ENTREVISTA A QUINTANA MARTELO. “PAINTER AND MODEL” EN ART MADRID CON LA GALERÍA LUISA PITA

”El proceso, precisamente ese camino, es quizás lo que más me interesa en mi diálogo con la pintura.”

Quintana Martelo (Roxos, Santiago de Compostela, 1946), participa por primera vez en Art Madrid representado por la galería, también de Santiago, Luisa Pita. La galería gallega presenta una propuesta monográfica que engloba una serie de obras escultóricas y pictóricas del proyecto “Painter and model, P&M”, en el cual, según nos cuenta el artista, el proceso creativo es la clave en su diálogo con la pintura.

Manuel Quintana Martelo cuenta entre sus múltiples conmemoraciones, con el Premio de Cultura de Galicia en Artes Plásticas, patrocinado por la Xunta de Galicia, y es además el Presidente de la Real Academia Galega de Belas Artes.

Quintana Martelo

Painter and Model, 2019

Cartón, lápiz, cola y óleo sobre papel

168 x 132cm

La galería Luisa Pita participa esta vez en Art Madrid con una propuesta monográfica, ¿qué piezas de Quintana Martelo encontraremos en la Feria?

Efectivamente, es una propuesta monográfica en la que recurro a una idea que ya ha sido, valga la redundancia, recurrente a lo largo de la Historia del Arte y que otros artistas ya han tocado. Una de las más conocidas es la serie “El pintor y la modelo” de Picasso, o las representaciones en las que Lucian Freud se ha pintado con su modelo, o hemos visto incluso a Rembrandt, a Goya, a distintos artistas que han recurrido a esta especie de piedra angular del “pintor y modelo”. Por ello, baso la idea de todo el proyecto en una gran pieza central que es al mismo tiempo la pieza definitiva, la que abre y cierra este circuito y en la que integro todos los elementos que giran alrededor del estudio de un artista. Podemos encontrar tanto el modelo humano, como otros elementos constantes en mi obra, como las herramientas de trabajo que conviven conmigo en el estudio.

Actualmente eres uno de los creadores gallegos más reconocidos, ¿puedes contarnos alguna anécdota curiosa de tu recorrido como artista?

Creo que todos los artistas hemos vivido en algún momento cosas que han sido sorprendentes. A mí me ha pasado, por ejemplo, el hecho de tener que desmontar una pieza en plena calle porque no entraba ni por el portal ni por ningún lugar a la casa de un cliente que la había adquirido en ARCO en los años 80, o tener que subir otras con cuerdas por una fachada. Y luego tengo anécdotas curiosas, porque a veces, cuando haces paisaje en la calle, tomas elementos del entorno y siempre surgen situaciones con el público. Una curiosa que me pasó en Madrid hace no muchos años, tal vez 4 o 5, cuando estaba trabajando en la serie de “Containers” de los que están situados en las calles, vi uno que me llamó la atención, cogí mi cámara y me fui hacia el centro de la calle para poder capturarlo en el ángulo que a mí me interesaba, captarle la luz y demás, y de repente salió un obrero con una carretilla y me dice: “oiga, oiga, ¿qué está haciendo usted?”, y le digo: “una foto”, “¿pero es usted del Ayuntamiento?, a lo que contesto: “no, no, solo quiero hacer una foto para pintarlo”, entonces me contesta: “ah pues mire, la verdad es que sí, que le hace mucha falta una mano de pintura”.

En otra ocasión, en una exposición que hice en Caracas, el penúltimo día viene un señor a hablar conmigo y me dice que le interesa mi exposición y todos los cuadros que no había vendido. Esto me cogió muy de sorpresa y le dije: “bueno, pues hablamos y a ver qué ofrece usted”, entonces el señor me dice: “a ver, yo quiero estas obras porque cuando veo algo que me gusta lo compro, me lo llevo, en casa lo pinto un poco por encima, borro la firma y lo firmo como mío”. Y yo entonces apunto: “¿sabe qué le digo?, que se puede ir a su casa a pintar, porque desde luego estos cuadros no los va a tocar”.

