EMPAPELADAS, DOS ACCIONES DE ART MADRID PARA EL FESTIVAL CULTURA INQUIETA

 

“Empapeladas”, dos acciones de Art Madrid para Festival Cultura Inquieta

 

Colaborar con ellos siempre es un lujo, ya lo comprobamos en la pasada edición de la feria de arte contemporáneo Art Madrid en la que Cultura Inquieta fue nuestro principal media-partner;  y, ahora, Cultura Inquieta nos hace un hueco en su festival para que juguemos e investiguemos con el papel.

 

Lo hacemos con EMPAPELADAS, dos acciones artistico-poéticas y participativas, desarrolladas por dos mujeres artistas y con el papel como protagonista. En EMPAPELADAS podremos formar parte del desarrollo de “Mi kasita de papel”, de Anamusma (Ana Vázquez), un trabajo participativo en crecimiento que reflexiona sobre la tradicional reclusión y auto-reclusión de la mujer en el ámbito doméstico. El proyecto consta de una instalación de camisas de fuerza creadas en la ACCIÓN KORRILLO en la que invitamos a tejerlas a mano con papel higiénico (material aparentemente débil y alusivo al hogar) y en corrillo para luego ponérselas y decidir si se liberan o no de ellas, rompiéndolas como acción catártica. Las Tejedoras de la Acción Korrillo (en crecimiento...) son Maribel Binimelis, Marga Cofiño, Marina Muñiz, Merche Muñoz, Mar Rodríguez…

 

“Empapeladas”, dos acciones de Art Madrid para Festival Cultura Inquieta


También conoceremos la milenaria técnica del MIURA ORI con Pilar Barrios, en la que el cuerpo se utiliza como herramienta, el papel como material y el espacio como escenografía para el sencillo acto de plegar como acción artística y colectiva en la que construiremos piezas de gran formato a través de una delicada coreografía de movimientos.

 

“Empapeladas”, dos acciones de Art Madrid para Festival Cultura Inquieta


EMPAPELADAS se desarrollará el sábado 24 de junio, de 19:00h a 23:00h. en el Espacio Mercado, antiguo Mercado Municipal de Getafe convertido en espacio multiusos vanguardista y perfecto escenario para las propuestas creativas más innovadoras. Las piezas de papel creadas en los talleres permanecerán instaladas allí hasta el final del festival (el 8 de julio).

“Empapeladas”, dos acciones de Art Madrid para Festival Cultura Inquieta

El Festival Cultura Inquieta es un encuentro multidisciplinar que se celebra anualmente en la ciudad de Getafe, hace convivir la música, las artes plásticas, los talleres y exposiciones, la literatura y el arte urbano, convirtiendo cada jornada en una fiesta ecléctica y creativa abierta a todos los públicos. Con cerca de 30.000 visitantes cada año y una de las comunidades online más potentes en la escena de medios de comunicación digitales, Cultura Inquieta es un referente en cuanto a eventos culturales se refiere, siendo, sin duda, el Festival de Festivales. Y dentro de Cultura Inquieta, Art Madrid propone esta jornada dedicada al papel y al arte contemporáneo relacional, con 2 talleres gratuitos y para todos los públicos que son a su vez acciones performativas.

Sobre las artistas:

Anamusma. Alter ego de Ana Vázquez (Madrid 1972). Artista visual especialmente interesada en la interacción entre el cuerpo biológico y el cultural y en la construcción -deconstrucción de la identidad, especialmente la de género. La herencia biológica, la religión el folklore popular, la familia y especialmente la figura de la Madre son temas recurrentes. De formación escultórica y artístico – artesanal sus proyectos están muy ligados al objeto, que en muchas ocasiones se carga de simbología y sentido a través de acciones tanto privadas como participativas con el material utilizado para la configuración de las piezas.

 

Pilar Barrios. Artista multidisciplinar, ilustradora y rigurosa practicante de la autogestión cultural. Estudió Artes plásticas y Literatura en Bogotá (Colombia), lugar en el que aprendió que la realidad está llena de recursos. Viaja a Madrid para hacer un curso de Escenografía, un doctorado en Escultura y un módulo de Ilustración. Poco a poco ha ido construyendo sus rutinas en esta ciudad en la que desarrolla su producción artística. Expone de vez en cuando, acude a conciertos, colecciona imágenes e imparte talleres en los que además de enseñar, aprende de cada uno de sus participantes. Hace talleres de arte con papel (Paper Craft) abordando varias disciplinas del trabajo con este material: creación de pop ups, tótems, iniciación al Miura Ori (Papel plegado), al Kirigami (Papel recordado) y demás posibilidades de la ingeniería de papel.

 

 

La adquisición de la primera obra de arte siempre infunde respeto. Un sentimiento difícil de definir que mezcla el vértigo con la adrenalina. Pero por encima de la incertidumbre y la cautela, se impone una sensación placentera de conexión, entendimiento y deseo. Esa obra que, una vez vista, se queda en la memoria, reaparece en el recuerdo varias veces al día y parece querer decirte que está dispuesta a formar parte de tu hogar, es la candidata perfecta para decantar la decisión.

