Art Madrid'26 – Diálogos de arte

I: Piet Mondrian, “Tableau II”, 1921, óleo sobre lienzo | D: Diseño de Yves Saint Laurent, 1965.

 

 

El arte se convierte a veces en un campo sin vallas repleto de caminos, en un mecanismo de vasos comunicantes donde la inspiración fluye de manera multidireccional. El homenaje, la emulación, el tributo, la reinterpretación se mueven en ese incierto espacio entre disciplinas artísticas para dar lugar a piezas nuevas en las que se materializa el respeto y la admiración por lo que otros maestros habían realizado previamente. 

 

 

 

1: Escuela pública “La Canal”, Luanco (Asturias) | 2: Mondrian Maison Hotel (Francia) | 3: Fachada del ayuntamiento de La Haya | 4: Bloque de edificios en Rouen (Francia)

 

 

La fama de Mondrian pronto trascendió los límites de las artes plásticas. Sus diseños simples y lineales, a los que el artista solo llegó tras años de trabajo en los que progresivamente fue desarrollando un estilo más evolucionado tendente a la simplicidad, marcaron un antes y un después dentro del arte moderno. Hoy, su impronta sigue siendo notable, y su sencillez estética, así como la elegante elección de colores, hacen de su obra un legado atemporal que inspira nuevos diseños. Dos de las principales disciplinas que se basaron en Mondrian para recrear sus pinturas han sido la arquitectura y el diseño de moda.

 

 

I: Diseño de Jil Sander, 2012. D: Pablo Picasso, “Chouette Femme”, 1950, cerámica vallauris.

 

 

Precisamente la moda se ha servido en numerosas ocasiones de las artes visuales para ofrecer una relectura de las obras plasmada en tela. Si bien en la mayoría de los casos son las obras pictóricas las que se toman como referencia para los diseños (como en caso de Mondrian que os señalamos antes), os traemos el ejemplo de la pieza cerámica “Chouette Femme” de Picasso. La diseñadora alemana Jil Sander tomó como base esta obra para esta propuesta que presentó en pasarela en 2012.

 

 

I: Johannes Vermeer, “La joven de la perla”, 1665, óleo sobre lienzo | D: Fotograma de la película “La joven de la perla”, 2003.

 

 

“La joven de la perla”, del holandés Johannes Vermeer, también conocida como “Muchacha con turbante”, es una pieza célebre pintada entre 1665 y 1667 que hoy se conserva en el museo Mauritshuis de La Haya. Los estudiosos consideran que esta obra es una “tronie”, pinturas muy típicas en la época que se elaboraban fundamentalmente con una finalidad decorativa sin intención de que la persona retratada resultase identificada. Esto no fue obstáculo para que, inspirada en esta pieza, la novelista norteamericana Tracy Chevalier escribiera “La joven de la perla” en 1999, donde se construye un relato sobre la relación del pintor con una chica de servicio, Griet, que sería su modelo en este retrato. Años más tarde, la novela saltó a la gran pantalla con una película homónima protagonizada por Scarlett Johansson y Colin Firth. Como curiosidad os comentamos que Vermeer sentía verdadera predilección por el motivo de los pendientes de perla, y podemos verlos como diminutos puntos de brillo en otros retratos femeninos del artista como en “Mujer joven con sombrero rojo” o “Dama en amarillo escribiendo”.

 

 

I: Otto Dix, “Retrato de Sylvia von Harden”, 1926, óleo sobre lienzo | D: escena de la película “Cabaret”, 1972.

 

 

El cine tampoco escapa a la influencia de las artes plásticas. En este caso hablamos de la película “Cabaret” (1972), que se inspira en el óleo de Otto Dix “Retrato de Sylvia von Harden”, de 1926, para una de sus secuencias. El cuidado puesto en este largometraje y las numerosas referencias artísticas que contiene, además de haberse convertido ella misma en una película icónica, explican que haya sido merecedora del óscar a la mejor fotografía, bajo la dirección de Geoffrey Unsworth. La elección de este referente pictórico no es en absoluto banal. Otto Dix es uno de los máximos representantes de la corriente Nueva Objetividad alemana, y esta obra condensa algunos de los principios estéticos de la época, especialmente en lo que se refiere a la consideración de la mujer frente a la imposición de los estereotipos de belleza, en un momento, los años 20, en que imperaba la liberalización intelectual y femenina. Precisamente el propio Otto le pidió a Sylvia en repetidas ocasiones que le permitiera retratarla. Para el artista, esta periodista y poeta que frecuentaba el Romanisches Café de Berlín, lugar de encuentro de intelectuales y artistas, condensaba la más pura esencia de su época. No fue una mala elección para inspirar el inicio del filme, ambientado igualmente al inicio de la década siguiente.

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


El trabajo de Iyán Castaño (Oviedo, 1996) se inscribe en una genealogía del arte contemporáneo que interroga la tensión entre lo efímero y lo permanente, situando la práctica artística en un umbral donde naturaleza, tiempo y percepción convergen. Su investigación parte de un fenómeno geomorfológico aparentemente menor - las huellas en la arena generadas por la acción mareal- para convertirlo en un dispositivo poético de observación sensible del paisaje. La restricción temporal de la bajamar no actúa únicamente como condicionante técnico, sino como estructura conceptual que organiza el proceso creativo y lo alinea con una ética de atención y presencia radical.

