Art Madrid'26 – EL FENÓMENO DEL TIBURÓN Y EL BANCO DE PECES

Se habla muchas veces del mercado del arte como un sector separado de la realidad económica que se desarrollase de manera aislada del resto de áreas de negocio. Hay una parte de este planteamiento que es cierta: el arte no es un producto cualquiera porque, ya hablemos de antigüedades, ya de obras contemporáneas, todas ellas tienen unas características únicas, representan el espíritu de su creador, transmiten sensaciones al espectador, encierran emoción, pasión y una vocación crítica que no está presente en cualquier otro objeto cotidiano. Pero la otra parte de este enunciado no es correcta: el mercado del arte padece igualmente los avatares económicos que afectan al resto de esferas comerciales, quizás la diferencia radique en que, por la exclusividad de este sector, no resulta tan evidente para todos.

Visita a "Shark", obra de Damien Hirst, vía Skynews

Por tradición histórica y económica, a la que se suman otros factores como la menor restricción normativa o la celeridad de la burocracia, las principales plazas mundiales del mercado del arte se sitúan en Londres, Nueva York, París, Milán y Ginebra, y más recientemente, Hong Kong. La posición de España en el conjunto del sector no pasa de un escaso 1%, porcentaje que crece en un punto si nos ceñimos a Europa. A pesar de ello, no debemos subestimar la importancia del mercado nacional, que progresivamente fue incorporando más profesionales, absorbiendo a artistas, generando compradores y posicionando el arte contemporáneo español, con un crecimiento estimado del 42% entre 2009 y 2016. En esta evolución, algunos autores señalan que la nuestra es una democracia reciente, si la comparamos con otros países de nuestro entorno, y que antes de que se inaugurase el Museo Reina Sofía, no había ningún otro centro en el país dedicado al arte contemporáneo.

Pero justo cuando nos sentíamos en la cresta de la ola, a los pocos años de haber entrado en el nuevo milenio, estalla una profunda crisis económica que agita todos los cimientos del sistema. El arte y la cultura, por supuesto, son las primeras en sufrir los recortes. Se tambalea el castillo de la prosperidad, se cortan los flujos de capitales, adiós a la inversión, despedida lánguida al arte de compra institucional y a las colecciones de cajas y bancos. ¿Cómo se sobrepone a este embate un sector siempre resiliente?

Sin lugar a dudas, la crisis ha marcado un antes y un después en muchas áreas económicas. La paralización de las inversiones llevó a muchos negocios a reinventarse y resurgir de sus cenizas como el ave Fénix. Lo mismo puede decirse para el mercado del arte. Pero el resultado de este reajuste difiere bastante del esquema anterior, pues no solo hay que contar con una reducción de capitales, sino con la entrada en escena del mundo digital y un relevo generacional que ha supuesto un cambio en los hábitos de consumo y de la forma de acercarse al arte. Tras esos años de incertidumbre, un nuevo modelo aflora en el que la gente ya no visita las galerías, el arte se consulta por internet, los desplazamientos y recorridos se reservan para las grandes citas, concentradas en las ferias de arte, surgen nuevas propuestas satélite, con galerías virtuales, espacios minimalistas, venta online, y un repliegue de las propuestas.

"Tulipanes" de Jeff Koons

Lo paradójico de esta etapa iniciada en la segunda década de los 2000 es la distancia creada entre tipos de galerías. En un entorno digitalizado al máximo, los contornos entre los perfiles profesionales se difuminan. Ahora no es solo el galerista el que promociona al artista, sino el propio artista el que invierte esfuerzos por ganar presencia, lo que conduce a una debilitación de roles. Y en medio de este maremágnum de acontecimientos un fenómeno va ganando peso progresivamente: las grandes galerías, supervivientes airosas de la debacle, se expanden y crecen hasta asimilarse casi por completo a un museo. Desde esta posición triunfal, son las únicas que pueden hacer frente a los costes asociados al mantenimiento de grandes espacios, cubrir los gastos de producción de obra, participar en las ferias de mayor renombre y seguir abriendo sucursales en el extranjero. Con esta dinámica sucede que estas galerías tienen un irresistible poder de atracción sobre los artistas más prometedores, quizás descubiertos por una galería local ahora incapaz de garantizar la proyección a la que los creadores aspiran. Así, el mundo del arte pivota en un mar de sucesos, donde el gran tiburón blanco convive con diminutos peces, pero todos contribuyen a mantener el ecosistema.

