Art Madrid'26 – ENTREVISTA A QUINTANA MARTELO. “PAINTER AND MODEL” EN ART MADRID CON LA GALERÍA LUISA PITA

”El proceso, precisamente ese camino, es quizás lo que más me interesa en mi diálogo con la pintura.”

Quintana Martelo (Roxos, Santiago de Compostela, 1946), participa por primera vez en Art Madrid representado por la galería, también de Santiago, Luisa Pita. La galería gallega presenta una propuesta monográfica que engloba una serie de obras escultóricas y pictóricas del proyecto “Painter and model, P&M”, en el cual, según nos cuenta el artista, el proceso creativo es la clave en su diálogo con la pintura.

Manuel Quintana Martelo cuenta entre sus múltiples conmemoraciones, con el Premio de Cultura de Galicia en Artes Plásticas, patrocinado por la Xunta de Galicia, y es además el Presidente de la Real Academia Galega de Belas Artes.

Quintana Martelo

Painter and Model, 2019

Cartón, lápiz, cola y óleo sobre papel

168 x 132cm

La galería Luisa Pita participa esta vez en Art Madrid con una propuesta monográfica, ¿qué piezas de Quintana Martelo encontraremos en la Feria?

Efectivamente, es una propuesta monográfica en la que recurro a una idea que ya ha sido, valga la redundancia, recurrente a lo largo de la Historia del Arte y que otros artistas ya han tocado. Una de las más conocidas es la serie “El pintor y la modelo” de Picasso, o las representaciones en las que Lucian Freud se ha pintado con su modelo, o hemos visto incluso a Rembrandt, a Goya, a distintos artistas que han recurrido a esta especie de piedra angular del “pintor y modelo”. Por ello, baso la idea de todo el proyecto en una gran pieza central que es al mismo tiempo la pieza definitiva, la que abre y cierra este circuito y en la que integro todos los elementos que giran alrededor del estudio de un artista. Podemos encontrar tanto el modelo humano, como otros elementos constantes en mi obra, como las herramientas de trabajo que conviven conmigo en el estudio.

Actualmente eres uno de los creadores gallegos más reconocidos, ¿puedes contarnos alguna anécdota curiosa de tu recorrido como artista?

Creo que todos los artistas hemos vivido en algún momento cosas que han sido sorprendentes. A mí me ha pasado, por ejemplo, el hecho de tener que desmontar una pieza en plena calle porque no entraba ni por el portal ni por ningún lugar a la casa de un cliente que la había adquirido en ARCO en los años 80, o tener que subir otras con cuerdas por una fachada. Y luego tengo anécdotas curiosas, porque a veces, cuando haces paisaje en la calle, tomas elementos del entorno y siempre surgen situaciones con el público. Una curiosa que me pasó en Madrid hace no muchos años, tal vez 4 o 5, cuando estaba trabajando en la serie de “Containers” de los que están situados en las calles, vi uno que me llamó la atención, cogí mi cámara y me fui hacia el centro de la calle para poder capturarlo en el ángulo que a mí me interesaba, captarle la luz y demás, y de repente salió un obrero con una carretilla y me dice: “oiga, oiga, ¿qué está haciendo usted?”, y le digo: “una foto”, “¿pero es usted del Ayuntamiento?, a lo que contesto: “no, no, solo quiero hacer una foto para pintarlo”, entonces me contesta: “ah pues mire, la verdad es que sí, que le hace mucha falta una mano de pintura”.

En otra ocasión, en una exposición que hice en Caracas, el penúltimo día viene un señor a hablar conmigo y me dice que le interesa mi exposición y todos los cuadros que no había vendido. Esto me cogió muy de sorpresa y le dije: “bueno, pues hablamos y a ver qué ofrece usted”, entonces el señor me dice: “a ver, yo quiero estas obras porque cuando veo algo que me gusta lo compro, me lo llevo, en casa lo pinto un poco por encima, borro la firma y lo firmo como mío”. Y yo entonces apunto: “¿sabe qué le digo?, que se puede ir a su casa a pintar, porque desde luego estos cuadros no los va a tocar”.

Quintana Martelo

Materiais, 2014

Bronce y madera

32 x 24cm

En tus obras suele haber un enfrentamiento entre el objeto y el plano, entre la abstracción y la figuración, ¿qué quieres conseguir con esta dicotomía?

