Art Madrid'26 – DE LA GEOMETRÍA AL CONCEPTO

Galerías Kreisler, Schmalfuss, Sâo Mamede, Shiras y Kur Art Gallery

 

Desde los inicios del siglo pasado, especialmente por la trascendencia del Constructivismo ruso y la mítica Escuela Bauhaus, han sido muchos los creadores que han continuado trabajando en torno a los patrones geométricos, sus infinitas combinaciones y su potencial artístico, ya sea puramente estético, social o eminentemente conceptual. En la nueva edición de Art Madrid se podrá disfrutar de una escena muy particular del arte abstracto geométrico más actual.

Carmen Otero

Reconstrucción 7, 2018

Madera de cedro y policromía

33 x 18.5cm

En este sentido, dentro de la selección que presenta la Galería Kreisler (Madrid) cabe destacar los trabajos de cinco artistas. La obra de Ramón Urbán se caracteriza por una pura y rotunda síntesis formal, esencialidad siempre impregnada por un marcado carácter emocional que manifiestan piezas como “Sigo en la sombra lleno de luz” (2018), presentadas en un certero diálogo con las esculturas de la serie “Reconstrucción” (2018) de Carmen Otero. Realizadas en algunas de las más bellas maderas, son obras en las que resuenan los diseños de la Escuela Bauhaus –ahora más que nunca en consonancia con los famosos diseños de Alma Siedhoff-Buscher–, aquí materializados en retratos modulares que la artista compone y descompone delicadamente.

Juan Gerstl, "La alcachofa", aluminio con impresion directa en UV, 2018. Galería Kreisler.

Muy diferentes resultan las investigaciones formales de Miki (Guillermo Gutiérrez), orientadas al dominio de las propiedades espaciales del vacío: sus bronces monocromáticos son de formas rítmicas, caprichosas y serpenteantes. También geométricos y en apariencia volumétricos son los trabajos de Juan Gerstl, mientras que las pinturas de Gerard Fernández Rico enmarcan fluidas evocaciones. Kreisler también incluye en su propuesta las personales figuraciones, tan caracterizadas por el componente narrativo, de dos artistas: por un lado, las historias cotidianas y soñadas de Liliana Golubinsky, y por otro, las más coloristas y divertidas realizadas por el polifacético Sawe.

Willi Siber, Wall object", múltiples piezas lacadas, 2016. Galería Schmalfuss.

Más invenciones geométricas llegan con la propuesta de la Schmalfuss (Berlín), galería que presenta algunos de los celebrados “objetos” y más recientes trabajos de Willi Siber, siempre lacados, siempre brillantes. Igualmente radiantes son las esculturas en acero de Carlo Borer, de formas redondeadas, sensuales, a veces incluso voluptuosas, y en las que el espectador podrá encontrar su reflejo deformado; o las piezas que presenta la galería de Jörg Bach, obras compuestas desde centros energéticos a los que siempre vuelven sus volumétricas terminaciones.

Thomas Röthel, "Drehung", acero, 2015. Galería Schmalfuss.

Una forma bien distinta de trabajar materiales industriales es la del escultor Thomas Röthel, más interesado en los perfiles rectilíneos, la mayoría de las veces interrumpidos por elementos distorsionados y curvados que cuestionan la lógica racionalista. Además, en el espacio de Schmalfuss podrán verse las expresionistas pinturas de la pintora Cristina Canale; y las últimas esculturas de Oliver Czarnetta, misteriosas historias encapsuladas en resinas en las que vuelve a reflexionar sobre el paso del tiempo y nuestras formas de percepción.

Georg Scheele

Rose, 2018

Mármol

153 x 70cm

Susana Chasse

No Land. No Thing #04, 2018

Acrílico y grafito sobre MDF

140 x 140cm

La Galería São Mamede (Lisboa/Oporto) llega a Art Madrid con una amplia propuesta en la que asimismo destacan los lenguajes abstractos y geométricos. Son los casos de las esculturas en mármol de Georg Scheele, abstracciones minimalistas de la naturaleza, y las de Matthias Contzen, más organicistas y detallistas. Miles de varas de acero o cuerdas de piano componen las piezas estructurales de David Moreno que, aunque volumétricas, como el propio artista afirma son piezas realizadas “tratando de dibujar esculturas”. La apuesta pictórica de la galería portuguesa también está protagonizada por la abstracción: obras de reciente creación como las de Susana Chasse o Rui Tavares, centradas en la línea, el trazado y las posibilidades de una paleta de color reducida, junto con las pinturas de Gil Maia, donde la paleta se amplía y las texturas se vuelven protagonistas. Se cierra la propuesta con dos autores más simbólicos y muy diferentes entre sí: el gestual González Bravo y la onírica Ana Maria.

