Art Madrid'26 – DOMPAL: TRADICIÓN Y EXPERIENCIA

Tradición y experiencia son los términos que definen a DOMPAL. Casi 60 años lleva la empresa de elaboración de jamón ibérico de bellota trabajando por la excelencia en Jabugo (Huelva) y en Guijuelo (Salamanca). Desde sus comienzos en 1962, el artífice de la compañía Francisco Martín Moreno, tuvo muy claro su objetivo: obtener el reconocimiento de sus clientes como el mejor proveedor de cada uno de sus productos.

Es en Jabugo y Guijuelo donde las encinas y los alcornoques se convierten en el hábitat ideal del cerdo ibérico, y es en estas zonas donde establece su base de operaciones DOMPAL. Los maestros jamoneros de DOMPAL son verdaderos artistas, y a la manera de un orfebre, son capaces de tallar la "Joya de Bellota" hasta transformarla en piezas exclusivas de sabores únicos, con una materia prima de primera calidad.

Actualmente, la empresa, bajo la Dirección General de Juan Carlos Tejero, se ha consolidado como líder del sector, proyectándose al futuro con un nuevo Centro de Producción en Jabugo dotado con las certificaciones IFS y BRC, que permitirán satisfacer las demandas más exigentes, marcándose como reto de cara al futuro inmediato el comercio internacional de su excelente producto.

DOMPAL cuenta con una bodega de grandes dimensiones en Alcobendas (Madrid), donde almacenan más de 50.000 jamones de todas las denominaciones de origen protegidas, así como variedad de productos gourmet para acompañar al jamón. La sede de DOMPAL huele a “producto bien hecho, sano y saludable.”

En 2017, con el fin de poder cubrir la creciente oferta y expandir la empresa a nivel nacional e internacional, DOMPAL construye un nuevo secadero de cerca de 5.000 metros cuadrados con unas instalaciones adaptadas con los últimos avances tecnológicos, pero conservando de manera honesta la tradición de los jamones de Jabugo. A la manera tradicional, la superficie está repartida en tres plantas; con secaderos naturales en la parte superior, elaboración en la planta baja y en la parte de abajo la bodega.

DOMPAL reparte sus productos en más de 2.000 establecimientos (restaurantes, tiendas especializadas y gourmet) tanto en España como en Europa, y cuenta con numerosos premios de calidad y reconocimientos nacionales e internacionales. Aunque, como destaca su equipo: ”nuestro mejor premio es tener clientes tan emblemáticos como El Corte Inglés o Paradores Nacionales de España, que depositan su confianza en nosotros y en nuestros productos para ofrecer la más alta calidad a sus clientes”

Algunos de los premios más destacados que ha recibido DOMPAL son: la “Medalla de oro al Mejor Jamón de Bellota Calidad 5 Dompales” de la Asociación Alemana de Carniceros (Stuttgart, 2006), “Trofeo al mejor jamón ibérico de bellota de Castilla y León 2015”, otorgado por la Asociación de Hosteleros de Castilla León, “Premio FES mejor empresario en el exterior, Francisco Martín Moreno, presidente de Domingo del Palacio S.A”, “Ganador al mejor jamón ibérico de Cebo de Castilla y León 2016”, otorgado por la Asociación de Hosteleros de Castilla León y “Triple Medalla de Oro en la feria cárnica IFFA 2019 de Alemania”, entre otros.

Daniel Barrio. Artista invitado a la tercera edición de OPEN BOOTH. Cortesía del artista.


DESPIECE. PROTOCOLO DE MUTACIÓN


Como parte del Programa Paralelo de Art Madrid’26, presentamos la tercera edición de Open Booth, un espacio concebido como plataforma para la creación artística y la experimentación contemporánea. La iniciativa pone el foco en artistas que aún no cuentan con representación en el circuito galerístico, ofreciendo un contexto profesional de alta visibilidad en el que nuevas voces pueden desplegar su práctica, ensayar formas de relación con el público y consolidar su proyección en el panorama artístico actual. En esta ocasión, el proyecto está protagonizado por el artista Daniel Barrio (Cuba, 1988), quien presenta el site specific Despiece. Protocolo de mutación.

La práctica de Daniel Barrio se centra en la pintura como un espacio de experimentación desde el que analiza la mercantilización de lo social y la tiranía de la aprobación mediática. Para ello, trabaja con imágenes procedentes de la prensa y otros medios, que interviene pictóricamente con el objetivo de desactivar su significado original. Mediante este proceso, el artista propone nuevas lecturas y cuestiona los mecanismos de producción de sentido, concibiendo la pintura como un lugar de realización, terapia y catarsis.

Despiece. Protocolo de mutación se construye a partir de restos urbanos, materiales industriales y fragmentos de historia para interrogarnos sobre qué memorias heredamos, cuáles consumimos y cuáles somos capaces de construir. Suelo, paredes y volúmenes conforman un paisaje en tensión donde lo sagrado convive con lo cotidiano, y donde las grietas importan más que la perfección.

