ES.ARTE GALLERY: CONCIENCIA, CONSTRUCCIÓN Y REFLEXIÓN

Los artistas José Benítez, Marifé Núñez, Johan Wahlstrom y Ángela Lergo, participan en Art Madrid junto a la galería Es.Arte Gallery, que se estrena en la feria con una propuesta expositiva en la que conciencia y reflexión definen el discurso. La galería de Marbella Es.Arte Gallery ha demostrado desde sus inicios una gran preocupación por el “cambio de conciencia”, programando exposiciones y convocatorias con temáticas con fuerte contenido social como; el cambio climático y la ecología en “Tierra y Hambre” o feminismo y arte en “Be Woman and Smile”.

Crítica social, feminismo, conciencia individual y colectiva, construcción y destrucción, son los principales temas de preocupación de los cuatro artistas que participan en Art Madrid con Es.Arte Gallery.

Johan Wahlstrom

The Art of Flying Part 2, 2019

Técnica mixta

101 x 76cm

Johan Wahlstrom

The Art of Flying Part 1, 2019

Técnica mixta

101 x 76cm

Johan Wahlstrom (Suecia, 1959), describe en su obra el panorama político social actual. Sus primer acercamiento al arte fue con la música, pero tras veinte años de exitosa carrera musical, abandona el Rock and Roll y comienza a interesarse por la pintura.

El artista sueco es un gran observador de nuestro tiempo. En las obras pertenecientes a su serie “The Art of Flying”, el artista dibuja figuras humanas en fondos de paisajes difuminados. Mientras, en sus “Abstract Paintings”, Wahlstrom explora y crea formas más agresivas entre el espacio positivo y el negativo, centrándose más en las formas abstractas que en la imagen narrativa. Wahlstrom explora la tensa situación política mundial en la que vivimos actualmente. Su trabajo evoca el absurdo que encontramos todos los días como resultado de fuerzas que están fuera de nuestro control.

Marifé Núñez

I love Louis Vuitton, 2019

Neocollage

170 x 140cm

La artista cordobesa Marifé Núñez, ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas repartidas por toda Europa. En sus obras, podemos ver un reflejo de la conciencia individual, colectiva e incluso universal.

El ojo que todo lo ve aparece en la serie más reciente de Marifé Núñez, “Ángeles perdidos”, enfatizado como un ojo de neón (Dios) que observa al espectador y le conduce a la reflexión. Llena de simbolismo, es una reflexión que traspasa el plano físico, llegando al espiritual mediante la incorporación del Hombre de Vitruvio, combinación perfecta entre lo cuadrado, representado por el cuerpo, y lo esférico, que representa el espíritu.

En sus “Ángeles perdidos”, la mujer es la protagonista de los acontecimientos. Una mujer empoderada que con su mirada, ingenua pero desafiante a la vez, se muestra presa de la banalidad y aún consciente del poder que manifiestan sus alas. Según el crítico de arte Marin Ivanović: “su enfoque en la mujer como protagonista de los acontecimientos se acerca mucho a las teorías feministas de la inversión de género, que coloca a la mujer en situaciones antes reservadas a hombres”.

José Benítez

Brahma 1, 2018

Óleo sobre cartón

97 x 67cm

José Benítez (Málaga, 1963), plantea en sus obras dos posibles caminos para el ser humano: construcción o destrucción.

A través de sus seres fantásticos y sus laberintos infinitos, Benítez nos traslada a un mundo utópico, repleto de paisajes sublimes llenos de ruinas y habitados por personajes monstruosos. En sus obras, la noción del tiempo y el espacio es inexistente, las formas orgánicas se disuelven y los objetos son organismos complejos en continua metamorfosis.

La paleta cromática de José Benítez está reducida a la mínima expresión. Un especial cuidado en el dibujo sumado al dominio de las luces y sombras, acentuado además por el uso de tonalidades grises y sepias, acercan a Benítez a la pintura barroca, más en concreto a la serie de pinturas negras de Goya.

"The sunshine of your smile", Ángela Lergo

Por último, podremos ver en el stand de la galería Es.Arte Gallery, las impactantes escenificaciones tridimensionales de la artista sevillana Ángela Lergo. Lergo busca generar sensaciones y emociones en el espectador a través de la escultura y la performance, transformando la misma en “”un mensaje femenino””.

“Sus creaciones, siempre ligadas a la pintura de Salustiano, se alimentan del universo del pintor. Parten de esa estética atemporal de sus lienzos para, después, volar solas.”, destaca la periodista Margot Molina.

 

Los orígenes del arte de acción pueden situarse en los movimientos dadaístas y surrealistas de 1920, donde empiezan a verse los primeros acontecimientos o encuentros en los que se consolidan los término collage o assemblage; sin embargo, no es hasta la década de los 60 cuando estas manifestaciones adquieren entidad propia y se constituyen en un movimiento artístico independiente. El arte de acción, también llamado arte en vivo, ahonda en la idea de que no se puede separar el proceso de creación artística de la propia vivencia, como si todo estuviese conectado y el verdadero arte es el que tiene lugar en los procesos, no tanto en los resultados materializados.