Nanda Botella, "Grietas, franjas y color", técnica mixta, 2018. Shiras Galería.

También la propuesta de Shiras Galería (Valencia) es bastante amplia y está formada por los trabajos de seis artistas exclusivamente valencianos. En su espacio, se verán las piezas en hierro de uno de los pioneros de la llamada Nueva Escultura Española, Miquel Navarro. Artista sin duda en especial conexión con los creadores de las Vanguardias, a través de su trabajo podremos adentrarnos en su personal y característico rigor geométrico vertical. También está determinado por composiciones verticales el último trabajo desarrollado por Nanda Botella; mientras que la pincelada expresiva de Juan Olivares aparece para desordenar todo este orden. El gesto pictórico, el brochazo o el raspado, apasionados “rastros emocionales”, dominan sus pinturas coloristas, últimamente también descompuestas y enmarcadas en metacrilato.

Juan Olivares, "Sin Título", pintura vinílica sobre papel de alto gramaje, 2018. Shiras Galería.

La variada propuesta de Shiras se completa con tres pintores bien distintos. Por un lado, la esencialidad de las formas, rotundas y de colores planos, que continúan caracterizando los óleos de la gran pintora Rosa Torres. Por otro lado, los óleos de José Saborit, paisajes de esenciales horizontes donde el pintor demuestra su excelente capacidad para captar atmósferas. Y para terminar, las pinturas sobre chapa de Horacio Silva, figuraciones simbólicas en las que el autor resalta las cualidades sensibles del frío soporte.

Íñigo Arregi, "Sin Título", acero corten, 2018. Kur Art Gallery.

Quizá la apuesta más rotundamente geométrica sea la de Kur Art Gallery (Guipúzcoa), protagonizada solo por artistas locales, grandes continuadores de la singular creación vasca del siglo XX. Veremos las obras en acero corten y los volumétricos collages de Íñigo Arregi, entramados en los que continúa investigando las maneras en las que se relacionan y se entrecruzan las formas geométricas. Asimismo se presentan las piezas en zinc de Iñaki Olazaba, tan rotundas en su fisicidad como en sus contornos; y parte de la obra escultórica del paisajista Aitor Etxeberría. Kur cierra su propuesta para Art Madrid con dos pintores: J. Ramón Elorza, del que presentan algunas de sus expresivas composiciones, protagonizadas por objetos geométricos en suspensión; y Bingen de Pedro, quien nos volverá a sorprender con sus trampantojos arquitectónicos. Como ha explicado el artista, al trabajar en varios lienzos al mismo tiempo surgen contaminaciones entre ellos, reveladoras relaciones nacidas de las formas en las que ordena y coloca los lienzos, método azaroso que dota de un impresionante volumen a las pinturas finales.

En definitiva, un extenso grupo de artistas que trabaja desde la geometría y que podremos disfrutar en una ocasión única en la nueva edición de Art Madrid.

 


El círculo como dispositivo crítico y el marcador como catalizador contemporáneo


POSCA, marca japonesa de marcadores de pintura a base de agua, se ha consolidado desde los años 80 como un instrumento central en las prácticas artísticas contemporáneas vinculadas al arte urbano, la ilustración, el diseño gráfico y la experimentación interdisciplinar. Su fórmula opaca, cromáticamente intensa y de secado rápido, compatible con soportes tan diversos como el papel, la madera, el metal, el vidrio o el textil, ha favorecido una expansión técnica que trasciende el estudio tradicional y dialoga con el espacio público, el objeto y la instalación.



En este contexto, POSCA más allá de ser una herramienta de trabajo, opera como infraestructura material de la creación contemporánea; un dispositivo técnico que facilita la inmediatez del gesto sin renunciar a la densidad cromática ni a la precisión formal. Su versatilidad ha contribuido a democratizar el acceso a lenguajes tradicionalmente asociados a la pintura, posibilitando una circulación más horizontal entre prácticas profesionales y amateur.