La evolución constante del arte exige un intercambio continuo entre artistas, instituciones y públicos. En esta 21ª edición, Art Madrid reafirma su voluntad de actuar como catalizador de ese diálogo, ampliando los límites tradicionales del contexto ferial y abriendo nuevas posibilidades de visibilidad para prácticas emergentes.



Este site specific surge de un impulso crítico y afectivo por desarmar, examinar y recomponer aquello que nos constituye cultural y personalmente. La obra se concibe como un todo indisoluble: un paisaje interior que opera como dispositivo de sospecha, donde suelo, paredes y volúmenes configuran un ecosistema de restos. Se propone una lectura de la historia no como una continuidad lineal, sino como un sistema de fuerzas en fricción permanente, articulando el espacio como un archivo adulterado; una superficie que se presenta como definitiva, pero que permanece en constante transformación.



La obra se configura como un paisaje construido a partir de residuos urbanos, donde suelo, paredes y objetos conforman un cuerpo unitario elaborado con mortero de cal, PVC de cartelería teatral, espuma industrial y cera de ofrendas. El núcleo del proyecto es una estructura en forma de “L” de 5 × 3 metros que reinterpreta la técnica del fresco sobre soporte industrial recuperado, aplicando el mortero en húmedo durante jornadas continuas, sin búsqueda de perfección, permitiendo que la materia evidencie su propio carácter. En torno a esta estructura gravitan fragmentos arquitectónicos: bloques de espuma que simulan hormigón, un torso del Belvedere impreso en 3D y deformado, y un elemento escultórico de cera en el que se incrustan lijas utilizadas por obreros y artistas anónimos, preservando el esfuerzo de esos cuerpos ajenos.

Un elemento escultórico de cera blanca funciona dentro del conjunto instalativo como un punto de concentración sensorial que desafía la mirada. En su interior confluyen la fe acumulada de las velas de ofrenda y los residuos industriales del taller, recordando que la pureza y la devoción conviven con la materialidad del mundo cotidiano. La experiencia del espectador trasciende así lo visual: inclinarse, oler y aproximarse a la vulnerabilidad transforma la percepción en un acto íntimo y corporal. En su densidad quedan incrustados tacos de lija usados por artistas, artesanos y obreros, recuperados de contextos ajenos, donde la lija actúa como huella del esfuerzo de otros cuerpos, respondiendo a un protocolo de registro sin intención autobiográfica.

Despiece. Protocolo de mutación nos interpela: ¿qué memoria valoramos?, ¿la que consumimos o la que construimos con rigor? El público abandona la posición contemplativa para integrarse en el sistema, y el esfuerzo de desplazar la materia, el rigor documental y la materialidad envolvente configuran un cuerpo de resistencia frente a una realidad mediada. El proyecto se consolida así como un paisaje interior donde suelo, superficie y volumen articulan una anatomía de residuos. La adulteración opera como metodología analítica aplicada a los estratos de la realidad urbana, interviniendo la historia a través de publicidades teatrales y callejeras, residuos arquitectónicos y protocolos administrativos, proponiendo que el arte puede restituir la capacidad de construir una memoria propia, aunque inevitablemente fragmentada.



SOBRE EL ARTISTA

DANIEL BARRIO. Cuba, 1988.

Daniel Barrio (Cienfuegos, Cuba, 1988) es un artista visual cuya práctica articula el espacio desde la pintura, entendiendo el entorno como un archivo adulterado susceptible de intervención crítica. Formado en la Academia de Bellas Artes de Cienfuegos (2004-2008) con especialidad en pintura, y posteriormente en la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid - ECAM (2012-2015) en Dirección de Arte, su metodología integra el pensamiento plástico con la narrativa escenográfica. Su origen cubano constituye el fundamento analítico de su trabajo: la experiencia de observar cómo los monumentos y los ideales se revelan frágiles al tacto le ha dotado de una sensibilidad particular para detectar las fisuras en aquello que se presenta como definitivo, estableciendo la realidad como superficie bajo permanente interrogación.

Su trayectoria incluye exposiciones individuales como "La levedad en lo cotidiano" (Galería María Porto, Madrid, 2023), "Interiores ajenos" (PlusArtis, Madrid, 2022) y "Tribud" (Navel Art, Madrid, 2019), así como participaciones colectivas relevantes en "Space is the Landscape" (Estudio Show, Madrid, 2024), "Winterlinch" (Espacio Valverde Gallery, Madrid, 2024), "Hiberia" (Galería María Porto, Lisboa, 2023) y la itinerancia de la Exposición de Arte Joven de La Rioja (2022). Miembro del Colectivo Resiliencia, su obra no persigue la producción de objetos sino la articulación de dispositivos pictóricos que generan protocolos de resistencia frente al flujo de imágenes descartables. En un contexto saturado de datos inmediatos, su práctica produce huellas y archiva aquello que debe permanecer, cuestionando no el significado de la obra sino la memoria que el espectador construye al interactuar con ella, recuperando así la soberanía sobre la mirada y habitando las ruinas como método de comprensión del presente.