Art Madrid'26 – “DE LA IMAGEN FIJA AL NEW MEDIA”, ASÍ FUE EL ENCUENTRO DE PROFESIONALES DE ART MADRID’20

El programa de acciones que cada año lleva a cabo Art Madrid siempre reserva un espacio en la agenda para organizar un encuentro con profesionales del sector. El objetivo es aportar una visión más vinculada a la práctica institucional y laboral en torno al tema sobre el que gira el conjunto de actividades, y en esta pasada edición tuvimos oportunidad de centrarlos en la evolución del uso de la imagen, el videoarte y la entrada en escena del arte tecnológico y de nuevos medios. Con estos encuentros, las voces reconocidas de comisarios, directores de centros de creación, críticos, teóricos o agentes culturales nos abre un foro de debate en el que se trasciende el plano de la producción artística para centrarse en el de la exhibición o presencia por los espacios de exposición, lo que invita a reflexionar sobre cómo tiene lugar el proceso de institucionalización del arte contemporáneo.





En el marco del programa sobre videoarte, new media y performance, materias que sirvieron de eje temático a la propuesta, tuvimos la suerte de contar con la participación de Rafael Doctor, Karin Ohlenschläger y Berta Sichel en una mesa redonda moderada por Miguel Álvarez-Fernández. La labor profesional de estos tres comisarios, agentes culturales e historiadores a lo largo de los años se suma a su experiencia a cargo de departamentos o instituciones de enorme prestigio en el territorio nacional, lo que les permitió protagonizar un encuentro en el que volcaron parte de sus conocimientos teóricos, pero también aportar su visión desde la gestión de los centros de arte, identificando carencias y fortalezas del sistema.

Se da también la circunstancia de que la experiencia profesional más reciente de los ponentes se ha vinculado a áreas geográficas distantes dentro del país, lo que también ofrece un panorama más enriquecedor y próximo a la realidad cultural del conjunto del territorio, en un eje norte-sur que retrata los vaivenes sociopolíticos a los que a veces está sujeto el sector de la creación contemporánea.

Foto de Romer Ramos

Rafael Doctor es historiador, comisario independiente y gestor cultural, y se ha especializado en Historia de la Fotografía y arte contemporáneo. En su faceta directiva, ha estado al frente del Centro Andaluz de Fotografía (CAF) entre 2017 y 2019, dirigió la programación del Canal de Isabel II (1993-2000), el Espacio Uno del MNCARS (1997-2000) y el departamento de Artes plásticas de Casa de América (2001), y fue, además, el primer director del MUSAC (2002-2009). Gracias a su amplia trayectoria, Rafael nos resumió la historia de la fotografía desde sus orígenes para llegar a tratar la imagen en movimiento, una disciplina algo más tardía que, sin embargo, estaba en el propio pulso del interés creativo desde que la tecnología hizo posible la plasmación de la imagen en soportes fijos. El tránsito de un interés puramente documental a uno artístico se produjo de manera temprana, y todo ellos derivó en una serie de movimientos creativos que marcaron los grandes hitos del videoarte a lo largo del siglo XX. Hablamos hoy de esta disciplina como algo nuevo, cuando lo novedoso es la actualización de la técnica y la facilidad de acceso a los modos de creación, pero no tanto así el impulso creador o las inquietudes discursivas que subyacen en este tipo de trabajos.

Foto de Romer Ramos

Por su parte, Berta Sichel, agente cultural, comisaria y directora del proyecto Bureauphi Art Agency, aprovechó su experiencia a cargo del departamento de audiovisuales del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en sus primeros años, para ofrecernos un relato sobre cómo fue la construcción de la colección de videoarte del centro. Berta fue la responsable de comisariar la selección de la colección y decidir qué piezas integrarían este fondo. Su propósito fue abordar un amplio abanico temporal que resultase verdaderamente representativo del videoarte mundial, si bien este objetivo tuvo que reducirse para amoldarse a las condiciones presupuestarias que atravesaba el museo, razón por la cual hay más presencia de obras en los primeros años del movimiento (años 60) que de décadas posteriores. Durante su intervención Berta hizo hincapié en una de las características de los inicios de la video creación como fenómeno, y es que era un arte hecho mayoritariamente por mujeres. El auge de las disciplinas tradicionales sumado a la tendencia de preponderar los roles masculinos en la vida artística pública así como en el mercado, hizo del videoarte un recurso accesible para las autoras, que abordaban sus trabajos muchas veces desde el recogimiento de su propio hogar. Este es también uno de los motivos por los que las piezas de video tienen muy frecuentemente un componente reivindicativo en torno a cuestiones de género y plasman entornos o realidades más conectadas con ambientes familiares o escenarios domésticos.

