HABLAMOS CON MÒNICA SUBIDÉ SOBRE SU ÚLTIMO TRABAJO: “EL DESEO DE SER CIERVO”

Allí, en el interior del bosque, donde todo es espesura y frondosidad, habita la fantasía de los cuentos. La maquinaria de la imaginación se pone en funcionamiento al calor de una luz tamizada por las copas de los árboles, bajo cuyas ramas, tendidas al sol del atardecer, tiene lugar la magia. Los relatos que pueblan nuestros sueños se alimentan del vacío que el misterio deja a su paso, para que nosotros lo llenemos de nuevas historias. Es una perfecta tensión embriagadora entre la inocencia y la madurez, entre el deseo de jugar y la consciencia de que todo ello forma parte de un mundo irreal. Pero la puerta está abierta y, aunque alguien nos advirtió una vez de que no debíamos entrar, no podemos evitarlo.

Mònica Subidé

Los niños de papel, 2019

Óleo, lápiz y collage de papel japonés sobre lino

54 x 65cm

Mònica Subidé

Los hijos del rey bufón y sus buitres, 2018

Óleo, lápiz y collage sobre madera

80 x 110cm

Mònica Subidé

Jardín de Luces, 2019

Óleo y collage sobre lino

54 x 65cm

Los ojos de los animales son esferas de cristal que curvan y reflejan el entorno. Las hojas verdes forman abanicos superpuestos, a modo de biombos vegetales que ceden dulcemente a nuestro paso. Avanzamos en búsqueda de un refugio, un remanso en medio de la arboleda donde descansar nuestra mente exhausta de tanta información. Y poder así pensar. El silencio (que no es silencio verdadero) se llena de sonidos imperceptibles y nos adentramos en una soledad acompañada, en una senda sin rumbo fijo que nos lleva al fondo de nuestro ser. Enfrentamos estas imágenes con la sensación de haberlas visto antes, pero no en la vida real, sino en la realidad de nuestros sueños. Son estampas oníricas que nos recuerdan a los cuentos de hadas, a los bosques encantados, a las tardes de primavera, a estar tumbados en la hierba mientras vemos las nubes pasar.

Mònica Subidé

Alma de ciervo, 2019

Óleo y collage sobre lino

38 x 55cm

Mònica Subidé

La princesa ladrona. Niñas pez, 2018

Óleo y collage sobre madera

25 x 18.5cm

Mònica Subidé

Travesia en el bosque de Nolde Mirocco. Serie exploradores, 2018

Óleo y collage sobre lino

114 x 146cm

La tantas veces difícil tarea de teorizar sobre la pintura pierde nuevamente sentido en esta ocasión. Estos retazos robados de una mente soñadora nos abocan a una contradicción conceptual. Entrevemos el sufrimiento, pero también la placidez y la serenidad. Una calma natural y deliciosa, no exenta de sobresaltos y sustos del alma cuando se piensa en verdades existenciales como la libertad. Nuestra mente puede jugarnos malas pasadas, buscar el equívoco entre estado y situación, crear la falacia del ser libre pero encerrado en su propio yo. No. Desprendámonos de artificios. Allí, en el interior del bosque, donde nadie nos ve, seamos lo que somos realmente y rindámonos a la propia vida, contradictoria y esquiva como es.

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Preguntamos a Mònica sobre su último trabajo que se expone en la Galería Bea Villamarín, una propuesta pictórica que nos traslada a un mundo casi onírico donde el tiempo parece detenerse.

En anteriores trabajos has explorado la conexión entre la vida y la muerte. La alusión al vacío que haces en “El deseo de ser ciervo” ¿es también una referencia a esa dicotomía entre elementos contrapuestos, como la niñez y la edad adulta, la consciencia y la inconsciencia?

