CULTURA Y PRECARIEDAD

Parece que el sector cultural se resiste a abandonar su ya casi endémica precariedad. Desde que la crisis hizo acto de aparición hace ya una década, los coletazos se han seguido percibiendo, adoptando, eso sí, distintas formas y produciendo consecuencias de muy diversa índole. A su vez, la cultura, como tal, no deja de ser un sector de contenido económico, sujeto a los mismos avatares que el resto de áreas de actividad, y una esfera en la que se repiten los mismos patrones de desigualdad y desequilibrio que se perciben en otros ámbitos empresariales.

La profesionalización de la cultura ha conducido a un alto grado de especialización de los perfiles, dando cabida a líneas autónomas de actividad que hace unos años eran completamente desconocidas. De forma paralela, los hábitos de consumo, la forma de acercarse al arte y el lugar que tradicionalmente habían ocupado los espacios de exposición han debido adaptarse a un cambio de circunstancias. Esta evolución está motivada no solo por la coyuntura económica reinante, recién inaugurado el nuevo milenio, sino también por el inicio de un período de transición en el que confluye un relevo generacional con una profunda crisis de identidad social. Esta brecha en el sentido de pertenencia y la senda hacia un individualismo hasta cierto punto deshumanizante plantea a su vez numerosos desafíos, y más en una área como la cultura, cuya razón de ser descansa en el propio individuo y su desarrollo en sociedad. Muchos de estos puntos de inflexión suelen coincidir con grandes hitos mundiales, como es, sin duda, el comienzo de un nuevo siglo, situación que en nuestro caso ha venido acompañada de una revolución tecnológica que, si bien abre nuevas vías de exploración, contribuye a hacer más profunda la incertidumbre de nuestro contexto inmediato.

Imagen de la campaña "no por amor al arte" lanzada por Plataforma PAC en 2018

Todos estos cambios no han ido acompañados de un fortalecimiento de la profesión ni una revalorización del trabajo realizado. Aunque cada año surgen nuevas cifras que ofrecen algo de esperanza al respecto, un análisis en conjunto de estos datos da cuenta de que la cultura sigue siendo un sector muy precarizado que se alimenta de la pasión de quienes quieren dedicar su vida a mantenerla viva. Paradójicamente, existe un aprovechamiento de nuestra cultura muy vinculado al turismo. Los números en constante aumento del volumen de visitantes que cada año pasan por nuestro país es un buen indicador de que, además del buen tiempo y la variedad gastronómica, nuestra riqueza cultural juega un papel determinante en ese crecimiento. No obstante, no se potencian mecanismos que logren una mejor distribución de esos ingresos o sistemas que sirvan para poner la cultura en su lugar.

Coinciden además otras contradicciones: el sector cultural es uno de los más exigentes en cuanto a formación requerida y especialización. El 69,3% de los trabajadores culturales cuentan con educación superior, frente al 42,9% de la media nacional (Anuario de Estadísticas Culturales MCD 2018), circunstancia que no va acompañada de una mayor retribución salarial. Asimismo, se percibe un ligero aumento en la generación de empleo (3,6% del total nacional), si bien el número de empresas unipersonales o autónomos es del 64,7% y los contratos temporales han aumentado en un 19,4% desde 2017. Así pues, estos datos dibujan un panorama sensible, poco resistente y mermado para poder hacer frente a los contratiempos.

Visita guiada en el Museo de Cádiz

Por si fuera poco, este sector replica algunos de los desequilibrios que se advierten en otros sectores económicos: el 60,9% de los trabajadores son hombres y el porcentaje restante, son mujeres. Esta podía ser una característica sin mayor transcendencia, al igual que sabemos que en otros sectores sucede a la inversa; pero la brecha se advierte porque hay un alto porcentaje de artistas que deciden establecerse profesionalmente en el extranjero, donde obtienen estabilidad y mejor retribución. Un estudio reciente llevado a cabo por Marta Pérez-Ibáñez e Isidro López-Aparicio sobre la situación de las mujeres artistas españolas (“Mujeres artistas y precariedad laboral en España. Análisis y comparativa a partir de un estudio global”, Revista Arte, Individuo y Sociedad, vol. 31 (4), 2019) demuestra que el 60% de ellas se trasladan al extranjero, de las cuales, el 75% son menores de 40 años. También destacan los datos recabados sobre ingresos, donde el 46,9% de los artistas declaran obtener menos de 8.000€ al año.

Con todo esto, resulta evidente que el sector cultural tiene que hacer frente a mucho retos futuros, no solo para sortear las dificultades consustanciales a su sensibilidad económica, sino también a muchas otras circunstancias que exigen una respuesta más acorde con los nuevos tiempos y el curso de los acontecimientos históricos. Estaremos aquí trabajando para contribuir a esta (r)evolución.

 

Art Madrid abre plazo de aplicación para su decimoctava edición del 22 al 26 de febrero de 2023, durante la Semana del Arte, en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles. Las galerías interesadas en participar podrán enviar sus solicitudes hasta el 10 de Octubre. En una ubicación privilegiada como es la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, Art Madrid afianza cada año un mayor número de público fiel (más de 20.000 visitantes en cada una de sus últimas cinco ediciones) y nuevos compradores. Una misión clave para Art Madrid es seguir generando mercado y promoviendo el coleccionismo nacional e internacional en el contexto madrileño de la semana del arte. La feria se caracteriza por ser una propuesta cercana y abierta a todos los públicos que quieran conocer la realidad del mundo del arte contemporáneo.

PROGRAMAS

El programa general de Art Madrid constituye el corazón de la feria y la suma total de todos los expositores, que oscila entre 35 y 40 galerías (nacionales e internacionales) en cada edición. La oferta de galerías en Art Madrid es amplia y variada, desde galerías jóvenes hasta galerías establecidas.

El programa de coleccionismo se integra en la feria con el compromiso de seguir tendiendo puentes para el acercamiento del público con el arte contemporáneo y fomentar el coleccionismo a nivel nacional e internacional. De la mano de Ana Suárez Gisbert, Art Advisor, Art Madrid ofrece un servicio de asesoramiento gratuito para galerías y público interesado en adquirir obras de arte.

Por otra parte, vuelve el Programa Comisariado de Art Madrid. Un programa vivo como hilo conductor de la feria y en relación con su contexto más inmediato comisariado por Natalia Alonso Arduengo, crítica de arte y comisaria.

ROGRAMA DE APOYO A NUEVOS EXPOSITORES

A través de un pack de comunicación concreto, se presentará y dará visibilidad especial a las nuevas galerías participantes en la feria.

PREMIOS

Art Madrid une fuerzas con la empresa privada para apoyar la creación artística y el trabajo galerístico en la propia feria a través de la entrega de diversos premios: Mejor Stand, Nueva Entrada, Artista Revelación, Premio de adquisición Art Madrid

COMITÉ

En esta ocasión el comité esta compuesto por Alfonso de la Torre (crítico y comisario), Aurora Vigil-Escalera (galerista), Natalia Alonso (crítica y comisaria), Angel Samblancat (galerista y asesor en ferias internacionales), Javier López (galerista) y Ana Suárez Gisbert (art advisor).

Las solicitudes podrán ser enviadas a la dirección de correo de la Feria (info@art-madrid.com) hasta el próximo 10 de octubre 2022.