Foto de Romer Ramos

Karin Ohlenschläger es también comisaria, crítica y teórica de arte contemporáneo. De 2002 a 2006 fue codirectora del programa MediaLab Madrid en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid, y ha estado a cargo de numerosos festivales y proyectos conectados con los nuevos medios y la tecnología. Hoy es directora de actividades de LABoral Centro de Arte y Creación Industrial, en Gijón, un espacio expositivo específicamente dedicado al arte, la ciencia, la tecnología y las industrias visuales. Karin se ha especializado en el arte de acción, el arte postmedia y los nuevos proyectos de creación transversal que fusionan lenguajes, tomando referencias de ámbitos como las comunicaciones o la ciencia. Gracias a su experiencia en estos años, nos ofreció un panorama de la hibridación del arte desde la última década del siglo XX, un período en el que se culminan muchos procesos iniciados desde los años 70-80 y que originan procesos creativos de base colaborativa que aspiran a romper las barreras entre ramas del saber (biotecnología, programación, inteligencia artificial) para generar otra forma de conocimiento, materializado en las obras de arte. Hoy hemos pasado de la digitalización de las creaciones a la materialización de las propuestas digitales. La intervención de Karin deja una puerta abierta al futuro del arte venidero sabiendo que los caminos por recorrer serán casi infinitos.

Foto de Marta Suárez-Mansilla

La mesa estuvo moderada por Miguel Álvarez-Fernández, jurista, músico, teórico musical, y compositor, quien, además de trabajar como comisario y experto en arte sonoro, dirige desde 2008 el Radio Clásica/RNE el programa semanal Ars Sonora. El conocimiento de Miguel del tema de debate y de los ponentes facilitó una conversación fácil y amigable en la que muchas personas del público quisieron participar durante el turno de preguntas.

La mesa redonda tuvo lugar en el auditorio de la Sala Alcalá 31 el jueves 20 de febrero. Queremos agradecer al espacio su apoyo y muy particularmente a Antonio Sánchez Luengo su excelente acogida de la propuesta para albergar parte del programa “Art Madrid-Proyector’20”.

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra de Carmen Baena (Benalúa de Guadix, Granada, 1967) se articula como una investigación poética sobre la memoria del territorio y su traducción material en formas, texturas y gestos. Su práctica parte de una experiencia vital profundamente ligada a un paisaje específico del sur de España, entendido no solo como espacio geográfico, sino como sedimentación afectiva y simbólica. En este sentido, sus piezas pueden leerse desde una perspectiva centrada en la experiencia directa: el paisaje no como representación, sino como huella vivida que emerge a través del hacer.

Baena activa un diálogo singular entre materiales históricamente jerarquizados. El mármol, asociado a la permanencia y a la tradición monumental, convive con el bordado, una técnica ligada a saberes domésticos transmitidos de forma intergeneracional, históricamente relegados pero aquí reactivados como lenguaje artístico pleno. Esta coexistencia no se plantea como confrontación, sino como un campo de resonancias donde lo sólido y lo frágil, lo perdurable y lo táctil, se interpenetran. Desde una perspectiva atenta a los vínculos, a la experiencia encarnada y a los saberes construidos desde lo cotidiano, el hilo se convierte en una herramienta de conocimiento sensible.

El color, especialmente en las obras textiles, actúa como energía vibrátil más que como atributo formal. Frente a la contención cromática del mármol, el bordado introduce una temporalidad abierta, donde el gesto intuitivo y el accidente adquieren valor estructural. Así, el proceso deviene un espacio de escucha, en el que lo inesperado no interrumpe la obra, sino que la constituye. En el quehacer de Carmen Baena, crear es permitir que el territorio -externo e interno- siga transformándose.


El jardín florece X. 2025. Acrílico e hilo bordado sobre lienzo. 50 x 70 cm.


Tus obras evocan paisajes, relieves y topografías. ¿Cómo se articula en tu práctica la relación entre el territorio físico y el territorio simbólico o afectivo?

El territorio físico donde nací y pasé mi primera infancia ha marcado toda mi obra. Yo nací en una cueva en la comarca de Guadix (Granada), donde se encuentra el mayor conjunto de casas trogloditas de Europa.

