FESTIVALES DE VIDEOARTE EN LA CUENCA DEL MEDITERRÁNEO

La selección de videoarte que pudimos disfrutar en la pasada edición de Art Madrid contó con la colaboración de 13 festivales internacionales dedicados a la videocreación, el cine experimental y la imagen en movimiento. Mario Gutiérrez Cru, director de la plataforma de videoarte PROYECTOR, y comisario del programa de acciones “Art Madrid-Proyector’20”, llevó a cabo una ardua labor de selección y contacto con estos certámenes y muestras con el propósito de ofrecer una imagen variada y enriquecedora de la realidad de la videocreación mundial. Con los 13 festivales internacionales invitados, tuvimos la ocasión única de disfrutar del videoarte fuera de los circuitos habituales de exhibición que ocupa esta disciplina.

Además de una destacada presencia de muestras latinoamericanas, el ciclo de proyecciones también ofreció una visión interesante y distinta de iniciativas procedentes de países bañados por el mediterráneo. Nos referimos a la selección realizada desde PROYECTOR - Plataforma de videoarte (España), Le Cube - Independent Art Room (Marruecos), Oodaaq (Francia) y Video Art Miden (Grecia).

Fotograma de "Acción 07_09_07#1/Fuego en la cabeza" (2007), de Olga Diego

PROYECTOR - Plataforma de videoarte nos ofreció la posibilidad de conocer el trabajo de videocreación de los artistas que protagonizaron el programa “Art Madrid-Proyector’20” y que intervinieron a través de presentaciones, performances charlas o encuentros. Con este ciclo de proyecciones pudimos adentrarnos en otra de las facetas creadoras de estos autores y acercarnos a nuevas perspectivas sobre su obra.

En el stand D5 de la feria, pudimos disfrutar las piezas: "Terra Nullius" (2016) de Patxi Araújo; "Bildung (the growth of the I)" (2019), de Abelardo Gil-Fournier; "Na vibración" (2012), de Lois Patiño; "Acción 07_09_07#1/Fuego en la cabeza" (2007), de Olga Diego; "Nocturno" (2009), de Fernando Baena; "Música con pelos y señales" (2011), de Arturo Moya; "Panasonia" (2014), de Eduardo Balanza; "Partidura" (2016), de Eunice Artur; "Dividir por la línea dos libros" (2013), de Mario Santamaría; "Dystopia #1" (2018), de Iván Puñal, y "Procedimientos" (2014), de Maia Navas.

Fotograma de "Sisyphe" (2019), de Driss Aroussi

Le Cube - Independent Art Room (Marruecos) está diseñada como una exposición, residencia y espacio de investigación centrado en las prácticas artísticas contemporáneas. Su enfoque gira en torno a proyectos que plantean cuestiones sociales, culturales y políticas contextualizadas, y alienta propuestas que cuestionan la historia y las historias.

La selección hecha desde Le Cube contó con las siguientes obra: "Sisyphe" (2019), de Driss Aroussi; "Collective gestures/ performing with Strauss" (2019), de Maria Hanl; "People's park" (2017), de Camille Dumond; "How to remove writings from bills using nail polish remover" (2019), de Soukaina Joual, y "Achayet" (2018), de Abdessamad El Montassir.

Fotograma de "Panorama" (2014), de Giancula Abbate

El Festival Oodaaq (Francia) nació en 2011 y cada año ofrece un viaje artístico por la ciudad de Rennes. Reúne exposiciones, proyecciones de videoarte, performances, instalaciones en espacios públicos, conferencias y mesas redondas en torno a imágenes nómadas y poéticas. La programación del festival se divide entre una convocatoria internacional para proyectos y un espacio abierto a estructuras culturales locales e internacionales.

Oodaaq estuvo presente en Art Madrid con las obras: "Window" (2013), de Aibhe Ni Bhriain; "Hajar" (2016), de Karou Calamy; "Black hole son" (2018), de Pete Burkeet; "Je suis allée" (2011), de Maria Ornaf; "Le park" (2015), de Randa Maroufi; "Please step out of the frame" (2018), de Karissa Hahn; "Field of infinity" (2018), de Guli Silberstein; "Panorama" (2014), de Giancula Abbate; "Untitled" (2013), de Christian Niccoli, y "Towards The Hague" (2016), de Sylvia Winkler y Stephan Koeperl.

