Art Madrid'24 – ENTREVISTA A QUINTANA MARTELO. “PAINTER AND MODEL” EN ART MADRID CON LA GALERÍA LUISA PITA

”El proceso, precisamente ese camino, es quizás lo que más me interesa en mi diálogo con la pintura.”

Quintana Martelo (Roxos, Santiago de Compostela, 1946), participa por primera vez en Art Madrid representado por la galería, también de Santiago, Luisa Pita. La galería gallega presenta una propuesta monográfica que engloba una serie de obras escultóricas y pictóricas del proyecto “Painter and model, P&M”, en el cual, según nos cuenta el artista, el proceso creativo es la clave en su diálogo con la pintura.

Manuel Quintana Martelo cuenta entre sus múltiples conmemoraciones, con el Premio de Cultura de Galicia en Artes Plásticas, patrocinado por la Xunta de Galicia, y es además el Presidente de la Real Academia Galega de Belas Artes.

Quintana Martelo

Painter and Model, 2019

Cartón, lápiz, cola y óleo sobre papel

168 x 132cm

La galería Luisa Pita participa esta vez en Art Madrid con una propuesta monográfica, ¿qué piezas de Quintana Martelo encontraremos en la Feria?

Efectivamente, es una propuesta monográfica en la que recurro a una idea que ya ha sido, valga la redundancia, recurrente a lo largo de la Historia del Arte y que otros artistas ya han tocado. Una de las más conocidas es la serie “El pintor y la modelo” de Picasso, o las representaciones en las que Lucian Freud se ha pintado con su modelo, o hemos visto incluso a Rembrandt, a Goya, a distintos artistas que han recurrido a esta especie de piedra angular del “pintor y modelo”. Por ello, baso la idea de todo el proyecto en una gran pieza central que es al mismo tiempo la pieza definitiva, la que abre y cierra este circuito y en la que integro todos los elementos que giran alrededor del estudio de un artista. Podemos encontrar tanto el modelo humano, como otros elementos constantes en mi obra, como las herramientas de trabajo que conviven conmigo en el estudio.

Actualmente eres uno de los creadores gallegos más reconocidos, ¿puedes contarnos alguna anécdota curiosa de tu recorrido como artista?

Creo que todos los artistas hemos vivido en algún momento cosas que han sido sorprendentes. A mí me ha pasado, por ejemplo, el hecho de tener que desmontar una pieza en plena calle porque no entraba ni por el portal ni por ningún lugar a la casa de un cliente que la había adquirido en ARCO en los años 80, o tener que subir otras con cuerdas por una fachada. Y luego tengo anécdotas curiosas, porque a veces, cuando haces paisaje en la calle, tomas elementos del entorno y siempre surgen situaciones con el público. Una curiosa que me pasó en Madrid hace no muchos años, tal vez 4 o 5, cuando estaba trabajando en la serie de “Containers” de los que están situados en las calles, vi uno que me llamó la atención, cogí mi cámara y me fui hacia el centro de la calle para poder capturarlo en el ángulo que a mí me interesaba, captarle la luz y demás, y de repente salió un obrero con una carretilla y me dice: “oiga, oiga, ¿qué está haciendo usted?”, y le digo: “una foto”, “¿pero es usted del Ayuntamiento?, a lo que contesto: “no, no, solo quiero hacer una foto para pintarlo”, entonces me contesta: “ah pues mire, la verdad es que sí, que le hace mucha falta una mano de pintura”.

En otra ocasión, en una exposición que hice en Caracas, el penúltimo día viene un señor a hablar conmigo y me dice que le interesa mi exposición y todos los cuadros que no había vendido. Esto me cogió muy de sorpresa y le dije: “bueno, pues hablamos y a ver qué ofrece usted”, entonces el señor me dice: “a ver, yo quiero estas obras porque cuando veo algo que me gusta lo compro, me lo llevo, en casa lo pinto un poco por encima, borro la firma y lo firmo como mío”. Y yo entonces apunto: “¿sabe qué le digo?, que se puede ir a su casa a pintar, porque desde luego estos cuadros no los va a tocar”.

