Art Madrid'26 – FESTIVALES DE VIDEOARTE EN LA CUENCA DEL MEDITERRÁNEO

La selección de videoarte que pudimos disfrutar en la pasada edición de Art Madrid contó con la colaboración de 13 festivales internacionales dedicados a la videocreación, el cine experimental y la imagen en movimiento. Mario Gutiérrez Cru, director de la plataforma de videoarte PROYECTOR, y comisario del programa de acciones “Art Madrid-Proyector’20”, llevó a cabo una ardua labor de selección y contacto con estos certámenes y muestras con el propósito de ofrecer una imagen variada y enriquecedora de la realidad de la videocreación mundial. Con los 13 festivales internacionales invitados, tuvimos la ocasión única de disfrutar del videoarte fuera de los circuitos habituales de exhibición que ocupa esta disciplina.

Además de una destacada presencia de muestras latinoamericanas, el ciclo de proyecciones también ofreció una visión interesante y distinta de iniciativas procedentes de países bañados por el mediterráneo. Nos referimos a la selección realizada desde PROYECTOR - Plataforma de videoarte (España), Le Cube - Independent Art Room (Marruecos), Oodaaq (Francia) y Video Art Miden (Grecia).

Fotograma de "Acción 07_09_07#1/Fuego en la cabeza" (2007), de Olga Diego

PROYECTOR - Plataforma de videoarte nos ofreció la posibilidad de conocer el trabajo de videocreación de los artistas que protagonizaron el programa “Art Madrid-Proyector’20” y que intervinieron a través de presentaciones, performances charlas o encuentros. Con este ciclo de proyecciones pudimos adentrarnos en otra de las facetas creadoras de estos autores y acercarnos a nuevas perspectivas sobre su obra.

En el stand D5 de la feria, pudimos disfrutar las piezas: "Terra Nullius" (2016) de Patxi Araújo; "Bildung (the growth of the I)" (2019), de Abelardo Gil-Fournier; "Na vibración" (2012), de Lois Patiño; "Acción 07_09_07#1/Fuego en la cabeza" (2007), de Olga Diego; "Nocturno" (2009), de Fernando Baena; "Música con pelos y señales" (2011), de Arturo Moya; "Panasonia" (2014), de Eduardo Balanza; "Partidura" (2016), de Eunice Artur; "Dividir por la línea dos libros" (2013), de Mario Santamaría; "Dystopia #1" (2018), de Iván Puñal, y "Procedimientos" (2014), de Maia Navas.

Fotograma de "Sisyphe" (2019), de Driss Aroussi

Le Cube - Independent Art Room (Marruecos) está diseñada como una exposición, residencia y espacio de investigación centrado en las prácticas artísticas contemporáneas. Su enfoque gira en torno a proyectos que plantean cuestiones sociales, culturales y políticas contextualizadas, y alienta propuestas que cuestionan la historia y las historias.

La selección hecha desde Le Cube contó con las siguientes obra: "Sisyphe" (2019), de Driss Aroussi; "Collective gestures/ performing with Strauss" (2019), de Maria Hanl; "People's park" (2017), de Camille Dumond; "How to remove writings from bills using nail polish remover" (2019), de Soukaina Joual, y "Achayet" (2018), de Abdessamad El Montassir.

Fotograma de "Panorama" (2014), de Giancula Abbate

El Festival Oodaaq (Francia) nació en 2011 y cada año ofrece un viaje artístico por la ciudad de Rennes. Reúne exposiciones, proyecciones de videoarte, performances, instalaciones en espacios públicos, conferencias y mesas redondas en torno a imágenes nómadas y poéticas. La programación del festival se divide entre una convocatoria internacional para proyectos y un espacio abierto a estructuras culturales locales e internacionales.

Oodaaq estuvo presente en Art Madrid con las obras: "Window" (2013), de Aibhe Ni Bhriain; "Hajar" (2016), de Karou Calamy; "Black hole son" (2018), de Pete Burkeet; "Je suis allée" (2011), de Maria Ornaf; "Le park" (2015), de Randa Maroufi; "Please step out of the frame" (2018), de Karissa Hahn; "Field of infinity" (2018), de Guli Silberstein; "Panorama" (2014), de Giancula Abbate; "Untitled" (2013), de Christian Niccoli, y "Towards The Hague" (2016), de Sylvia Winkler y Stephan Koeperl.

Completan este listado de festivales mediterráneos Video Art Miden, de Grecia. Miden es una organización independiente para la exploración y promoción del videoarte fundado por un grupo independiente de artistas griegos en 2005 como uno de los primeros festivales especializados de videoarte en Grecia. Desde 2015, Miden continúa su trabajo cambiando su forma a una programación de eventos más flexible y ampliada, estableciendo como objetivos básicos estimular la creación de videoarte original, para ayudar a difundirlo y desarrollar investigaciones relevantes, hoy bajo la dirección de Gioula Papadopoulou y Margarita Stavraki.

Este festival presentó dos ciclos de proyecciones en Art Madrid: “The way it looks back at you”, comisariado por Gioula Papadopoulou y Maria Bourika, y “Anatomy of silence”, seleccionado por Gioula Papadopoulou.

Fotograma de “Bestiari”, de Albert Merino

Ciclo “The way it looks back at you”. El presente es el futuro del pasado. ¿Qué sucede si estás atrapado en un futuro presente extraño y distópico? El programa presenta 8 videos que tratan sobre un reciclaje hipnótico del tiempo, creando imágenes poderosas que provienen del mundo de los sueños, o de un futuro presente.

  1. “Vortex”, Alexandre Alagôa (Portugal 2017)

  2. “Bestiari”, Albert Merino (España 2018)

  3. “Harvest”, Chaja Hertog & Nir Nadler (Países Bajos 2013)

  4. “Intolerance”, Tessa Ojala (Finlandia 2015)

  5. “The Caller”, Muhammad Taymour (Egipto 2017)

  6. “Travel Notebooks: Bilbo”, Silvia de Gennaro (España-Italia 2017)

  7. “Self-Portrait with Mother (Serve)”, Gray Swartzel (EE.UU. 2018)

  8. “Sunny Day”, Marius Krivičius & Andrej Polukord (Lituania 2017)

Fotograma de “Ship of Fools”, de Babis Venetopoulos

"Anatomía del silencio" es una selección de videoarte griego, que reúne obras visuales que desde el silencio, pero con determinación, abordan la existencia humana, a través de fuertes imágenes simbólicas y acciones minimalistas. La selección presenta 9 obras de video de artistas de video aclamados y emergentes de Grecia.

  1. “Ship of Fools”, Babis Venetopoulos (Grecia 2017)

  2. “Through the WasteLand”, For Cancel (Takis Zerdevas, Zoi Pirini, Makis Faros) (Grecia 2018)

  3. “The will”, Makis Faros (Grecia 2018)

  4. “Fall”, Gioula Papadopoulou (Grecia 2018)

  5. “Out my body”, Poly Kokkinia (Grecia 2005)

  6. “Skin Shedding”, Alexandros Kaklamanos (Grecia 2016)

  7. “Point”, Fotis Kolokithas (Grecia 2017)

  8. “Reflex”, Yiannis Pappas (Alemania 2017)

  9. “Popcorn Free Throws”, Anna Vasof (Austria 2018)

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.