Lejos de entender el paisaje como fondo o escenario, Castaño reconoce en el entorno marítimo un sistema generativo previo a toda intervención humana. El mar, el viento y la luz producen registros autónomos que el artista traduce pictóricamente, desplazando la autoría hacia una relación de escucha y mediación.

El territorio -inicialmente asturiano y progresivamente expandido a otros contextos geográficos- funciona como archivo material y memoria situada. Cada obra deviene índice irrepetible de un lugar y un tiempo concretos, haciendo visible la fragilidad de los ciclos naturales sin caer en una retórica explícita de denuncia. Así, la pintura de Iyán Castaño opera como una pausa activa, un gesto de suspensión que permite experimentar la transformación constante del mundo desde una proximidad sensible y reflexiva.


Aguas abiertas. 14-04-24. Gráfica expandida sobre lienzo. 2024. Detalle.


En tu práctica trabajas bajo la restricción temporal de la bajamar. ¿Cómo condiciona ese límite de tiempo tu proceso creativo?

La bajamar condiciona profundamente mi método de trabajo, pero no funciona solo como un límite temporal, sino como el eje sobre el que se articula todo el proyecto. Existe un proceso previo en el que estudio la meteorología y las posibles variaciones climáticas de un día concreto; en función de eso sé si podré trabajar y con qué materiales.

Una vez en la playa, durante la bajamar, dispongo de un margen muy reducido -a veces de apenas dos horas o incluso menos- en el que tengo que recorrer el espacio buscando registros. Si encuentro alguno, lo intervengo; si no, debo desplazarme a otra playa. Tras la intervención, tengo que retirarla rápidamente antes de que el mar regrese y borre toda esa huella. De alguna manera, estas obras transforman en permanentes las ondas de arena, esas formas, que son esencialmente efímeras.


Donde nace el mar. 15-09-25. Gráfica exandida sobre lienzo. 40 x 60 cm. Playa de Rodiles, Asturias. 2025.


¿De qué modo el entorno meteorológico y marítimo -lo impredecible del mar, el viento, la luz, la marea- se convierte en coautor de tus piezas?

No considero que el entorno sea un coautor en el sentido tradicional, sino más bien el verdadero autor de los registros con los que trabajo. Me interesa entender la naturaleza como una gran creadora: a través de las mareas, las olas, el viento o la luz se generan en la arena formas que están en constante regeneración. Para poder crear mis obras necesito que el mar haya creado las suyas antes.

A partir de ahí, mediante acrílicos, óleos, ceras o sprays, intento trasladar a la obra mis sensaciones y emociones frente al mar en ese momento concreto. Ya sea invierno o verano, esté nublado o haga sol, se trate de una cala pequeña o de una playa extensa, todo ese contexto condiciona el resultado y queda impreso en la obra.


Sand Ripples. 07-04-21. Gráfica expandida sobre lienzo. 189 x 140 cm. Ría de Niembro. Asturias. 2021.


Tu obra está muy vinculada al territorio asturiano - playas, bosques del litoral, la cala de La Cóndia…, ¿qué rol juega en tu trabajo el lugar concreto, la topografía, la identidad local, la memoria geográfica?

El lugar lo es todo en mi proyecto. Asturias fue el punto de partida y el territorio donde se educó mi mirada. Llevo siete años trabajando en esta línea y con el tiempo he comprendido que cada registro es inseparable del sitio y del día concreto en el que se realiza.

A partir de ahí sentí la necesidad de ampliar el mapa y comenzar a trabajar en otros territorios. Hasta ahora he desarrollado obras en Senegal, Ecuador, las islas Galápagos, Indonesia… y en cada caso el resultado es completamente distinto. El mar que baña esas costas, la disposición de las rocas, la morfología de la playa o incluso los animales que la habitan generan huellas únicas, imposibles de reproducir en otro lugar. Esa especificidad del territorio, su topografía y su memoria geográfica, quedan inscritas en cada obra de manera única, inseparable. irrepetible en cualquier otro lugar.


Mangata. 05-11-25. Gráfica expandida sobre lienzo. 190 x 130 cm. Playa de Sorraos. Llanes. 2025.


¿En qué medida el cambio climático, la subida del nivel del mar, la alteración de los ciclos mareales o la erosión de costas están presentes en tu reflexión (o podrían estar) como trasfondo de tu trabajo?

Mi trabajo no parte de una intención ecológica ni de una denuncia directa. Si existe una reflexión sobre el medio ambiente, surge de manera indirecta, acercando a las personas al paisaje, invitándolas a observar con atención y a generar una relación más empática con el entorno que habitan. Las playas están en constante transformación, pero no busco fijar el paisaje; más bien, intento transmitir la experiencia de estar frente a él. Cada obra es, en este sentido, como un pequeño mar que se puede llevar a casa.


Árbol de la vida. 19-02-25. Gráfica expandida sobre lienzo. 50 x 70 cm. Playa El Puntal. Asturias. 2025.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

En mi trabajo hay muy poca planificación respecto al resultado final, pero sí existe una planificación previa muy precisa. Antes de ir a la playa, controlo la hora de la bajamar, la altura de las olas, el viento y el clima; en función de eso decido a qué playa acudir. Aun así, al llegar, todavía no sé qué obra voy a realizar. Es allí donde determino qué material usar, qué color aplicar y qué lugar ocupará la intervención. Muchas veces, el entorno no permite trabajar ese día, y el azar se convierte en un elemento imprescindible de estas obras. El error, a su vez, se transforma en una nueva posibilidad si aprendes a trabajar con él.