CULTURA POP, ARTE CONCEPTUAL Y STREET ART. GALERÍA HISPÁNICA CONTEMPORÁNEA

Hispánica Contemporánea (con sede en Madrid y en México), una de las galerías veteranas en Art Madrid, plantea para esta edición una propuesta con artistas nacionales e internacionales que podrían enmarcarse dentro de tendencias como el Pop Art, el Arte Conceptual, Activismo y Neo-Pop en contraste e interacción con otras tendencias artísticas más actuales como el arte cinético, el arte neofigurativo y el street art. Hispánica Contemporánea plantea en su stand un recorrido histórico por discursos y estéticas puramente contemporáneos.

La cultura pop estará muy presente en el stand de Hispánica. La veremos en las piezas “Flat Depth” del artista americano Paul Rousso, quien a partir de una superficie plana crea volúmenes, convirtiendo un objeto plano en tridimensional. Rousso, a partir de complejas técnicas y bajo un planteamiento satírico e irónico, desecha y arruga elementos como billetes de dólares americanos, envolturas de caramelos y páginas de revistas y periódicos inflando su tamaño a dimensiones extraordinarias.

Paul Rousso

Action Comic Superman March, 2018

Técnica mixta

92 x 246cm

El artista (también americano) Peter Anton, bajo la misma estela de Rousso, crea esculturas realistas y gigantes, pero esta vez la comida es la protagonista, especialmente bombones de chocolate y otros dulces. Anton exagera el tamaño de los alimentos para darles un nuevo significado; su proceso creativo comienza oliendo, diseccionando, sintiendo y estudiando profundamente el alimento que va a representar.

Al artista italiano Fidias Falaschetti le preocupan otras temas relacionados con la cultura pop como el consumismo y la globalización de los medios de comunicación. Falaschetti desde un punto de vista irónico y lúdico, investiga en su obra la relación entre lo digital y lo analógico, apropiándose de materiales y elementos o personajes del pasado y transformándolos en objetos contemporáneos. Muestra de ello son sus icónicos personajes de Disney en resina cubiertos en aluminio.

Peter Anton

Splendor Variety, 2017

Técnica Mixta

90 x 90cm

Las instalaciones escultóricas del artista estadounidense Rafael Barrios y las piezas cinéticas en cerámica de Carlos Cruz Díez suponen un punto de inflexión en el stand de Hispánica. En la obra de los dos artistas, ambos pioneros en sus tendencias artísticas aunque con discursos plásticos diferentes, el color tiene un papel fundamental.

Rafael Barrios juega con las formas geométricas, los volúmenes y el color, construyendo sus esculturas en una dirección totalmente alejada de lo ortodoxo, desafiando las leyes del espacio y generando nuevas alternativas perceptivas con sus “obras virtuales flotantes”. Hispánica Contemporánea es la única galería que representa a Rafael Barrios en España.

Por su parte, el artista venezolano Cruz-Díez concibe el color como un elemento autónomo, que evoluciona en el espacio y el tiempo, sin ayuda de la forma ni del soporte, en un presente continuo. En sus delicadas cerámicas de la serie “Cromovela”, obras que podremos ver en Art Madrid, observamos cómo el artista lleva el arte cinético a su máxima expresión en el terreno de la tridimensionalidad.

Rafael Barrios

Mural, 2015

Acero lacado

160 x 126cm

Xavier Mascaró y Manolo Valdés, dos artistas con sólidas carreras y con los que Hispánica lleva ya años trabajando, mostrarán en la Feria una selección de piezas que podrían englobarse dentro de la tendencia neofigurativa.

Las piezas de Xavier Mascaró que presentará Hispánica en Art Madrid, son una muestra de las diferentes líneas de investigación con las que el artista francés trabaja desde sus comienzos. Cabe destacar que el artista ha sido recientemente incluido en la nómina de artistas de la prestigiosa galería Ópera y podremos ver en Art Madrid una selección de sus famosas esculturas en hierro, bronce y cobre corrugado combinadas con sus piezas en cerámica esmaltada. Del artista Manolo Valdés podremos ver obra sobre papel de sus características representaciones de elegantes y sofisticados “Caballeros” y “Damas con pamela” acompañados por esculturas en bronce de pequeño formato.

