EL FENÓMENO DEL TIBURÓN Y EL BANCO DE PECES

Se habla muchas veces del mercado del arte como un sector separado de la realidad económica que se desarrollase de manera aislada del resto de áreas de negocio. Hay una parte de este planteamiento que es cierta: el arte no es un producto cualquiera porque, ya hablemos de antigüedades, ya de obras contemporáneas, todas ellas tienen unas características únicas, representan el espíritu de su creador, transmiten sensaciones al espectador, encierran emoción, pasión y una vocación crítica que no está presente en cualquier otro objeto cotidiano. Pero la otra parte de este enunciado no es correcta: el mercado del arte padece igualmente los avatares económicos que afectan al resto de esferas comerciales, quizás la diferencia radique en que, por la exclusividad de este sector, no resulta tan evidente para todos.

Visita a "Shark", obra de Damien Hirst, vía Skynews

Por tradición histórica y económica, a la que se suman otros factores como la menor restricción normativa o la celeridad de la burocracia, las principales plazas mundiales del mercado del arte se sitúan en Londres, Nueva York, París, Milán y Ginebra, y más recientemente, Hong Kong. La posición de España en el conjunto del sector no pasa de un escaso 1%, porcentaje que crece en un punto si nos ceñimos a Europa. A pesar de ello, no debemos subestimar la importancia del mercado nacional, que progresivamente fue incorporando más profesionales, absorbiendo a artistas, generando compradores y posicionando el arte contemporáneo español, con un crecimiento estimado del 42% entre 2009 y 2016. En esta evolución, algunos autores señalan que la nuestra es una democracia reciente, si la comparamos con otros países de nuestro entorno, y que antes de que se inaugurase el Museo Reina Sofía, no había ningún otro centro en el país dedicado al arte contemporáneo.

Pero justo cuando nos sentíamos en la cresta de la ola, a los pocos años de haber entrado en el nuevo milenio, estalla una profunda crisis económica que agita todos los cimientos del sistema. El arte y la cultura, por supuesto, son las primeras en sufrir los recortes. Se tambalea el castillo de la prosperidad, se cortan los flujos de capitales, adiós a la inversión, despedida lánguida al arte de compra institucional y a las colecciones de cajas y bancos. ¿Cómo se sobrepone a este embate un sector siempre resiliente?

Sin lugar a dudas, la crisis ha marcado un antes y un después en muchas áreas económicas. La paralización de las inversiones llevó a muchos negocios a reinventarse y resurgir de sus cenizas como el ave Fénix. Lo mismo puede decirse para el mercado del arte. Pero el resultado de este reajuste difiere bastante del esquema anterior, pues no solo hay que contar con una reducción de capitales, sino con la entrada en escena del mundo digital y un relevo generacional que ha supuesto un cambio en los hábitos de consumo y de la forma de acercarse al arte. Tras esos años de incertidumbre, un nuevo modelo aflora en el que la gente ya no visita las galerías, el arte se consulta por internet, los desplazamientos y recorridos se reservan para las grandes citas, concentradas en las ferias de arte, surgen nuevas propuestas satélite, con galerías virtuales, espacios minimalistas, venta online, y un repliegue de las propuestas.

"Tulipanes" de Jeff Koons

Lo paradójico de esta etapa iniciada en la segunda década de los 2000 es la distancia creada entre tipos de galerías. En un entorno digitalizado al máximo, los contornos entre los perfiles profesionales se difuminan. Ahora no es solo el galerista el que promociona al artista, sino el propio artista el que invierte esfuerzos por ganar presencia, lo que conduce a una debilitación de roles. Y en medio de este maremágnum de acontecimientos un fenómeno va ganando peso progresivamente: las grandes galerías, supervivientes airosas de la debacle, se expanden y crecen hasta asimilarse casi por completo a un museo. Desde esta posición triunfal, son las únicas que pueden hacer frente a los costes asociados al mantenimiento de grandes espacios, cubrir los gastos de producción de obra, participar en las ferias de mayor renombre y seguir abriendo sucursales en el extranjero. Con esta dinámica sucede que estas galerías tienen un irresistible poder de atracción sobre los artistas más prometedores, quizás descubiertos por una galería local ahora incapaz de garantizar la proyección a la que los creadores aspiran. Así, el mundo del arte pivota en un mar de sucesos, donde el gran tiburón blanco convive con diminutos peces, pero todos contribuyen a mantener el ecosistema.

