Art Madrid'26 – CRISTINA GAMÓN: Un espacio para nosotros, una quietud

CRISTINA GAMÓN

CONVERSACIONES INFINITAS CON ALFONSO DE LA TORRE

Escribí sobre Cristina Gamón (Valencia, 1987) hace poco tiempo: Cristina Gamón. Estancias de la consciencia. El título de esta entrevista que ahora presentamos abría las palabras en aquel texto, era un verso del poeta Mark Strand (de su libro “Tormenta de uno”, 1998) para el catálogo de una hermosísima exposición de la artista en la galería Shiras de Valencia, bajo el título “Espejismos”, presentada en Abierto València 2021 donde obtuvo un gran reconocimiento.

Uno piensa que el trabajo artístico de Gamón tiene algo de una búsqueda de imágenes intermitentes pareciere sacudidas por golpes subterráneos, haciendo zozobrar la imagen esperada tal si una imagen se desplazase sobre sí misma, como imágenes puestas en permanente estado de shock. Imágenes pensantes. Sin quererlo, casi, estas palabras breves han definido ya algo del trabajo, de extraordinaria seriedad, de Gamón. Jardines de luz aparte del mundo, escribí también.

EL OFICIO DE CREAR

Esta primera pregunta trata de hallar una definición sobre qué es para ti, lo que llamo “el oficio de crear”, remedando aquel oficio de Cesare Pavese.

Qué es para ti la creación. Ruego me refieras la importancia de este oficio que, pienso te constituye (y, sin quererlo en parte me respondo, sabrás disculparme). Cristina Gamón pintora, podríamos sentenciar.

Me inspiro en textos que me motivan, y parto de una idea con la que diseñar la serie o exposición. Decido la composición, el formato y la pared específica de cada obra, atendiendo a la coherencia conceptual del conjunto. Cuando llega la acción de pintar, muchas de las decisiones formales ya han sido tomadas.

Al ser una pintura contemplativa, el reto consiste en mantenerse consciente de ese guión y sostener un mismo espíritu a lo largo de la serie. Focalizar la atención en el instante creativo.

Detalle Umbrales V, 2022

EL MERCADO DEL ARTE/LA FERIA

Uno piensa que la obra de Cristina Gamón no podría haberse desplegado, con tal potencia, si no hubiese sido por la presencia de la misma en Museos (donde os encontré hace ya mucho tiempo), más recientemente en galerías como Shiras o Lucía Mendoza, o en Ferias como en Art Madrid u otras.

¿Cuál es tu valoración de ese despliegue en estos años?

Precisamente fue Art Madrid la primera feria seria que hice. Artistas y galeristas precisan esa visibilidad. En pocos e intensos días, se concentra un tráfico de visitas que genera un impacto muy positivo en el mercado. Y el perfil de los asistentes es muy variado: Artistas, estudiantes, amantes del arte, coleccionistas y todo tipo de profesionales del sector. Por eso hay que dar cada vez un poquito más. En esta edición de Art Madrid participo con piezas de nueva creación que podrán verse en Shiras Galería.

Sección naturalezas, 2022

EL ARTE COMO UNA BOLSA DE SILENCIO

Aunque como artista requieras de la contemplación, pienso en aquello que repito, dicho por Rothko, sobre la necesidad de hallar bolsas de silencio en dicho contemplar, más aún en este tiempo donde la reflexión ha sido empujada, violentamente, fuera del pensamiento. Arrasados por las emergencias diversas y por el vértigo de las imágenes banales: el pensamiento, si se me permite, lejos de lo humano.

Hace poco hablábamos en “Matador” (con Arturo Berned que nos acompañó una tarde estupenda), sobre ese elogio de la contemplación que constituye tu obra.

Toda obra de arte requiere de la voluntad de su público, del tiempo para recrearse, para poner atención; contemplar en lugar de ver. Disfrutar de una obra es una experiencia física, vital, no sólo virtual. Podemos entender el arte como un lugar de ficción, donde volcamos nuestras reflexiones, anhelos, miedos, fantasías. Es un reflejo de la sociedad. Será más emocionante, más auténtico, más enriquecedor enfrentarse, presencialmente. En ese sentido, la pintura ya es una declaración de intenciones. Para conocer del todo mi obra, se necesita del contacto directo.

Ilusiones ópticas I, 2022

QUIEN CONTEMPLA

Asistiendo a alguna de tus últimas exposiciones, frente a tus obras, se observa cómo tus creaciones exigen un contemplador/a encontrado/a con tus obras y que, de alguna manera, formemos parte del juego. Ahí es importante el término “ilusión/ismo” que tú vindicas.

Me gustaría me refirieses la importancia del espacio donde cuelgas tus obras, constitutivas casi de un site specific, y la posterior contemplación tu obra.

Aquí tengo el modelo que hice de Shiras Galería para mi exposición individual: Espejismos. Muchos artistas trabajan con maquetas. El diseño de un espacio condiciona cómo nos sentimos y cómo percibimos las obras. Conocer dónde irá cada cuadro permite componer un recorrido visual, contar una historia.

Sección II, 2022

LA NECESIDAD DE UN DESARROLLO INTERNACIONAL

Ya hemos comentado anteriormente cómo eres una artista que frecuenta la presencia de su obra en contextos internacionales, en noviembre de 2022 comentábamos tu presencia en “CONTEXT Art Miami” y tu obra pudo verse recientemente en Nueva York, París o Manila.

¿Consideras esencial ese despliegue de tu obra hacia el mundo internacional?

Hay muchas vías para profesionalizarse internacionalmente. En mi caso, las estancias en residencia, colaboraciones con galerías y ferias en el extranjero, me han permitido tender puentes con Francia, Filipinas o Estados Unidos. El verano pasado debutaba en Volta Basel con Shiras Galería. Era la primera feria que hacía en Europa. Y mi obra tuvo muy buena acogida, incluso repercusión en la prensa. Además, pude visitarla personalmente. Es una muy buena oportunidad para tener una idea del panorama general, de la cultura y las tendencias de un país o región.


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.