Art Madrid'26 – ENTREVISTA CON LA PINTORA ELENA GUAL

Elena Gual

Elena Gual posee una técnica marcada y reconocible inspirada en la imagen de la mujer interracial pese a seguir abriendo nuevas líneas de trabajo y incursionando incluso en la abstracción. Su obra se caracteriza por el uso de la espátula y su conocimiento de las técnicas de los pintores renacentistas y de la escultura clásica.

Todo ello, gracias a los tres años de formación en la Academia de Arte de Florencia. Posteriormente se trasladó nuevamente a Londres, dónde vivió desde los 16 años para continuar su formación en el Royal College of Art y en Central Saint Martins. Ha expuesto en Mónaco, París, Venecia y Londres. De vuelta a España, Arena Martínez Projects presenta su trabajo por primera vez en su país en la feria Estampa 2021, con ocasión de la feria Art Madrid se podrá ver su obra por segunda vez en España.

Elena Gual

Reflexión, 2021

Óleo sobre lienzo

40 x 40cm

Entrevista:

¿Qué te inspira a la hora de crear?

No voy a decir nada que se salga de lo común. Al fin y al cabo los colores, las emociones que tengo diariamente, incluso mis viajes son fuente de inspiración. Pero a lo largo de mi carrera también me he dado cuenta que inspiración es ponerle solución a los problemas; y como decía Picasso la inspiración se encuentra trabajando y eso es lo que veo que me pasa constantemente, que algo no me sale y produzco o cambio y de ahí encuentro un fin donde estoy contenta.


¿En qué estás trabajando recientemente?

Llevo ya 4 años concentrada bastante en el tema de la mujer y fomentando la igualdad entre nosotras a través de mi trazo. Pero me estoy concentrando mucho más en las emociones, de ahí que yo creo que haya pasado de ser mucho más conceptual a más realista. Y estoy siguiendo ese proceso. Algo en lo que me quiero enfocar es en el tema de nuestros cuerpos y también fomentar la igualdad.


Háblanos sobre tu proceso creativo.

Cuando estudié en la academia de Florencia, antes de hacer un cuadro el proceso era: bocetos, estudio de composición y estudio de luz. Me ha ayudado mucho a seguir llevando la técnica y proceso en mi propia obra. Me hace entender mucho el tipo de composición y jugada de luz con la que quiero empezar y acabar un cuadro.

Elena Gual

Niza, 2021

Óleo en tabla de madera

37 x 35cm

¿Participas por primera vez en la feria? ¿Qué esperas de Art Madrid?

Algo que me apetece mucho y que me encanta de las ferias, es poder tener mis cuadros presentes y que muchísima gente los pueda ver. Que causen distintas emociones, que haya mucho tráfico, gente que se para, pasa de largo, que se queda en el recuerdo o que miren los cuadros durante 5 minutos.


En tus retratos realistas representas figuras femeninas de diferentes etnias, edades y culturas. ¿Son mujeres que conoces en tus viajes, ¿forman parte de tu vida?

Son mujeres que han formado parte de mi vida, que he conocido en mis viajes y con las que he convivido. Pero hay que recalcar, que ahora más que antes, intento inspirarme en conectar, posiblemente con una acción que veo en una mujer o una historia que me cuenta y de ahí la emoción que intento recrear.


Elena Gual participa en Art Madrid con la galería Arena Martínez Projects, y junto a los artistas Paspartus, Carlos Cartaxo, Juana González y Francisco Mendes.




CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra de Carmen Baena (Benalúa de Guadix, Granada, 1967) se articula como una investigación poética sobre la memoria del territorio y su traducción material en formas, texturas y gestos. Su práctica parte de una experiencia vital profundamente ligada a un paisaje específico del sur de España, entendido no solo como espacio geográfico, sino como sedimentación afectiva y simbólica. En este sentido, sus piezas pueden leerse desde una perspectiva centrada en la experiencia directa: el paisaje no como representación, sino como huella vivida que emerge a través del hacer.

Baena activa un diálogo singular entre materiales históricamente jerarquizados. El mármol, asociado a la permanencia y a la tradición monumental, convive con el bordado, una técnica ligada a saberes domésticos transmitidos de forma intergeneracional, históricamente relegados pero aquí reactivados como lenguaje artístico pleno. Esta coexistencia no se plantea como confrontación, sino como un campo de resonancias donde lo sólido y lo frágil, lo perdurable y lo táctil, se interpenetran. Desde una perspectiva atenta a los vínculos, a la experiencia encarnada y a los saberes construidos desde lo cotidiano, el hilo se convierte en una herramienta de conocimiento sensible.

El color, especialmente en las obras textiles, actúa como energía vibrátil más que como atributo formal. Frente a la contención cromática del mármol, el bordado introduce una temporalidad abierta, donde el gesto intuitivo y el accidente adquieren valor estructural. Así, el proceso deviene un espacio de escucha, en el que lo inesperado no interrumpe la obra, sino que la constituye. En el quehacer de Carmen Baena, crear es permitir que el territorio -externo e interno- siga transformándose.


