Art Madrid'26 – DESPEDIMOS ART MADRID’20: NUESTRA EDICIÓN MÁS DINÁMICA Y FESTIVA

Con cierta nostalgia, como sucede con todas las cosas buenas que se acaban, el pasado domingo 1 de marzo cerramos las puertas de nuestra 15ª edición; pero nos acompaña también un profundo sentimiento de satisfacción y agradecimiento hacia todos los que habéis participado en esta fiesta y habéis hecho de Art Madrid la mejor celebración de arte contemporáneo hasta la fecha.

Foto de Mario Domingo, Art Madrid'20

Clausuramos nuestra 15ª edición reforzando nuestra posición como una feria de visita obligada en la Semana del Arte de la capital, gracias a la apuesta por la innovación y la ampliación de disciplinas, que se ha traducido en una enorme acogida por el público y el sector profesional del arte. Durante cinco días, Art Madrid ha transformado la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles en un auténtico evento dinámico y festivo en torno al arte contemporáneo, al que han acudido cerca de 20.000 personas.

Nuestro público se diversifica y se amplía cada año, y tanto visitantes como galeristas coinciden en señalar que Art Madrid es una de las ferias más atractivas, accesibles y acogedoras en su recorrido. La galerista Luisa Catucci, que participaba en la feria por primera vez, afirma que “fue sorprendente ver la feria llena de gente en todo momento y ha sido una primera experiencia fantástica; además, había muchos coleccionistas y directores de fundaciones e instituciones, por lo que el público era excelente”.

Foto de Henar Herguera, detalle de la obra "Orejuda V", de Iván Prieto, en Art Madrid'20

Esta misma opinión es compartida por otras galerías que eligieron Art Madrid como primera opción para adentrarse en el mercado español, como Panoptikum o Urban Spree, quienes destacan el alto interés de los visitantes, la extraordinaria oportunidad de ampliar contactos y la satisfacción de concluir operaciones con coleccionistas nuevos. Así, Adeline Jeudy, directora de la parisina Galerie LJ que se estrenaba en Art Madrid, comenta que “se trata de una experiencia muy positiva y la ubicación de la feria es perfecta; y he podido conocer nuevos coleccionistas, amantes del arte y visitantes de perfiles más profesionales así como variados”.

Además de haber crecido en cuanto al interés y especialización del público asistente, los expositores también subrayan el potencial crecimiento de Art Madrid año tras año y su emblemática situación en el corazón de la capital, a lo que se suma el esfuerzo constante por ofrecer la mejor oferta de arte contemporáneo del momento. Algunas veteranas en la feria, como la Galería Kreisler, destaca la afluencia de público y el aumento de ventas con nuevos clientes nacionales. De igual modo, Aurora Vigil-Escalera señala que Art Madrid es “una de las feria de arte contemporáneo más importantes y es imprescindible cuidarla y mimarla. Creo que el espacio es inmejorable y que la calidad de las galerías ha ido aumentando cada año”.

Foto de Lourdes Diaz

Esta evolución de Art Madrid también es valorada muy positivamente por parte del sector profesional. Carlos Delgado, crítico, comisario y miembro del Comité de Art Madrid, defiende que la feria se ha consolidado como “expresión absoluta de la escena más contemporánea que busca contacto directo con el arte actual y afianza su compromiso por apoyar a jóvenes artistas y creadores emergentes manteniendo el equilibrio con artistas más consolidados”. De igual modo, Art Madrid también destaca como el espacio óptimo para adentrarse en el coleccionismo, algo que confirma Nuria Blanco, directora de la galería Moret Art (A Coruña), quien corrobora un aumento de compradores jóvenes en torno a los 40 años que se inician en el coleccionismo con piezas de pequeño o mediano formato. “Hemos tenido muchas parejas que compraban su primera pieza en común. Esto hace que se convierta en una venta más especial para nosotros”. También afirma Nuria: “estamos muy contentos con la presencia de coleccionistas institucionales, como el Museo de La Palma que adquirió una pieza de Lino Lago, algo que tiene un impacto positivo tanto para la galería como para el artista”.

Foto de Lourdes Diaz, Art Madrid'20

En efecto, en esta edición se ha constatado un aumento del respaldo prestado desde las instituciones públicas, con mayor presencia de autoridades y representantes políticos. Deben destacarse las visitas desde el Ministerio de Cultura y Deporte con, entre otros, Elisa de Cabo de la Vega, Subdirectora General de Protección del Patrimonio Histórico (D.G. Bellas Artes); así como del Gobierno de la Comunidad de Madrid, entre los que mencionamos a Antonio Sánchez Luengo, subdirector general de Bellas Artes de la Dirección General de Promoción Cultural. Asimismo, es reseñable el apoyo prestado desde gobiernos autonómico y locales. Todo ello da cuenta del interés mostrado desde el sector público por dar sustento al arte y la cultura, con su participación activa en eventos de gran alcance como es Art Madrid.

