Art Madrid'26 – CULTURA POP, ARTE CONCEPTUAL Y STREET ART. GALERÍA HISPÁNICA CONTEMPORÁNEA

Hispánica Contemporánea (con sede en Madrid y en México), una de las galerías veteranas en Art Madrid, plantea para esta edición una propuesta con artistas nacionales e internacionales que podrían enmarcarse dentro de tendencias como el Pop Art, el Arte Conceptual, Activismo y Neo-Pop en contraste e interacción con otras tendencias artísticas más actuales como el arte cinético, el arte neofigurativo y el street art. Hispánica Contemporánea plantea en su stand un recorrido histórico por discursos y estéticas puramente contemporáneos.

La cultura pop estará muy presente en el stand de Hispánica. La veremos en las piezas “Flat Depth” del artista americano Paul Rousso, quien a partir de una superficie plana crea volúmenes, convirtiendo un objeto plano en tridimensional. Rousso, a partir de complejas técnicas y bajo un planteamiento satírico e irónico, desecha y arruga elementos como billetes de dólares americanos, envolturas de caramelos y páginas de revistas y periódicos inflando su tamaño a dimensiones extraordinarias.

Paul Rousso

Action Comic Superman March, 2018

Técnica mixta

92 x 246cm

El artista (también americano) Peter Anton, bajo la misma estela de Rousso, crea esculturas realistas y gigantes, pero esta vez la comida es la protagonista, especialmente bombones de chocolate y otros dulces. Anton exagera el tamaño de los alimentos para darles un nuevo significado; su proceso creativo comienza oliendo, diseccionando, sintiendo y estudiando profundamente el alimento que va a representar.

Al artista italiano Fidias Falaschetti le preocupan otras temas relacionados con la cultura pop como el consumismo y la globalización de los medios de comunicación. Falaschetti desde un punto de vista irónico y lúdico, investiga en su obra la relación entre lo digital y lo analógico, apropiándose de materiales y elementos o personajes del pasado y transformándolos en objetos contemporáneos. Muestra de ello son sus icónicos personajes de Disney en resina cubiertos en aluminio.

Peter Anton

Splendor Variety, 2017

Técnica Mixta

90 x 90cm

Las instalaciones escultóricas del artista estadounidense Rafael Barrios y las piezas cinéticas en cerámica de Carlos Cruz Díez suponen un punto de inflexión en el stand de Hispánica. En la obra de los dos artistas, ambos pioneros en sus tendencias artísticas aunque con discursos plásticos diferentes, el color tiene un papel fundamental.

Rafael Barrios juega con las formas geométricas, los volúmenes y el color, construyendo sus esculturas en una dirección totalmente alejada de lo ortodoxo, desafiando las leyes del espacio y generando nuevas alternativas perceptivas con sus “obras virtuales flotantes”. Hispánica Contemporánea es la única galería que representa a Rafael Barrios en España.

Por su parte, el artista venezolano Cruz-Díez concibe el color como un elemento autónomo, que evoluciona en el espacio y el tiempo, sin ayuda de la forma ni del soporte, en un presente continuo. En sus delicadas cerámicas de la serie “Cromovela”, obras que podremos ver en Art Madrid, observamos cómo el artista lleva el arte cinético a su máxima expresión en el terreno de la tridimensionalidad.

Rafael Barrios

Mural, 2015

Acero lacado

160 x 126cm

Xavier Mascaró y Manolo Valdés, dos artistas con sólidas carreras y con los que Hispánica lleva ya años trabajando, mostrarán en la Feria una selección de piezas que podrían englobarse dentro de la tendencia neofigurativa.

Las piezas de Xavier Mascaró que presentará Hispánica en Art Madrid, son una muestra de las diferentes líneas de investigación con las que el artista francés trabaja desde sus comienzos. Cabe destacar que el artista ha sido recientemente incluido en la nómina de artistas de la prestigiosa galería Ópera y podremos ver en Art Madrid una selección de sus famosas esculturas en hierro, bronce y cobre corrugado combinadas con sus piezas en cerámica esmaltada. Del artista Manolo Valdés podremos ver obra sobre papel de sus características representaciones de elegantes y sofisticados “Caballeros” y “Damas con pamela” acompañados por esculturas en bronce de pequeño formato.

Xavier Mascaró

Guardián, 2012

Cobre corrugado

175 x 100cm

Mr.Brainwash, artista icónico del street art, llevará el “arte de la calle” a las paredes del stand. En sus obras volvemos a ver elementos característicos de la estética de la cultura pop americana fusionados con su estilo personal.

En contraste absoluto con la obra del artista urbano, encontramos las profundas y simbólicas pinturas del artista vasco Guillermo Fornés A través de un lenguaje muy personal, el artista quiere transmitir “su fuerza expresiva, y al mismo tiempo, dar a la obra la poética y sutileza que conforman su identidad plástica. De esta manera, habla siempre de la emoción.” Sus grandes lienzos cargados de simbolismo, despiertan emociones y sentimientos atemporales.

Mr. Brainwash

Einstein, 2016

Técnica Mixta sobre metal

50 x 50cm

Guillermo Fornés

Arch Light, 2018

Técnica mixta sobre lienzo

146 x 114cm

Coronan el stand de la galería Hispánica Contemporánea los monotipos de uno de los artistas más influyentes del arte conceptual contemporáneo, el estadounidense Mel Bochner, quien trabaja de forma exclusiva con la galería Hispánica en España y México.

Bochner es junto a Joseph Kosuth, Art & Language, Lawrence Weiner, Douglas Houbler y Robert Barry, responsable de una de las revoluciones artísticas del momento. Formado en un ambiente artístico (su padre era pintor de letreros publicitarios), su interés siempre ha estado centrado en lo puramente conceptual más que en lo superficial. Influenciado por su padre, desde temprana edad empezó a interesarse por la información estrictamente verbal y el significado de las palabras. Poco a poco, Bochner empieza a despojarse de los elementos más ligados a lo pictórico (color, plano, superficie) para explorar con las posibilidades del universo lingüístico. Más tarde, recupera el color en sus obras para convertirlo en un elemento indispensable de su trabajo.

Mel Bochner

Amazing, 2018

Monotipo con collage, grabado y relieves sobre papel Twinrocker

158.8 x 119.4cm

En obras como “Blah, Blah, Blah” o “Amazing”, la semántica o el significado de las palabras, varía a medida que las leemos. El artista explora la dualidad entre el carácter solitario y privado que supone la escritura y el modo en que el producto final se expone abiertamente al público, aglutinando un inmenso caudal de gradaciones subjetivas en el lenguaje.


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.