DANIEL CANOGAR: DE TAMPA A ALCALÁ 31

Daniel Canogar, “Sikka Ingentium” (detalle), 2017.

 

 

 

Desde muy pronto, Daniel se adentró en el mundo de la imagen para explorar las posibilidades que el uso de las proyecciones podía tener en las propuestas plásticas contemporáneas. En esta senda, la logrado destacar como uno de los artistas españoles de mayor proyección internacional en nuestros días. Algunas de sus obras más destacadas han pasado por el Consejo de Europa, en Estrasburgo, o Times Square.

 

 

 

Daniel Canogar, “Sikka Ingentium”, 2017.

 

 

 

A medio camino entre Madrid y Nueva York, Daniel cuenta a día de hoy con un auténtico equipo de trabajo. La magnitud de sus piezas y la complejidad de sus montajes habían dado tiempo atrás un salto cualitativo que exigía una mayor dedicación de recursos. Además, las nuevas tecnologías requieren estar permanentemente actualizado.

 

 

 

Daniel Canogar, “Storming Times Square”, 2014.

 

 

 

La exposición organizada en Alcalá 31 recoge una muestra representativa de sus últimos trabajos, presididos por la pieza central “Sikka Ingentium”. Esta obra está compuesta por miles de DVDs traídos de todas las partes del mundo, recopilados personalmente por Daniel en sus viajes. Este factor añade un componente crítico a la escultura: una reflexión sobre la obsolescencia de los formatos tecnológicos, que se extiende a lo largo y ancho del planeta. Al mismo tiempo, representa el paso del tiempo. Son como fragmentos de memoria materializados en estos elementos de plástico circular que ahora se desplieguan en esta obra monumental. Una representación de la fragilidad humana expresada a través de la propia evolución tecnológica.

 

 

 

Daniel Canogar, “Tendril”, 2017.

 

 

 

Las ideas de Daniel van más allá de crear una simple propuesta plana y estática. Su último trabajo para el aeropuerto de Tampa, en Florida, es un algoritmo que se amolda y modifica para proyectar la ilusión de una vegetación viva y floreciente, inspirada en la flora de la región. Un reto tanto artístico como tecnológico que se acaba de inaugurar el pasado mes de octubre. 

 

El CEART inaugura este jueves 14 de noviembre en la sala A una exposición dedicada a este maestro de la fotografía, que estará abierta al público hasta el 9 de febrero. La muestra recoge uno de los últimos proyectos del artista, centrado en el duro trabajo que llevaban a cabo los mineros de Serra Pelada, una mina abierta de oro en el corazón de Brasil donde los empleados se jugaban la vida diariamente.

La inmigración, la pobreza, la vida marginal, el trabajo esclavo, la relación del hombre con la tierra, el aprovechamiento de recursos naturales… son temas que desde siempre han fascinado a Salgado. Desde el comienzo de su carrera como fotógrafo, su obra se ha decantado por dar visibilidad a los colectivos más desfavorecidos y por crear con sus imágenes un relato visual vívido e impactante sin demasiados artificios. Con un duro blanco y negro, la obra de este autor transita entre el fotoreportaje y la fotografía naturalista.

Y como idea que impregna todo su trabajo está la dignididad humana. Salgado retrata a los empleados, mineros y recolectores desde un planteamiento puramente humanista que quiere poner en valor su integridad, su fortaleza y su resiliencia.

“Si fotografías a un humano, de manera que no se le represente de forma noble, no hay motivo para hacer la fotografía. Esa es mi forma de ver las cosas”.

Salgado no se abrió paso en esta disciplina hasta tiempo después de haber concluido sus estudios de economía entre Brasil y Estados Unidos, y un doctorado en estadística en Francia. Pero en 1973 su vida dio un vuelco y decidió emprender su carrera como fotógrafo llegando a trabajar en la Agencia Gamma y en Magnum Photos durante más de 15 años hasta que en 1994 fundó su propia agencia Amazonas Imagen.

Con el proyecto “Gold”, el fotógrafo retrata una dura realidad que se sucede en la mina de Serra Pelada, nombre dado a un enclave minero totalmente devastado y excavado de manera anárquica, la mayor mina de oro a cielo abierto del mundo, por la que pasaron más de 50.000 personas. Al calor de las leyendas sobre el misterioro Dorado, el fervor por este metal precioso llevó a desarrollar prácticas de explotación extenuantes para los trabajadores y a originar relatos de pena y gloria, de victoria y derrota humanas entre la tierra, los túneles y los cestos de carga.

La exposición del CEART reúne el porfolio completo de Salgado en su característico blanco y negro y con fotografías de gran formato que no dejan a nadie indiferente.