NH Galería en Art Madrid\'15

La telaraña mágica. Álvaro Barrios.

 

NH Galería acaba de cumplir en enero cuatro años de vida. Esta galería joven, establecida en Cartagena de Indias, Colombia, ha procurado desde el principio promocionar a artistas de todos los orígenes, no sólo a los colombianos, mostrando un amplio espectro del arte contemporáneo actual con obras de todas las disciplinas artísticas. NH cuenta además con otra sede en Nueva York. Los espacios se sitúan en lugares privilegiados de ambas ciudades y las dos ubicaciones resultan propicias para el diseño de una estrategia de intercambio cultural en el eje norte-sur del continente americano.

La galería siempre ha procurado hacer una promoción efectiva de sus artistas mediante colaboraciones con otras instituciones culturales y del mundo del arte, que se han convertido en exposiciones monográficas organizadas en espacios como el Museo de Arte de Las Américas, Centro de Formación de la Cooperación Española en Cartagena o el Museo de Arte Moderno de Barranquilla.

 

Prey. Natalia Arias.

 

La directora de la galería, Sara Angel, trae a Art Madrid’15 una propuesta en la que destaca el arte hecho por mujeres con obra de Niki de Saint Phalle , Alvaro Barrios , Julie Hedrick , Valerie Hird , Ruby Rumie , Natalia Arias y Francisca Sutil.

Les trois graces. Niki de Saint Phalle.

 

Niki de Saint Phalle (1930−2000) es una de las creadoras más influyentes de la segunda mitad del siglo XX.

Esta artista francoamericana recibió una educación acorde con los códigos sociales de la clase alta neoyorquina. Sin embargo, su peculiar visión del mundo, su rebeldía y su creatividad se unieron para que no siguiera el guión que estaba ya escrito para ella. Niki de Saint Phalle es una artista autodidacta a la que se ha definido como feminista, radical y política.

En París se vincula a los Nuevos Realistas en la década de 1960, cuando realiza su serie de Pinturas tiroteo, y desde ese momento utiliza los medios de comunicación, al igual que Andy Warhol, para consolidar su imagen pública. Su trayectoria incluye numerosos proyectos de arte público, entre los que están El Jardín del Tarot, en la Toscana, o La fuente Stravinsky, en París. También realiza cine experimental y escenografías para ballet pero, sobre todo, llega al gran público con el desarrollo de sus Nanas, enormes esculturas que revolucionan la representación de la mujer en el arte. El museo Guggenheim le dedica una exposición del 27 de febrero al 11 de junio en su sede de Bilbao.

Vasija coronada. Ruby Rumié.

 

Nacida en Cartagena de Indias (1958), Ruby Rumié ( http://www.art-madrid.com/artista-participante-am15/ruby-rumie )  estudió en la Escuela de Bellas Artes de Cartagena de Indias. Desde su primera exposición (1985) en Cartagena, en la que estuvo claramente influenciada por el hiperrealismo, Ruby se preocupó por plasmar el rostro de los personajes propios del paisaje cartagenero, siendo entonces los cocheros, músicos, barberos, niños, mujeres, viejos y negros nobles, los protagonistas de retratos elaborados minuciosamente. Los ensamblajes con muñecas y accesorios de tipo geométrico, ha sido otra de las etapas por las que ha ido conduciéndose la vida artística de esta mujer a la que también le interesó el empleo de la técnica del acrílico, como característica sobresaliente en algunas de sus creaciones.

Se puede hablar entonces de una evolución en la que Ruby ha tomado como punto de partida lo clásico para llegar a presentaciones alternativas en las que logra involucrar, la pintura, la fotografía y demás técnicas que dan cuenta su cambio de perspectiva. Ha realizado importantes exposiciones en Colombia: Bogotá, Barranquilla, Cartagena; Santiago de Chile; Miami; Nueva York; Washington; Rouen; París. Rumié participó recientemente en la sección internacional de la Primera Bienal de Arte Contemporáneo de Cartagena de Indias. Actualmente vive y trabaja entre Cartagena en Colombia y Santiago de Chile.