Yo busco de alguna manera, dentro de esa dicotomía abstracción-figuración o representación-no representación, siempre manteniendo el plano como elemento primordial y lo que se entiende como bidimensionalidad de alto y ancho, la integración de la obra dentro de un contexto determinado; y cuando trabajo en este plano trato de crear una fusión entre lo que es figuración y no figuración, pensando siempre en que se produzca una integración. Esto es algo que ya me persigue, aunque quizás en los últimos 20 años mi trabajo se acentuó de manera más clara. Pero desde mis inicios en Cataluña había una parte de mí que era muy creativa con el objeto, con el modelo, con la situación, con el contexto un poco academicista de la pintura, y había otra parte que era lo que yo empecé a aprender y a vivir en Cataluña que era la contemporaneidad de la abstracción, descubrir artistas abstractos que no conocía, ver en exposiciones en museos esas abstracciones que antes sólo veía en los libros, y me empezó a interesar mucho ese lenguaje, sobre todo cuando descubrí a los expresionistas abstractos americanos, que fueron de los que se quedaron en mi retina con más intensidad. A partir de ahí, y en los últimos 20 años, he mantenido este lenguaje.

En tu trabajo tocas prácticamente todas las disciplinas artísticas (dibujo, acuarela, pintura, escultura, collage) y es increíble cómo dominas la técnica escultórica, ¿puedes contarnos cuál es el proceso que sigues hasta llegar a la pieza final?

Como tú misma comentas, es el proceso, precisamente ese camino, lo que más me interesa en mi diálogo con la pintura. Es algo que siempre me preocupaba y me interesaba, y en los últimos años he magnificado esta idea de enseñar el proceso, y es también lo que manifiesto en este proyecto para Art Madrid. Todos los pequeños recorridos y vericuetos que hay en el momento de la realización de una obra o de llevar a cabo una pieza, aparecen. Todo ese proceso me interesa muchísimo. El encuentro, el viaje a través de la pintura, es algo que me apasiona mucho, siempre traducido al puro ejercicio de pintar, que es algo de lo que no puedo desprenderme, a pesar de que en algún momento en mi vida llegué a abandonar la pintura, pero fue algo muy puntual porque enseguida me di cuenta de que no podía hacerlo. La escultura aparece en un momento determinado cuando me doy cuenta de que con el volumen y con las tres dimensiones en la realidad, y no en el plano, puedo girar alrededor del modelo. Esto me permite hacer infinidad de dibujos, que es lo que de alguna manera me acerca a lo tridimensional, cosa que en el plano y en la pintura no me preocupaba mucho pero ahí sí que me atrae. Poder girar el modelo, poder verlo en todos los ángulos y dibujarlo mil veces alrededor.

Quintana Martelo en su estudio de Galicia 600:400

¿Cómo surge el proyecto “Painter and Model, P&M” que presentas en la Feria? ¿Cómo crees que seguirá evolucionando éste proyecto?

No es la primera vez que recurro a proyectos monográficos. A final de los 70 realicé una serie que titulé “Crónicas desde Rembrandt”, que partía del cuadro “La mujer en la ventana” de este autor. Esto, unido a momentos políticos de la época que me llamaban la atención, como las revueltas en Nicaragua o la situación política en España, me interesaba y se integraba en mi pintura.

En otra ocasión dediqué retratos a mis amigos, coleccionistas y artistas. Los pinté sin que ellos posaran, a través de una fotografía o de una imagen que retenía. En la serie “Containers”, que es muy significativa y espero mostrarla completa dentro de un año, trabajé sobre los contenedores de las calles como si fueran un valor antropológico de la arquitectura urbana contemporánea, elementos que en ese momento forman parte de la arquitectura, como grandes bodegones con desechos, pero a mí me atrae su luz, su impacto, su imagen, y con esto estuve unos 6 años trabajando.

En este momento he empezado con la serie “Painter and Model” porque no quiero cerrarla en el “Pintor y la modelo”, porque es un poco lo más típico. Quiero abrir con ello el estudio a un modelo que no sea material, sino un modelo humano que tiene vida, que se mueve y en ese sentido, este es un poco el inicio de ese trabajo y el final no puedo predecirlo, siempre es insospechado. Es precisamente ese punto de incertidumbre o desconocimiento lo que me atrae.