El paisaje en esta zona está lleno de contrastes, por ejemplo, frente a los verdes de la vega de los Frutales y los Álamos, encontramos los ocres rojizos de los cerros erosionados, o frente al blanco de Sierra Nevada, el blanco de la nieve que todavía queda en primavera. Encontramos los verdes en los llanos del trigo, de los cereales y gracias a la erosión y los registros que han quedado descubiertos, encontramos una serie de estratos que albergan registros geológicos continentales importantísimos.

Gracias a esto, esa zona está declarada por la UNESCO como un geoparque. En este entorno pasé una infancia feliz, muy sencilla, una vida muy sencilla, en contacto con la naturaleza y este es el territorio que aflora en toda la simbología de mi obra.


Horizontes en círculo XIV. 2023. Acrílico e hilo bordado sobre lienzo. 72 x 72 cm.


El bordado aprendido en contexto familiar y paisajes de tu infancia. ¿En qué momento te diste cuenta de que tu universo más cercano -personas, gestos, paisajes cotidianos- ya no era solo un recuerdo, sino un motor activo en la construcción de tu lenguaje artístico?

Me di cuenta de que el universo de mi infancia era el motor activo en la construcción de mi lenguaje artístico, a través de una amiga, después de su visita a mi casa-cueva. Ella, con su mirada, me hizo ser consciente de lo que hasta ese momento yo había realizado de forma intuitiva.

La mayor parte de las veces descubro cuál ha sido el paisaje, recuerdo o sensación que me ha inspirado la obra después de acabarla.


Viento marino III. 2025. Acrílico e hilo bordado sobre lienzo. 60 x 80 cm.


El mármol tiene un peso histórico y simbólico ligado a la monumentalidad, mientras que el bordado suele asociarse a tradiciones invisibilizadas o relegadas al ámbito doméstico. ¿Cómo negocias ese choque de estatus culturales en tu obra?

El mármol ha sido durante años el material que más me ha interesado para trabajar y con el que he realizado la mayor parte de mi obra escultórica. No fue hasta 2007-2008 cuando sentí la necesidad de incorporar la técnica del bordado, que es una técnica que yo había aprendido siendo adolescente.

Así empecé a investigar sobre papel, utilizando pespuntes con los que dibujaba paisajes y árboles que tenían una relación directa con las esculturas que estaba realizando en ese momento, y también, por otra parte, sobre pequeños retales de papeles variados. Investigaba con las posibilidades técnicas y plásticas del hilo, generando pequeñas obras donde el color, la textura y la vibración del hilo eran los protagonistas.

Más tarde pasé a trabajar en formatos más grandes sobre lienzo, donde también incorporé el acrílico. Así que estas dos técnicas tan contradictorias, mármol y el bordado, han convivido simultáneamente en mi estudio y en mi obra sin ningún problema. Actualmente, el bordado ha desplazado completamente al mármol.


Entre el Cielo y la Tierra III. 2020. Mármol y madera. 25 x 14 x 14 cm.


En tus piezas de mármol, el blanco y el dorado instauran una atmósfera casi meditativa; en cambio, en el bordado y el acrílico aparece un estallido cromático que activa el gesto y la vibración. ¿Es una elección consciente o los materiales te van revelando su color posible?

En el caso del mármol, la elección del blanco y el oro es una elección consciente con la que quiero transmitir la atmósfera espiritual del paisaje, la relación del ser con la naturaleza. Sin embargo, el estallido de color del hilo ha ido apareciendo y revelándose poco a poco de una manera más intuitiva, para más tarde ir descubriendo y utilizando más conscientemente las posibilidades de este material.


Susurro entrelineas XIII. 2023. Acrílico e hilo bordado sobre lienzo. 40 x 60 cm.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Para la realización de las obras, la verdad es que no me gusta planificar demasiado. En el caso de las obras bordadas, hago pruebas en pequeños trozos de papel con el color, con la puntada que voy a realizar y con eso intento visualizar en mi cabeza cuál será el resultado final. Y de esta forma descubro, aprendo y aprovecho lo inesperado.

Por ejemplo, en algunas piezas, cuando he estado bordando, debido a la falta de tensión del hilo o a que esté demasiado flojo, se producen enredos que en principio podrían estropear la obra, pero que, al verlos, me doy cuenta de que me interesan mucho plásticamente. Entonces, eso lo he reproducido conscientemente después en otras piezas.