Nunca me he planteado que hubiese una dicótoma entre la niñez y la adultez o la consciencia o inconsciencia. Para mí, en los dos casos, debemos aceptar el primero para poder vivir el segundo. La alusión al vacío, siempre hablando de mí, es justo ese estado donde tienes la intención de parar y desvanecer, en el concepto de idea mente, estar en un déjà-vu. Son emociones difíciles de expresar en palabras y pintura. Las emociones abstractas que hablan del vacío en el humano, siempre son complejas. A mí me interesa mucho el ser humano y las emociones, por ello la infancia es algo que me fascina porque es el inicio hacia la vida y donde emprendemos el camino. Suelo interpretar las emociones en relatos, narrar en pintura es más como escribir. En esta ocasión hay muchas piezas donde no quiero narrar, simplemente estar tumbada, estar en un estado de deja-vu. Cuando empezé hace cuatro años aproximadamente con un nuevo lenguague pictorico justo había terminado mi psicoanálisis de nueve años. Fue el inicio para intentar interpretar ideas y sueños de infancia.

 

¿Qué representa el ciervo como concepto en esta serie pictórica, es el observador o es el ser observado?

Siempre para mí es el observador, es el enlace del hombre y su alma. El ciervo en muchas distintas ocaciones en mis piezas siempre representa el animal salvaje que somos, y ese deseo de ser libres, sin saber qué es un mundo en libertad. Es un acto reivindicativo, poético, onírico, sutil, de intentar ser más libres en nuestro mundo cotidiano, en pequeñas cosas.

Mònica Subidé

Flor azul, topo marron, 2019

Óleo y collage sobre lino

22 x 27cm

Mònica Subidé

Cuenco amarillo con girasol verde, 2019

Óleo y collage sobre papel cartón

40 x 58cm

En alguna ocasión has declarado que te sientes cómoda con los grandes formatos ¿Has elegido el formato mediano por algún motivo para esta colección?

Estuve trabajando hace años en formatos muy grandes, cada vez me interesa más el formato mediano por una simple cuestión de intimidad. Me apetecía mucho poder presentar piezas cercanas, poco espectaculares y obligar al espectador a parar unos minutos, unos segundos, delante de las piezas. El formato grande muchas veces es un formato de recorrido rápido en la mirada. Me apetecía una exposición lenta porque los últimos tres años han sido muy intensos, con mucha producción, y poco tiempo para reflexionar. Deseaba poder encontrar un diálogo más cercano entro el yo y la pintura. Con esto no quiero decir que no me interese el formato grande, pero es un estado mental muy distinto, que en esta ocasión no sentía al pintar. Creo que esta exposición llegó en un momento donde el agotamiento físico y mental de los últimos años me obligaron a tumbarme y descansar, reconectar con el yo, revisar mi trayectoria para poder seguir avanzando, y ser capaz de reinventar nuevos caminos para transmitir esa sensación de vacío.

 

La agenda cultural se recupera poco a poco tras el parón motivado por las circunstancias sanitarias y los amantes del arte están deseosos de disfrutar de la rica oferta cultural que los distintos espacios y museos repartidos por nuestra geografía tienen que ofrecer. Además, conviene recordar que estos centros han hecho un enorme esfuerzo por adaptarse a las exigencias que la nueva situación impone y se han volcado en generar abundante contenido accesible en línea para superar las limitaciones derivadas del confinamiento. Os traemos una selección de contenidos que se pueden visitarse tanto presencialmente como a través de la web. No hay excusa para no disfrutar nuevamente del arte contemporáneo.

Olafur Eliasson, “En la vida real (In real life)”, 2019

El museo Guggenheim de Bilbao continúa con su exposición dedicada a Olafur Eliasson y ofrece numerosos recursos para entender no solo la exposición, sino también la labor del centro en el proceso de montaje e instalación. La web permite ampliar contenidos con entrevistas al artista, la descarga de la audioguía y la visión de la comisaria Lucía Aguirre, que nos ofrece distintas píldoras de vídeo sobre las piezas de la exposición.

“Olafur Eliasson: en la vida real” reúne parte del trabajo de este artista desde 1990 a través de esculturas, fotografías, pinturas e instalaciones que juegan con reflejos y colores. Asimismo, la integración de elementos como musgo, agua, hielo, niebla… ponen a visitante en una situación que confunde los sentidos y tratan de desafiar la manera en que percibimos nuestro entorno y nos movemos en él.

