EL PIONERO DEL POP RICHARD HAMILTON

Foto de la exposición

 

 

Richard Hamilton (1922- 2011), una de las caras del arte británico. Fue el impulsor del arte pop. Comenzó trabajando en la industria publicitaria y más tarde de delineante. Tras un giro del destino, expuso su primera muestra en solitario en 1950. Influenciado por Cézanne, el cubismo, el futurismo y la cronografía, comienza su andadura por el movimiento y la perspectiva. El diseño industrial despertaba en él algo difícil de explicar que provocaría lo que hoy conocemos como cultura de masas o arte popular.

 

 

Foto de a exposición

 

 

Es el artífice de grandes diseños gráficos, como pueden ser portadas de discos o carteles publicitarios. Esta nueva técnica fusionó la cultura popular con la estética del arte. Así nació el arte pop y todas su vertientes. Esta corriente, tiene como principal característica, elevar a la categoría de obra todos aquellos objetos cotidianos con los que la gente de a pie se siente identificada. Los mitos, un recurso al que recurrió mucho y abrió la puerta para que otros como Warhol se explayaran de una forma libre y creativa.

 

 

Foto de la exposición

 

 

La exposición que se encuentran en el IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno), fue inaugurada el 10 de noviembre y estará disponible hasta el 26 de febrero. Las claves para leer dicha muestra son, los objetos, los interiores, los autorretratos y la gente. Todo él es un caso de estudio y su obra más. La exposición se articula a partir de los géneros utilizados por el artista a lo largo de su carrera.

 

 

Richard Hamilton 'Just what is it that makes today's homes so different?'

 

 

A la muestra hay que añadirle dos películas sobre el artista, Richard Hamilton. Documentary de James Scott realizada en 1969 en estrecha colaboración con el artista, y Richard Hamilton dans le reflet de Marcel Duchamp dirigida por Pascal Goblot en 2014. Toda una belleza para todos aquellos que quieran revisitar a este gran artista. Para los que no lo conozcáis es un artista obligatorio en vuestro catálogo de maestros.

 

 

 

 

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.