Quintana Martelo

Materiais, 2014

Bronce y madera

32 x 24cm

En tus obras suele haber un enfrentamiento entre el objeto y el plano, entre la abstracción y la figuración, ¿qué quieres conseguir con esta dicotomía?

Yo busco de alguna manera, dentro de esa dicotomía abstracción-figuración o representación-no representación, siempre manteniendo el plano como elemento primordial y lo que se entiende como bidimensionalidad de alto y ancho, la integración de la obra dentro de un contexto determinado; y cuando trabajo en este plano trato de crear una fusión entre lo que es figuración y no figuración, pensando siempre en que se produzca una integración. Esto es algo que ya me persigue, aunque quizás en los últimos 20 años mi trabajo se acentuó de manera más clara. Pero desde mis inicios en Cataluña había una parte de mí que era muy creativa con el objeto, con el modelo, con la situación, con el contexto un poco academicista de la pintura, y había otra parte que era lo que yo empecé a aprender y a vivir en Cataluña que era la contemporaneidad de la abstracción, descubrir artistas abstractos que no conocía, ver en exposiciones en museos esas abstracciones que antes sólo veía en los libros, y me empezó a interesar mucho ese lenguaje, sobre todo cuando descubrí a los expresionistas abstractos americanos, que fueron de los que se quedaron en mi retina con más intensidad. A partir de ahí, y en los últimos 20 años, he mantenido este lenguaje.

En tu trabajo tocas prácticamente todas las disciplinas artísticas (dibujo, acuarela, pintura, escultura, collage) y es increíble cómo dominas la técnica escultórica, ¿puedes contarnos cuál es el proceso que sigues hasta llegar a la pieza final?

Como tú misma comentas, es el proceso, precisamente ese camino, lo que más me interesa en mi diálogo con la pintura. Es algo que siempre me preocupaba y me interesaba, y en los últimos años he magnificado esta idea de enseñar el proceso, y es también lo que manifiesto en este proyecto para Art Madrid. Todos los pequeños recorridos y vericuetos que hay en el momento de la realización de una obra o de llevar a cabo una pieza, aparecen. Todo ese proceso me interesa muchísimo. El encuentro, el viaje a través de la pintura, es algo que me apasiona mucho, siempre traducido al puro ejercicio de pintar, que es algo de lo que no puedo desprenderme, a pesar de que en algún momento en mi vida llegué a abandonar la pintura, pero fue algo muy puntual porque enseguida me di cuenta de que no podía hacerlo. La escultura aparece en un momento determinado cuando me doy cuenta de que con el volumen y con las tres dimensiones en la realidad, y no en el plano, puedo girar alrededor del modelo. Esto me permite hacer infinidad de dibujos, que es lo que de alguna manera me acerca a lo tridimensional, cosa que en el plano y en la pintura no me preocupaba mucho pero ahí sí que me atrae. Poder girar el modelo, poder verlo en todos los ángulos y dibujarlo mil veces alrededor.

Quintana Martelo en su estudio de Galicia 600:400

¿Cómo surge el proyecto “Painter and Model, P&M” que presentas en la Feria? ¿Cómo crees que seguirá evolucionando éste proyecto?

No es la primera vez que recurro a proyectos monográficos. A final de los 70 realicé una serie que titulé “Crónicas desde Rembrandt”, que partía del cuadro “La mujer en la ventana” de este autor. Esto, unido a momentos políticos de la época que me llamaban la atención, como las revueltas en Nicaragua o la situación política en España, me interesaba y se integraba en mi pintura.

