Art Madrid'26 – ES.ARTE GALLERY: CONCIENCIA, CONSTRUCCIÓN Y REFLEXIÓN

Los artistas José Benítez, Marifé Núñez, Johan Wahlstrom y Ángela Lergo, participan en Art Madrid junto a la galería Es.Arte Gallery, que se estrena en la feria con una propuesta expositiva en la que conciencia y reflexión definen el discurso. La galería de Marbella Es.Arte Gallery ha demostrado desde sus inicios una gran preocupación por el “cambio de conciencia”, programando exposiciones y convocatorias con temáticas con fuerte contenido social como; el cambio climático y la ecología en “Tierra y Hambre” o feminismo y arte en “Be Woman and Smile”.

Crítica social, feminismo, conciencia individual y colectiva, construcción y destrucción, son los principales temas de preocupación de los cuatro artistas que participan en Art Madrid con Es.Arte Gallery.

Johan Wahlstrom

The Art of Flying Part 2, 2019

Técnica mixta

101 x 76cm

Johan Wahlstrom

The Art of Flying Part 1, 2019

Técnica mixta

101 x 76cm

Johan Wahlstrom (Suecia, 1959), describe en su obra el panorama político social actual. Sus primer acercamiento al arte fue con la música, pero tras veinte años de exitosa carrera musical, abandona el Rock and Roll y comienza a interesarse por la pintura.

El artista sueco es un gran observador de nuestro tiempo. En las obras pertenecientes a su serie “The Art of Flying”, el artista dibuja figuras humanas en fondos de paisajes difuminados. Mientras, en sus “Abstract Paintings”, Wahlstrom explora y crea formas más agresivas entre el espacio positivo y el negativo, centrándose más en las formas abstractas que en la imagen narrativa. Wahlstrom explora la tensa situación política mundial en la que vivimos actualmente. Su trabajo evoca el absurdo que encontramos todos los días como resultado de fuerzas que están fuera de nuestro control.

Marifé Núñez

I love Louis Vuitton, 2019

Neocollage

170 x 140cm

La artista cordobesa Marifé Núñez, ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas repartidas por toda Europa. En sus obras, podemos ver un reflejo de la conciencia individual, colectiva e incluso universal.

El ojo que todo lo ve aparece en la serie más reciente de Marifé Núñez, “Ángeles perdidos”, enfatizado como un ojo de neón (Dios) que observa al espectador y le conduce a la reflexión. Llena de simbolismo, es una reflexión que traspasa el plano físico, llegando al espiritual mediante la incorporación del Hombre de Vitruvio, combinación perfecta entre lo cuadrado, representado por el cuerpo, y lo esférico, que representa el espíritu.

En sus “Ángeles perdidos”, la mujer es la protagonista de los acontecimientos. Una mujer empoderada que con su mirada, ingenua pero desafiante a la vez, se muestra presa de la banalidad y aún consciente del poder que manifiestan sus alas. Según el crítico de arte Marin Ivanović: “su enfoque en la mujer como protagonista de los acontecimientos se acerca mucho a las teorías feministas de la inversión de género, que coloca a la mujer en situaciones antes reservadas a hombres”.

José Benítez

Brahma 1, 2018

Óleo sobre cartón

97 x 67cm

José Benítez (Málaga, 1963), plantea en sus obras dos posibles caminos para el ser humano: construcción o destrucción.

A través de sus seres fantásticos y sus laberintos infinitos, Benítez nos traslada a un mundo utópico, repleto de paisajes sublimes llenos de ruinas y habitados por personajes monstruosos. En sus obras, la noción del tiempo y el espacio es inexistente, las formas orgánicas se disuelven y los objetos son organismos complejos en continua metamorfosis.

La paleta cromática de José Benítez está reducida a la mínima expresión. Un especial cuidado en el dibujo sumado al dominio de las luces y sombras, acentuado además por el uso de tonalidades grises y sepias, acercan a Benítez a la pintura barroca, más en concreto a la serie de pinturas negras de Goya.

"The sunshine of your smile", Ángela Lergo

Por último, podremos ver en el stand de la galería Es.Arte Gallery, las impactantes escenificaciones tridimensionales de la artista sevillana Ángela Lergo. Lergo busca generar sensaciones y emociones en el espectador a través de la escultura y la performance, transformando la misma en “”un mensaje femenino””.

“Sus creaciones, siempre ligadas a la pintura de Salustiano, se alimentan del universo del pintor. Parten de esa estética atemporal de sus lienzos para, después, volar solas.”, destaca la periodista Margot Molina.

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra pictórica de Sergio Rocafort (Valencia, 1995) se articula como un campo de interrogación más que como un sistema de afirmaciones visuales cerradas. Sus pinturas no buscan clausurar el sentido, sino activar una experiencia perceptiva abierta, en la que el espectador se ve implicado en un ejercicio crítico de revisión de los modos de mirar, interpretar y concebir la pintura en el presente. La imagen se presenta así como un territorio inestable, donde la percepción oscila constantemente entre lo visible y lo imaginado, y donde el significado se construye de manera provisional y compartida.

Uno de los ejes estructurales de su trabajo es la tensión entre escala e intimidad. El formato funciona como un dispositivo relacional que alterna la inmersión corporal con la atención concentrada, generando un ritmo expositivo que obliga al espectador a desplazarse, aproximarse y tomar distancia. Esta dinámica espacial dialoga con una pintura situada en un umbral entre figuración y abstracción, que mantiene activa la reflexión sobre el cuadro como ventana y como objeto físico, subrayando su condición material y espacial.

