Art Madrid'26 – El extenso legado de Joan Brossa

 

 

Joan Brossa en su estudio

 

 

 

Joan Brossa nace en Barcelona en 1919. Tuvo que abandonar sus estudios al comenzar la Guerra Civil, en la que participó como soldado del bando republicano. Desarrolla su carrera artística a partir de los años 40, en Barcelona, en un contexto marcado por la dictadura franquista y la ausencia de propuestas culturales innovadoras. En 1947 funda el grupo artístico de vanguardia “Dau al Set”, junto a Modest Cuixart, Joan Ponç, Arnau Puig, Antoni Tàpies y Joan-Josep Tharrats. A partir de 1950 su obra dio un giro hacia el compromiso social, que mantuvo hasta posteriormente hacerlo convivir con un carácter más conceptual a través de la poesía visual y los poemas objeto, expresiones que nunca abandonó. Tuvo influencia del letrismo, de la poesía visual y la poesía concreta, del grupo Fluxus, etc. Así como de la poesía de artistas como Marcel Mariën (1920-1993), Nicanor Parra (1914) e Ian Hamilton-Finlay (1925-2006).

 

 

 

Joan Brossa

 

 

 

Joan Brossa fue un artista con una producción extensísima en la que interrelacionó diferentes disciplinas artísticas. No dejó de buscar la experimentación hasta el momento de su muerte, en 1998, un año después de la cual se creó la Fundación Joan Brossa. Esta fundación se encargó de catalogar y custodiar el legado documental del artista, que abarcaba manuscritos de su obra artística y literaria, facsímiles, traducción de obras literarias, correspondencia, una colección de folletos, invitaciones, carteles, artículos y recortes de prensa, documentos de su participación política y social, una colección de fotografías, documentación administrativa (facturas, recibos, cuentas), etc. En 2012, tanto la biblioteca del artista (formada por seis mil libros y otras tantas revistas) como este legado documental, pasaron a la custodia del Centro de Estudios y Documentación MACBA.

 

 

 

Joan Brossa

 

 

 

La exposición, comisariada por Teresa Grandas y Pedro G. Romero, pretende mostrar las obras del artista en relación con la de otros artistas, de manera que se presentan numerosos paralelismos, se buscan diálogos y tensiones, y se enfatizan los aspectos performativos de la práctica poética de Brossa. Incluye más de 60.000 piezas, la gran mayoría de ellas inéditas, que comprenden documentos, libros, publicaciones, carteles, fotografías y sus conocidos poemas visuales.

 

Joan Brossa

 

 

 

El visitante podrá acercarse del 21 de septiembre al 25 de febrero del próximo año a los primeros libros de Joan Brossa, así como a sus últimas investigaciones plásticas, atravesando el teatro, el cine, la música y las artes de acción, gestos de los que fue pionero.

 

 

 

Joan Brossa

 

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La práctica del colectivo DIMASLA (Diana + Álvaro), (Valencia, 2018), se sitúa en un cruce fértil entre arte contemporáneo, pensamiento ecológico y una filosofía de la experiencia que desplaza el énfasis de la producción hacia la atención. Frente a la aceleración visual y material del presente, su trabajo no propone una oposición frontal, sino una reconciliación sensible con el tiempo, entendido como duración vivida más que como medida. La obra emerge así como un ejercicio de detenimiento, una pedagogía de la percepción donde contemplar y escuchar devienen modos de conocimiento.

En sus trabajos, el territorio no funciona como marco, sino como agente. El paisaje participa activamente en el proceso, estableciendo una relación dialógica que recuerda a ciertas corrientes eco-críticas, en las que la subjetividad se descentra y se reconoce como parte de un entramado más amplio. Esta apertura implica una ética de la exposición: exponerse al clima, a la intemperie y a lo imprevisible supone aceptar la vulnerabilidad como condición epistemológica.

Los materiales -telas, pigmentos, huellas- operan como superficies de inscripción temporal, memorias donde el tiempo deja rastro. La planificación inicial se concibe como hipótesis abierta, permitiendo que el azar y el error actúen como fuerzas productivas. De este modo, la práctica artística de DIMASLA (Diana + Álvaro) articula una poética del cuidado y del estar-con, donde crear es, ante todo, una forma profunda de sentir y comprender la naturaleza.



