ENTREVISTA A LINO LAGO, ARTISTA CRÍTICO E IRÓNICO CON UN INNEGABLE DOMINIO TÉCNICO

“Todo lo que sea reducir el arte a un discurso subjetivo, subconsciente y espiritual, es un camelo absoluto que desprestigia el mundo del arte”.

Lino Lago busca la inspiración en la vida cotidiana para crear una pintura con una gran carga conceptual. En su serie más reciente titulada Fake Abstract, que expondrá en Art Madrid con la galería Moret Art, juega con los elementos característicos de la pintura abstracta: línea y color, de tal manera que bajo una pintura de colores planos se adivinan, a través de líneas, célebres retratos clásicos.

Su trabajo ha sido expuesto en destacados espacios de renombre nacionales e internacionales como el Flint Institute de Michigan o la destacada George Adams Gallery de Nueva York y ha participado en importantes ferias como Arco, Art Miami o Art Fair “SH Contemporary 09″ de Shangai.

 

Moret Art trae de nuevo tu obra a la feria. ¿Cómo sientes que encaja tu trabajo en Art Madrid?

Hoy las obras de arte reflejan el individualismo de sus autores, las obras de arte son móviles, viajan y encajan en cualquier lugar. Sobra decir que este individualismo es un rasgo generalizado. Existe otro arte más académico que es el arte institucionalizado, menos libre. El arte de las instituciones y museos estatales es el único que se encuentra con una normatividad seria a la hora de “encajar” en tales instituciones. Hablamos en este caso normalmente de arte propagandístico. Las ferias de arte son generalmente el sitio perfecto para encontrar un arte libre (si es que esto fuese posible o tuviera sentido en alguna medida o si entendemos el arte como un fenómeno social basado en la libertad).

 

En tu obra podemos apreciar el cuestionamiento sobre la mirada como concepto de abstracción. ¿Cómo crees que se mira el arte contemporáneo hoy día?

Hay una corriente social que mira al arte con bastante crítica y escepticismo. Yo creo que esto es muy sano y tiene un fundamento que no se quiere analizar en profundidad. Si lo comparamos con otros ámbitos entenderíamos por qué. Por ejemplo en el deporte vemos claramente una “justicia” más natural. Gana quien es objetivamente el más rápido, el más fuerte. El talento en el mundo del deporte es algo evidente y quizá por eso mismo el deporte es algo muy despreciado por el mundo del arte. Creo que cualquiera puede sacar sus conclusiones. Por supuesto que el arte es (en teoría) un fenómeno intelectual, lo que no significa que el arte convierta en inteligente a todo aquel que lo toca, como no convierte en Maradona a todo él que toca una pelota. Como fenómeno intelectual es imposible que el arte carezca de grandes dosis de argumentaciones tramposas, falsos juicios, sofismas...charlatanería.

 

Tu trabajo ha sido reconocido a nivel internacional de manera reiterada. ¿Crees que la legitimación artística es un espacio dinámico?

Más que dinámico. Los resultados que necesita un artista son el fruto de la relación del artista y su obra con la sociedad. Esto es algo que no se aprende en ninguna universidad.

 

¿En qué te sientes comprometido como artista?

Con la libertad. Esta es una palabra casi excluida de toda la parafernalia del arte actual. Soy muy crítico con el arte institucionalizado que no es más que una Academia. Yo en mis obras introduzco la academia decimonónica como una forma irónica de apuntar a este problema: creo que la educación y la filosofía posmoderna ha sido y es un fraude que ha reducido la capacidad intelectual de las humanidades.

 

La crítica a través de la ironía sobre un gran dominio técnico es tu sello de indentidad. Aunque tienes una obra diversa, ¿sientes una identificación unitaria en el conjunto de obras? ¿Crees que eso se genera de manera consciente o es una proliferación artística natural?

En mi caso es consciente. Además es un proceso de mucho trabajo. Hablar de naturalidad y sobre todo hablar de inconsciencia en el arte es una aberración. Todo lo que sea reducir el arte a un discurso subjetivo, subconsciente y espiritual, es un camelo absoluto que desprestigia el mundo del arte.

 

¿Crees que la originalidad artística es cada vez más difícil de encontrar? ¿Es ahí donde reside el valor de una obra?

Creo que sí. Aunque lógicamente lo difícil aquí es decidir qué es ser original. En tiempos donde la hegemonía cultural está en manos de lo anecdótico pasajero, el vacío, el todo vale... Quizá lo original sea otra cosa, ¿no?