Quintana Martelo

Materiais, 2014

Bronce y madera

32 x 24cm

En tus obras suele haber un enfrentamiento entre el objeto y el plano, entre la abstracción y la figuración, ¿qué quieres conseguir con esta dicotomía?

Yo busco de alguna manera, dentro de esa dicotomía abstracción-figuración o representación-no representación, siempre manteniendo el plano como elemento primordial y lo que se entiende como bidimensionalidad de alto y ancho, la integración de la obra dentro de un contexto determinado; y cuando trabajo en este plano trato de crear una fusión entre lo que es figuración y no figuración, pensando siempre en que se produzca una integración. Esto es algo que ya me persigue, aunque quizás en los últimos 20 años mi trabajo se acentuó de manera más clara. Pero desde mis inicios en Cataluña había una parte de mí que era muy creativa con el objeto, con el modelo, con la situación, con el contexto un poco academicista de la pintura, y había otra parte que era lo que yo empecé a aprender y a vivir en Cataluña que era la contemporaneidad de la abstracción, descubrir artistas abstractos que no conocía, ver en exposiciones en museos esas abstracciones que antes sólo veía en los libros, y me empezó a interesar mucho ese lenguaje, sobre todo cuando descubrí a los expresionistas abstractos americanos, que fueron de los que se quedaron en mi retina con más intensidad. A partir de ahí, y en los últimos 20 años, he mantenido este lenguaje.

En tu trabajo tocas prácticamente todas las disciplinas artísticas (dibujo, acuarela, pintura, escultura, collage) y es increíble cómo dominas la técnica escultórica, ¿puedes contarnos cuál es el proceso que sigues hasta llegar a la pieza final?

Como tú misma comentas, es el proceso, precisamente ese camino, lo que más me interesa en mi diálogo con la pintura. Es algo que siempre me preocupaba y me interesaba, y en los últimos años he magnificado esta idea de enseñar el proceso, y es también lo que manifiesto en este proyecto para Art Madrid. Todos los pequeños recorridos y vericuetos que hay en el momento de la realización de una obra o de llevar a cabo una pieza, aparecen. Todo ese proceso me interesa muchísimo. El encuentro, el viaje a través de la pintura, es algo que me apasiona mucho, siempre traducido al puro ejercicio de pintar, que es algo de lo que no puedo desprenderme, a pesar de que en algún momento en mi vida llegué a abandonar la pintura, pero fue algo muy puntual porque enseguida me di cuenta de que no podía hacerlo. La escultura aparece en un momento determinado cuando me doy cuenta de que con el volumen y con las tres dimensiones en la realidad, y no en el plano, puedo girar alrededor del modelo. Esto me permite hacer infinidad de dibujos, que es lo que de alguna manera me acerca a lo tridimensional, cosa que en el plano y en la pintura no me preocupaba mucho pero ahí sí que me atrae. Poder girar el modelo, poder verlo en todos los ángulos y dibujarlo mil veces alrededor.

Quintana Martelo en su estudio de Galicia 600:400

¿Cómo surge el proyecto “Painter and Model, P&M” que presentas en la Feria? ¿Cómo crees que seguirá evolucionando éste proyecto?

No es la primera vez que recurro a proyectos monográficos. A final de los 70 realicé una serie que titulé “Crónicas desde Rembrandt”, que partía del cuadro “La mujer en la ventana” de este autor. Esto, unido a momentos políticos de la época que me llamaban la atención, como las revueltas en Nicaragua o la situación política en España, me interesaba y se integraba en mi pintura.