Vemos, por tanto, que lo que sucede en el mercado del arte poco o nada dista de lo que acontece en otros sectores económicos. El influjo de la globalización y la tendencia irrefrenable a crear gigantes capaces de soportar los embistes futuros genera una red de pequeños negocios que sobreviven a la sombra de esos pocos elegidos. Esta circunstancia parece polarizar el sector en dos grandes planos: el de los artistas contemporáneos de precios astronómicos que han creado auténticas factorías del arte, producen a escala industrial y son representados por las galerías más célebres, y el de los artistas que son más conocidos a nivel local, pueden modestamente vivir de su obra y se reparten, cuando tienen presencia internacional, entre distintas galerías de pequeño tamaño. Y este patrón se replica en todas las áreas económicas. El tiburón y el banco de peces. Con esta ingenua metáfora retratamos una de las pautas más repetidas en nuestra sociedad capitalista y que se proyecta sobre toda la industria, hablemos de moda, coches o alimentación. Por eso la generación millenial ha comenzado a explorar modelos alternativos de galerías, con más atención en la calidad artística de los jóvenes talentos y menos peso en el espacio expositivo: galerías del siglo XXI que abren sus puertas al futuro.

 


LECTURAS: RECORRIDOS COMISARIADOS POR ART MADRID'26


Lecturas: Recorridos comisariados por Art Madrid'26 es una iniciativa de mediación cultural diseñada para acercar al público a las propuestas expositivas que presentan las galerías participantes en la edición. Su objetivo es transformar la experiencia de la feria en una oportunidad para reflexionar sobre el trabajo de los artistas que se presentan en la edición, analizar a través de sus obras las problemáticas actuales y despertar nuevas miradas en la sociedad, fomentando así una comprensión crítica y contextualizada del arte contemporáneo como instrumento de diálogo cultural y social.

En esta edición, las historiadoras del arte y divulgadoras culturales Zuriñe Lafón y Marisol Salanova abordarán, desde enfoques complementarios, diversas perspectivas sobre la creación contemporánea y su impacto en el contexto social actual.

Cada recorrido temático estará articulado en torno a una cuidada selección de diez obras, acompañadas de un sólido discurso curatorial orientado a profundizar en su análisis, contexto y significación. Más allá de la contemplación estética, estas visitas guiadas promoverán una comprensión crítica del arte contemporáneo, facilitando el diálogo directo entre el público y las comisarias, y favoreciendo una experiencia participativa y enriquecedora.

Con esta tercera edición, Lecturas: Recorridos Comisariados X Art Madrid consolida el compromiso de Art Madrid con la mediación cultural y la divulgación del arte contemporáneo, ofreciendo una propuesta inmersiva que amplía los canales de interpretación y fomenta la incorporación de nuevos públicos al panorama artístico actual.


CONSTRUCCIONES DE LO VISIBLE. RECORRIDO COMISARIADO POR ZURIÑE LAFÓN

Construcciones de lo visible plantea un recorrido que atraviesa esta idea: toda imagen es una forma de organizar lo visible. Lejos de entender la abstracción como alejamiento del mundo y la figuración como fidelidad a lo real, este itinerario plantea ambas como estrategias perceptivas. No se trata de estilos enfrentados, sino de modos distintos de ordenar la experiencia. Cada artista despliega una estrategia propia que afecta a nuestra manera de mirar. A través del encuadre, del color, de la repetición, de la geometría o de la fragmentación, las obras no solo muestran algo, sino que nos sitúan ante una determinada forma de relación con lo visible. No se limitan a representar el mundo: construyen una experiencia a partir de él.

Al recorrer la selección, el espectador atraviesa diferentes intensidades de mediación. Algunas piezas parten de imágenes reconocibles —cuerpos, espacios, escenas— que parecen ofrecernos una relación directa con lo real. Sin embargo, a medida que la mirada se detiene, se hace evidente que esa familiaridad está cuidadosamente articulada. El ritmo de las formas, la distribución del color, la organización del espacio o la repetición de ciertos elementos revelan que incluso la imagen más aparentemente transparente está sostenida por una estructura.

Otras obras, en cambio, reducen o transforman la referencia figurativa hasta casi disolverla. Allí donde parece desaparecer el mundo reconocible, emerge con fuerza la dimensión constructiva de la imagen. La geometría, el gesto o la vibración cromática no operan como evasión de la realidad, sino como formas intensificadas de la propia apariencia del mundo. La abstracción deja de percibirse como distancia y se manifiesta como una manera distinta de sostener la realidad, de hacerlo aparecer bajo otras condiciones.

El recorrido adopta una estructura circular: comienza y concluye en la misma obra. Este gesto no busca reiteración, sino transformación. Tras atravesar distintas obras, distintas configuraciones de lo visible —desde lo reconocible hasta lo aparentemente abstracto— la imagen inicial ya no puede leerse como representación fiel de la realidad. Se revela como una construcción más dentro de un campo amplio de posibilidades perceptivas. Pero lo que cambia no es la obra, sino nuestra posición ante ella. Mirar deja de ser un acto pasivo y se convierte en una práctica activa, en un ejercicio de relación.

Como sugiere Andrea Soto Calderón, las imágenes no se limitan a reflejar el mundo: lo hacen aparecer. Desde esta perspectiva, la feria puede entenderse como una microcartografía de modos de ver, un espacio donde cada obra propone una forma singular de experiencia perceptiva. Lo visible no es un dato estable ni una superficie neutral, sino un proceso en constante elaboración que se actualiza en el encuentro entre obra y espectador.