También sobresalen las numerosas visitas de directores y comisarios de museos e instituciones culturales tan destacadas como el MNCARS, Museo Thyssen-Bornemisza, Museo Würth La Rioja, Centro Galego de Arte Contemporánea, Círculo de Bellas Artes de Madrid, Museo de Arte Contemporáneo de Vigo, CaixaForum Madrid, CEART, El Cab de Burgos, Centro Atlántico de Arte Moderno-CAAM, TEA Tenerife Espacio de las Artes, Es Baluard Museo de Arte Moderno y Contemporáneo o MUSARCO, por mencionar algunos. Y debemos mencionar igualmente las visitas de colecciones y entidades privadas como la Colección INELCOM, Colección SOLO, Fundación Thyssen Bornemisza, Fundación Repsol, Fundación Casa de Alba, Fundación Manuel Benedito, Fundación Enrique Ochoa, Fundación Apoyo el Arte, Fundación BBVA o Fundación Cepsa.

Foto de Lourdes Diaz, Art Madrid'20

Además, este 15º aniversario ha logrado un impacto muy positivo en el público, la crítica y los medios, gracias a su decidida apuesta por convertir el evento en una celebración dinámica y llena de movimiento que no ha pasado inadvertida. Tanto el novedoso programa de videoarte, arte de acción y performance realizado junto a la Plataforma de videoarte PROYECTOR, comisariado por su director Mario Gutiérrez Cru, como la redefinición y ampliación del programa One Project, dirigido por el crítico de arte y comisario Fernando Gómez de la Cuesta bajo el título de “Salvajes. La cage aux fauves”, han mantenido vivo el espíritu de celebración y plena actualidad que ha servido de leit motiv a esta 15ª edición.

Por último, no podemos olvidar a nuestros patrocinadores Royal Bliss, Yelmo Cines Luxury, One Shot Hotels, y a todos nuestros colaboradores, voluntarios y mediapartners, que han contribuido a convertir este aniversario en un evento memorable.

Art Madrid celebra así los 15 años de trayectoria afianzando su evolución y reconocimiento como espacio único de la creación actual internacional, apoyando tanto a los artistas emergentes como a los profesionales más consolidados convirtiéndose en un evento imprescindible para coleccionistas, expertos y otros agentes culturales necesarios para la dinamización del arte contemporáneo.

 

Daniel Barrio. Artista invitado a la tercera edición de OPEN BOOTH. Cortesía del artista.


DESPIECE. PROTOCOLO DE MUTACIÓN


Como parte del Programa Paralelo de Art Madrid’26, presentamos la tercera edición de Open Booth, un espacio concebido como plataforma para la creación artística y la experimentación contemporánea. La iniciativa pone el foco en artistas que aún no cuentan con representación en el circuito galerístico, ofreciendo un contexto profesional de alta visibilidad en el que nuevas voces pueden desplegar su práctica, ensayar formas de relación con el público y consolidar su proyección en el panorama artístico actual. En esta ocasión, el proyecto está protagonizado por el artista Daniel Barrio (Cuba, 1988), quien presenta el site specific Despiece. Protocolo de mutación.

La práctica de Daniel Barrio se centra en la pintura como un espacio de experimentación desde el que analiza la mercantilización de lo social y la tiranía de la aprobación mediática. Para ello, trabaja con imágenes procedentes de la prensa y otros medios, que interviene pictóricamente con el objetivo de desactivar su significado original. Mediante este proceso, el artista propone nuevas lecturas y cuestiona los mecanismos de producción de sentido, concibiendo la pintura como un lugar de realización, terapia y catarsis.

Despiece. Protocolo de mutación se construye a partir de restos urbanos, materiales industriales y fragmentos de historia para interrogarnos sobre qué memorias heredamos, cuáles consumimos y cuáles somos capaces de construir. Suelo, paredes y volúmenes conforman un paisaje en tensión donde lo sagrado convive con lo cotidiano, y donde las grietas importan más que la perfección.

La evolución constante del arte exige un intercambio continuo entre artistas, instituciones y públicos. En esta 21ª edición, Art Madrid reafirma su voluntad de actuar como catalizador de ese diálogo, ampliando los límites tradicionales del contexto ferial y abriendo nuevas posibilidades de visibilidad para prácticas emergentes.