En otra ocasión dediqué retratos a mis amigos, coleccionistas y artistas. Los pinté sin que ellos posaran, a través de una fotografía o de una imagen que retenía. En la serie “Containers”, que es muy significativa y espero mostrarla completa dentro de un año, trabajé sobre los contenedores de las calles como si fueran un valor antropológico de la arquitectura urbana contemporánea, elementos que en ese momento forman parte de la arquitectura, como grandes bodegones con desechos, pero a mí me atrae su luz, su impacto, su imagen, y con esto estuve unos 6 años trabajando.

En este momento he empezado con la serie “Painter and Model” porque no quiero cerrarla en el “Pintor y la modelo”, porque es un poco lo más típico. Quiero abrir con ello el estudio a un modelo que no sea material, sino un modelo humano que tiene vida, que se mueve y en ese sentido, este es un poco el inicio de ese trabajo y el final no puedo predecirlo, siempre es insospechado. Es precisamente ese punto de incertidumbre o desconocimiento lo que me atrae.

Quintana Martelo

P&M Boceto, 2019

Técnica mixta sobre papel

36 x 54cm

¿Qué esperas de una feria como Art Madrid?

Conozco la feria Art Madrid prácticamente desde que empezó, y es una feria pequeña que nace un poco a rebufo de ARCO, que es por así decirlo la gran Feria; pero es una feria que por otro lado no tiene los corsés directivos, sobre todo en los últimos años, que se veían en ARCO, de que había que ir con un “uniforme” determinado, con unas propuestas determinadas, y en donde parecía que todo el mundo proponía absolutamente lo mismo. Creo que en Art Madrid hay una mayor apertura de ese diálogo y se puede ver un contexto pictórico o artístico tan amplio como el de ARCO, pero sin que haya esas torceduras de morro ante una figuración o una obra que esté dentro de lo que ARCO no defendía mucho, que es el valor del artista dentro de su trabajo, la figuración o el contexto figurativo, etc. Tengo unas expectativas que van a depender también del público cuando se acerce al stand de Luisa Pita y vea mi trabajo.

Juan Miguel Quiñones. Cortesía del artista.

ARTE & PALABRA. CONVERSACIONES CON CARLOS DEL AMOR

Me encontré con la obra de Juan Miguel Quiñones (Cádiz, 1979) en una feria y durante unos minutos me trasladé a veranos remotos de una infancia en la que todo era posible y el juego era interminable.

Luego fuimos creciendo y aquellos recuerdos comenzaron a difuminarse, sepultados por el peso de la edad adulta y difíciles de rescatar después porque siempre vamos con prisas y con preocupaciones que nos impiden practicar el sano ejercicio de mirar hacia atrás.

Juan Miguel Quiñones, autodidacta, esculpe en piedra esos recuerdos para que ni el aire ni la madurez puedan llevárselos. Trabaja y estudia con vehemencia los materiales con los que recrearlos y ayudado con esa ingenuidad a la que solo se puede llegar si dominas el lenguaje y la técnica, logra que todo el que se encuentra con sus creaciones emita un suspiro lleno de nostalgia.

La obra con la que me encontré era una escultura en mármol negro del Atlas, amarillo de Triana y travertino. Era un Drácula, el mítico helado. No supe, hasta ese instante, que los recuerdos, siempre inmateriales, podían ser duros como el mármol, fríos al tacto y cálidos en el pensamiento.

Si tuvieras que definirte con una frase cómo lo harías?

Considero que soy un hombre con cuerpo de hombre y mente de niño. Yo creo que esa es la parte que me lleva a hacer lo que hago y lo que me mueve en todo mi mundo artístico.

Doce Helados. Escultura. Mármol. 2022.

Charles Baudelaire acuñó esa frase de “Mi patria es la infancia”, en tu caso es evidente que al menos “tu patria artística es la infancia”, ¿verdad?