En un momento histórico marcado por la velocidad y la sobreproducción de imágenes, vuestro trabajo parece reivindicar la lentitud y la escucha como formas de resistencia. ¿Podría decirse que vuestra práctica propone un modo de reaprender el tiempo desde la experiencia estética?

Diana: Sí, pero más que resistencia o reivindicación, es conciliación, es amor. Parece lentitud, pero es detenimiento, es reflexión. Ocupar el tiempo desde la contemplación o la escucha es una manera de sentir. La experiencia estética nos lleva a un camino de reflexión sobre lo que hay fuera y lo que hay dentro.


El territorio no aparece en vuestra obra como un fondo o un escenario, sino como un interlocutor. ¿Cómo se negocia esa conversación entre la voluntad del artista y la voz del lugar, cuando el paisaje mismo participa del proceso creativo?

Álvaro: Para nosotros el paisaje es como un compañero de vida o un amigo cómplice, y lógicamente es una relación íntima que se extiende a nuestra práctica. Vamos a visitarlo, a estar con él, a co-crear juntos. Entablamos una conversación que va más allá de la estética; son conversaciones llenas de acción, contemplación, comprensión y respeto.

Al final, de algún modo, él se expresa a través del material y nosotros respetamos todas sus cuestiones, valorando al mismo tiempo aquello que nos inquieta, nos produce y nos estimula en torno a esta relación.


La conquista de los conejos I & II. 2021. Proceso.


En vuestro modo de hacer se intuye una ética de la exposición: exponerse al entorno, al clima, al otro, a lo impredecible. ¿Hasta qué punto esa vulnerabilidad es también una forma de conocimiento?

Diana: Para nosotros esa vulnerabilidad nos enseña mucho, sobre todo humildad. Cuando estamos ahí fuera y sentimos el frío, la lluvia o el sol, nos damos cuenta de lo pequeños e insignificantes que somos en comparación a la grandeza y la fuerza de la naturaleza.

Entonces, sí; consideramos esa vulnerabilidad como una fuente profunda de conocimiento que nos ayuda, entre otras muchas cosas, a despojarnos del ego y a entender que solo somos una pequeña parte de un entramado mucho más complejo.


A veces las montañas también lloran. 2021. Desprendimiento de rocas caliza, sol, lluvia, viento, resina de pino sobre acrílico en tela de algodón natural, expuesta en manto de esparto y caliza durante dos meses. 195 cm x 130 cm x 3 cm.


Vuestras obras a menudo emergen de procesos prolongados de exposición al medio. ¿Podría pensarse que la materia -las telas, los pigmentos, los rastros del entorno- actúa como una memoria que el tiempo escribe sobre vosotros tanto como vosotros sobre ella?

Álvaro: Esto da para una conversación larga sentados en una piedra; sería bastante estimulante. A ver, si las experiencias moldean el interior de las personas y esto nos hace ser quienes somos en un momento presente, diría que sí, sobre todo a lo primero. Salir de nuestra zona de confort nos ha llevado a aprender de la perseverancia de las plantas, la calma geológica de las montañas, y con ello a reconciliarnos con el tiempo, el entorno, la naturaleza, con nosotros mismos e incluso con nuestra propia práctica. Igual que las telas guardan la memoria del lugar, nosotros reaprendimos a poner detenimiento y comprensión. Al final, es una manera de profundizar en el sentir.


El zorro y sus camelos.2022. Detalle.


¿Hasta qué punto planificáis vuestras obras y cuánto espacio dejáis para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

Diana: Nuestra planificación se reduce a la hipótesis inicial. Elegimos los materiales, los colores, los lugares e incluso a veces la ubicación, pero dejamos todo el espacio posible para que ocurra lo inesperado. Al final se trata de eso, de que la naturaleza hable y que la vida suceda. Para nosotros, tanto lo inesperado como el error forman parte de la complejidad del mundo, y en ello encontramos una belleza natural.