Art Madrid'26 – EL PAISAJE EVOCADOR

Parece que el arte contemporáneo ha dado en reflexionar sobre la relación del individuo con el entorno poniendo el punto de mira en la modificación del medio natural, la invasión, la ocupación, la apropiación y el acotamiento. La construcción de muros, el levantamiento de edificios, la urbanización de la escena… son temáticas hoy íntimamente conectadas con otras grandes preocupaciones de nuestro tiempo como el calentamiento global o la sobreexplotación de recursos. En esta tendencia se advierte una adaptación del lenguaje artístico a los dictados tecnológicos de nuestro tiempo, y un uso recurrente de materiales, disciplinas y técnicas que incorporan una gran carga visual al tiempo que ahondan en un mensaje de denuncia, que va más allá de las imposiciones estéticas.

Wilbur Streech, “Hidden Lagoon”

La priorización del discurso ha desplazado la tradicionalmente reinante composición. Estamos en la era de que el formalismo ha perdido vigencia, y la atención se traslada al eclecticismo, la reutilización y el valor de la narrativa. La mayoría del arte contemporáneo se define como un medio que canaliza la crítica de nuestro tiempo, que condensa la preocupación de las nuevas generaciones, la visión pesimista e incoformista ante un futuro incierto y el cuestionamiento de los valores de una sociedad acomodada y consumista.

Hiroko Otake, “Memory of red rose”, 2008

A pesar de ello, algunos autores siguen recurriendo a elementos más tradicionales para condensar sus deseos expresivos. El destierro de la belleza como motivo y fin en el arte ha dado paso a creaciones que, si bien incorporan tecnologías al alcance de todos y emplean un lenguaje más cercano, no tienen la estética entre sus prioridades discursivas. Sin embargo, la apuesta por escenas y composiciones más clásicas suponen una rara avis que renueva el legado pictórico heredado y supone una forma de recuperar un acercamiento menos intervenido al entorno. Al mismo tiempo, la vuelta al paisaje sirve para poner en valor la naturaleza y generar un sentido de responsabilidad sobre su cuidado y conservación.

Wilbur Streech, “August Sun”, 1980

Así es el trabajo de Wilbur Streech (Fullerton, California, 1914) e Hiroko Otake (Tokio, 1980). Si bien para esta última la influencia del arte tradicional japonés resulta algo esperable, también se aprecian reminiscencias niponas en la obra de Streech. En ambos casos, el paisaje y la flora se convierten en motivos principales de unas propuestas artísticas que buscan la serenidad y el quilibrio de espíritu a través de la contemplación natural. El predominio de veladuras, la superposición de capas y las tonalidades suaves crean una atmósfera de ensoñación y misticismo. Su trabajo nos invita a disfrutar del contacto directo con el medio, de la experiencia pura de la observación y el silencio.

Hiroko Otake, “The form of beginning”, 2016

 


ABIERTO INFINITO. LO QUE EL CUERPO RECUERDA. CICLO DE PERFORMANCE X ART MADRID'26


Art Madrid, comprometida con crear un espacio de enunciación para artistas que trabajan en torno a las artes performativas, presenta el ciclo de performance: Abierto Infinito: Lo que el cuerpo recuerda, una propuesta que se inspira en los planteamientos de Erving Goffman en La presentación de la persona en la vida cotidiana (Amorrortu editores, Buenos Aires, 1997). La propuesta se inscribe en un marco teórico que dialoga directamente con dichos planteamientos, donde la interacción social se concibe como un escenario de actuaciones cuidadosamente moduladas para influir en la percepción de los demás. Goffman sostiene que los individuos despliegan expresiones verbales e involuntarias para guiar la interpretación de su conducta, sosteniendo roles y fachadas que definen la situación para quienes observan.

El cuerpo, primer territorio de toda representación, antecede a la palabra y al gesto aprendido. En él se inscriben las experiencias humanas, tanto conscientes como inconscientes. Abierto Infinito: Lo que el cuerpo recuerda parte de esa premisa: en la propia existencia habita la representación, y la vida, entendida como una sucesión de representaciones, transforma al cuerpo en un espacio de negociación constante sobre quiénes somos. En ese tránsito, los límites se desdibujan; lo individual se abre a lo colectivo y lo efímero adquiere una dimensión simbólica. Al habitar ese intersticio, la performance revela simultáneamente la fragilidad de la identidad y la fuerza que emerge del encuentro con los otros.


PERFORMANCE: OFF LINE. JIMENA TERCERO

7 de marzo | 19:00h. Galería de Cristal del Palacio de Cibeles.



OFF LINE, es una pieza performativa que busca reflexionar sobre cómo la era digital está transformando la relación del cuerpo con el mundo y con los demás. La interacción se construye cada vez más a través de pantallas e interfaces, y la identidad se desplaza hacia lo virtual, subordinando la experiencia física a la representación digital. En este contexto, el cuerpo se vuelve frágil: pierde densidad, memoria y presencia activa, y se convierte en soporte de información o imagen.

La hiperconectividad y la atención fragmentada generan una corporalidad cada vez más inerte, caracterizada por la disminución del movimiento espontáneo y la reducción de la interacción sensorial directa. Esto plantea preguntas fundamentales: ¿cómo se redefine la presencia cuando la relación con el mundo depende de mediaciones tecnológicas? ¿Qué sucederá con la experiencia del cuerpo en un futuro donde la virtualidad predomina sobre lo físico? Se observa un riesgo de progresiva pasividad corporal: cuerpos que permanecen quietos,cuya actividad está determinada por dispositivos, y cuya memoria se externaliza en registros digitales. La fragmentación de la experiencia física y la primacía de la representación tecnológica generan un escenario donde el cuerpo, aunque visible, está desplazado de su función original como agente de percepción y acción.

Este marco conceptual invita a reflexionar sobre cómo la digitalización afecta la corporeidad, la memoria y las relaciones sociales, y sobre la vulnerabilidad y la inercia que atraviesan los cuerpos en entornos cada vez más mediatizados por la tecnología.



SOBRE JIMENA TERCERO

Jimena Tercero (Madrid, 1998) es una artista multidisciplinar cuya práctica explora los límites del cuerpo femenino, la identidad y el subconsciente a través de la performance, el video y la pintura, abordando conceptos como la memoria, lo tangible y el juego. Se forma en pintura con Lola Albín, fotografía analógica en Cambridge (2014), dirección audiovisual (2018–2020) con referentes como Víctor Erice y la productora El Deseo, y cursa un Máster en Dirección Creativa en ELISAVA. Completa su formación en performance en La Juan Gallery. En 2011 forma parte del jurado infantil del Festival de Cine de Isfahán (Irán).

Dirige obras como Private (2016) y Paranoid (2021), expuestas en Aspa Contemporary Gallery, y proyectos como Yo mi me conmigo (2023, Teatros del Canal), Inside Voices (2021, Conde Duque, con Itziar Okariz) y La última regla (La Juan Gallery). Ha dirigido fashion films para editoriales y marcas como Puma, Dior y Dockers, así como la dirección de arte para artistas como Sen Senra o Jorge Drexler, y el documental También estás aquí para ArtforChange–La Caixa. Presenta Out of View (Nebula Gallery), EDEN (White Lab Gallery) y Navel Bite (Sinespacio). Participa en residencias como Medialab con Niño de Elche y Miguel Álvarez Fernández. En 2025 forma parte del Jurado Especial del Asian Film Fest de Barcelona y de la Residencia de arte International Cultural Mousseum of Assilah (Marruecos).