Sí, se puede decir que sí, que mi patria puede ser la infancia. Casi todas mis piezas tienen un recuerdo muy importante de mi vida. Y en mis esculturas intento convertir esas memorias en un recuerdo tangible y que me lleven a esos años de mi infancia. Están basadas en que, por una parte, las hago tangibles, un elemento tangible, pero que me transportan al recuerdo. Podemos hablar del helado Drácula, una obra que creo que es mítica mía. Es un recuerdo que atesoro porque me lleva a esos instantes del verano, a esos momentos lúdicos, con mis primos, con mis amigos, sin “cole” y siempre de infancia, que creo que es un recuerdo que nos ha marcado a todos nosotros, ya que nos nutrimos de eso, o por lo menos yo me nutro constantemente en mi obra de esos recuerdos importantes y que me hicieron muy feliz. Aquellos juguetes que me compraba mi padre los hago ahora en piedra para que perduren siempre como ese recuerdo que aún perdura en mí. La infancia creo que es algo que me tocó mucho y que siempre llevaré conmigo porque fui muy feliz.

¿Cuándo y cómo fue el chispazo que te hizo mirar atrás y recuperar para el arte elementos que han marcado a tantas generaciones?

Desde el principio que empecé a dedicarme a esto, siempre iba vinculado con los recuerdos. Por ejemplo, mis primeras obras fueron abstractas y ya iban vinculadas a un recuerdo propio sobre el mar, el aire, el viento, sobre esas playas, Caños de Meca, el Palmar, donde me he criado. Entonces siempre iban unidas, inconscientemente, y al tiempo me fui dando cuenta de que toda mi obra trataba sobre los recuerdos, la infancia y mis memorias. Al hilo fue evolucionando toda esta historia y empecé con recuerdos que me marcaron mucho y los hice propios. Pero a la vez, cuando exponía me daba cuenta de que los hice egoístamente míos, y que no, que mío no era ninguno, sino que al final era común de todos nosotros. Y ahí comenzó una cosa progresiva, no te puedo decir exactamente en qué momento porque fue algo muy orgánico, pero así más o menos es como fue esta historia.

Colajet. Escultura. Mármol, alabastro y ónix amarillo. 2020.

Me consta tu ardua investigación sobre los materiales, la constante búsqueda de “piedras” que conjuguen con lo que quieres mostrar. ¿Cómo es ese proceso de búsqueda?

Bueno, el proceso de búsqueda algunas veces es complicado. Porque con piedras naturales, de su color natural, hago obras que representan elementos que muchas veces son de plástico o algún material que el color no es como la piedra. La piedra es la piedra y no podemos variarla. Solo en algunas piezas como en los helados, hago el relleno de resina, pero las demás obras son todas de piedra natural. La búsqueda es muy importante porque esto no es como que puedes llamar y que te traigan el material que tú quieras, así no va la historia, y menos en bloques. Dentro de la búsqueda tengo piedras que compro y otras piedras que no son comerciales, que busco. Me informo bien sobre canteras antiguas romanas que hoy en día ya no existen, donde a lo mejor ahora hay un pinar, pero donde puedo recuperar unas piedras maravillosas en ese sitio. En esta búsqueda de piedras semipreciosas, que se complica cuando utilizo lapislázuli, jade o malaquita, es difícil encontrar piedras grandes, pero poco a poco voy aprendiendo y conociendo a gente para poder encontrar más, pero es bastante complicado, ya que intento utilizar siempre piedra semipreciosa para mis esculturas. Si ves mi obra verás que, por ejemplo, la camarita verde de la feria – un recuerdo muy importante mío – está hecha de jade, que eso es una maravilla porque es un trozo bastante grande, muy difícil de encontrar para mí, y aunque poco a poco voy conociendo quien me la suministre, es un tema bastante duro. Hay un material que me gusta mucho y que es una de las primeras piedras que empecé a trabajar, un verde serpentina maravilloso, que cojo de este mismo terreno ya que solo existe en esta zona. Es una piedra que utilizo bastante, sobre todo cuando hago colecciones de mis piezas, siempre hay una que va con este tipo de piedra de aquí de la montaña de Estepona.

