De Chirico en Barcelona: su trayectoria en 150 obras

 

 

El enigma de un día, 1914

 

 

 

Giorgio de Chirico (1888-1978), pintor italiano de origen griego, se formó en Grecia, en Italia y en Alemania. Tuvo influencia, entre otras, de la antigüedad clásica grecorromana, de la arquitectura renacentista y de la filosofía de Niestche y Shopenhauer. Se mantuvo, en cierta medida, ajeno a las vanguardias que tuvieron lugar en la capital francesa, para desarrollar su propio estilo artístico.

 

 

 

Aparición (dibujo), 1917

 

 

 

Fue el pionero de la pintura metafísica, que recreaba ambientes misteriosos a través de la representación de objetos cotidianos fuera de su contexto habitual. La pintura metafísica fue antecesora del surrealismo, puede recordar a las pinturas de Dalí. Son escenas sombrías, desoladoras, melancólicas, donde acentuadas perspectivas proyectan sombras irreales y en las que no hay muestras de vida ni personas, sino esculturas clásicas o maniquíes que transmiten silencio y soledad. Vivió en la ciudad de Ferrara, en Italia, que se convirtió en la ciudad metafísica por excelencia. Compañero de De Chirico en esta corriente fue su propio hermano Alberto Savinio (Andrea de Chirico) y su amigo Carlo Carrá.

 

 

 

Las musas inquietantes, 1917

 

 

 

La exposición, organizada en colaboración con la Fundación Giorgio e Isa de Chirico, está comisariada por Katherin Robinson, de dicha Fundación, y por Mariastella Margozzi, de la Galleria Nazionale (Roma). Se estructura en seis líneas temáticas que abarcan los puntos clave de la trayectoria artística de De Chirico, considerado uno de los artistas italianos más importantes del s.XX. Los temas representados abarcan la pintura metafísica, la influencia de la iconografía clásica, los retratos y los inquietantes paisajes urbanos, sus investigaciones técnicas sobre la pintura de grandes maestros y la neo-metafísica, mediante la cual dirige una mirada a sus primeras obras inspirado por el eterno retorno nietzscheano.

 

 

 

 

Las musas inquietantes (bronce dorado), 1968

 

 

 

De manera paralela a la exposición, CaixaForum Barcelona propone otras actividades educativas, como visitas comentadas para público general y para familias y una conferencia a cargo de las comisarias. Se podrá disfrutar de este acercamiento a la obra de Giorgio de Chirico hasta el 22 de octubre.

 

 

 

Los Dioscuros, 1974

 

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.