Entrefotos feria de fotografía celebra su edición XVI en La Casa del Reloj de Matadero Madrid

El eslogan con el que esta feria se define a sí misma revela de forma inmediata la pretensión de sus organizadores. Se trata de un evento que propicia el encuentro y la interlocución de tú a tú entre visitante-comprador y fotógrafo-artista. La idea es crear un foro de comunicación directa, “sin intermediarios”, donde el artista, omnipresente al lado de su obra, tenga la posibilidad de explicar su trabajo y el espíritu de sus creaciones, y el visitante, la oportunidad de conocer de primera mano este universo artístico, tan íntimo y personal.

 

La idea surgió hace ahora 16 años, cuando los entonces fundadores de la iniciativa detectaron en el mercado español una carencia de propuestas expositivas más abiertas y comunicativas. La puesta en valor de la fotografía parecía exigir no sólo un reconocimiento por el público, sino también el fomento de círculos de debate e intercambio que reflexionasen sobre esta técnica y contribuyeran a generar un discurso constructivo en diálogo con el visitante. Y así, en 1998, Luís Baylón, José María Díaz-Maroto, Evaristo Delgado y Pasquale Caprile, en el estudio de éste último, en Madrid, decidieron crear EntreFotos. Este entusiasta cuarteto trataba de emular en nuestro país los encuentros de fotografía que se estaban extendiendo por Europa, y dar a conocer la fotografía de autor. Hoy, tras 16 años ininterrumpidos de convocatoria, la feria sigue respondiendo a esta idea primigenia que la vio nacer.

 

EntreFotos es un encuentro de 4 días consagrados a la fotografía y a sus creadores, donde todos los curiosos, apasionados, incrédulos y escépticos serán bienvenidos. Se aceptarán invitaciones de compra y otras proposiciones indecentes. Esta edición cuenta con la participación de 35 artistas seleccionados por un comité independiente: Beroiz Pérez de la Rada, Alberto Espinosa, Andreas Strobel, Angélica Suela De La Llave, Carlos Regueira, Cristina Esteban Briones, Elena Guerrero García, Gert Voor In’t Holt, Iris Encina, Jesús Botaro, Jorge Flores, Julián Ochoa, José Luis López Moral, José Luis Núñez, Juanma Vidal, Juan Sande, Laura Len, María Antonia García de la Vega, Oscar Rivilla, Pedro Ariza González, Pepe Huelves, Pilar Pequeño, Ramón Fernández Rafer Barcía, Rebecca Lebrón, Rubén García, Soledad Pulgar, Tino García, Valme de Toledo, Masaur, Maite Sánchez Urueña, Jesús Labandeira Gómez, Xavier Mollà i Revert y Zdenek Tusek.  Además, la oferta expositiva se completa con un programa de actividades que prevé la firma de libros, entregas de premios y la posibilidad de presenciar en vivo el proceso de retrato fotográfico de la mano del artista Xavier Gómez.

 

Otro de los puntos de referencia en EntreFotos es el premio de reconocimiento a la trayectoria profesional que cada año otorgan a un autor de referencia. En esta ocasión el galardonado es José Luis Mur , quien además de fotógrafo, fue fundador de Fotocasión, a mediados de los 70, en el rastro de Madrid, establecimiento emblemático dedicado al universo de la fotografía y que hoy es una de las tiendas consagradas a esta disciplina más grandes de Europa.

EntreFotos se inaugura este jueves 27 de noviembre, a las 18:30 y estará abierta hasta el domingo 30 por la tarde. La cita es en la Sala La Lonja de la Casa del Reloj de Matadero Madrid.

Más información:

Programa (http://www.entrefotosferia.com/#!programa/c1543)

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.