Olga Diego preparándose para la performance. Foto de Marc Cisneros

A la evolución de esta idea contribuyó notablemente Allan Kaprow, un artista nacido en Atlantic City y que otorgó verdadero significado a los términos happening o performance. En la visión de este autor, el arte cobra sentido en la interrelación del artista con el espectador en el proceso de creación artística. Kaprow acuñó una frase célebre en este movimiento:

La línea entre el arte y la vida debe mantenerse tan fluida, y quizá indistinta, como sea posible

Artista incansable, contribuyó notablemente a los movimientos fluxus y body art, y realizó infinidad de “actividades” (así las llamaba) a lo largo de su carrera. Hoy debemos mucho a este precursor, que se dejó llevar por el impulso creador canalizado en acciones donde lo efímero y lo vivencial se fusionan.

Eunice Artur y Bruno Gonçalves durante la performance. Foto de Sara Junquera

Hoy el arte performativo sigue despertando una enorme curiosidad, pese a haber transcurrido 60 años desde su nacimiento. No obstante, dentro de la historia del arte, sigue siendo una corriente aún novedosa y minoritaria. Precisamente por ello, Art Madrid quiso trasladar el arte de acción al entorno de la feria y compartir con el público una experiencia artística, distinta de la oferta expositiva de las galerías participantes, para que el contacto con el pulso contemporáneo actual se transformase en un recuerdo, un acontecimiento, una vivencia. El carácter momentáneo de estas acciones, su naturaleza efímera en que solo existen en el aquí y ahora, hace que cada propuesta sea doblemente interesante porque es totalmente irrepetible.

El programa “Art Madrid-Proyector’20” incluyó cuatro intervenciones durante los días de la feria. Hemos tenido ocasión de recordar dos de estas performances en las que dominaba el sonido y la imagen de vídeo, de la mano de Iván Puñal y Arturo Moya y Ruth Abellán. Hoy damos paso a las otras dos, cuya principal característica es la generación de un espacio intimista, una suerte de realidad paralela que plantea dudas en el espectador sobre qué está viendo y cómo debe interpretarlo.

Eunice Artur durante la performance. Foto de Sara Junquera

Una de estas obras fue “Partidura”, de la artista portuguesa Eunice Artur en colaboración con Bruno Golçalves, que tuvo lugar el jueves 27 a las 20h. Este proyecto explora la idea de elaborar una notación musical para las nuevas formas de sonido electrónico, y lo hace a través de una intervención en directo a la que se incorporan elementos vegetales, cuerdas que vibran con el sonido y mucho polvo de carboncillo, con el propósito de que sean las ondas sonoras las que muevan los elementos y “dibujen” su propia representación gráfica. La performance muestra a Eunice interactuando con estos elementos mientras Bruno emite sonidos amplificados con una guitarra eléctrica. El conjunto resulta misterioso y poético, al mismo tiempo. El deseo de transformar el sonido en una plasmación pictórica se despliega en acciones delicadas, medidas y sigilosas para interferir lo menos posible en el proceso. Eunice se mueve entre pliegos de papel colgados del techo cubiertos de polvo de grafito, y busca el ángulo apropiado para hacer vibrar unas cuerdas que atraviesan los pliegos en diagonal. Este proceso de creación en directo se basa en la espera y la contemplación, envuelto en una música que parece un mantra venido de otras tierras.

Olga Diego y Mario Gutiérrez Cru antes de la performace. Foto de Marc Cisneros

La última performance del ciclo fue protagonizada por Olga Diego, el sábado 29. La entrada de la feria se transformó en un escenario improvisado en el que la artista llevó a cabo su acción “The bubble woman show”. Olga Diego lleva tiempo trabajando sobre el concepto de vuelo y su integración en el arte a través de artefactos que puedan volar de manera autónoma, sin combustión. Uno de sus proyectos más ambiciosos en este tema es “El jardín autómata”, una enorme instalación de un centenar de figuras hinchables hechas con plástico transparente que ocupó los 1.000 m2 de Museo de Arte Contemporáneo de Alicante y la Sala de Exposiciones Lonja del Pescado, también en Alicante. Esta propuesta, además de ahondar en la investigación sobre la ligereza de los materiales y la capacidad de mantenerse en suspensión con el máximo ahorro energético, es una crítica abierta al uso desmesurado del plástico en nuestro entorno y a su aberrante poder de contaminación.

Foto de Ricardo Perucha

“The bubble woman show” es una acción que implica al espectador. Olga se introduce en una burbuja gigante de plástico translúcido sin que el aire de su interior se escape, y así, como si fuese una pompa de jabón, se mueve por el espacio hasta que invita a alguien del público a entrar con ella en la burbuja y compartir un momento íntimo. Ese diálogo personal es la parte más desconocida y misteriosa del proceso, y nos invita a reflexionar sobre las situaciones de aislamiento, sobre el retorno al útero materno, sobre la necesidad de resguardarse del excesivo ruido de este mundo acelerado.

Ambas acciones despertaron el asombro de los visitantes y convirtieron la feria en un espacio en el que el arte en vivo tuvo un papel transformador dentro de la amplia oferta artística que el evento ofrece cada año.