Art Madrid'26 – Galería BAT alberto cornejo en Art Madrid\'15

Vista de Madrid. Leticia Felgueroso.

 

La galería Bat Alberto Cornejo es una espacio con más de 25 años de dedicación profesional en el sector del arte contemporáneo. Con una clara apuesta por la calidad de las obras y la selección de sus artistas, esta galería cuenta con un espacio magnífico en el que se acogen piezas de todas las disciplinas, desde escultura, a fotografía, dibujo, pintura y obra gráfica. Bat se dedica esencialmente a la promoción, edición y exhibición nacional e internacional de de artistas contemporáneos y en este empeño a acudido a numerosas ferias de arte dentro y fuera de nuestras fronteras, como ARCO, Art'Basel, Art Chicago, Estampa, Saga, Arte Lisboa, Arte Santander y Art Madrid.

 

House XVI. Rubén Martín de Lucas.

 

En el ejercicio de la profesión de galerista, Bat ha hecho siempre gala de un sentido especial a la hora de contactar con nuevos creadores, con artistas emergentes con una trayectoria prometedora. En este proceso de búsqueda es imprescindible entablar una relación de proximidad y cercanía con los artistas y con su obra, como explica el propio Alberto: “Lo primero que se activa es el corazón, tienes que enamorarte literalmente de las obras de un artista. Con los años el galerista desarrolla un olfato especial que le da pistas. Indudablemente es imprescindible compaginar el corazón con el intelecto y apostar siempre por el trabajo ejecutado con sensibilidad, inteligencia, calidad, y rigor artístico.”

 

House XVII. Rubén Martín de Lucas.

 

La propuesta de Bat para Art Madrid’15 viene cargada de clásicos consagrados y de nuevos descubrimientos: Carmen Pastrana, Pepe Puntas, Gustavo Díaz Sosa, Pablo Lambertos, Leticia Felgueroso, Carlos Alberts, Rubén Martín de Lucas, Diego Canogar, José Ramón Lozano y Xurxo Gómez-Chao.

Destaca el trabajo de Rubén Martín de Lucas. La trayectoria profesional de este madrileño dio un giro sorprendente cuando después de haber iniciado sus estudios de ingeniería de caminos decide dejarlo todo para dedicarse por completo al arte. Esta inmersión creativa, que despunta en 2002, le ha llevado a ser un artista prolífico y a compaginar su producción individual con la participación activa en otros colectivos artísticos. Entre ellos cabe mencionar a Boa Mistura, grupo de creadores caracterizado por sus intervenciones en el entorno urbano y sus estudiados y efectistas juegos de perspectivas, de grandes dimensiones y espectacular impacto visual. Rubén trae a Art Madrid un conjunto de piezas de paisajes oníricos, con un claro referente real, pero cargados de un peso colorista que los dota de un valor trascendente y surrealista.

 

De la serie Burócratas y Padrinos. Gustavo Díaz Sosa.

 

Otro joven artista es Gustavo Díaz Sosa, nacido en Sagua la Grande, Cuba. Inició una carrera como docente en la propia Academia Nacional de Bellas Artes de “San Alejandro”, donde había estudiado, antes de decidirse a proyectar su carrera profesional en España. Llega a nuestro país en 2004 después de obtener la beca Arteleku para una residencia artística en San Sebastián, y cuatro años más tarde decide instalarse en la capital. La obra de este creador tiene la peculiaridad de estar a medio camino entre un boceto de trabajo y una pieza acabada. La ligereza de sus trazos contagia rapidez y frescura, y en parte consiguen transmitir la sensación íntima del proceso creativo, como si el autor hubiese sido interrumpido en ese preciso instante. Entre los motivos escogidos para sus creaciones, Gustavo no esquiva su voluntad crítica del entorno social en el que vive y en muchas ocasiones los temas remiten a los grandes universales del hombre y la relación con el poder y el dinero.

 

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.