ESTHER FERRER: LA MUJER DE TODAS LAS PERFORMANCES

El Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) de Gran Canaria organiza una gran retrospectiva sobre Esther Ferrer, artista total y pionera que sigue abriendo la brecha en el mundo del arte a sus 82 años. El comisario de la exposición, Carlos Díaz-Bertrana, señala que se ha recogido el trabajo de la artista situado en “el enigma del tiempo, el cuerpo, el feminismo, el vacío, el azar, la reflexión sobre el arte y los números primos”.

Esther Ferrer, "Eurorretrato", 2001 (vía angelsbarcelona.com)

La grande, arriesgada, atrevida, emergente y rompedora Esther Ferrer se despliega a lo largo y ancho del CAAM para compartir con el espectador sus inquietudes y expresiones artísticas generadas a lo largo de su carrera. Esta artista, pionera del arte performativo en nuestro país y considerada una de las artistas más destacadas de su generación, comenzó su carrera a finales de los años 60 en medio de un contexto ávido de cambios, de esperanza y de aperturismo.

En aquel momento, Esther fundó el colectivo ZAJ junto con Juan Hidalgo, Ramón Barce y Walter Marchetti. El grupo tomó la obra de John Cage como referente principal de sus producciones, y con ello comenzó un trabajo de exploración de la performance, con un lenguaje completamente novedoso y transgresor para la época. Con representaciones y giras en varios teatros y salas de España, Esther se consagró como una creadora a la vanguardia del arte, inquietante, comprometida y luchadora.

Se hace camino al andar - Festival Street Level- Hertogenbosch - Holanda. Foto:Allard Willense – 2002

A pesar de contar con una carrera imparable que la ha tenido en la cima de la contemporaneidad desde sus inicios, Esther confesaba hace apenas un año lo difícil que es vivir del arte en España. En un reportaje que abordaba la precariedad del sector cultural desde el testimonio de distintos profesionales, la artista confesaba en octubre de 2018 que solo desde hacía 15 años podía vivir íntegramente de su trabajo, lo que para muchos otros sectores es una utopía, pero para el sector creativo, la regla general: poder por fin dedicarse por completo al arte superada la edad de jubilación. Estas dificultades y un espíritu eminentemente migrante llevaron a Esther a establecerse en París en 1973, donde, además de seguir desarrollando su obra, trabajó como periodista y pedagoga.

Esther Ferrer, fragmento de "Íntimo y personal", 1977 (vía museoreinasofia.es)

Esther se define como feminista y tratado en numerosas ocasiones esta temática. Su obra, que difícilmente deja indiferente, ha recibido varios reconocimientos. En 1999 fue uno de los dos artistas que representaron España en la Bienal de Venecia, en 2008 fue galardonada con el Premio Nacional de Artes Plásticas, en 2012 con el Premio Gure Artea del Gobierno Vasco, y en 2014 el premio MAV (Mujeres en las artes visuales), el Premio Marie Claire pour l’Art Contemporaine y el premio Velázquez.

Tenemos hasta el 1 de marzo para disfrutar de su trabajo en el CAAM.

 

El CEART inaugura este jueves 14 de noviembre en la sala A una exposición dedicada a este maestro de la fotografía, que estará abierta al público hasta el 9 de febrero. La muestra recoge uno de los últimos proyectos del artista, centrado en el duro trabajo que llevaban a cabo los mineros de Serra Pelada, una mina abierta de oro en el corazón de Brasil donde los empleados se jugaban la vida diariamente.

La inmigración, la pobreza, la vida marginal, el trabajo esclavo, la relación del hombre con la tierra, el aprovechamiento de recursos naturales… son temas que desde siempre han fascinado a Salgado. Desde el comienzo de su carrera como fotógrafo, su obra se ha decantado por dar visibilidad a los colectivos más desfavorecidos y por crear con sus imágenes un relato visual vívido e impactante sin demasiados artificios. Con un duro blanco y negro, la obra de este autor transita entre el fotoreportaje y la fotografía naturalista.

Y como idea que impregna todo su trabajo está la dignididad humana. Salgado retrata a los empleados, mineros y recolectores desde un planteamiento puramente humanista que quiere poner en valor su integridad, su fortaleza y su resiliencia.

“Si fotografías a un humano, de manera que no se le represente de forma noble, no hay motivo para hacer la fotografía. Esa es mi forma de ver las cosas”.

Salgado no se abrió paso en esta disciplina hasta tiempo después de haber concluido sus estudios de economía entre Brasil y Estados Unidos, y un doctorado en estadística en Francia. Pero en 1973 su vida dio un vuelco y decidió emprender su carrera como fotógrafo llegando a trabajar en la Agencia Gamma y en Magnum Photos durante más de 15 años hasta que en 1994 fundó su propia agencia Amazonas Imagen.

Con el proyecto “Gold”, el fotógrafo retrata una dura realidad que se sucede en la mina de Serra Pelada, nombre dado a un enclave minero totalmente devastado y excavado de manera anárquica, la mayor mina de oro a cielo abierto del mundo, por la que pasaron más de 50.000 personas. Al calor de las leyendas sobre el misterioro Dorado, el fervor por este metal precioso llevó a desarrollar prácticas de explotación extenuantes para los trabajadores y a originar relatos de pena y gloria, de victoria y derrota humanas entre la tierra, los túneles y los cestos de carga.

La exposición del CEART reúne el porfolio completo de Salgado en su característico blanco y negro y con fotografías de gran formato que no dejan a nadie indiferente.