En otra ocasión dediqué retratos a mis amigos, coleccionistas y artistas. Los pinté sin que ellos posaran, a través de una fotografía o de una imagen que retenía. En la serie “Containers”, que es muy significativa y espero mostrarla completa dentro de un año, trabajé sobre los contenedores de las calles como si fueran un valor antropológico de la arquitectura urbana contemporánea, elementos que en ese momento forman parte de la arquitectura, como grandes bodegones con desechos, pero a mí me atrae su luz, su impacto, su imagen, y con esto estuve unos 6 años trabajando.

En este momento he empezado con la serie “Painter and Model” porque no quiero cerrarla en el “Pintor y la modelo”, porque es un poco lo más típico. Quiero abrir con ello el estudio a un modelo que no sea material, sino un modelo humano que tiene vida, que se mueve y en ese sentido, este es un poco el inicio de ese trabajo y el final no puedo predecirlo, siempre es insospechado. Es precisamente ese punto de incertidumbre o desconocimiento lo que me atrae.

Quintana Martelo

P&M Boceto, 2019

Técnica mixta sobre papel

36 x 54cm

¿Qué esperas de una feria como Art Madrid?

Conozco la feria Art Madrid prácticamente desde que empezó, y es una feria pequeña que nace un poco a rebufo de ARCO, que es por así decirlo la gran Feria; pero es una feria que por otro lado no tiene los corsés directivos, sobre todo en los últimos años, que se veían en ARCO, de que había que ir con un “uniforme” determinado, con unas propuestas determinadas, y en donde parecía que todo el mundo proponía absolutamente lo mismo. Creo que en Art Madrid hay una mayor apertura de ese diálogo y se puede ver un contexto pictórico o artístico tan amplio como el de ARCO, pero sin que haya esas torceduras de morro ante una figuración o una obra que esté dentro de lo que ARCO no defendía mucho, que es el valor del artista dentro de su trabajo, la figuración o el contexto figurativo, etc. Tengo unas expectativas que van a depender también del público cuando se acerce al stand de Luisa Pita y vea mi trabajo.

La adquisición de la primera obra de arte siempre infunde respeto. Un sentimiento difícil de definir que mezcla el vértigo con la adrenalina. Pero por encima de la incertidumbre y la cautela, se impone una sensación placentera de conexión, entendimiento y deseo. Esa obra que, una vez vista, se queda en la memoria, reaparece en el recuerdo varias veces al día y parece querer decirte que está dispuesta a formar parte de tu hogar, es la candidata perfecta para decantar la decisión.

En los primeros pasos, muchos coleccionistas coinciden en señalar que no se parte de un plan establecido, sino que uno va adquiriendo piezas en función del gusto y de la conexión que siente con ellas hasta que, pasado el tiempo, se dan cuenta de que el volumen de obras que acumula puede recibir la etiqueta de “colección”. Así lo relata, por ejemplo, Alicia Aza, cuando afirma que

“No fui consciente de que estaba coleccionando hasta muchos años después, cuando un tercero me nombró como coleccionista y habló de mi colección. En 2005 tomé conciencia de lo que supone coleccionar y decidí articular una colección con una identidad de criterios y soportes”.

Comparte esta misma opinión Marcos Martín Blanco, cofundador, junto a su mujer Elena Rueda, de la Colección MER:

“Coleccionar ha sido una pasión, movida por un estado visceral que te incita a ello. La colección en cuanto a las adquisiciones no ha sido especialmente complicada porque, reconozcámoslo: es fácil comprar porque son todas cosas bellas y tienes alguna idea clara de por dónde quieres ir, pero al principio esas preferencias no estaban tan claras. Es con el tiempo cuando va conformándose un criterio”.

No siempre sucede así, por supuesto, pero para el comprador que se inicia en este sendero, la vinculación personal que traba con su primera pieza es fundamental. Ahí está el germen de una relación duradera que no se limita a una simple cuestión estética, sino que es una ventana abierta al conocimiento, a la exploración, a un mundo que muchas veces nos es desconocido y despierta nuestra fascinación. La semilla de esa conexión es puramente sentimental, y es precisamente ese impulso el que determina las primeras adquisiciones. La primera pieza nunca se olvida.