Esta dimensión expandida del medio encuentra un marco conceptual particularmente pertinente en The Rolling Collection, exposición itinerante comisariada por ADDA Gallery. El proyecto propone una investigación colectiva en torno al formato circular entendido no sólo como contenedor formal, sino como estructura simbólica y campo de tensión espacial.



Históricamente, el círculo ha operado como figura de totalidad, continuidad y retorno. En el contexto de The Rolling Collection, el formato circular se desplaza de su carga simbólica clásica hacia una dimensión experimental y se convierte en un soporte que cuestiona la frontalidad rectangular hegemónica en la tradición pictórica occidental. La ausencia de ángulos obliga a replantear la composición, el equilibrio y la direccionalidad del trazo.

Lejos de ser una mera restricción formal, esta condición genera una economía específica de decisiones plásticas. El borde curvo tensiona la relación entre centro y periferia, diluye jerarquías internas y promueve dinámicas visuales centrífugas y centrípetas. El resultado es un conjunto de obras que interroga los modos de construcción de la imagen.



Tras su recorrido en 2025 por Barcelona, Ibiza, París, Londres y Tokio, una selección de la muestra se presenta en Art Madrid, reforzando su vocación internacional y su capacidad de adaptación a distintos contextos culturales. La propuesta para Art Madrid’26 reúne a artistas cuyas trayectorias se sitúan en la intersección entre arte urbano, ilustración contemporánea y prácticas híbridas: Honet, Yu Maeda, Nicolas Villamizar, Fafi, Yoshi y Cachetejack.

Aunque sus lenguajes son heterogéneos, desde aproximaciones más gráficas y narrativas hasta exploraciones cromáticas de fuerte carga gestual, la curaduría establece un eje común. Una actitud libre, experimental y marcadamente colorista. En este sentido, el color actúa como estructura conceptual que articula las obras y las conecta con la materialidad específica de POSCA.



La intensidad cromática propia del marcador dialoga con la contundencia formal del círculo, generando superficies donde la saturación y el contraste adquieren protagonismo. La herramienta se integra así en el discurso expositivo, siendo un elemento coherente con las estéticas de los artistas participantes

Uno de los aspectos más importantes del proyecto es la incorporación activa del público. En el espacio expositivo, que ocupará la acción de POSCA durante Art Madrid’26, los visitantes podrán intervenir círculos dispuestos en la pared, utilizando marcadores POSCA, integrándose de esta manera simbólica a The Rolling Collection durante su paso por Madrid.



Esta estrategia introduce una dimensión relacional que desestabiliza la noción de obra cerrada. De esta manera la autoría se descentraliza y el espacio expositivo se transforma en superficie dinámica de acumulación de gestos. Desde una perspectiva teórica, podría leerse como una aproximación a prácticas participativas que, sin renunciar a la calidad formal del conjunto, abren el dispositivo artístico a la contingencia y a la multiplicidad de voces.

La elección de POSCA como herramienta para esta intervención colectiva no es casual. Su facilidad de uso, control del trazo y compatibilidad con múltiples superficies garantizan una experiencia accesible sin comprometer la potencia visual del resultado. El marcador funciona de esta forma, como mediador entre el ámbito profesional y la experimentación espontánea, borrando las jerarquías técnicas.



El propio título, The Rolling Collection, sugiere una colección en movimiento, no fijada a un único espacio ni a una configuración definitiva. El carácter itinerante, sumado a la incorporación de intervenciones locales, convierte la acción en un organismo en constante transformación. En este marco, POSCA se posiciona como catalizador material de una comunidad creativa transnacional. La marca, históricamente vinculada a escenas urbanas y prácticas emergentes, refuerza su identidad como aliada de procesos abiertos, experimentales y colaborativos.

POSCA x The Rolling Collection no debe leerse únicamente como una colaboración entre empresa y proyecto curatorial, es sobre todo, una convergencia estratégica entre herramienta, discurso y comunidad. La acción propone una reflexión sobre el formato, la circulación global del arte contemporáneo y la expansión de la autoría; POSCA aporta la infraestructura técnica que hace posible tanto la obra individual como la experiencia colectiva.