La Galería Marc Calzada en Art Madrid\'15

Sin título. Miquel Barceló.

 

La Galeria Marc Calzada lleva 9 años en Barcelona ofreciendo una perfecta combinación de arte moderno y contemporáneo. En estas casi dos décadas ha participado en numerosas ferias de arte nacionales con el fin de apoyar el coleccionismo de particulares e instituciones, a los que acerca obras de artistas con amplia trayectoria y una proyección igualmente indudable. La línea de la galería se centra mayoritariamente en las vanguardias de la primera mitad del S. XX y en el arte contemporáneo.

 

L' Ange Vase. Niki de Saint Phalle.

 

En su espacio dentro de Art Madrid’15 podremos disfrutar de piezas de: Pierre Alechinsky, Niki de Saint Phalle, A.R. Penck, Miquel Barceló, Antoni Tàpies y Joan Miró.

Terril. Pierre Alechinsky

 

Pierre Alechinsky nació en Bruselas en 1927. Pintor y grabador cuyo estilo es gestual, vigoroso, cercano al expresionismo abstracto, pero con elementos que lo aproximan al surrealismo. Fue uno de los miembros destacados del grupo Cobra, fundado en 1948 por Asger Jorn, Karl Appel, Christian Dotremont, Constant y Corneille, entre otros artistas plásticos. Tras la disolución de Cobra, en 1951, viajó a París, donde estudió técnicas de Grabado. En 1955 un viaje a Japón le hará dar un giro en su carrera y empieza a rodear sus pinturas con notas al margen, llenando sus obras de narraciones paralelas. Algunos de sus temas recurrentes son trazos orientales, dibujos infantiles y figuras rupestres. Su obra forma parte de colecciones como la del Fine Arts Museum de San Francisco o el Museo Reina Sofía de Madrid.

 

Selbts Autorretrato. A.R. PENK.

 

Tras la firma de A.R.Penk se encuentra Ralf Winkler (Dresden, 1939). Cotizado representante del neoexpresionismo alemán, se trasladó en 1980 a la RFA. Desde entonces su obra, que comprende pinturas, esculturas y objetos, ha estado presente en la Bienal de Venecia, la Documenta de Kassel y los más relevantes museos y galerías del mundo. En ella combina la abstracción simplificadora y el pensamiento analítico y, en un intento de reflejar las intrincadas estructuras del mundo actual, crea entramados sociales y psicológicos de gran complejidad con una mezcla de expresionismo y arte primitivo. Ralf Winkler adoptó su seudónimo A.R. Penck en homenaje a un geólogo estudioso del periodo glacial.

 

 

Emprendemos un viaje que cruza nuestro país de punta a punta, que atraviesa la capital como paso obligado, como quien enhebra un hilo en la aguja y tensa sus extremos hacia las esquinas de nuestro territorio para ir a morir al mar. De la costa al centro neurálgico de este vasto espacio recorremos caminos de asfalto y tierra, senderos transformados en carreteras que atestiguan el paso del tiempo y el devenir de nuestra historia. Pasamos por poblados que fueron otrora cuna de los grandes acontecimientos de un relato común. Reconocemos los nombres de lugares que estudiamos como enclaves esenciales de nuestro legado. Otros despiertan más bien sorpresa y perplejidad, por curiosos, extraños y rimbombantes, pero ya desprovistos de un sentido genuino como población.

José Manuel Navia, La Alcarria de Cuenca, parada coche de línea en Olmedilla de Eliz, “Alma tierra”, 2019

Los parajes desolados de un éxodo rural progresivo e imparable resisten el olvido gracias a los carteles de carretera y a una taberna aislada que continúa abierta para saciar la sed del viajero. Los kilómetros y el tiempo se rinden a nuestro paso y en todo el recorrido constatamos una realidad amarga: la despoblación afecta hoy al 80% del territorio, mientras que las grandes ciudades atraen cada vez a más gente y concentran al 80% de toda la población. La imagen tiene ciertas similitudes con la metáfora de “la nada” de La Historia Interminable, donde el vacío iba engullendo el reino de Fantasía porque nos niños no leían ni dejaban volar su imaginación, que es la que alimenta los relatos de los cuentos. En la vida real, estos mismos relatos se pierden en los dominios del olvido, confinados en un pasado que semeja remoto y obsoleto, subyugado a las imposiciones del progreso y a la vida urbana.

José Manuel Navia, Angelines en Susín, Sobrepuerto (Huesca), “Alma tierra”, 2019

Sin embargo, conviene tener presente que el lugar en el que estamos hoy es deudor de nuestros pueblos. El devenir de los acontecimientos no se explica sin una historia compartida jalonada de hitos sucedidos a lo largo y ancho de nuestra tierra. Enfrentamos, además, un grave problema social que debe dar respuesta a la necesidad de reconquistar nuestros espacios, conservar nuestra cultura tradicional y aprovechar los recursos que nuestra tierra ofrece.

Con el deseo de poner en valor esta inmensa riqueza, desconocida y desamparada, Acción Cultural Española AC/E ha puesto en marcha el proyecto Alma Tierra. Este viaje fotográfico a través de la obra de José Manuel Navia nos ofrece una amplia panorámica de paisajes, situaciones y entornos donde siempre hay espacio para el sentimiento, la nostalgia y la esperanza de futuro.

José Manuel Navia, Belén, ganadera del valle del Corneja (Ávila), “Alma tierra”, 2019

“Estos pueblos murieron para que nosotros podamos vivir y de su desgracia proviene nuestra suerte. Los ricos se apañan de otro modo, los pobres siempre somos culpables”. Luis Mateo Díez, “El espíritu del páramo”, 1996.

El proyecto agrupa un total de 158 obras, reunidas en un libro con textos de Julio Llamazares, quien explica que la iniciativa es “una elegía, un alegato contra la marginación de unos españoles por parte del resto y una llamada a la reflexión”. Una exposición en la Diputación de Huesca recoge una selección de fotografías y nos regala algunas de las imágenes más poéticas de la España interior.