Art Madrid'26 – ENTREVISTA CON EL ESCULTOR CUBANO GABRIEL RAÚL CISNEROS

Gabriel Raúl Cisneros

El joven escultor Gabriel Raúl Cisneros (1990, Las Tunas, Cuba), vive y trabaja en La Habana. El artista es discípulo del también escultor cubano José Villa Soberón desde hace más de un lustro, con quien ha realizado un número considerable de esculturas conmemorativas. Ha participado en disímiles exposiciones colectivas y personales, en Cuba y el extranjero. Su obra forma parte de colecciones en Panamá, México, Estados Unidos y Líbano. Obtuvo el Segundo Premio en Post-it 6, concurso de arte cubano para artistas emergentes.

Las esculturas de Cisneros desde su morfología intentan poner a prueba la naturaleza de la realidad, se nos muestran de forma inesperada y nos colocan en medio de una retorcida partida mental, que inevitablemente atrapa nuestra atención y nuestra empatía. “Creo que entre la percepción y la reflexión es donde encuentra su lugar estas obras, está ahí para decirnos algo sobre nuestra mirada, sobre la manera en la que esperamos que se nos muestre la realidad.”

La serie que el artista presenta en Art Madrid lleva por título “El ocio y la embestida”. En esta serie, el pedestal tiene como misión no solo elevar la obra del suelo y subrayar su carácter erecto, sino también expresar la idea de que la obra es un volumen pesado, sólido y macizo, capaz de sobrevivir al paso del tiempo. Pero el pedestal es también el altar sobre el que se glosan las hazañas de los héroes o se recuerdan los hechos que originaron la elevación: en esta ara se venera la memoria colectiva de los ciudadanos. Pero corren tiempos marcados por el fin de los mitos que generaron estas obras, y la pérdida del pedestal de la escultura contemporánea refleja la ausencia de la voluntad conmemorativa que caracteriza a la escultura tradicional.


Entrevista:


Háblanos sobre tu proceso creativo

Por lo general, el material que utilizo en mis obras es resina de poliéster, es un material que me interesa mucho porque es muy versátil, ofrece muchas posibilidades y se adecúa perfectamente a mi proceso de trabajo. Es un proceso de trabajo que por lo general se inicia con una idea. Uno va caminando por la calle y se le van ocurriendo cosas que más tarde se van madurando en el interior, sobre la mesa de trabajo.

Mis esculturas llevan un trabajo previo de dibujo. Una vez tengo la idea de la obra, hago un trabajo con un modelo, para visualizar mejor la postura, y auxiliarme en la fotografía a la hora de construir la pieza, de ahí pasamos al trabajo de taller donde se comienza con un armazón de metal que va a soportar el material sobre el que se modela la obra, y es la parte creativa del proceso, ahí es donde la escultura toma su forma y adquiere todos los detalles, es ahí cuando le doy la forma final. Luego se involucran varios técnicos que hacen moldes de yeso de la pieza y se lamina la resina, se rompe el molde y sale la figura en resina, que se retoca y ya luego pasamos al montaje y emplazamiento.

¿En qué estás trabajando actualmente?

Actualmente me encuentro trabajando en una serie de esculturas que toman como referencia la escultura conmemorativa de finales del siglo XIX e inicios del XX. Lo que estoy haciendo es tomar la escultura como objeto y descontextualizando, es decir, sacándolo de su emplazamiento habitual, el parque, el pedestal, el entorno citadino y llevándolo a la galería.

Me interesa como la escultura, este tipo específico de escultura, se carga de un contenido distinto, al contenido primigenio, al interior del espacio galerístico donde por supuesto cambiándole la postura, la situación se resignifica. Me gusta mucho la manera en la que el espacio donde se emplaza la escultura condiciona el objeto, la escultura en el pedestal, en el parque, tiene un significado y un carácter distinto, al que puede tener ese mismo objeto al interior de la galería en otra situación diferente a la que normalmente nos lo encontramos. Me interesa mucho como la mirada del espectador en torno a un mismo objeto puede cambiar dependiendo del espacio que lo rodea.


Participas por primera vez en la feria, ¿Qué esperas de Art Madrid?

La posibilidad de participar en Art Madrid es para mi una puerta que se abre al público europeo. Es mi primera vez participando en la feria, la primera vez que mis obras van a estar en España y en Europa. Por supuesto es algo que me entusiasma, ver cómo funcionan las piezas en un contexto ajeno al contexto nacional cubano.

Gabriel Raúl Cisneros

Ocio, 2021

Resina

15 x 15cm

Sueles trabajar con escultura en mediano o gran formato. ¿Es posible que con estos formatos consigas una conexión más real y cercana con el espectador?

Por lo general trabajo esculturas de mediano y gran formato, pero en esta ocasión, me interesa específicamente la escultura de pequeño formato, en este caso maquetas de obras que posteriormente realizaré a una mayor escala. Por el hecho de que en este formato, puedo ensayar la situación en la que quiero colocar al objeto escultórico. Como es un formato más pequeño me permite, sin arriesgar demasiado, visibilizar todas las posibilidades que me brinda ese objeto, y colocándolo en diferentes situaciones y posiciones van desprendiéndose significados.