Quintana Martelo

P&M Boceto, 2019

Técnica mixta sobre papel

36 x 54cm

¿Qué esperas de una feria como Art Madrid?

Conozco la feria Art Madrid prácticamente desde que empezó, y es una feria pequeña que nace un poco a rebufo de ARCO, que es por así decirlo la gran Feria; pero es una feria que por otro lado no tiene los corsés directivos, sobre todo en los últimos años, que se veían en ARCO, de que había que ir con un “uniforme” determinado, con unas propuestas determinadas, y en donde parecía que todo el mundo proponía absolutamente lo mismo. Creo que en Art Madrid hay una mayor apertura de ese diálogo y se puede ver un contexto pictórico o artístico tan amplio como el de ARCO, pero sin que haya esas torceduras de morro ante una figuración o una obra que esté dentro de lo que ARCO no defendía mucho, que es el valor del artista dentro de su trabajo, la figuración o el contexto figurativo, etc. Tengo unas expectativas que van a depender también del público cuando se acerce al stand de Luisa Pita y vea mi trabajo.


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra de Julian Manzelli (Chu) (Buenos Aires, Argentina, 1974) se sitúa en un territorio de investigación donde el arte adopta metodologías próximas al pensamiento científico sin renunciar a su dimensión poética y especulativa. Su práctica se estructura como un proceso abierto de experimentación, en el que el taller funciona como laboratorio: un espacio de ensayo, error y verificación, más orientado a la producción de nuevas formas de percepción que a la obtención de certezas. En este sentido, su trabajo dialoga con una epistemología de la incertidumbre, afín a tradiciones filosóficas que entienden el conocimiento como devenir y no como cierre.

Manzelli explora zonas intersticiales, entendidas como espacios de tránsito y transformación. Estas áreas ambiguas no se presentan como indefinición, sino como potencia: lugares donde las categorías se disuelven y permiten la emergencia de configuraciones híbridas, casi alquímicas, que reprograman la mirada.

La geometría, lejos de operar como sistema normativo, aparece tensionada y desestabilizada. Sus construcciones precarias articulan un cruce entre intuición y razón, juego e ingeniería, evocando una gramática universal presente tanto en la naturaleza como en el pensamiento simbólico. Así, las obras de Manzelli no representan el mundo, sino que lo transfiguran, activando preguntas más que respuestas cerradas.


Avícola. Escultura magnética. Madera, imanes, laca automotriz y acero. 45 x 25 cm. 2022.


La ciencia y sus métodos inspiran tu proceso. ¿Qué tipo de paralelismos encuentras entre el pensamiento científico y la creación artística?

La ciencia y el arte son dos disciplinas que creo tienen mucho en común y sin duda están muy interrelacionadas. A mí me interesa ese cruce y a pesar de que muchas veces se ponen en lugares opuestos, creo que comparten y tienen un mismo origen. En ambos está esa búsqueda continua, esa necesidad de respuestas que viene desde la curiosidad, no tanto desde la certeza y que a veces, o en muchos casos, tanto a los artistas como a los científicos, los lleva a ponerse en lugares incómodos e inciertos y a salirse de su zona de confort. Creo que eso es algo en común y muy interesante de estas dos disciplinas que de alguna forma son las que nos definen como humanos.

En ese sentido, ambas comparten la experimentación como eje de su práctica. La prueba, el error, los ensayos y todo este proceso son los que van generando el desarrollo. En mi caso, esto se aplica al taller: lo vivo como un laboratorio donde se desarrollan distintos proyectos, donde voy testeando materiales. Es como si uno genera una hipótesis y luego la pusiera a prueba: los materiales, los procedimientos, las formas, los colores, y se obtienen resultados. Resultados que no buscan ser verificados, sino que en el arte tienen, creo yo, la función de generar nuevos modos de percepción, nuevas miradas y experiencias.


Receptor Lunar #01. Ensamble de Madera Reciclada torneada. 102 x 26 x 26 cm. De la serie Fuerza orgánica. 2023.


Trabajas desde los intersticios entre lo natural y lo artificial, lo figurativo y lo abstracto. ¿Qué te interesa de esas zonas ambiguas y qué tipo de conocimiento emergen de ellas?

