Art Madrid'26 – ENTREVISTA CON: EL PINTOR RUSO COSTA GORELOV

Costa Gorelov

Costa Gorelov nació en Moscú en 1993 y sigue viviendo y trabajando en Moscú. Estudió en el Instituto de Televisión y Radiodifusión de Moscú, donde se graduó en Dirección de Cine. En su obra, Costa explora los estados emocionales y psicológicos de las personas, a menudo representándolos a través de las interacciones de una figura con diferentes espacios, objetos y artículos de moda. La moda, en particular, es primordial para su autoexpresión. También es un símbolo que une épocas, tiempos y tradiciones.

Gorelov creció en la tradición del Renacimiento del norte de Alemania. La música, la literatura, la pintura, la cultura y las lenguas alemanas han influido mucho en él y han desempeñado un papel fundamental en la formación de su estilo. Los principios básicos que utiliza al crear sus cuadros son los del Barroco, el Renacimiento y el diseño de interiores. La arquitectura desempeña un papel primordial en su arte, en particular su base es la piedra y la proporción áurea. Gorelov se esfuerza por incorporar elementos de la arquitectura gótica y barroca a la vida cotidiana de sus personajes a través de bolsos y accesorios que llevan el ADN de esta herencia arquitectónica. Quiere mostrar que, a pesar de los cambios en las tendencias y las distintas épocas, lo fundamental es inamovible e inmutable.

Costa Gorel

Black Friday, 2021

Óleo sobre lienzo (díptico)

240 x 260cm

Entrevista:

¿Qué te inspira a la hora de crear? Siempre encuentro la inspiración en algo nuevo. Me puede inspirar algo a lo que ayer nunca le hubiera prestado atención, siempre es impredecible. La inspiración constante la encuentro en la arquitectura, la música, literatura, el arte, el humor, el diseño de interiores, la moda y por supuesto mi biblia diaria, Virginia Wolf.

¿En qué estás trabajando recientemente? En estos momentos estoy trabajando en un proyecto para la galería Dr.Robot, una serie de pinturas de gran formato. Uno de ellos es una pintura de 3 x 4 metros y está dedicada al metro de Moscú. En esta ocasión voy a crear una tensión especial entre los personajes y el espacio.

Háblanos sobre tu proceso creativo. Puedo planear una pintura durante mucho tiempo y puedo hacer muchos bocetos, para terminar con algo completamente distinto. Siempre trato de crear mi propio mundo, mi propia historia, utilizando videos o cualquier otro recurso, pero la pintura es el único lugar al que siento que pertenezco y es el mayor fundamento de mi vida. Soy muy feliz cuando estoy pintando.

Costa Gorel

Danube, 2020

Oleo sobre lienzo (díptico)

100 x 82cm


¿Participas por primera vez en la feria? ¿Qué esperas de Art Madrid? Espero disfrutar la feria y conocer nuevos nombres y nuevos trabajos, además de que mi propio trabajo se vuelva más reconocible. Y sobre todo, siempre se espera mucho sol y calidez en Madrid.

Creciste rodeado de la tradición de la cultura renacentista del Norte de Alemania. ¿Cómo podemos ver esta influencia en tu trabajo? Podríamos rastrear la influencia al hecho de que siempre uso grafito en mis pinturas y que siempre me han inspirado artistas como Albrecht Dürer, Lucas Granach, Gustav Klimt y muchos otros. Siempre he tratado de transmitir un sentido extremadamente personal de comprensión del mundo con su dualidad, variabilidad y complejidad. Para mi es muy típico e importante conectar la moda y el interiorismo con los personajes y las composiciones. Sí, mis personajes son muy románticos.

La moda y la desnudez son dos elementos muy presentes en tu trabajo, ¿son ambos un recurso mediante el cual explorar los sentimientos humanos y la expresión en tu proceso? Utilizo la desnudez como un símbolo, como un medio para mostrar la vulnerabilidad, cierta fabulosidad, y al mismo tiempo la rareza de los personajes. La moda es el cemento constante en la historia, como la piedra y su modernidad enlazada con los tiempos primitivos. Mis personajes se esconden detrás de la moda y la arquitectura porque quieren protegerse. De este modo, trato de expresar los sentimientos humanos como la inseguridad, la melancolía y la alegría.

Costa Gorel

Personal Icon, 2021

Óleo sobre lienzo

40 x 50cm

Costa Gorelov participa en Art Madrid con la galería Dr. Robot, y junto a los artistas Katya Sheglova y Vova Perkin.




CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.