FRIDA KAHLO Y SU ESTÉTICA VINTAGE

Prótesis 1953. Foto: Miguel Tovar

 

 

Frida Kahlo, la musa feminista del S.XX. Su vida intensa y desafortunada contrasta con la energía y expresividad de su obra. La catalogaron como una artista surrealista pero ni ella misma se ponía etiquetas. Consiguió otorgar al gran Diego Rivera el apelativo de “el marido de…” Esta musa atemporal sigue dando mucho que hablar 62 años después de su muerte. Su estilo personal es un referente en la cultura popular y el Museo Frida Kahlo ha aprovechado esta estética tan característica para rendirle homenaje.

 

 

Vista de la sala 2. Foto: Miguel Tovar

 

 

La exposición “Las apariencias engañan: los vestidos de Frida Kahlo” es la primera muestra expuesta en el museo de la artista sobre su guardarropa . Con esta nueva interpretación, su comisaria Circe Henestrosa Conoan, ha querido hacer partícipe al visitante de toda la fuerza del estilismo más mexicano. El vestuario, descubierto en 2004 en el baño de la artista, explora su identidad y fomenta el imaginario visual de la indumentaria tradicional. 

 

Dicha exposición ha reabierto el debate de la moda contemporánea ya que dichos ropajes han inspirado a los grandes diseñadores del panorama de la moda más actual. Algunos de ellos son Ricardo Tisci o Jean Paul Gaultier. este último estrenó una colección inspirada en ella en el año 1998 titulada “Homage a Frida Kahlo”

 

 

Dai Rees. Foto: Miguel Tovar

 

 

Las convicciones políticas y culturales de Frida siempre han estado en el punto de mira, su impulso a la revolución y su implicación en la difusión de la cultura mexicana son un referente. Dicha exposición, hace un guiño a la tradición y a la discapacidad, los sitúa como pilares que aposentaron la nueva base de la cultura popular y ensalzaron la figura de la artista. No solo se puede conocer a la Frida revolucionaria, sino que nos acerca a una Frida más humana pudiendo admirar su objetos personales y más característicos.

 

 

Givenchy. Foto: Miguel Tovar

 

 

La búsqueda de su identidad se remarca con la historia tetuhana que mostraba con sus atuendo diarios. La fuerza y el impulso son los nutrientes y el arte su palabra. La influencia que ha conseguido solo se puede explicar con estos pequeños regalos que nos ha dejado a todos aquellos que nos declaramos fervientes seguidores. Podéis disfrutar de la exposición hasta finales de 2016 en el Museo que lleva su nombre en México, si estáis por la zona no desaprovechéis esta oportunidad. 

 

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.