 

La galería Moret Art presentará en Art Madrid la obra reciente de los artistas: Daniel Sueiras, Xurxo Gómez-Chao, Miguel Piñeiro, Pilar Diez

 

 

Uno de los propósitos del programa “Art Madrid-Proyector’20” fue ofrecer actividades en las que conocer la obra de algunos creadores invitados, y, a través de una charla interactiva, permitir al público abrir un diálogo directo con ellos. Por esta razón, del 12 al 14 de febrero, se organizaron en Medialab Prado tres clases magistrales con Patxi Araújo, Olga Diego y Lois Patiño, todos ellos autores que trabajan con la imagen en movimiento, pero que abordan sus proyectos desde una óptica diametralmente opuesta. Con esta agenda, pudimos tratar tres líneas esenciales de la videocreación actual: la fusión con la tecnología y la inteligencia artificial, la plasmación de performances con finalidades documentales y el videoarte con tintes fílmicos. Ya tuvimos ocasión de recordar la sesión con Patxi Araújo y su obra site specific “Sherezade” creada para la fachada de Medialab Prado. Hoy hablaremos del encuentro que tuvimos con Olga Diego y Lois Patiño.

Olga diego, foto de Javier Adiego

La clase magistral de Olga Diego se tituló “El vuelo como materia creativa”. Olga es una artista multidisciplinar que en los últimos años ha centrado su trabajo en la escultura y la performance o el arte de acción, que luego documenta con fotografía y vídeo. Este último aspecto es uno de los que más interés despierta para ella al reflexionar sobre cómo se produce la transformación de la pieza de un formato experiencial a uno grabado, y cómo los individuos nos hemos acostumbrado a consumir esta clase de productos finales, menos invasivos y desde un espacio de confort que nos proporcionan la intimidad de nuestros dispositivos.

Una de las principales líneas de investigación de Olga se relaciona con los sistemas de vuelo autónomo y la creación de artefactos capaces de elevarse sin apenas energía. ¿Se puede crear un material más ligero que el propio aire? Esta idea la ha llevado a experimentar con numerosas formas y conceptos científicos, a la vez que hacía un recorrido histórico por los inicios del vuelo y los progresos de la humanidad para inventar aparatos capaces de volar. No se trata solo de recuperar la historia de la aviación, algo que tiene una vertiente mucho más tecnológica y mercantilista, sino de indagar en las ideas, experimentos y pruebas que trataban de analizar el comportamiento del aire, las dinámicas de flujos y el diseño de estructuras aerodinámicas individuales, una inquietud que el ser humano puso de manifiesto desde el Renacimiento, con Leonardo Da Vinci.

Olga Diego, foto de Mario Gutiérrez Cru

Olga recupera muchos de estos conceptos y los aplica a sus proyectos recientes. En sus últimas propuestas ha trabajado también con figuras hinchables, como una alternativa al vuelo dirigido, empleando materiales plásticos para su construcción. Su última exposición “El jardín autómata”, que pudo disfrutarse en el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante y la Sala de Exposiciones Lonja del Pescado, también en Alicante, es una gigantesca instalación formada por casi un centenar de esculturas inflable-electrónicas inspiradas en los hermosos, extravagantes y sugerentes personajes del Jardín de las Delicias, del Bosco. Esta nube de figuras humanoides y zoomorfas, que se mueven y laten gracias a los mecanismos electrónicos que los mantienen permanentemente inflados, retrata también los excesos del hombre, su falta de preocupación por la invasión del entorno, la sobreexposición al plástico y la explotación de los recursos naturales. Una composición que se fija en “el pecado”, como mensaje indirecto que se extraía, también, en la obra del Bosco.

Clase magistral de Lois Patiño. Foto de Marta Suárez-Mansilla

Por su parte, la trayectoria de Lois Patiño está íntimamente conectada al trabajo cinematográfico. Su clase magistral se tituló “Tiempo e imagen”. Sus piezas de vídeo, sean breves o largometrajes, encierran una preocupación muy ligada al lenguaje fílmico, pero en una senda que deja al margen las narrativas convencionales. Dentro de los motivos principales que ocupan su obra, Lois se decanta por estéticas más contemplativas, donde se prioriza el poder expresivo de la imagen en sí misma, sin buscar demasiados efectos añadidos en el cine convencional a través de efectos de sonido, diálogos u otros artificios.





Por eso, el trabajo de Lois resulta tan poético y lírico. Sus propuestas incorporan innovaciones tecnológicas para provocar efectos muy concretos en sus trabajos, pero todo ello ayuda a ahondar en los temas que preocupan a este creador y que, desde sus inicios, están presentes en su obra.

Lois Patiño, foto de Mario Gutiérrez Cru

Lois Patiño se ha interesado siempre por la relación del individuo con el paisaje y por cómo éste puede modular nuestra forma de comportarnos en sociedad y determinar nuestra idiosincrasia. ¿Hasta qué punto somos dependientes de nuestro entorno? ¿Cómo la cultura se define por la conexión con el paisaje? Estas y otras preguntas plagan la obra del autor en la que abundan muchas imágenes contemplativas.

Además, Lois nos presentó en primicia el trailer de su último largometraje “Lúa vermella” que a los pocos días de la clase magistral fue a presentar oficialmente a la Berlinale - International Film Festival de Berlín de 2020.