Art Madrid'26 – EN LA CAPTURA DEL MOVIMIENTO: VICTOR VASARELY

Cuando se habla del Op Art uno se pregunta qué diferencia hay con respecto a la geometría plástica o la abstracción basada en las formas. Indagar en el arte óptico supone ir un paso más allá y entender su ubicación dentro de las coordenadas artísticas de mediados del siglo pasado. En este estilo hay, en efecto, color, forma y abstracción, pero su vocación hacia la representación del movimiento lo apartan de la pura plasmación estática y el formalismo absoluto. Las obras de este movimiento pictórico esconden una doble cara que solo el espectador puede descubrir. En efecto, parecen moverse cuando el propio espectador se mueve.

Vasarely en su mesa de trabajo, Annet-sur-Marne, 1964 (detalle) ©Robert Doisneau

Vasarely fue una figura fundamental en la configuración de esta tendencia creativa, que surgió casi como una evolución natural de los movimientos de principios del siglo XX, en una etapa posmodernista obsesionada por la fungibilidad, la representación del movimiento y el impacto de las nuevas técnicas y de la construcción de la imagen en el mundo del cine y la fotografía. Y una de los principales retos de estos creadores era la generación de movimiento partiendo de obras planas. Es aquí cuando los juegos visuales entran en escena y lo hacen apoyándose en la geometría y el color.

Victor Vasarely, "Marsan-2", 1964-1974 (detalle), acrílico sobre lienzo, Vasarely Múzeum, Budapest

En plena década de los 60, el húngaro Vasarely dejó volar su imaginación, alimentada por las tendencias y el ambiente artístico de París, ciudad en la que se estableció desde temprana edad, para albergar esa extraña combinación de líneas y curvas también características de la época en obras de gran impacto visual. Los falsos volúmenes, las esferas en perspectiva aparente, los patrones con pliegues irreales… configuraban un catálogo de imágenes hoy emblemáticas.

Victor Vasarely, "Doupla", 1970-1975, acrílico sobre lienzo, Vasarely Múzeum, Budapest

Si bien el Op Art fue un movimiento efímero, como muchos otros que se sucedieron en el condensado y productivo período de principios de siglo, su legado sigue presente. El inicio puede identificarse con la inauguración de la exposición “Le mouvement” en la galería parisina Denise René, en 1955, un espacio que siempre apostó por las vanguardias del momento. El conjunto de piezas reunidas para la ocasión dieron nombre al movimiento del arte cinético, del que el Op Art se puede considerar integrante. La representación plástica del dinamismo, del cambio, del movimiento, en definitiva, llevó a estos artistas a explorar y expandir las posibilidades de las formas tradicionales tanto en la pintura como en la escultura.

Victor Vasarely, "Gixeh II", 1955-1962 (detalle), Óleo sobre lienzo. Szépmúveszéti Múzeum, Budapest

Vasarely se formó como diseñador gráfico, estudios que han dejado una clara impronta en su obra. Su elección de formas y colores en la cima de su producción artística es siempre limpia y plana. Aunque el interés por indagar en el potencial expresivo del dibujo lineal y de contraste comenzó tiempo atrás, es a partir de mediados de los 50 cuando su estilo se define y consolida, dando lugar a algunas de las obras más paradigmáticas de este movimiento.

El museo Thyssen dedica a este artista la exposición “El nacimiento del Op Art”, que estará abierta hasta el 9 de septiembre. Una oportunidad única de acercarse a este creador y conocer en profundidad su carrera.

 


ABIERTO INFINITO. LO QUE EL CUERPO RECUERDA. CICLO DE PERFORMANCE X ART MADRID'26


Art Madrid, comprometida con crear un espacio de enunciación para artistas que trabajan en torno a las artes performativas, presenta el ciclo de performance: Abierto Infinito: Lo que el cuerpo recuerda, una propuesta que se inspira en los planteamientos de Erving Goffman en La presentación de la persona en la vida cotidiana (Amorrortu editores, Buenos Aires, 1997). La propuesta se inscribe en un marco teórico que dialoga directamente con dichos planteamientos, donde la interacción social se concibe como un escenario de actuaciones cuidadosamente moduladas para influir en la percepción de los demás. Goffman sostiene que los individuos despliegan expresiones verbales e involuntarias para guiar la interpretación de su conducta, sosteniendo roles y fachadas que definen la situación para quienes observan.