Art Madrid'20, foto de Ana Maqueda

Superando las recomendaciones habituales que se hacen por parte de asesores y agentes, rara es la ocasión en que el amante del arte se decide a comprar por pura inversión. Esos caminos suelen abrirse más adelante, cuando ya el volumen de piezas es considerable. Además, hay quien está un poco en contra de este concepto clásico del coleccionista tradicional, abordado desde una visión excéntrica, elitista y poco accesible. Muy al contrario, los compradores de arte son, por encima de todo, amantes del arte, seres sensibles y permeables al estímulo creativo que en un momento dado se deciden a profundizar en esa relación que ya mantienen con el arte para llevarse una pieza a su casa.

No es tan complicado superar esa pequeña barrera psicológica que convierte al visitante en comprador si se aborda el tema desde una óptica más personal e intimista que de consideración social. Para ello son de gran ayuda las obras de pequeño formato, la obra gráfica o la fotografía seriada, cuya horquilla de precios, por lo general más asumible, permite hacer una comparación más próxima a los gastos que pueden abordarse de manera cotidiana. De este modo, la compra de arte entra dentro del abanico de actividades factibles y se transforma en algo próximo y posible.

Art Madrid'20, foto de Marc Cisneros

En ese momento comienza una relación con el arte distinta, basada en la pura experiencia y en la convivencia con la pieza adquirida. Quizás pueda verse como un acto de atrevimiento, pero en numerosas ocasiones es más una cuestión de necesidad y de transformación. Los coleccionistas también coinciden en señalar que la adquisición de obra es un ejercicio de análisis personal y de abrirse a un nuevo campo de conocimiento que antes nos era ajeno. Alicia Aza explica que la razón por la que adquirió su primera pieza de videoarte, de Sergio Prego, es porque no la entendía y porque la veía como un reto y una oportunidad de superarse personalmente. Esta ventana abierta al conocimiento da lugar a nuevas conexiones y a entablar vínculos con los creadores, como una de las partes más fascinantes del proceso. Candela Álvarez Soldevilla explica que

“creo que lo más interesante en el mundo del arte es hablar con los artistas. Son personas provistas de una sensibilidad especial a las que escuchar y entender”

Y Alicia Aza también dice:

“Puedo compartir la satisfacción de poder contar hoy en mi círculo de amistades más cercanas con muchos artistas y eso supone un largo camino recorrido”.

Así, con obras que se presentan como asumibles dentro del horizonte de gastos que cada uno estima viable, es fácil encontrar una pieza que nos atrape. Desde ese momento, nuestro hogar también evoluciona hacia un espacio en el que el arte tiene un lugar y una presencia permanentes, y no cabe duda de que eso nos transforma por dentro.

Art Madrid'20, foto de Henar Herguera

Jaime Sordo, propietario de la colección Los Bragales y fundador de la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo 9915, siempre ha definido su relación con el arte como una verdadera pasión y una necesidad vital. Para los compradores que se inician en esta senda tiene la siguiente recomendación:

“Es condición imprescindible que sienta la necesidad de convivir con la pasión de disfrutar de las obras. Otro aspecto muy importante es que antes de la toma de decisiones para las compras se informen, con lo cual es necesario leer prensa y libros especializados, visitar exposiciones y museos y mucho contacto con el galerismo, que es una fuente importante de información y muy concreta de los artistas que representa. Por último, la presencia en ferias de arte nacionales e internacionales. Todo ello genera información y formación”.

En efecto, las ferias se han convertido en un buen lugar para el descubrimiento porque condensan una amplia oferta y permiten una toma de contacto diversa y global de forma concentrada. Por esta razón, muchos compradores de nueva generación se inician en el contexto de un evento como Art Madrid, cuya cercanía y calidad constituyen una oportunidad única de conocer, empaparse y contagiarse de la pasión por el arte.


(*) citas extraídas de varias entrevistas difundidas en medios de comunicación públicos entre 2013 y 2019.