Regina de Miguel, “Isla Decepción”, 2017

El Centro Botín en Santander acoge la exposición “Coleccionando procesos: 25 años de Itinerarios” en la que se reúne el trabajo de 25 de los 210 becarios que, hasta la fecha, han disfrutado de la Beca de artes plásticas de la Fundación Botín, iniciada en 1993. Con los trabajos Lara Almárcegui, Basma Alsharif, Leonor Antunes, Javier Arce, Erick Beltrán, David Bestué, Bleda y Rosa, Nuno Cera, Patricia Dauder, Patricia Esquivias, Karlos Gil, Carlos Irijalba, Adrià Julià, Juan López, Rogelio López Cuenca, Renata Lucas, Mateo Maté, Jorge Méndez Blake, Regina de Miguel, Leticia Ramos, Fernando Sánchez Castillo, Teresa Solar Abboud, Leonor Serrano Rivas, Jorge Yeregui, David Zink-Yi, la exposición es un buen ejemplo del arte contemporáneo más joven y actual aportado por artistas de perfiles muy diversos.

Clemente Bernad. Serie “Ante el umbral”, Madrid, 2020

El Museo Reina Sofía ha querido elaborar una crónica visual de lo que el confinamiento impuesto y los trágicos números de contagiados y fallecidos ha supuesto para la vida de muchos de nosotros: un relato de dolor, nostalgia e incertidumbre realizado por el fotógrafo Clemente Bernad. Esta muestra, comisariada por Jorge Moreno Andrés, lleva por título “Ante el umbral”, frase con la que se quiere expresar la extraña sensación que se produce al estar ante algo nuevo y desconocido, algo que no podemos controlar, ni evitar, y por lo que hemos de pasar todos. La alteración impuesta en nuestras vidas de forma imprevista tiene su reflejo en las calles, transformadas en lugares de soledad y abandono donde la vida se ha paralizado.

Mario Merz / S/T. Triplo Igloo, 1984 Colección MAXXI

En el IVAM la exposición “¿Cuál es nuestro hogar?” pone en relación obras de la colección IVAM y del centro MAXXI de Roma para proponer una reflexión en torno al espacio que habitamos visto desde una perspectiva personal y social. Se trata de indagar en el valor que estos espacios tienen como hogar o refugio, así como parte de una ciudad o comunidad.

La exposición, comisariada por José Miguel G. Cortés, quiere también ahondar en la sensación que tienen aquellas personas que se sienten extranjeras en cualquier lugar, porque no se identifican con los hábitos ni costumbres del entorno, no encajan en esos patrones sociales, y el hogar se convierte en el único espacio de cobijo que pueden amoldar a sus necesidades de identidad.

Martha Rosler, fotograma de “Backyard Economy I-II”, 1974 © Cortesía de Martha Rosler, 2020

Es Baluard Museu apuesta por la videocreación y la performance y acoge la exposición monográfica “Martha Rosler. ¿Cómo llegamos allí desde aquí?” dedicada a esta artista neoyorquina que fue pionera en el uso del vídeo como mecanismo de análisis social y político. Esta muestra recoge varios trabajos, desde el vídeo a la fotografía y diversas publicaciones, en las que se sintetizan sus principales líneas discursivas. Su preocupación por las políticas públicas y por la igualdad social de las mujeres la ha llevado a participar activamente en numerosos movimientos sociales en La Habana, Nueva York, México DC o Barcelona, y estas experiencias están presentes de un modo u otro en su obra.

Con el comisariado de Inma Prieto, se ha hecho una selección dentro de la abundante producción de esta artista, que presenta una de las carreras más coherentes dentro del arte contemporáneo de transición hacia el nuevo milenio.

Imagen de archivo, vía meiac.es/turbulence/archive/acceso.html

El MEIAC - Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo, alberga las obras del prestigioso archivo de arte internacional digital “Turbulence”, una plataforma dedicada al arte en red e híbrido. Ante el cierre inevitable de esta institución, el MEIAC se ha ofrecido a alojar todo este valioso contenido recopilado desde 1996. La carga del archivo también sirvió de oportunidad para restaurar numerosas piezas y hacer conversión de formatos para que los archivos que se habían quedado obsoletos, siguieran siendo legibles por los nuevos sistemas. Un inmenso trabajo de conservación y actualización que hoy se puede disfrutar en línea. El archivo se compone por cientos de obras digitales de todo el mundo que hoy se pueden visitar a distancia.