Este site specific surge de un impulso crítico y afectivo por desarmar, examinar y recomponer aquello que nos constituye cultural y personalmente. La obra se concibe como un todo indisoluble: un paisaje interior que opera como dispositivo de sospecha, donde suelo, paredes y volúmenes configuran un ecosistema de restos. Se propone una lectura de la historia no como una continuidad lineal, sino como un sistema de fuerzas en fricción permanente, articulando el espacio como un archivo adulterado; una superficie que se presenta como definitiva, pero que permanece en constante transformación.



La obra se configura como un paisaje construido a partir de residuos urbanos, donde suelo, paredes y objetos conforman un cuerpo unitario elaborado con mortero de cal, PVC de cartelería teatral, espuma industrial y cera de ofrendas. El núcleo del proyecto es una estructura en forma de “L” de 5 × 3 metros que reinterpreta la técnica del fresco sobre soporte industrial recuperado, aplicando el mortero en húmedo durante jornadas continuas, sin búsqueda de perfección, permitiendo que la materia evidencie su propio carácter. En torno a esta estructura gravitan fragmentos arquitectónicos: bloques de espuma que simulan hormigón, un torso del Belvedere impreso en 3D y deformado, y un elemento escultórico de cera en el que se incrustan lijas utilizadas por obreros y artistas anónimos, preservando el esfuerzo de esos cuerpos ajenos.

Un elemento escultórico de cera blanca funciona dentro del conjunto instalativo como un punto de concentración sensorial que desafía la mirada. En su interior confluyen la fe acumulada de las velas de ofrenda y los residuos industriales del taller, recordando que la pureza y la devoción conviven con la materialidad del mundo cotidiano. La experiencia del espectador trasciende así lo visual: inclinarse, oler y aproximarse a la vulnerabilidad transforma la percepción en un acto íntimo y corporal. En su densidad quedan incrustados tacos de lija usados por artistas, artesanos y obreros, recuperados de contextos ajenos, donde la lija actúa como huella del esfuerzo de otros cuerpos, respondiendo a un protocolo de registro sin intención autobiográfica.

Despiece. Protocolo de mutación nos interpela: ¿qué memoria valoramos?, ¿la que consumimos o la que construimos con rigor? El público abandona la posición contemplativa para integrarse en el sistema, y el esfuerzo de desplazar la materia, el rigor documental y la materialidad envolvente configuran un cuerpo de resistencia frente a una realidad mediada. El proyecto se consolida así como un paisaje interior donde suelo, superficie y volumen articulan una anatomía de residuos. La adulteración opera como metodología analítica aplicada a los estratos de la realidad urbana, interviniendo la historia a través de publicidades teatrales y callejeras, residuos arquitectónicos y protocolos administrativos, proponiendo que el arte puede restituir la capacidad de construir una memoria propia, aunque inevitablemente fragmentada.



SOBRE EL ARTISTA

DANIEL BARRIO. Cuba, 1988.

Daniel Barrio (Cienfuegos, Cuba, 1988) es un artista visual cuya práctica articula el espacio desde la pintura, entendiendo el entorno como un archivo adulterado susceptible de intervención crítica. Formado en la Academia de Bellas Artes de Cienfuegos (2004-2008) con especialidad en pintura, y posteriormente en la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid - ECAM (2012-2015) en Dirección de Arte, su metodología integra el pensamiento plástico con la narrativa escenográfica. Su origen cubano constituye el fundamento analítico de su trabajo: la experiencia de observar cómo los monumentos y los ideales se revelan frágiles al tacto le ha dotado de una sensibilidad particular para detectar las fisuras en aquello que se presenta como definitivo, estableciendo la realidad como superficie bajo permanente interrogación.

Su trayectoria incluye exposiciones individuales como "La levedad en lo cotidiano" (Galería María Porto, Madrid, 2023), "Interiores ajenos" (PlusArtis, Madrid, 2022) y "Tribud" (Navel Art, Madrid, 2019), así como participaciones colectivas relevantes en "Space is the Landscape" (Estudio Show, Madrid, 2024), "Winterlinch" (Espacio Valverde Gallery, Madrid, 2024), "Hiberia" (Galería María Porto, Lisboa, 2023) y la itinerancia de la Exposición de Arte Joven de La Rioja (2022). Miembro del Colectivo Resiliencia, su obra no persigue la producción de objetos sino la articulación de dispositivos pictóricos que generan protocolos de resistencia frente al flujo de imágenes descartables. En un contexto saturado de datos inmediatos, su práctica produce huellas y archiva aquello que debe permanecer, cuestionando no el significado de la obra sino la memoria que el espectador construye al interactuar con ella, recuperando así la soberanía sobre la mirada y habitando las ruinas como método de comprensión del presente.