Completan este listado de festivales mediterráneos Video Art Miden, de Grecia. Miden es una organización independiente para la exploración y promoción del videoarte fundado por un grupo independiente de artistas griegos en 2005 como uno de los primeros festivales especializados de videoarte en Grecia. Desde 2015, Miden continúa su trabajo cambiando su forma a una programación de eventos más flexible y ampliada, estableciendo como objetivos básicos estimular la creación de videoarte original, para ayudar a difundirlo y desarrollar investigaciones relevantes, hoy bajo la dirección de Gioula Papadopoulou y Margarita Stavraki.

Este festival presentó dos ciclos de proyecciones en Art Madrid: “The way it looks back at you”, comisariado por Gioula Papadopoulou y Maria Bourika, y “Anatomy of silence”, seleccionado por Gioula Papadopoulou.

Fotograma de “Bestiari”, de Albert Merino

Ciclo “The way it looks back at you”. El presente es el futuro del pasado. ¿Qué sucede si estás atrapado en un futuro presente extraño y distópico? El programa presenta 8 videos que tratan sobre un reciclaje hipnótico del tiempo, creando imágenes poderosas que provienen del mundo de los sueños, o de un futuro presente.

  1. “Vortex”, Alexandre Alagôa (Portugal 2017)

  2. “Bestiari”, Albert Merino (España 2018)

  3. “Harvest”, Chaja Hertog & Nir Nadler (Países Bajos 2013)

  4. “Intolerance”, Tessa Ojala (Finlandia 2015)

  5. “The Caller”, Muhammad Taymour (Egipto 2017)

  6. “Travel Notebooks: Bilbo”, Silvia de Gennaro (España-Italia 2017)

  7. “Self-Portrait with Mother (Serve)”, Gray Swartzel (EE.UU. 2018)

  8. “Sunny Day”, Marius Krivičius & Andrej Polukord (Lituania 2017)

Fotograma de “Ship of Fools”, de Babis Venetopoulos

"Anatomía del silencio" es una selección de videoarte griego, que reúne obras visuales que desde el silencio, pero con determinación, abordan la existencia humana, a través de fuertes imágenes simbólicas y acciones minimalistas. La selección presenta 9 obras de video de artistas de video aclamados y emergentes de Grecia.

  1. “Ship of Fools”, Babis Venetopoulos (Grecia 2017)

  2. “Through the WasteLand”, For Cancel (Takis Zerdevas, Zoi Pirini, Makis Faros) (Grecia 2018)

  3. “The will”, Makis Faros (Grecia 2018)

  4. “Fall”, Gioula Papadopoulou (Grecia 2018)

  5. “Out my body”, Poly Kokkinia (Grecia 2005)

  6. “Skin Shedding”, Alexandros Kaklamanos (Grecia 2016)

  7. “Point”, Fotis Kolokithas (Grecia 2017)

  8. “Reflex”, Yiannis Pappas (Alemania 2017)

  9. “Popcorn Free Throws”, Anna Vasof (Austria 2018)

 

La adquisición de la primera obra de arte siempre infunde respeto. Un sentimiento difícil de definir que mezcla el vértigo con la adrenalina. Pero por encima de la incertidumbre y la cautela, se impone una sensación placentera de conexión, entendimiento y deseo. Esa obra que, una vez vista, se queda en la memoria, reaparece en el recuerdo varias veces al día y parece querer decirte que está dispuesta a formar parte de tu hogar, es la candidata perfecta para decantar la decisión.

En los primeros pasos, muchos coleccionistas coinciden en señalar que no se parte de un plan establecido, sino que uno va adquiriendo piezas en función del gusto y de la conexión que siente con ellas hasta que, pasado el tiempo, se dan cuenta de que el volumen de obras que acumula puede recibir la etiqueta de “colección”. Así lo relata, por ejemplo, Alicia Aza, cuando afirma que

“No fui consciente de que estaba coleccionando hasta muchos años después, cuando un tercero me nombró como coleccionista y habló de mi colección. En 2005 tomé conciencia de lo que supone coleccionar y decidí articular una colección con una identidad de criterios y soportes”.

Comparte esta misma opinión Marcos Martín Blanco, cofundador, junto a su mujer Elena Rueda, de la Colección MER:

“Coleccionar ha sido una pasión, movida por un estado visceral que te incita a ello. La colección en cuanto a las adquisiciones no ha sido especialmente complicada porque, reconozcámoslo: es fácil comprar porque son todas cosas bellas y tienes alguna idea clara de por dónde quieres ir, pero al principio esas preferencias no estaban tan claras. Es con el tiempo cuando va conformándose un criterio”.

