Art Madrid'26 – EVA LOOTZ, UNA EXPOSICIÓN EN TIERRAS MÁGICAS

Eva Lootz en el CGAC contemplando una de sus obras junto a Román Rodríguez (haciendo una foto con su móvil) - FOTO: Xunta

 

 

Eva Lootz (Viena, 1940) es una artista plástica austriaca  residente en España desde 1967. Su principal preocupación es la relación entre la materia y el lenguaje desde diferentes puntos de vista. Los inicios de su carrera fueron definidos por la utilización de materiales efímeros como planchas de algodón o tierra y sus trabajos con líquidos aglutinantes como la cera o la cola sintética. Con esto se remonta a los orígenes de la devaluación de la materia con respecto a la idea. Este tema se extrapola paralelamente a la degradación de la mujer en muchas culturas.

 

 

Foto de la exposición

 

 

Las materias primas y su utilización orgánica explican el proceso de extracción y tratamiento de minerales, también el comportamiento cultural y la huella en el paisaje y el idioma. Una de sus virtudes es detectar huellas poco visibles. En 1994 recibió el premio Nacional de Artes Plásticas en España, tomando esa fecha de referencia su trabajo evolucionó hacia la incorporación de sonido en alguna de sus instalaciones. También la realización de videos le acerca al mundo audiovisual.

 

Un elemento clave de su trabajo es la importancia del dibujo y el peso de este en su trabajo, los cuadernos de artista entre otros. Uno de los primeros campos que experimentó en el nivel pictórico fue el color field, también conocido como campos de color. Más tarde tomó otro camino más centrado en el arte povera, el arte minimalista y la tierra.

 

 

Foto de la exposición

 

 

La exposición que se plantea en el Centro Gallego de Arte Contemporáneo no se resume como una antología pues sería una tarea titánica abarcar toda la obra de esta artista que sigue en activo. Pero lo que sí plantea su comisaria Alicia Murría es seleccionar una parte, que data desde los años 70 hasta la actualidad y mostrar un pequeño común denominador de toda su trayectoria. Estos objetos seleccionados, muestra cómo suprime el color y busca un carácter más espiritual desvirtuando la concepción de objeto que tenemos establecida. 

 

 

Eva Lootz. Xunta de Galicia 

 

 

El salto a la tridimensionalidad se produce de manera orgánica y natural, como toda la obra de Lootz, el componente clave es estimular los sentidos. La arquitectura y las instalaciones enmarcan toda esta idea artística que intenta transmitirnos. Su conocimiento sobre las antiguas culturas y la relación con los elementos hacen que el lenguaje de esta muestra se articule de una manera ligera y amena. El punto geográfico escogido nos brinda la oportunidad de ver a esta artista en una tierra mágica, como es Galicia.

 

 

 


El círculo como dispositivo crítico y el marcador como catalizador contemporáneo


POSCA, marca japonesa de marcadores de pintura a base de agua, se ha consolidado desde los años 80 como un instrumento central en las prácticas artísticas contemporáneas vinculadas al arte urbano, la ilustración, el diseño gráfico y la experimentación interdisciplinar. Su fórmula opaca, cromáticamente intensa y de secado rápido, compatible con soportes tan diversos como el papel, la madera, el metal, el vidrio o el textil, ha favorecido una expansión técnica que trasciende el estudio tradicional y dialoga con el espacio público, el objeto y la instalación.



En este contexto, POSCA más allá de ser una herramienta de trabajo, opera como infraestructura material de la creación contemporánea; un dispositivo técnico que facilita la inmediatez del gesto sin renunciar a la densidad cromática ni a la precisión formal. Su versatilidad ha contribuido a democratizar el acceso a lenguajes tradicionalmente asociados a la pintura, posibilitando una circulación más horizontal entre prácticas profesionales y amateur.

Esta dimensión expandida del medio encuentra un marco conceptual particularmente pertinente en The Rolling Collection, exposición itinerante comisariada por ADDA Gallery. El proyecto propone una investigación colectiva en torno al formato circular entendido no sólo como contenedor formal, sino como estructura simbólica y campo de tensión espacial.