Vemos, por tanto, que lo que sucede en el mercado del arte poco o nada dista de lo que acontece en otros sectores económicos. El influjo de la globalización y la tendencia irrefrenable a crear gigantes capaces de soportar los embistes futuros genera una red de pequeños negocios que sobreviven a la sombra de esos pocos elegidos. Esta circunstancia parece polarizar el sector en dos grandes planos: el de los artistas contemporáneos de precios astronómicos que han creado auténticas factorías del arte, producen a escala industrial y son representados por las galerías más célebres, y el de los artistas que son más conocidos a nivel local, pueden modestamente vivir de su obra y se reparten, cuando tienen presencia internacional, entre distintas galerías de pequeño tamaño. Y este patrón se replica en todas las áreas económicas. El tiburón y el banco de peces. Con esta ingenua metáfora retratamos una de las pautas más repetidas en nuestra sociedad capitalista y que se proyecta sobre toda la industria, hablemos de moda, coches o alimentación. Por eso la generación millenial ha comenzado a explorar modelos alternativos de galerías, con más atención en la calidad artística de los jóvenes talentos y menos peso en el espacio expositivo: galerías del siglo XXI que abren sus puertas al futuro.

 

Art Madrid abre plazo de aplicación para su decimoctava edición del 22 al 26 de febrero de 2023, durante la Semana del Arte, en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles. Las galerías interesadas en participar podrán enviar sus solicitudes hasta el 10 de Octubre. En una ubicación privilegiada como es la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, Art Madrid afianza cada año un mayor número de público fiel (más de 20.000 visitantes en cada una de sus últimas cinco ediciones) y nuevos compradores. Una misión clave para Art Madrid es seguir generando mercado y promoviendo el coleccionismo nacional e internacional en el contexto madrileño de la semana del arte. La feria se caracteriza por ser una propuesta cercana y abierta a todos los públicos que quieran conocer la realidad del mundo del arte contemporáneo.

PROGRAMAS

El programa general de Art Madrid constituye el corazón de la feria y la suma total de todos los expositores, que oscila entre 35 y 40 galerías (nacionales e internacionales) en cada edición. La oferta de galerías en Art Madrid es amplia y variada, desde galerías jóvenes hasta galerías establecidas.

El programa de coleccionismo se integra en la feria con el compromiso de seguir tendiendo puentes para el acercamiento del público con el arte contemporáneo y fomentar el coleccionismo a nivel nacional e internacional. De la mano de Ana Suárez Gisbert, Art Advisor, Art Madrid ofrece un servicio de asesoramiento gratuito para galerías y público interesado en adquirir obras de arte.

Por otra parte, vuelve el Programa Comisariado de Art Madrid. Un programa vivo como hilo conductor de la feria y en relación con su contexto más inmediato comisariado por Natalia Alonso Arduengo, crítica de arte y comisaria.

ROGRAMA DE APOYO A NUEVOS EXPOSITORES

A través de un pack de comunicación concreto, se presentará y dará visibilidad especial a las nuevas galerías participantes en la feria.

PREMIOS

Art Madrid une fuerzas con la empresa privada para apoyar la creación artística y el trabajo galerístico en la propia feria a través de la entrega de diversos premios: Mejor Stand, Nueva Entrada, Artista Revelación, Premio de adquisición Art Madrid

COMITÉ

En esta ocasión el comité esta compuesto por Alfonso de la Torre (crítico y comisario), Aurora Vigil-Escalera (galerista), Natalia Alonso (crítica y comisaria), Angel Samblancat (galerista y asesor en ferias internacionales), Javier López (galerista) y Ana Suárez Gisbert (art advisor).

Las solicitudes podrán ser enviadas a la dirección de correo de la Feria (info@art-madrid.com) hasta el próximo 10 de octubre 2022.