándole voz a los artistas que nos acompañan durante la Semana de arte.

ARTISTAS INVITADOS

Alexander Grahovsky. Galería BAT; Lil Blanc. Galería Rodrigo Juarranz; Diego Vallejo García. Shiras Galería; Antonio Ovejero. CLC ARTE; Gastón Lisak. Inéditad Gallery; Paula Blanco. Galería Arancha Osoro; Aurelio San Pedro. Pigment Gallery; Tiffany Alfonseca. OOA Gallery.

La esencia que conecta a los artistas seleccionados para el Programa de Entrevistas de Art Madrid’25 es su espíritu de exploración constante. Esta búsqueda creativa trasciende los límites de los materiales y formatos, manifestándose también en la forma única en que entienden el proceso artístico. Cada uno de ellos se encuentra en un punto crucial de evolución, evidenciando que el arte es, por naturaleza, un viaje dinámico y en constante transformación. Con estilos definidos y una impronta personal inconfundible, estos creadores desafían las convenciones y se niegan a quedarse en la zona de confort, impulsados por una pasión inagotable por innovar y redefinir los límites del arte contemporáneo. Este carácter atrevido convierte su obra en una experiencia que interpela directamente al espectador, expandiendo las posibilidades artísticas y cuestionando las expectativas del público.

En el ámbito de la nueva figuración, resulta especialmente revelador cómo algunos artistas eligen apartarse de métodos tradicionales, como el uso de bocetos previos. En lugar de ello, abordan la pintura desde la espontaneidad, permitiendo que el trazo inicial sea parte esencial del desarrollo de la obra. Esta aproximación revela una actitud valiente que celebra el accidente y la intuición como herramientas fundamentales en el proceso creativo. En contraposición, quienes trabajan en el terreno de la abstracción demuestran una voluntad igualmente audaz, rechazando técnicas que garanticen un acabado previsible. No hay miedo al error, sino una aceptación profunda de lo incierto vista como un reflejo de la vida misma. Incluso las piezas más técnicas y elaboradas esconden procesos de creación en los que el gesto libre y la experimentación desempeñan un papel primordial.

Este espíritu innovador encuentra en Art Madrid’25 un marco perfecto para dialogar con el público general, la crítica y los coleccionistas. Con el objetivo de profundizar en las inquietudes y aspiraciones de estos creadores, hemos preparado una selección de entrevistas que permiten adentrarnos en sus universos personales. Desde una perspectiva crítica, pero siempre accesible, estas conversaciones brindan herramientas para interpretar las obras y comprender las intenciones detrás de cada propuesta artística.

Escuchar las voces de los artistas no únicamente contribuye a democratizar el acceso al arte, sino que aporta un valor añadido; una dimensión adicional a nuestra manera de interactuar con él. Cada entrevista nos invita a reflexionar sobre las motivaciones que impulsan a estos creadores, sus referentes, y las expectativas que depositan en su trabajo. Sus palabras permiten tender puentes entre la obra y el espectador, haciendo que lo que podría parecer inalcanzable se torne cercano y profundamente humano.

En este sentido, las entrevistas que presentamos aquí no son simples descripciones, sino una oportunidad para entender el contexto y las ideas que dan forma a cada proyecto. A través de ellas, el lector podrá descubrir tanto el talento técnico como también la complejidad emocional y conceptual que define, a grandes rasgos, Art Madrid’25. Este recorrido, cuidadosamente diseñado para complementar la experiencia de la feria, es una llamada a sumergirse en la mirada de aquellos profesionales creativos que transforman lo intangible en obra y lo personal en universal.

Marisol Salanova. Crítica de arte y comisaria del Programa de entrevistas de Art Madrid'25.



Artistas invitados. Conversaciones con Marisol Salanova.