El cuerpo, primer territorio de toda representación, antecede a la palabra y al gesto aprendido. En él se inscriben las experiencias humanas, tanto conscientes como inconscientes. Abierto Infinito: Lo que el cuerpo recuerda parte de esa premisa: en la propia existencia habita la representación, y la vida, entendida como una sucesión de representaciones, transforma al cuerpo en un espacio de negociación constante sobre quiénes somos. En ese tránsito, los límites se desdibujan; lo individual se abre a lo colectivo y lo efímero adquiere una dimensión simbólica. Al habitar ese intersticio, la performance revela simultáneamente la fragilidad de la identidad y la fuerza que emerge del encuentro con los otros.


PERFORMANCE: OFF LINE. JIMENA TERCERO

7 de marzo | 19:00h. Galería de Cristal del Palacio de Cibeles.



OFF LINE, es una pieza performativa que busca reflexionar sobre cómo la era digital está transformando la relación del cuerpo con el mundo y con los demás. La interacción se construye cada vez más a través de pantallas e interfaces, y la identidad se desplaza hacia lo virtual, subordinando la experiencia física a la representación digital. En este contexto, el cuerpo se vuelve frágil: pierde densidad, memoria y presencia activa, y se convierte en soporte de información o imagen.

La hiperconectividad y la atención fragmentada generan una corporalidad cada vez más inerte, caracterizada por la disminución del movimiento espontáneo y la reducción de la interacción sensorial directa. Esto plantea preguntas fundamentales: ¿cómo se redefine la presencia cuando la relación con el mundo depende de mediaciones tecnológicas? ¿Qué sucederá con la experiencia del cuerpo en un futuro donde la virtualidad predomina sobre lo físico? Se observa un riesgo de progresiva pasividad corporal: cuerpos que permanecen quietos,cuya actividad está determinada por dispositivos, y cuya memoria se externaliza en registros digitales. La fragmentación de la experiencia física y la primacía de la representación tecnológica generan un escenario donde el cuerpo, aunque visible, está desplazado de su función original como agente de percepción y acción.

Este marco conceptual invita a reflexionar sobre cómo la digitalización afecta la corporeidad, la memoria y las relaciones sociales, y sobre la vulnerabilidad y la inercia que atraviesan los cuerpos en entornos cada vez más mediatizados por la tecnología.



SOBRE JIMENA TERCERO

Jimena Tercero (Madrid, 1998) es una artista multidisciplinar cuya práctica explora los límites del cuerpo femenino, la identidad y el subconsciente a través de la performance, el video y la pintura, abordando conceptos como la memoria, lo tangible y el juego. Se forma en pintura con Lola Albín, fotografía analógica en Cambridge (2014), dirección audiovisual (2018–2020) con referentes como Víctor Erice y la productora El Deseo, y cursa un Máster en Dirección Creativa en ELISAVA. Completa su formación en performance en La Juan Gallery. En 2011 forma parte del jurado infantil del Festival de Cine de Isfahán (Irán).

Dirige obras como Private (2016) y Paranoid (2021), expuestas en Aspa Contemporary Gallery, y proyectos como Yo mi me conmigo (2023, Teatros del Canal), Inside Voices (2021, Conde Duque, con Itziar Okariz) y La última regla (La Juan Gallery). Ha dirigido fashion films para editoriales y marcas como Puma, Dior y Dockers, así como la dirección de arte para artistas como Sen Senra o Jorge Drexler, y el documental También estás aquí para ArtforChange–La Caixa. Presenta Out of View (Nebula Gallery), EDEN (White Lab Gallery) y Navel Bite (Sinespacio). Participa en residencias como Medialab con Niño de Elche y Miguel Álvarez Fernández. En 2025 forma parte del Jurado Especial del Asian Film Fest de Barcelona y de la Residencia de arte International Cultural Mousseum of Assilah (Marruecos).