Gabriel Raúl Cisneros participa por primera vez en Art Madrid con la galería Collage Habana, junto a los artistas Frank González, Luis Enrique Camejo y Yohy Suárez.




El círculo como dispositivo crítico y el marcador como catalizador contemporáneo


POSCA, marca japonesa de marcadores de pintura a base de agua, se ha consolidado desde los años 80 como un instrumento central en las prácticas artísticas contemporáneas vinculadas al arte urbano, la ilustración, el diseño gráfico y la experimentación interdisciplinar. Su fórmula opaca, cromáticamente intensa y de secado rápido, compatible con soportes tan diversos como el papel, la madera, el metal, el vidrio o el textil, ha favorecido una expansión técnica que trasciende el estudio tradicional y dialoga con el espacio público, el objeto y la instalación.



En este contexto, POSCA más allá de ser una herramienta de trabajo, opera como infraestructura material de la creación contemporánea; un dispositivo técnico que facilita la inmediatez del gesto sin renunciar a la densidad cromática ni a la precisión formal. Su versatilidad ha contribuido a democratizar el acceso a lenguajes tradicionalmente asociados a la pintura, posibilitando una circulación más horizontal entre prácticas profesionales y amateur.

Esta dimensión expandida del medio encuentra un marco conceptual particularmente pertinente en The Rolling Collection, exposición itinerante comisariada por ADDA Gallery. El proyecto propone una investigación colectiva en torno al formato circular entendido no sólo como contenedor formal, sino como estructura simbólica y campo de tensión espacial.



Históricamente, el círculo ha operado como figura de totalidad, continuidad y retorno. En el contexto de The Rolling Collection, el formato circular se desplaza de su carga simbólica clásica hacia una dimensión experimental y se convierte en un soporte que cuestiona la frontalidad rectangular hegemónica en la tradición pictórica occidental. La ausencia de ángulos obliga a replantear la composición, el equilibrio y la direccionalidad del trazo.

Lejos de ser una mera restricción formal, esta condición genera una economía específica de decisiones plásticas. El borde curvo tensiona la relación entre centro y periferia, diluye jerarquías internas y promueve dinámicas visuales centrífugas y centrípetas. El resultado es un conjunto de obras que interroga los modos de construcción de la imagen.



Tras su recorrido en 2025 por Barcelona, Ibiza, París, Londres y Tokio, una selección de la muestra se presenta en Art Madrid, reforzando su vocación internacional y su capacidad de adaptación a distintos contextos culturales. La propuesta para Art Madrid’26 reúne a artistas cuyas trayectorias se sitúan en la intersección entre arte urbano, ilustración contemporánea y prácticas híbridas: Honet, Yu Maeda, Nicolas Villamizar, Fafi, Yoshi y Cachetejack.

Aunque sus lenguajes son heterogéneos, desde aproximaciones más gráficas y narrativas hasta exploraciones cromáticas de fuerte carga gestual, la curaduría establece un eje común. Una actitud libre, experimental y marcadamente colorista. En este sentido, el color actúa como estructura conceptual que articula las obras y las conecta con la materialidad específica de POSCA.



La intensidad cromática propia del marcador dialoga con la contundencia formal del círculo, generando superficies donde la saturación y el contraste adquieren protagonismo. La herramienta se integra así en el discurso expositivo, siendo un elemento coherente con las estéticas de los artistas participantes

Uno de los aspectos más importantes del proyecto es la incorporación activa del público. En el espacio expositivo, que ocupará la acción de POSCA durante Art Madrid’26, los visitantes podrán intervenir círculos dispuestos en la pared, utilizando marcadores POSCA, integrándose de esta manera simbólica a The Rolling Collection durante su paso por Madrid.



Esta estrategia introduce una dimensión relacional que desestabiliza la noción de obra cerrada. De esta manera la autoría se descentraliza y el espacio expositivo se transforma en superficie dinámica de acumulación de gestos. Desde una perspectiva teórica, podría leerse como una aproximación a prácticas participativas que, sin renunciar a la calidad formal del conjunto, abren el dispositivo artístico a la contingencia y a la multiplicidad de voces.

La elección de POSCA como herramienta para esta intervención colectiva no es casual. Su facilidad de uso, control del trazo y compatibilidad con múltiples superficies garantizan una experiencia accesible sin comprometer la potencia visual del resultado. El marcador funciona de esta forma, como mediador entre el ámbito profesional y la experimentación espontánea, borrando las jerarquías técnicas.



El propio título, The Rolling Collection, sugiere una colección en movimiento, no fijada a un único espacio ni a una configuración definitiva. El carácter itinerante, sumado a la incorporación de intervenciones locales, convierte la acción en un organismo en constante transformación. En este marco, POSCA se posiciona como catalizador material de una comunidad creativa transnacional. La marca, históricamente vinculada a escenas urbanas y prácticas emergentes, refuerza su identidad como aliada de procesos abiertos, experimentales y colaborativos.

POSCA x The Rolling Collection no debe leerse únicamente como una colaboración entre empresa y proyecto curatorial, es sobre todo, una convergencia estratégica entre herramienta, discurso y comunidad. La acción propone una reflexión sobre el formato, la circulación global del arte contemporáneo y la expansión de la autoría; POSCA aporta la infraestructura técnica que hace posible tanto la obra individual como la experiencia colectiva.