“Construcciones de lo visible” no propone una clasificación cerrada, sino una invitación: detenerse, sospechar de las apariencias y, al mismo tiempo, dejarse afectar por la potencia creativa de las formas. En el tránsito entre figuración y abstracción descubrimos que toda imagen es una operación, una forma de ordenar la experiencia. El recorrido invita a asumir esa responsabilidad perceptiva y a reconocer que lo real no está simplemente ahí: se construye en cada acto de creación.


SELECCIÓN DE GALERÍAS Y ARTISTAS

Ana Cardoso — Galeria São Mamede. Antonio Barahona — Galería María Aguilar. Leticia Feduchi — Galería Sigüenza. Joost Vandebrug — Kant Gallery. Beatriz Castela —Galería Beatriz Pereira. Fernando Mikelarena— Kur Art Gallery. Camil Giralt — Pigment Gallery. Virginia Rivas — Galería Beatriz Pereira. Miguel Piñeiro — Moret Art. Maria Svarbova — Galería BAT alberto cornejo.


SOBRE ZURIÑE LAFÓN

Zuriñe Lafón. Cortesía de la comisaria.

Zuriñe Lafón (1987) es Doctora en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra con la tesis Francisco Calvo Serraller, crítico de arte. Desde 2015 se dedica a la investigación y a la docencia sobre Cultura Visual en asignaturas como Cultura Visual, Fotoperiodismo, Diseño Periodístico, Textos fundamentales sobre Fotografía, Edición de Medios Digitales o Moda y Movimientos Artísticos. Ha impartido clases en la Universidad de Navarra, Universitat Internacional de Catalunya, UNIR y Universidad de Montevideo. Ha trabajado en áreas culturales de otras empresas e instituciones como El Correo Bilbao o el Museo Thyssen-Bornemisza en Madrid.

Comparte divulgación sobre imágenes contemporáneas desde su proyecto Atelier de imágenes, un espacio dedicado a pensar la pintura, la fotografía y el cine. Actualmente, está inmersa en la escritura del libro Deshabitar el encuadre, una investigación sobre la ontología de la fotografía a través de algunos archivos fotográficos de mujeres en España.


“EL PREDOMINIO DE LA ESTÉTICA BRILLANTE”. RECORRIDO COMISARIADO POR MARISOL SALANOVA

Bajo el lema “El predominio de la estética brillante”, obras que entienden el brillo no como superficialidad, más bien como estrategia visual, como seducción contemporánea, síntoma de una época que necesita impacto, color, pulido y tal vez a veces ciertos excesos para pensar(se). Esta propuesta en la que conviven obras de distinto formato, técnicas y realizadas por artistas de varias generaciones, abre un debate para comprender mejor nuestro presente estético y en el que el público va a ser invitado a participar.

Marisol Salanova plantea la estética brillante como una tensión, no como una solución cerrada. Por ejemplo, en las obras de Urdiales y Celada, el brillo aparece como conflicto interno del lenguaje pictórico; en Monge y Okuda, tan dispares, como espectacularización directa del espacio y del imaginario urbano; en Juncal, Rivas y Alpuente, como equilibrio frágil entre materia y percepción; y en Palito Dominguín, como afirmación iconográfica y simbólica, casi performativa. A la curadora y crítica le parece especialmente interesante de este conjunto que la estética brillante no se percibe unificada, sino fragmentada. A veces irónica, a veces ornamental, a veces casi violenta; en otras, dulcificada o simbólica. No es un brillo inocente: es un brillo que seduce, impone, distrae y ordena la mirada, como hace hoy el propio ecosistema visual en el que vivimos.


SELECCIÓN DE ARTISTAS Y GALERÍAS:

Eduardo Urdiales — Inéditad Gallery. Arol — Est_ArtSpace. Perrilla — Est_ArtSpace. Ángel Celada — Galería BAT alberto cornejo. Antonio Ovejero — CLC Arte. Alejandro Monge — 3 Punts Galería. Okuda San Miguel — 3 Punts Galería. Steen Ipsen — Kant Gallery. Marina Puche — Galería Alba Cabrera. Marcos Juncal— Galería La Mercería. Gemma Alpuente — LAVIO. Palito Dominguín — DDR Art Gallery.


SOBRE MARISOL SALANOVA


Marisol Salanova. Foto de Bertha Delgado.


Marisol Salanova es crítica de arte, comisaria de exposiciones y directora de la plataforma Arteinformado. Colaboradora habitual de ABC y Cadena Ser. Se licenció en Filosofía y obtuvo un máster en producción artística. Ha sido docente y ha publicado ensayos como “La crítica de arte en la actualidad” (Akal, 2024).







Patrocinador de ART MADRID'26

One Shot Hotels