Xavier Mascaró

Guardián, 2012

Cobre corrugado

175 x 100cm

Mr.Brainwash, artista icónico del street art, llevará el “arte de la calle” a las paredes del stand. En sus obras volvemos a ver elementos característicos de la estética de la cultura pop americana fusionados con su estilo personal.

En contraste absoluto con la obra del artista urbano, encontramos las profundas y simbólicas pinturas del artista vasco Guillermo Fornés A través de un lenguaje muy personal, el artista quiere transmitir “su fuerza expresiva, y al mismo tiempo, dar a la obra la poética y sutileza que conforman su identidad plástica. De esta manera, habla siempre de la emoción.” Sus grandes lienzos cargados de simbolismo, despiertan emociones y sentimientos atemporales.

Mr. Brainwash

Einstein, 2016

Técnica Mixta sobre metal

50 x 50cm

Guillermo Fornés

Arch Light, 2018

Técnica mixta sobre lienzo

146 x 114cm

Coronan el stand de la galería Hispánica Contemporánea los monotipos de uno de los artistas más influyentes del arte conceptual contemporáneo, el estadounidense Mel Bochner, quien trabaja de forma exclusiva con la galería Hispánica en España y México.

Bochner es junto a Joseph Kosuth, Art & Language, Lawrence Weiner, Douglas Houbler y Robert Barry, responsable de una de las revoluciones artísticas del momento. Formado en un ambiente artístico (su padre era pintor de letreros publicitarios), su interés siempre ha estado centrado en lo puramente conceptual más que en lo superficial. Influenciado por su padre, desde temprana edad empezó a interesarse por la información estrictamente verbal y el significado de las palabras. Poco a poco, Bochner empieza a despojarse de los elementos más ligados a lo pictórico (color, plano, superficie) para explorar con las posibilidades del universo lingüístico. Más tarde, recupera el color en sus obras para convertirlo en un elemento indispensable de su trabajo.

Mel Bochner

Amazing, 2018

Monotipo con collage, grabado y relieves sobre papel Twinrocker

158.8 x 119.4cm

En obras como “Blah, Blah, Blah” o “Amazing”, la semántica o el significado de las palabras, varía a medida que las leemos. El artista explora la dualidad entre el carácter solitario y privado que supone la escritura y el modo en que el producto final se expone abiertamente al público, aglutinando un inmenso caudal de gradaciones subjetivas en el lenguaje.

La adquisición de la primera obra de arte siempre infunde respeto. Un sentimiento difícil de definir que mezcla el vértigo con la adrenalina. Pero por encima de la incertidumbre y la cautela, se impone una sensación placentera de conexión, entendimiento y deseo. Esa obra que, una vez vista, se queda en la memoria, reaparece en el recuerdo varias veces al día y parece querer decirte que está dispuesta a formar parte de tu hogar, es la candidata perfecta para decantar la decisión.

En los primeros pasos, muchos coleccionistas coinciden en señalar que no se parte de un plan establecido, sino que uno va adquiriendo piezas en función del gusto y de la conexión que siente con ellas hasta que, pasado el tiempo, se dan cuenta de que el volumen de obras que acumula puede recibir la etiqueta de “colección”. Así lo relata, por ejemplo, Alicia Aza, cuando afirma que

“No fui consciente de que estaba coleccionando hasta muchos años después, cuando un tercero me nombró como coleccionista y habló de mi colección. En 2005 tomé conciencia de lo que supone coleccionar y decidí articular una colección con una identidad de criterios y soportes”.

Comparte esta misma opinión Marcos Martín Blanco, cofundador, junto a su mujer Elena Rueda, de la Colección MER:

“Coleccionar ha sido una pasión, movida por un estado visceral que te incita a ello. La colección en cuanto a las adquisiciones no ha sido especialmente complicada porque, reconozcámoslo: es fácil comprar porque son todas cosas bellas y tienes alguna idea clara de por dónde quieres ir, pero al principio esas preferencias no estaban tan claras. Es con el tiempo cuando va conformándose un criterio”.