El jardín florece X. 2025. Acrílico e hilo bordado sobre lienzo. 50 x 70 cm.


Tus obras evocan paisajes, relieves y topografías. ¿Cómo se articula en tu práctica la relación entre el territorio físico y el territorio simbólico o afectivo?

El territorio físico donde nací y pasé mi primera infancia ha marcado toda mi obra. Yo nací en una cueva en la comarca de Guadix (Granada), donde se encuentra el mayor conjunto de casas trogloditas de Europa.

El paisaje en esta zona está lleno de contrastes, por ejemplo, frente a los verdes de la vega de los Frutales y los Álamos, encontramos los ocres rojizos de los cerros erosionados, o frente al blanco de Sierra Nevada, el blanco de la nieve que todavía queda en primavera. Encontramos los verdes en los llanos del trigo, de los cereales y gracias a la erosión y los registros que han quedado descubiertos, encontramos una serie de estratos que albergan registros geológicos continentales importantísimos.

Gracias a esto, esa zona está declarada por la UNESCO como un geoparque. En este entorno pasé una infancia feliz, muy sencilla, una vida muy sencilla, en contacto con la naturaleza y este es el territorio que aflora en toda la simbología de mi obra.


Horizontes en círculo XIV. 2023. Acrílico e hilo bordado sobre lienzo. 72 x 72 cm.


El bordado aprendido en contexto familiar y paisajes de tu infancia. ¿En qué momento te diste cuenta de que tu universo más cercano -personas, gestos, paisajes cotidianos- ya no era solo un recuerdo, sino un motor activo en la construcción de tu lenguaje artístico?

Me di cuenta de que el universo de mi infancia era el motor activo en la construcción de mi lenguaje artístico, a través de una amiga, después de su visita a mi casa-cueva. Ella, con su mirada, me hizo ser consciente de lo que hasta ese momento yo había realizado de forma intuitiva.

La mayor parte de las veces descubro cuál ha sido el paisaje, recuerdo o sensación que me ha inspirado la obra después de acabarla.


Viento marino III. 2025. Acrílico e hilo bordado sobre lienzo. 60 x 80 cm.


El mármol tiene un peso histórico y simbólico ligado a la monumentalidad, mientras que el bordado suele asociarse a tradiciones invisibilizadas o relegadas al ámbito doméstico. ¿Cómo negocias ese choque de estatus culturales en tu obra?

El mármol ha sido durante años el material que más me ha interesado para trabajar y con el que he realizado la mayor parte de mi obra escultórica. No fue hasta 2007-2008 cuando sentí la necesidad de incorporar la técnica del bordado, que es una técnica que yo había aprendido siendo adolescente.

Así empecé a investigar sobre papel, utilizando pespuntes con los que dibujaba paisajes y árboles que tenían una relación directa con las esculturas que estaba realizando en ese momento, y también, por otra parte, sobre pequeños retales de papeles variados. Investigaba con las posibilidades técnicas y plásticas del hilo, generando pequeñas obras donde el color, la textura y la vibración del hilo eran los protagonistas.

Más tarde pasé a trabajar en formatos más grandes sobre lienzo, donde también incorporé el acrílico. Así que estas dos técnicas tan contradictorias, mármol y el bordado, han convivido simultáneamente en mi estudio y en mi obra sin ningún problema. Actualmente, el bordado ha desplazado completamente al mármol.


Entre el Cielo y la Tierra III. 2020. Mármol y madera. 25 x 14 x 14 cm.


En tus piezas de mármol, el blanco y el dorado instauran una atmósfera casi meditativa; en cambio, en el bordado y el acrílico aparece un estallido cromático que activa el gesto y la vibración. ¿Es una elección consciente o los materiales te van revelando su color posible?

En el caso del mármol, la elección del blanco y el oro es una elección consciente con la que quiero transmitir la atmósfera espiritual del paisaje, la relación del ser con la naturaleza. Sin embargo, el estallido de color del hilo ha ido apareciendo y revelándose poco a poco de una manera más intuitiva, para más tarde ir descubriendo y utilizando más conscientemente las posibilidades de este material.


Susurro entrelineas XIII. 2023. Acrílico e hilo bordado sobre lienzo. 40 x 60 cm.


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Para la realización de las obras, la verdad es que no me gusta planificar demasiado. En el caso de las obras bordadas, hago pruebas en pequeños trozos de papel con el color, con la puntada que voy a realizar y con eso intento visualizar en mi cabeza cuál será el resultado final. Y de esta forma descubro, aprendo y aprovecho lo inesperado.

Por ejemplo, en algunas piezas, cuando he estado bordando, debido a la falta de tensión del hilo o a que esté demasiado flojo, se producen enredos que en principio podrían estropear la obra, pero que, al verlos, me doy cuenta de que me interesan mucho plásticamente. Entonces, eso lo he reproducido conscientemente después en otras piezas.