Siempre fui bastante inquieto y eso me llevó a meterme y sumergirme en distintos ámbitos, distintas disciplinas. Creo que hay una riqueza especial en los lugares intersticiales, en el ida y vuelta, en la circulación entre medios. Siempre me llamaron la atención estos espacios, los lugares ambiguos, los lugares híbridos. Creo que hay algo de la lógica anfibia, los anfibios como entidades que llevan y traen información, que comparten, que atraviesan límites y membranas. Es algo, en mi caso, que está vinculado a lo que entiendo como libertad, sobre todo en un momento de encasillamiento, de etiquetas y donde el concepto de libertad ha sido totalmente transgiversado.

Y después, por otro lado, en el plano más metafísico, en la mezcla, en ese mix es donde aparece la energía viva de crear algo nuevo, que sin duda es como la base de lo humano. Entonces es como que “una cosa se hace cosa fuera del molde". Y es necesaria esa interacción para romper estructuras, armar otras, transmutarse; tiene algo como alquímico. Yo creo que el enemigo es la fijación. De alguna manera lo ambiguo es lo que permite reprogramar la mirada y generar nuevos puntos de vista.


De la serie Naturaleza orgánica. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de construcción. 2025.


El movimiento, la repetición y la secuencia aparecen como estrategias visuales. ¿Qué papel cumple la serialidad en la generación de significado?

El movimiento, la repetición y la secuencia están muy presentes en mi trabajo. Yo tengo un largo background en el mundo de la animación y, de alguna forma, ese interés comienza a filtrarse en las demás disciplinas en las que me desempeño. Así, el movimiento aparece también en mi obra dentro de las artes visuales.

La serialidad es como una forma de pensar el tiempo y de introducir cierta narrativa y acción en la obra, al mismo tiempo que creo que condiciona la experiencia del espectador, lo invita a intentar descifrar cierta repetición como una especie de progresión. Me interesa, en particular, la narrativa más abstracta. En este tipo de narrativa, donde no hay figuración clara, la repetición empieza a marcar un pulso, un “beat” que señala el paso del tiempo. Lo interesante, creo, es que nos damos cuenta de que repetir no es exactamente duplicar, y que lo idéntico comienza a mutar a lo largo del tiempo, del ritmo o de su propia historia.


De la serie Naturaleza orgánica. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de construcción. 2025.


Trabajas con sistemas geométricos y constructivos. ¿Qué papel cumple la geometría como lenguaje simbólico dentro de tu trabajo?

La geometría está presente en mi obra de múltiples formas y dimensiones, generando distintas dinámicas. Por lo general, suelo ponerla en crisis, en tensión. Si uno se adentra en mis obras, se da cuenta de que predominan construcciones en equilibrio impreciso e inestable; no busco lo simétrico ni lo exacto, sino una construcción dinámica que plantea una situación. No lo concibo como un sistema rígido.

Creo que ahí se establece un puente entre lo intuitivo y lo racional, entre lo lúdico -el juego- y la ingeniería, como esos cruces inesperados. Al mismo tiempo, la geometría funciona como un código, un lenguaje que nos conecta con una gramática universal presente en la naturaleza, en los fractales, y que sin duda remite al simbolismo. Es ahí donde se abre un portal interesante en el que la obra empieza a resignificar y a darse como un proceso de significación externo a sí misma, totalmente incierto. El resultado de mis obras no son piezas que representan; más bien, creo que son piezas que transfiguran y que, de alguna manera, generan preguntas.


WIP. Madera torneada recuperada de podas de sequía y rezagos de contrucción. 2022.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

Con respecto a la planificación, es algo que depende bastante del proyecto y del día. Hay proyectos que, por su envergadura o complejidad, requieren planificación, sobre todo cuando involucran a otras personas que deben participar. Sin duda, en muchos casos la planificación es fundamental.

En los proyectos que suelo planificar, siempre me interesa dejar un espacio para la improvisación, donde pueda jugar un poco el azar o el devenir del propio proceso. Creo que ahí empiezan a surgir cosas interesantes, y es importante no dejarlas pasar. Personalmente, me aburriría mucho trabajar en obras cuyo resultado ya conozco de antemano. La realización de cada obra es, para mí, un viaje incierto; no sé hacia dónde me llevará, y creo que ahí reside el potencial y lo interesante, no solo para mí, sino también para la obra misma y la experiencia del espectador.