CRISTINA GARCÍA RODERO Y LA TIERRA DE SUEÑOS

Obra de Cristina García Rodero “Tierra de sueños”

 

 

Cristina García Rodero, (Ciudad Real, 1949) es una fotógrafa española que comenzó su carrera a finales de los años 60, retratando tradiciones y culturas en sus inicios nacionales y posteriormente alrededor del mundo. Sus reportajes, se tiñen de una visión muy personal y humana que capta la esencia de aquellos a los que retrata. Fue la primera en entrar en la prestigiosa agencia Magnum y ha recibido un gran número de premios como el World Press Photo en 1993 o el Premio Nacional de Fotografía en 1996.

 

 

Obra de Cristina García Rodero “Tierra de sueños” 

 

 

La exposición nos revela el día a día de mujeres de todos los sectores y clases de Anantapur en el estado de Andhra Pradesh, una de las zonas más desfavorecidas de la india, donde conviven comunidades marginales. Con 80 fotografías de formato variado, Cristina quiere sensibilizar al público y dar visibilidad a las acciones de cooperación internacional que lleva a cabo la Fundación Vicente Ferrer en colaboración con la Obra Social “La Caixa”.

 

 

Vista de la exposición  

 

 

Una iniciativa narrada a través de imágenes que abordan la sensibilidad contemporánea y destacan el papel de aquellas personas que como la fotógrafa manchega muestra su particular visión de ver el mundo. Algunas de las fotografías muestran la cara más dura de la región, y de hecho, el inicio del proyecto no fue sencillo, como comenta la propia artista: “Cuando acepté el encargo pensé que sería fácil, pero cuando llegué a la ciudad vi que era horrible, los paisajes horrorosos y la luz espantosa, además no conseguía que la gente dejara de perseguirme por lo que pensé, cómo voy a hacer un buen trabajo”.

 

 


Obra de Cristina García Rodero “Tierra de sueños”

 

 

“Tierra de sueños” es el resultado de mes y medio de experiencias y vivencias que relatadas bajo la mirada atónita de la artista, han sabido captar la atención del observador. La sensación cálida y cercana que transmiten estas instantáneas hacen que estas madres, costureras, campesinas, profesoras y estudiantes adopten su papel protagonista en la transformación de las comunidades de Anantapur. Sus reuniones asamblearias muestran un activismo memorable que junto a una red solidaria sólida han hecho posibles centros de protección para mujeres maltratadas, entre otras cuestiones.

 

 

 Vista de la exposición

 

 

La exposición se puede visitar hasta el 28 de mayo. En torno a la muestra se desarrolla un taller educativo titulado: “Namasté. Una mirada a la India”, dirigido a estudiantes de ciclo medio y superior de primaria y ESO. Una iniciativa que ayuda a acercar a los más jóvenes a una realidad distinta a la que están familiarizados.

 

 

 

Cada vez son más las disciplinas que se han ido sumando a la reflexión sobre la condición femenina que enfrenta la realidad actual desde la revisión y el cuestionamiento de su pasado histórico. Así literatura, cine, música, arte, ciencia, agricultura, por citar solo algunas, se unen a la lista de lugares desde los que continuar el debate sobre un movimiento en constante reinvención.

Se trata de un despertar que, si bien se extiende todo del año, parece concentrarse con especial ahínco en el mes marzo, con una programación que incluye festivales, ferias, conferencias, marchas, lecturas que transpiran entusiasmo y comunión. Así, entre la programación del tercer mes del año destacan proyectos tan interesantes como necesarios, como el festival Mujeres Mirando Mujeres, una iniciativa de Arte a un Click que celebra entre el 9 de marzo y el 12 de junio su V Edición.

Marina Vargas “La Bacante”, 2015. Resina de poliéster, polvo de mármol, pintura esmalte (imagen ©www.marinavargas.com)

El proyecto Mujeres Mirando Mujeres nace en 2015 de la mano de Mila Abadía, con el propósito de dar a conocer la labor que las mujeres llevan a cabo en el ámbito del arte desde el proceso de creación hasta la comunicación, pasando por el comisariado y la crítica de arte. Como ella misma confiesa, la idea surgió como un arrebato. Siempre he luchado por los derechos de las mujeres y hacía ya mucho tiempo que no participaba activamente en ninguna reivindicación feminista.

En este sentido, la quinta edición queda integrada por 51 artistas, 52 gestoras del arte, 15 comunicadoras, 11 proyectos invitados que en su totalidad dan lugar a 80 trabajos en los que participan 118 mujeres concienciadas con el movimiento feminista y con el arte, entre ellas se encuentran bloggeras, periodistas, comunicadoras, galeristas, museólogas que dan lugar a una rica programación basada en presentaciones y entrevistas a artistas que irán publicándose durante hasta el mes de junio en la web. Como en ediciones anteriores, el festival se preocupa por visibilizar los trabajos de artistas con una trayectoria profesional novel como es el caso de la artista italiana interdisciplinar Mónica Mura, cuya obra gira en torno a la superación y valoración de los seres humanos. La perspectiva de género de la autora italiana atraviesa su vida y obra en la que da voz a colectivos e individuos que han sufrido el rechazo social por su naturaleza de mujeres trans, homosexuales... Mónica Mura será presentada por la investigadora Karen Campos.

“Para mí el arte es un sinónimo de libertad y creo en el poder de creación como motor de transformación”. Mónica Mura

Mónica Mura, proyecto “Poder ver-Ver poder”, 2018. Instalación de vídeo (imagen ©www.monicamura.com)

Entre las artistas de menor trayectoria también encontramos a la fotógrafa catalana Alejandra Carles-Tolra, quien a través de sus imágenes busca comprender la identidad y desdibujar sus límites. ¿Existe una identidad que defina a las mujeres? ¿Cuál? Son algunas de las cuestiones que plantea en su proyecto. Alejandra Carles-Tolra será presentada por la directora de la galeria Fiftydots, Laura Salvado.

Además de artistas noveles, el festival también acoge miradas ya consagradas como la de Gabriela Bettini quien en su trabajo combina el análisis de la crisis medioambiental con la situación de las mujeres, ambos afectados por la violencia del sistema.

Supongo que el trabajo cambia en la misma medida en que cambiamos como individuos, afirmaba la artista en una ocasión. Y es que su trabajo y el del resto de las artistas que integran el proyecto Mujeres Mirando Mujeres, son el eco de las preocupaciones y de los conflictos de nuestro tiempo, un tiempo cada vez más nuestro.

Gabriela Bettini, proyecto “Primavera silenciosa”, 2018 (imagen ©gabrielabettini.com)

Como constató en una ocasión Estrella de Diego, siempre acertada: no vale ser feminista en el mundo del arte, hay que ser feminista o no serlo, nuestro pensamiento debería invadir nuestra forma de estar en el mundo y de relacionarnos con él. Y en este sentido, el arte hace posible que queden plasmados aquellos que una vez, fueron los pensamientos de nuestra vida y que son el reflejo de nuestro paso por el mundo.

Por esto mismo, iniciativas como la de Mujeres Mirando Mujeres que hacen real y efectivo el trabajo de las mujeres, son tan necesarias como importantes.