 

Han pasado 13 años desde el comienzo de su andadura, y en todo este tiempo el Festival de videoarte PROYECTOR no ha hecho más que crecer y consolidar su posición como un evento imprescindible en esta disciplina. Desde sus inicios, la iniciativa ha tratado de dar visibilidad a una disciplina que siempre ha estado relegada a un segundo plano en los circuitos de exhibición habituales. Aunque la videocreación no es nueva, ya que surgió con entidad propia en los años 60 del siglo pasado, la forma de acercarse a conocerla y disfrutarla no siempre ha sido sencilla. En muchas ocasiones, abundaba el modelo expositivo en el que se incluían algunas piezas sueltas dentro de un recorrido principal, como si el vídeo fuese la aportación anecdótica al conjunto. No obstante, nuestra cotidianidad está invadida de imágenes en movimiento, y se produce la paradoja de que el videoarte, pese a ser un formato de expresión artística muy en sintonía con los hábitos de la sociedad actual, sigue siendo una disciplina minoritaria.

Fotograma de “Hel City”, de Gregorio Méndez Sáez, 2019

PROYECTOR nació en cierta medida para revertir esta situación, para poner en valor el vídeo como formato creativo y para ofrecer un espacio amplio e itinerante en el que albergar multitud de propuestas, venidas de dentro y fuera de nuestras fronteras. En este tiempo, la consolidación del festival lo ha llevado a viajar por el mundo, pero también, a ser un referente que cada que cada año despierta mayor interés. En la convocatoria abierta para recibir propuestas se llega casi al medio millar, y el centenar de obras seleccionadas por el jurado son una muestra representativa de distintos modos de entender la videocreación y el entorno, con piezas llegadas principalmente de Europa, Latinoamérica, el Sudeste de Asia y Oriente Medio.

A su vez, PROYECTOR quiere ser algo más que una muestra de vídeo, y ofrece una nutrida programación en la que se organizan charlas, talleres, clases magistrales, encuentros con artistas, visitas y conciertos. Una experiencia completa que tiene siempre como telón de fondo la imagen en movimiento.

El Instante Francisco Ruiz de Infante. El bosque que se mueve (errores de medida)

En esta evolución, hay que considerar también otra circunstancia: el vídeo es un formato creativo que tiene sus propios códigos, pero es también una de las disciplinas más abiertas a la hibridación artística y a la ampliación de usos. El vídeo puede, por tanto, ser la idea genuina de un autor que concibe un proyecto autónomo para ser realizado en este formato, pero puede ser también el resultado complementario de una intervención o el registro documental de una acción previa cuya pervivencia queda garantizada al ser recogida en vídeo. La versatilidad de la imagen en movimiento y el potencial que ha adquirido en los últimos años nos permite hoy hablar de numerosas ramas de arte que se centran en la fusión de lenguajes y en la incorporación de técnicas y metodologías venidas de otros sectores, y en muchas de ellas el vídeo sigue siendo una pieza clave. Así sucede con el arte tecnológico, el arte sonoro interactivo, la grabación de performances, la transformación de big data a imagen, la inteligencia artificial, y un largo etcétera. Precisamente por ello, PROYECTOR ofrece una visión panorámica de esta realidad, con un programa sumamente interesante que juega con la variedad y riqueza de propuestas.

Fotograma de “Herdança”, de Thiago Rocha Pitta, 2007

La edición de 2020 se desarrollará del 9 al 20 de septiembre. Como ya viene siendo habitual, el programa se despliega en varias sedes repartidas por la ciudad de Madrid, cada una de las cuales albergará una pequeña fracción de las actividades previstas. Este año el festival contará con la colaboración de la Casa Árabe, White Lab, Cruce, El Instante Fundación, ¡ésta es una PLAZA!, Extensión AVAM (Matadero Madrid), Institut Français de Madrid, Medialab Prado, Quinta del Sordo, Sala Alcalá 31, Sala El Águila, Secuencia de Inútiles y White Lab, además de la colaboración de la Colección INELCOM y la colección de videoarte de Teresa Sapey.

El festival es también la ocasión ideal para articular el tejido cultural, ya que implica a numerosos profesionales del sector, desde comisarios, a creadores, desde gestores de espacios a críticos y docentes. La programación de 2020 cuenta además con la colaboración del Festival FUSO y el Museo Reina Sofía, que ceden algunas de sus piezas para exhibición.

En definitiva, una cita que los amantes del arte contemporáneo no nos debemos perder y que promete muchas novedades en esta 13ª edición.