DAVID SALLE IMPACTA EN EL CAC

Fishing, 1998 oil and acrylic on canvas and linen 64 x 96 inches. Art © David Salle/Licensed by Vaga, NY, NY. Reproduction without permission is prohibited.

 

 

David Salle (Norman, Oklahoma, 1952), un artista norteamericano muy ecléctico ha experimentado con varias corrientes artísticas. Se le atribuyen atisbos del neoexpresionismo, el simulacionismo, el bad painting o la New Image Painting, pero, Salle es más que todo eso. Tras iniciarse en un arte vanguardista de mediados de siglo, dejó de lado las vanguardias y siguió su propio camino. El artista, decidió aunar todo su entorno y plasmarlo en su obra, hacia finales de los 70 comienza a fusionar obras y técnicas en imagen y video. Esto dará como resultado su estilo tan personal y definido.

 

Uno de sus primeros trabajos fue en una revista pornográfica, de ahí viene todo ese erotismo y sensualidad que embriagan sus obras. Un hombre sin tapujos y con cierto aire ingenuo, es capaz de mostrar las dos caras de la moneda. El estilo irónico y autocrítico se aprecia a través de este juego de superposición de imágenes.

 

 

David Salle, Yellow Fellow, 2015. Óleo, acrílico, tinta serigrafiada, cera e impresión digital sobre lino. 78" x 108". Cortesía de Skarstedt, Copyright David Salle, Licencia de VAGA

 

 

“Inspired by true-life events” cuenta con 32 pinturas que datan desde 1992. La muestra se divide en dos secciones muy marcadas una más introspectiva y sobria, Silver Paintings, que según el artista son una “yuxtaposición forzada” muestran fotografías monocromáticas con un solo integrantes, plasmadas en un lienzo. La otra parte, más colorida y vibrante, Late product paintings, nos muestran una representación de la cultura pop elevada a la máxima potencia, sus referencias a los años 50 y 60 nos transportan a un lenguaje más personal y casi unitario.

 

 

David Salle, Silver 1, 2014. Pigmento sobre lino. 84" x 60". Cortesía de Skarstedt, Copyright David Salle, Licencia de VAGA

 

 

La recopilación de imágenes pop es una parte de su esencia ya que convivió con esta estética popular. Puede sonar extraño que estas dos exposiciones se aúnen en el CAC, pero realmente son el complemento perfecto. El artista desmintió la idea de que fueron creadas para exponerse juntas, pero de lo que no cabe duda es de la magnífica articulación que forman en un mismo contexto.

 

 

Foto de la exposición

 

 

Grandes formatos que sugieren una gran cantidad de emociones son parte de este imaginario creado por el artista. Mezcla de elementos provocativos, palabras, objetos y por supuesto cultura son las claves del éxito de ésta gran muestra que está por terminar. Finaliza el 4 de Diciembre así que no pierdan esta gran oportunidad de disfrutar de un arte cargado de emoción y dinamismo.

 

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.