Documentales de arte para este verano

 

 

“La sal de la tierra”, Win Wenders

 

 

 

Comenzaremos por dos documentales sobre fotografía. Por un lado, “La sal de la tierra”, un documental de Win Wenders (Düsseldorf, 1945), guionista, productor, actor y director de cine y de otros interesantes documentales como el que le dedicó a la bailarina Pina Bausch. “La sal de la tierra”, de 2014, se acerca a la vida y obra de Sebastião Salgado, y a su concepción humanista de la fotografía para tratar la pobreza, la violencia o los peligros que corre el medio ambiente. Por otro lado, citaremos “Finding Vivian Maier”, de 2013, dirigida por Charlie Siskel y John Maloof, en el que se relata la biografía de la gran fotógrafa autodidacta y cómo fue el excepcional hallazgo de su producción.

 

 

 

“Finding Vivian Maier”, Charlie Siskel y John Maloof

 

 

 

De la fotografía nos vamos al arte urbano, donde cabe citar “Writers: 1983-2003, 20 años de graffiti en París”, un documental de 2004 dirigido por Marc-Aurèle, imprescindible si queremos acercarnos al mundo del graffiti. Y, más antiguo, “Style Wars”, de 1983, dirigido por Henry Chalfant y Tony Silver que nos descubre este mismo arte ligado al Hip-Hop y a las prácticas artísticas urbanas que emergieron en el corazón de Nueva York.

 

 

 

 “Style Wars”, Henry Chalfant y Tony Silver

 

 

 

Un documental que nos aproxima a la diversidad funcional y su relación con el arte es “¿Qué tienes debajo del sombrero?” (2006), de Lola Barrera e Iñaki Peñafiel. Nos narra, a través de su hermana gemela, la vida y obra de la escultora norteamericana con Síndrome de Down y sorda Judith Scott, y de cómo refuerza sus capacidades comunicativas mediante la creación artística.

 

 

 

 “¿Qué tienes debajo del sombrero?”, Lola Barrera e Iñaki Peñafiel

 

 

 

La película “La bella mentirosa” (1991), de Jacques Rivette, reflexiona, a través de la relación entre un pintor y su modelo, sobre la realidad y su representación, sobre la pasión creadora y sus frustraciones. Se inspiró en la novela “La obra maestra desconocida” de Balzac y obtuvo el Gran Premio del Jurado en el festival de Cannes.

 

 

 

 “La bella mentirosa”, Jacques Rivette

 

 

 

Después de pasar por la fotografía, el arte urbano, la escultura y la pintura, nos acercamos al Land Art con “Ríos y Mareas” (2001), un bello documental dirigido por Thomas Riedelsheimer, en el que el artista Andy Goldsworthy se sumerge en la naturaleza para crear con ella sus esculturas poéticas y efímeras.

 

 

 

“Ríos y Mareas”, Thomas Riedelsheimer

 

 

 

Para terminar y para quien aún no la haya visto, nombraremos el clásico documental “El sol del Membrillo” (1992), de Víctor Erice, en el que el reconocido pintor hiperrealista Antonio López nos cuenta sus ideas sobre la creación artística en general y su proceso creativo en particular, a través del desarrollo del cuadro de un membrillero.

 

 

 

“El sol del Membrillo”, de Víctor Erice

 

 

 

Esta breve selección atraviesa distintas disciplinas artísticas para que podamos escoger la que más se ajuste a nuestra apetencia veraniega, ¡que nos sirva para aprender y disfrutar! 

 

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.