SOBRE LOS ARTISTAS

Lil Blanc (Madrid, 1993) inició su trayectoria profesional explorando texturas, para evolucionar hacia el estudio de los degradados y la transición entre colores. Esta búsqueda culminó en una abstracción que transmite sentimientos intensos. Las gradaciones suaves en sus lienzos evocan cielos al atardecer, un intento de capturar la fugacidad de esos instantes inspirado en su experiencia personal de contemplación creativa. Su enfoque perfeccionista y su filosofía de "menos es más" reflejan su formación como arquitecta. Sin artificios, Blanc crea obras con historias sutiles y capas profundas de significado. Alexander Grahovsky (Alicante, 1980) emplea un enfoque caótico y espontáneo, coleccionando imágenes que transforma en collages narrativos. Su pintura destaca por su fuerte componente surrealista, con historias no lineales que despliegan escenas superpuestas en diferentes fases, permitiendo que la mirada vague por la composición. Influencias de la pintura clásica y el cine enriquecen sus obras, cuya interpretación depende del bagaje y estado de ánimo del espectador. Diego Vallejo García (Ávila, 1991) combina una estética clásica con temáticas contemporáneas. Su formación en Historia del Arte y Restauración le permite integrar un enfoque teórico y práctico en sus proyectos. A través del óleo y técnicas de veladura, crea retratos generacionales que representan la personalidad colectiva de su época, cuidando meticulosamente la conservación y durabilidad de cada pieza. Antonio Ovejero (Valencia, 1999) investiga la memoria y las escenas del imaginario colectivo, explorando la belleza en la cotidianidad sublime. Su fascinación por las figuras con joyas, vestidos de estampados geométricos y peinados extravagantes conecta distintas épocas. A través de una estética kitsch, mezcla lo costumbrista con lo ostentoso, creando imágenes que unen vejez, elegancia y cotidianeidad. Ovejero define su estilo como neo pop costumbrista. Gastón Lisak (Barcelona, 1989) transita hacia el arte conceptual desde su experiencia como docente y facilitador de talleres. Su obra se basa en la "arqueología mundana", explorando la transformación de objetos anacrónicos. Influenciado por el diseño industrial, cuestiona la hiperproducción y encuentra belleza en lo desechado, deteniendo la mirada en aquello que suele pasar inadvertido. Paula Blanco (Oviedo, 1996) fusiona arte y ciencia para explorar la relación entre la naturaleza, el territorio y el medioambiente. Su inspiración surge del paisaje, empleando arcilla, pigmentos, barnices y fibra de vidrio para crear estructuras que evocan organismos naturales. Su enfoque abstracto y etéreo sublima la materia, separando la idea del objeto y expresándose a través de los orígenes de las materias primas. Tiffany Alfonseca (República Dominicana, 1994) explora su identidad afrolatina-estadounidense, representando escenas cotidianas de personas empoderadas y cuerpos no normativos. Mezcla pintura, dibujo, serigrafía y bordado, inspirada por los vibrantes colores de su infancia en la República Dominicana. Su obra combina tonos vivos y texturas ricas para plasmar narrativas personales y colectivas que resuenan universalmente. Aurelio San Pedro (Barcelona, 1983) destaca por su delicado dibujo en blanco y negro, centrado en escenarios naturales. La memoria es el eje de su proceso creativo, utilizando el recuerdo como herramienta de expresión plástica. El papel adquiere un papel fundamental, con un equilibrio entre las zonas intervenidas y los espacios en blanco. Su estilo fluctúa entre abstracción y figuración, manteniendo una identidad artística inconfundible.

MARISOL SALANOVA.

SOBRE MARISOL SALANOVA

Crítica de arte, comisaria y gestora cultural, Marisol Salanova (Valencia, 1982) es una comunicadora nata. Licenciada en Filosofía por la Universidad de Valencia, se especializó en Arte y Tecnología a través del máster en Producción Artística. Autora de Plataforma Editorial y Akal, entre otras, ha publicado varios ensayos, numerosos catálogos y libros de artista. Dirigió la editorial Micromegas, enfocada en textos sobre arte contemporáneo, durante casi una década. Trabajo que compaginó con la docencia. Regularmente escribe para ABC Cultural y participa en el programa Hoy por Hoy de Cadena Ser. También asesora a coleccionistas y ha desarrollado un comisariado pionero de criptoarte desde la plataforma Arteinformado. Comisaría a artistas de talla internacional en exposiciones individuales y colectivas, además de haber comisariado secciones editoriales de ferias de arte como la extinta SUMMA Madrid y MARTE Castellón. Investiga en profundidad cada proyecto, actualmente inmersa en su tesis doctoral sobre la obra del escultor Apel·les Fenosa.
Se caracteriza por ser una de las voces críticas más visibles en el panorama del arte español, con un perfil muy mediático y habilidades divulgativas que despliega en redes sociales. La escucha y el diálogo para comprender y amplificar el trabajo de los artistas son sus mejores herramientas.

SOBRE SAFE CREATIVE

Este programa de entrevistas de Art Madrid’25 cuenta con la colaboración de SAFE CREATIVE plataforma aliada con los artistas en Internet para proteger sus derechos. Hoy, con los nuevos avances tecnológicos, los desafíos se multiplican y damos respuesta a creadores y artistas de todo tipo. Safe Creative ofrece un sistema en línea, cómodo y económico que permite a cualquier creador obtener las pruebas necesarias que le ayuden a documentar su proceso creativo y demostrar sus derechos de autor. Todo desde su casa, usando su ordenador y pudiendo registrar todas sus obras, y proceso creativo, de forma instantánea.




CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.