FESTIVAL "ELLAS CREAN"

El Festival Ellas Crean se desarrolla a lo largo del mes de marzo y hasta el 7 de abril. Una propuesta que aúna danza, teatro, música, literatura y artes plásticas en un intento por reflexionar acerca del papel activo y productor de las mujeres en el sector cultural.

Hace hoy una semana se celebraba en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer, y nuestro país fue ejemplo de la capacidad de convocatoria de una de las mayores movilizaciones sociales que querían cuestionar los roles de género preestablecidos y reivindicar una igualdad social que sigue siendo una deuda histórica.

“Óyeme con los ojos”. Compañía María Pagés

En torno a este hito se han generado muchas contribuciones desde el mundo de las artes, entre las que destaca “Ellas Crean”. Este festival es una iniciativa del Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades y el Centro Cultural Conde Duque, que han contado con la colaboración de más de treinta instituciones y colectivos de la capital para armar una sólida programación en donde las mujeres son las protagonistas. El proyecto obedece en gran medida a un clamor colectivo que ha ido creciendo y aumentando en adeptos en los últimos años. En palabras de la ministra de cultura de Francia “el sector cultural tiene el deber de ser ejemplar en materia de igualdad entre hombres y mujeres”, y a este fin responde el festival, que ya va por su 14ª edición.

Ana Dévora

Desde el 1 de marzo y hasta el 7 de abril, las actividades en todas las disciplinas se concentran y ofrecen un amplio abanico de posibilidades para todos los gustos y tendencias. Además del apoyo institucional, las contribuciones de numerosos museos nacionales al programa son destacadas, y ayudan a enriquecer el contenido expositivo con muestras que tratan la figura de mujeres relevantes y el papel de la mujer en las artes desde distintas perspectivas, tanto social como histórica.

“Sin ellas no hay futuro” ©Patrick Farrell

En un plano más contemporáneo, las propuestas de artes plásticas se completan con dos exposiciones de fotografía en Conde Duque: “Sur la route”, de Ana Dévora, imagen de paisaje que invita a un reencuentro con la naturaleza, y “Sin ellas no hay futuro”, que retrata la cruda realidad que padecen las mujeres en contextos de crisis humanitarias, organizada por Médicos sin Fronteras. Además, la iniciativa “Tres en suma”, que cumple 7 años dentro del festival, aúna exposición, performance y poesía en las dos primeras semanas de abril.

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.