En los primeros pasos, muchos coleccionistas coinciden en señalar que no se parte de un plan establecido, sino que uno va adquiriendo piezas en función del gusto y de la conexión que siente con ellas hasta que, pasado el tiempo, se dan cuenta de que el volumen de obras que acumula puede recibir la etiqueta de “colección”. Así lo relata, por ejemplo, Alicia Aza, cuando afirma que

“No fui consciente de que estaba coleccionando hasta muchos años después, cuando un tercero me nombró como coleccionista y habló de mi colección. En 2005 tomé conciencia de lo que supone coleccionar y decidí articular una colección con una identidad de criterios y soportes”.

Comparte esta misma opinión Marcos Martín Blanco, cofundador, junto a su mujer Elena Rueda, de la Colección MER:

“Coleccionar ha sido una pasión, movida por un estado visceral que te incita a ello. La colección en cuanto a las adquisiciones no ha sido especialmente complicada porque, reconozcámoslo: es fácil comprar porque son todas cosas bellas y tienes alguna idea clara de por dónde quieres ir, pero al principio esas preferencias no estaban tan claras. Es con el tiempo cuando va conformándose un criterio”.

No siempre sucede así, por supuesto, pero para el comprador que se inicia en este sendero, la vinculación personal que traba con su primera pieza es fundamental. Ahí está el germen de una relación duradera que no se limita a una simple cuestión estética, sino que es una ventana abierta al conocimiento, a la exploración, a un mundo que muchas veces nos es desconocido y despierta nuestra fascinación. La semilla de esa conexión es puramente sentimental, y es precisamente ese impulso el que determina las primeras adquisiciones. La primera pieza nunca se olvida.

Art Madrid'20, foto de Ana Maqueda

Superando las recomendaciones habituales que se hacen por parte de asesores y agentes, rara es la ocasión en que el amante del arte se decide a comprar por pura inversión. Esos caminos suelen abrirse más adelante, cuando ya el volumen de piezas es considerable. Además, hay quien está un poco en contra de este concepto clásico del coleccionista tradicional, abordado desde una visión excéntrica, elitista y poco accesible. Muy al contrario, los compradores de arte son, por encima de todo, amantes del arte, seres sensibles y permeables al estímulo creativo que en un momento dado se deciden a profundizar en esa relación que ya mantienen con el arte para llevarse una pieza a su casa.

No es tan complicado superar esa pequeña barrera psicológica que convierte al visitante en comprador si se aborda el tema desde una óptica más personal e intimista que de consideración social. Para ello son de gran ayuda las obras de pequeño formato, la obra gráfica o la fotografía seriada, cuya horquilla de precios, por lo general más asumible, permite hacer una comparación más próxima a los gastos que pueden abordarse de manera cotidiana. De este modo, la compra de arte entra dentro del abanico de actividades factibles y se transforma en algo próximo y posible.

Art Madrid'20, foto de Marc Cisneros

En ese momento comienza una relación con el arte distinta, basada en la pura experiencia y en la convivencia con la pieza adquirida. Quizás pueda verse como un acto de atrevimiento, pero en numerosas ocasiones es más una cuestión de necesidad y de transformación. Los coleccionistas también coinciden en señalar que la adquisición de obra es un ejercicio de análisis personal y de abrirse a un nuevo campo de conocimiento que antes nos era ajeno. Alicia Aza explica que la razón por la que adquirió su primera pieza de videoarte, de Sergio Prego, es porque no la entendía y porque la veía como un reto y una oportunidad de superarse personalmente. Esta ventana abierta al conocimiento da lugar a nuevas conexiones y a entablar vínculos con los creadores, como una de las partes más fascinantes del proceso. Candela Álvarez Soldevilla explica que

“creo que lo más interesante en el mundo del arte es hablar con los artistas. Son personas provistas de una sensibilidad especial a las que escuchar y entender”

Y Alicia Aza también dice:

“Puedo compartir la satisfacción de poder contar hoy en mi círculo de amistades más cercanas con muchos artistas y eso supone un largo camino recorrido”.

Así, con obras que se presentan como asumibles dentro del horizonte de gastos que cada uno estima viable, es fácil encontrar una pieza que nos atrape. Desde ese momento, nuestro hogar también evoluciona hacia un espacio en el que el arte tiene un lugar y una presencia permanentes, y no cabe duda de que eso nos transforma por dentro.

Art Madrid'20, foto de Henar Herguera

Jaime Sordo, propietario de la colección Los Bragales y fundador de la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo 9915, siempre ha definido su relación con el arte como una verdadera pasión y una necesidad vital. Para los compradores que se inician en esta senda tiene la siguiente recomendación:

“Es condición imprescindible que sienta la necesidad de convivir con la pasión de disfrutar de las obras. Otro aspecto muy importante es que antes de la toma de decisiones para las compras se informen, con lo cual es necesario leer prensa y libros especializados, visitar exposiciones y museos y mucho contacto con el galerismo, que es una fuente importante de información y muy concreta de los artistas que representa. Por último, la presencia en ferias de arte nacionales e internacionales. Todo ello genera información y formación”.

En efecto, las ferias se han convertido en un buen lugar para el descubrimiento porque condensan una amplia oferta y permiten una toma de contacto diversa y global de forma concentrada. Por esta razón, muchos compradores de nueva generación se inician en el contexto de un evento como Art Madrid, cuya cercanía y calidad constituyen una oportunidad única de conocer, empaparse y contagiarse de la pasión por el arte.


(*) citas extraídas de varias entrevistas difundidas en medios de comunicación públicos entre 2013 y 2019.