El proceso creativo de Sergio Rocafort se sostiene, asimismo, en una dialéctica entre intuición y control. Lejos de una noción romántica del azar, lo inesperado es entendido como pensamiento pictórico guiado, donde cada decisión, incluso la aparentemente accidental, responde a una conciencia crítica del acto de pintar y a una depuración progresiva de los medios expresivos.


S/T. 2024.Óleo sobre tabla. 30 x 45 cm.


El interrogante se instala en tu pintura. ¿Qué tipo de preguntas deseas que tu obra formule al espectador?

Por lo general mi intención es que la obra suscite más preguntas que respuestas. Al final creo que mi trabajo alude a espacios comunes pero que luego siempre están abiertos a la interpretación. Creo que ese juego entre las propias preguntas, -que me suceden a mí como artista en el taller-, es interesante que luego se trasladen al espectador en la sala. Preguntas por lo general, sobre la manera en la que miramos, la manera en la que interpretamos y la manera en la que concebimos la pintura. Un constante juego entre lo que vemos y lo que imaginamos.


S/T. 2025. Óleo sobre lino. 32,5 x 22,5 cm.


Tus obras parecen tensar constantemente la escala: de lo íntimo a lo envolvente. ¿Cómo decides qué formato necesita cada investigación?

Yo creo que el motivo principal por el que elijo una opción u otra depende del montaje expositivo. Al final, más allá de cómo funcione cada obra, creo que la visión de conjunto es la que completa y la que hace que tenga una coherencia y un sentido. En muchas ocasiones esos contrastes se producen porque una obra pequeña incita a aproximarse a lo íntimo, pero una obra grande puede tener mayor impacto. Al final ese juego de tensiones hace que el espectador se aproxime, se aleje y que se genere un diálogo interesante en la propia sala.

En mi caso, suelo trabajar bastante el gran formato debido al impacto que genera. La necesidad de adaptar las herramientas a la escala permite una mayor expresividad y, por tanto, una experiencia más inmersiva tanto para el artista como para el espectador.


S/T. 2015. Grafito sobre papel. 80 x 65 cm.


La crítica destaca tu atención a la proporción y al detalle. ¿Cómo operas estos dos conceptos en una pintura que rehúye la figuración?

No creo que mi pintura rehúya la figuración; siempre está jugando en los límites de la misma. La mayoría de los referentes que tengo son figurativos, pero busco tensar continuamente la relación entre lo volumétrico y las nociones clásicas de construcción pictórica, sin perder la idea del cuadro como ventana… o más bien, del cuadro como objeto. Esa relación entre el cuadro-ventana y el cuadro-físico me parece fundamental en mi obra; ambos aspectos tienen nexos en común.

El resultado sería muy distinto si uno de los elementos se dejara de lado. Pero el juego no es solo formal: se trata de generar ambigüedad, de crear un punto en el que el espectador deba completarlo. Creo que esto funciona tanto en una figuración hiperrealista como en una abstracción geométrica, que es lo que últimamente estoy haciendo.

La abstracción me permite desprenderme totalmente de la imagen. De hecho, no trabajo con fotografías ni con un imaginario previo; más bien genero mi propia noción de volumen y espacio sin necesidad de tenerlo muy presente. Al final, aunque no parta de un modelo figurativo, esta libertad coexiste con las nociones básicas de la pintura. Neo Rauch, por ejemplo, no necesita una maqueta ni una fotografía, y creo que esa misma libertad está presente en mi obra sin perder esas nociones básicas de la pintura.


S/T. 2025. Óleo sobre lino. 32,5 x 22,5 cm.


En tu relación con el negro, el contraste y la vibración del color, ¿cómo decides cuándo una tensión cromática debe ser contenida o enfatizada?

Creo que en este caso sucede algo similar a lo que pasa con los formatos, depende mucho del espacio expositivo. Un cuadro puede ser pequeño pero tener una gran fuerza de color y un alto nivel de contraste; aunque aluda a lo íntimo, puede generar un impacto visual notable. En un formato más grande puede ocurrir lo contrario, puede haber un bajo contraste o sutilezas que pueden funcionar mejor. Todo depende un poco de la relación que se produzca entre las obras en la sala y de cómo queramos alejar o aproximar al espectador para generar tensión en la mirada. En mi obra siempre ha estado presente la síntesis, la limpieza y la profundidad que ofrecen el color y la materia. Cada vez intento limitar más los recursos para que la obra funcione con lo mínimo. Últimamente, por ejemplo, estoy dibujando mucho y trabajando casi con gamas monocromas, porque dentro de esa sencillez creo que se pueden explorar y revelar muchos matices, tanto en las transparencias, la densidad, el contraste, el color… Ese es, en esencia, el constante juego pictórico de mi trabajo.



¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado o, incluso, el error?

Siempre he pensado que dejo mucho espacio al error y al azar, pero últimamente creo menos en esa versión del proceso creativo. Pienso que siempre hay una reflexión y una mano que guía estos “accidentes”. Sí intento que ocurran cosas imprevistas, pero lo que surge lo llamaría más intuición que azar y trato de acogerlo y guiarlo. Esa es, en esencia, mi manera de entender la pintura.

En cuanto a cómo manejo los tiempos de mis proyectos, para finales de este año tengo prevista una exposición individual en la galería Shiras, que será un buen momento para consolidar los trabajos que he venido realizando y su impacto visual. Últimamente también me estoy centrando en Art Madrid, que se aproxima, y busco que los trabajos expuestos tengan una cohesión, coherencia y limpieza que no habían tenido algunas obras anteriores. Esta vez, la luminosidad y la saturación presentes en parte de mi obra relucen más que nunca, y confío en que resultará un montaje expositivo muy logrado por parte de la galería en la feria.