No siempre sucede así, por supuesto, pero para el comprador que se inicia en este sendero, la vinculación personal que traba con su primera pieza es fundamental. Ahí está el germen de una relación duradera que no se limita a una simple cuestión estética, sino que es una ventana abierta al conocimiento, a la exploración, a un mundo que muchas veces nos es desconocido y despierta nuestra fascinación. La semilla de esa conexión es puramente sentimental, y es precisamente ese impulso el que determina las primeras adquisiciones. La primera pieza nunca se olvida.

Art Madrid'20, foto de Ana Maqueda

Superando las recomendaciones habituales que se hacen por parte de asesores y agentes, rara es la ocasión en que el amante del arte se decide a comprar por pura inversión. Esos caminos suelen abrirse más adelante, cuando ya el volumen de piezas es considerable. Además, hay quien está un poco en contra de este concepto clásico del coleccionista tradicional, abordado desde una visión excéntrica, elitista y poco accesible. Muy al contrario, los compradores de arte son, por encima de todo, amantes del arte, seres sensibles y permeables al estímulo creativo que en un momento dado se deciden a profundizar en esa relación que ya mantienen con el arte para llevarse una pieza a su casa.

No es tan complicado superar esa pequeña barrera psicológica que convierte al visitante en comprador si se aborda el tema desde una óptica más personal e intimista que de consideración social. Para ello son de gran ayuda las obras de pequeño formato, la obra gráfica o la fotografía seriada, cuya horquilla de precios, por lo general más asumible, permite hacer una comparación más próxima a los gastos que pueden abordarse de manera cotidiana. De este modo, la compra de arte entra dentro del abanico de actividades factibles y se transforma en algo próximo y posible.

Art Madrid'20, foto de Marc Cisneros

En ese momento comienza una relación con el arte distinta, basada en la pura experiencia y en la convivencia con la pieza adquirida. Quizás pueda verse como un acto de atrevimiento, pero en numerosas ocasiones es más una cuestión de necesidad y de transformación. Los coleccionistas también coinciden en señalar que la adquisición de obra es un ejercicio de análisis personal y de abrirse a un nuevo campo de conocimiento que antes nos era ajeno. Alicia Aza explica que la razón por la que adquirió su primera pieza de videoarte, de Sergio Prego, es porque no la entendía y porque la veía como un reto y una oportunidad de superarse personalmente. Esta ventana abierta al conocimiento da lugar a nuevas conexiones y a entablar vínculos con los creadores, como una de las partes más fascinantes del proceso. Candela Álvarez Soldevilla explica que

“creo que lo más interesante en el mundo del arte es hablar con los artistas. Son personas provistas de una sensibilidad especial a las que escuchar y entender”

Y Alicia Aza también dice:

“Puedo compartir la satisfacción de poder contar hoy en mi círculo de amistades más cercanas con muchos artistas y eso supone un largo camino recorrido”.

Así, con obras que se presentan como asumibles dentro del horizonte de gastos que cada uno estima viable, es fácil encontrar una pieza que nos atrape. Desde ese momento, nuestro hogar también evoluciona hacia un espacio en el que el arte tiene un lugar y una presencia permanentes, y no cabe duda de que eso nos transforma por dentro.

Art Madrid'20, foto de Henar Herguera

Jaime Sordo, propietario de la colección Los Bragales y fundador de la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo 9915, siempre ha definido su relación con el arte como una verdadera pasión y una necesidad vital. Para los compradores que se inician en esta senda tiene la siguiente recomendación:

“Es condición imprescindible que sienta la necesidad de convivir con la pasión de disfrutar de las obras. Otro aspecto muy importante es que antes de la toma de decisiones para las compras se informen, con lo cual es necesario leer prensa y libros especializados, visitar exposiciones y museos y mucho contacto con el galerismo, que es una fuente importante de información y muy concreta de los artistas que representa. Por último, la presencia en ferias de arte nacionales e internacionales. Todo ello genera información y formación”.

En efecto, las ferias se han convertido en un buen lugar para el descubrimiento porque condensan una amplia oferta y permiten una toma de contacto diversa y global de forma concentrada. Por esta razón, muchos compradores de nueva generación se inician en el contexto de un evento como Art Madrid, cuya cercanía y calidad constituyen una oportunidad única de conocer, empaparse y contagiarse de la pasión por el arte.


(*) citas extraídas de varias entrevistas difundidas en medios de comunicación públicos entre 2013 y 2019.