Históricamente, el círculo ha operado como figura de totalidad, continuidad y retorno. En el contexto de The Rolling Collection, el formato circular se desplaza de su carga simbólica clásica hacia una dimensión experimental y se convierte en un soporte que cuestiona la frontalidad rectangular hegemónica en la tradición pictórica occidental. La ausencia de ángulos obliga a replantear la composición, el equilibrio y la direccionalidad del trazo.

Lejos de ser una mera restricción formal, esta condición genera una economía específica de decisiones plásticas. El borde curvo tensiona la relación entre centro y periferia, diluye jerarquías internas y promueve dinámicas visuales centrífugas y centrípetas. El resultado es un conjunto de obras que interroga los modos de construcción de la imagen.



Tras su recorrido en 2025 por Barcelona, Ibiza, París, Londres y Tokio, una selección de la muestra se presenta en Art Madrid, reforzando su vocación internacional y su capacidad de adaptación a distintos contextos culturales. La propuesta para Art Madrid’26 reúne a artistas cuyas trayectorias se sitúan en la intersección entre arte urbano, ilustración contemporánea y prácticas híbridas: Honet, Yu Maeda, Nicolas Villamizar, Fafi, Yoshi y Cachetejack.

Aunque sus lenguajes son heterogéneos, desde aproximaciones más gráficas y narrativas hasta exploraciones cromáticas de fuerte carga gestual, la curaduría establece un eje común. Una actitud libre, experimental y marcadamente colorista. En este sentido, el color actúa como estructura conceptual que articula las obras y las conecta con la materialidad específica de POSCA.



La intensidad cromática propia del marcador dialoga con la contundencia formal del círculo, generando superficies donde la saturación y el contraste adquieren protagonismo. La herramienta se integra así en el discurso expositivo, siendo un elemento coherente con las estéticas de los artistas participantes

Uno de los aspectos más importantes del proyecto es la incorporación activa del público. En el espacio expositivo, que ocupará la acción de POSCA durante Art Madrid’26, los visitantes podrán intervenir círculos dispuestos en la pared, utilizando marcadores POSCA, integrándose de esta manera simbólica a The Rolling Collection durante su paso por Madrid.



Esta estrategia introduce una dimensión relacional que desestabiliza la noción de obra cerrada. De esta manera la autoría se descentraliza y el espacio expositivo se transforma en superficie dinámica de acumulación de gestos. Desde una perspectiva teórica, podría leerse como una aproximación a prácticas participativas que, sin renunciar a la calidad formal del conjunto, abren el dispositivo artístico a la contingencia y a la multiplicidad de voces.

La elección de POSCA como herramienta para esta intervención colectiva no es casual. Su facilidad de uso, control del trazo y compatibilidad con múltiples superficies garantizan una experiencia accesible sin comprometer la potencia visual del resultado. El marcador funciona de esta forma, como mediador entre el ámbito profesional y la experimentación espontánea, borrando las jerarquías técnicas.



El propio título, The Rolling Collection, sugiere una colección en movimiento, no fijada a un único espacio ni a una configuración definitiva. El carácter itinerante, sumado a la incorporación de intervenciones locales, convierte la acción en un organismo en constante transformación. En este marco, POSCA se posiciona como catalizador material de una comunidad creativa transnacional. La marca, históricamente vinculada a escenas urbanas y prácticas emergentes, refuerza su identidad como aliada de procesos abiertos, experimentales y colaborativos.

POSCA x The Rolling Collection no debe leerse únicamente como una colaboración entre empresa y proyecto curatorial, es sobre todo, una convergencia estratégica entre herramienta, discurso y comunidad. La acción propone una reflexión sobre el formato, la circulación global del arte contemporáneo y la expansión de la autoría; POSCA aporta la infraestructura técnica que hace posible tanto la obra individual como la experiencia colectiva.