Drácula. Escultura. Mármol. 2021.

¿Hay algún material imposible?

Te agradezco que me hagas esa pregunta. Creo que esto al final es un lenguaje que se aprende en función de cada material. Cuando hablo con otra gente que trabaja la piedra, el mármol, el granito, –yo le llamo piedra a todo– siempre me dicen: “Es que esta piedra es muy blanda, muy fácil de trabajar…” La piedra que es blanda tiene la facilidad de que es blanda pero también el riesgo de que se parta antes; y la piedra que es dura tiene eso de que es dura pero es agradecida en el trabajo porque no se parte. Al final esto es un lenguaje, un lenguaje que cuando llegas a controlar puedes atacar cualquier material. Yo he llegado a tallar desde un cuarzo, que es muy complicado, hasta piezas que hago de bronce; que no son de fundición sino que las tallo directamente, trabajándolas como si fueran de “mármol”, más o menos parecido al trabajo del mármol. Entonces, sí, habrá materiales imposibles, pero yo todavía no los he encontrado.

Frigopie. Escultura. Mármol. 2022.

En tu arte es tan importante el material, el mármol como los recuerdos y la vivencia de cada uno con el objeto representado. ¿Eres consciente de que cada obra tuya cobra cientos de vidas propias porque cada uno viaja a un momento de su vida?

Como te decía antes, me di cuenta al exponer las primeras obras de que las hacía egoístamente mías, como un recuerdo propio, pero cuando exponía la obra, siempre me gustaba escuchar a la gente que pasaba a observar y hablaban de la vivencia de cada uno. Ahí me di cuenta de que era común en todos nosotros, y eso para mí es muy importante porque es algo de toda nuestra vivencia, de nuestra vida. Que cada uno se ve reflejado y a cada uno le lleva a un momento o a una parte de su vida. Como el olor de cuando llegabas a casa de tu abuela, que su comida era única, y ese olor te vuelve a llevar a allí cuando lo hueles en otro sitio; eso a mí me encanta. Poder llevar con algo tangible a alguien a un momento de su vida, eso es buenísimo. Me parece algo increíble poder llegar a hacer eso con algo tangible, con una piedra.

Después, el otro fundamento que para mí es muy importante es que la obra la hago en piedra, que es un material que perdura en el tiempo. Salvando las distancias, como las esculturas que han podido hacer los egipcios, que el material en piedra ha dejado algo que perdurará para siempre. El recuerdo perdura en nuestra memoria, y la piedra perdura para siempre, entonces se conjuga una cosa que es muy buena: la durabilidad, y eso es algo increíble que me encanta.

Doce Helados. Escultura. Mármol. 2022.

El arte es un juego muy serio. Creo que también te iría bien esa frase.

Para mí el arte es un juego ¿Qué pasa? Que al artista lo vemos desde el romanticismo del arte, pero después está la parte comercial, que hay que vender y hay que funcionar. Es la parte que menos me gusta, aunque tengamos que hacerla, pero al final, para mí el arte es un juego divertido. Es la palabra que yo le pondría, porque si no me divierto, ¿por qué lo hago? Y eso es muy importante para mí puesto que hay que trabajar mucho, yo paso muchas horas en el taller picando piedras, que es un esfuerzo muy físico, pero lo que me motiva es que me divierto, que me encanta y hago algo que me fascina. Entonces, el arte es un juego divertido.

¿Hacia dónde crees que va tu arte?

Creo que me dejo llevar. Sigo todos los días en mi taller, trabajando, inventándome nuevos proyectos, metiéndome en mi mundo y dejándome llevar. Que vaya donde quiera. La cuestión es que todos los días pueda disfrutar de lo que hago, trabajar de lo que me gusta y disfrutar de mi familia. Eso es lo que a mí me importa, a donde quiera ir, que vaya, pero que vaya conmigo.