No siempre sucede así, por supuesto, pero para el comprador que se inicia en este sendero, la vinculación personal que traba con su primera pieza es fundamental. Ahí está el germen de una relación duradera que no se limita a una simple cuestión estética, sino que es una ventana abierta al conocimiento, a la exploración, a un mundo que muchas veces nos es desconocido y despierta nuestra fascinación. La semilla de esa conexión es puramente sentimental, y es precisamente ese impulso el que determina las primeras adquisiciones. La primera pieza nunca se olvida.

Art Madrid'20, foto de Ana Maqueda

Superando las recomendaciones habituales que se hacen por parte de asesores y agentes, rara es la ocasión en que el amante del arte se decide a comprar por pura inversión. Esos caminos suelen abrirse más adelante, cuando ya el volumen de piezas es considerable. Además, hay quien está un poco en contra de este concepto clásico del coleccionista tradicional, abordado desde una visión excéntrica, elitista y poco accesible. Muy al contrario, los compradores de arte son, por encima de todo, amantes del arte, seres sensibles y permeables al estímulo creativo que en un momento dado se deciden a profundizar en esa relación que ya mantienen con el arte para llevarse una pieza a su casa.

No es tan complicado superar esa pequeña barrera psicológica que convierte al visitante en comprador si se aborda el tema desde una óptica más personal e intimista que de consideración social. Para ello son de gran ayuda las obras de pequeño formato, la obra gráfica o la fotografía seriada, cuya horquilla de precios, por lo general más asumible, permite hacer una comparación más próxima a los gastos que pueden abordarse de manera cotidiana. De este modo, la compra de arte entra dentro del abanico de actividades factibles y se transforma en algo próximo y posible.

Art Madrid'20, foto de Marc Cisneros

En ese momento comienza una relación con el arte distinta, basada en la pura experiencia y en la convivencia con la pieza adquirida. Quizás pueda verse como un acto de atrevimiento, pero en numerosas ocasiones es más una cuestión de necesidad y de transformación. Los coleccionistas también coinciden en señalar que la adquisición de obra es un ejercicio de análisis personal y de abrirse a un nuevo campo de conocimiento que antes nos era ajeno. Alicia Aza explica que la razón por la que adquirió su primera pieza de videoarte, de Sergio Prego, es porque no la entendía y porque la veía como un reto y una oportunidad de superarse personalmente. Esta ventana abierta al conocimiento da lugar a nuevas conexiones y a entablar vínculos con los creadores, como una de las partes más fascinantes del proceso. Candela Álvarez Soldevilla explica que

“creo que lo más interesante en el mundo del arte es hablar con los artistas. Son personas provistas de una sensibilidad especial a las que escuchar y entender”

Y Alicia Aza también dice:

“Puedo compartir la satisfacción de poder contar hoy en mi círculo de amistades más cercanas con muchos artistas y eso supone un largo camino recorrido”.

Así, con obras que se presentan como asumibles dentro del horizonte de gastos que cada uno estima viable, es fácil encontrar una pieza que nos atrape. Desde ese momento, nuestro hogar también evoluciona hacia un espacio en el que el arte tiene un lugar y una presencia permanentes, y no cabe duda de que eso nos transforma por dentro.

Art Madrid'20, foto de Henar Herguera

Jaime Sordo, propietario de la colección Los Bragales y fundador de la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo 9915, siempre ha definido su relación con el arte como una verdadera pasión y una necesidad vital. Para los compradores que se inician en esta senda tiene la siguiente recomendación:

“Es condición imprescindible que sienta la necesidad de convivir con la pasión de disfrutar de las obras. Otro aspecto muy importante es que antes de la toma de decisiones para las compras se informen, con lo cual es necesario leer prensa y libros especializados, visitar exposiciones y museos y mucho contacto con el galerismo, que es una fuente importante de información y muy concreta de los artistas que representa. Por último, la presencia en ferias de arte nacionales e internacionales. Todo ello genera información y formación”.

En efecto, las ferias se han convertido en un buen lugar para el descubrimiento porque condensan una amplia oferta y permiten una toma de contacto diversa y global de forma concentrada. Por esta razón, muchos compradores de nueva generación se inician en el contexto de un evento como Art Madrid, cuya cercanía y calidad constituyen una oportunidad única de conocer, empaparse y contagiarse de la pasión por el arte.


(*) citas extraídas de varias entrevistas difundidas en medios de comunicación públicos entre 2013 y 2019.