Art Madrid'26 – LAS MADRILEÑAS DE ART MADRID 17

 

Un año más las galerías madrileñas apuestan por propuestas frescas e innovadoras y lo hacen de la mano de artistas potentes y con carácter. Algunas de ellas se estrenan en esta edición, como 6mas1 o galería Jorge Alcolea, mientras que las demás se consolidan ya como veteranas.

 

 

Julio Falagán. Sin título - Ensamblaje de cielos de paisajes populares y marcos - 125 x 230 cm - 2016

 

 

La galería 6mas1, es un espacio joven y dinámico que apuesta por el arte emergente tanto nacional como internacional. En el año 2010, se mudaron a una nueva sede con capacidad suficiente para realizar exposiciones que mejoraran la puesta en escena de sus propuestas más contemporáneas. El resultado fue el esperado: un espacio que invita a la reflexión y a la autonomía de los artistas, siendo el visitante el primer eslabón de la cadena participativa. Se define como una ventana a un laboratorio de creación que pretende ser lugar del intercambio emocional entre artistas, espectadores y los propios galeristas.

 

Su propuesta para la 12º edición de la feria incluye a Julio Falagán, Mar Cuervo, Joel Blanco, Pachi Giustinian y Louis Lambert. Este último, un artista urbano que ha querido desdibujar las fronteras entre el arte y la artesanía usando materiales toscos (como el cemento) y temas populares a los que cambia el marco al que se suelen ajustar. 

 

 

Joseba Eskubi. S.T - Óleo sobre lienzo - 55 x 46 cm - 2016

 

 

La galería Estampa se fundó en en 1978 y su principal objetivo es dar visibilidad a artistas contemporáneos tanto nacionales como internacionales. La nueva figuración es su línea principal, pero también se han especializado en la publicación de libros de artista de edición limitada, recurso que aumenta el valor expositivo de la galería.

 

Los artistas seleccionados para exponer en Art Madrid'17 son Juan Ángel González de la Calle, Joseba Eskubi, Norberto Gil y Luis Mayo. Eskubi, uno de nuestros favoritos, practica una suerte de pintura gestual que combina técnicas y procesos para acentuar las cualidades matéricas de la imagen. "Su obra produce un efecto obsesivo, como algo absurdo e indomable donde una estructura seriable y repetitiva expande el cuerpo de la pintura", nos explican desde la galería.

 

 

José Ramón Lozano. Cara Delevingne - Acrílico sobre tela - 150 x 150 cm - 2016

 

 

La galería BAT Alberto Cornejo lleva más de tres décadas dedicada al sector del arte contemporáneo. Ha ido creciendo a lo largo de este tiempo, no solo a nivel personal o de selección de artistas, sino con la ampliación de su espacio. El actual ofrece un gran hogar para albergar la obra de gran número de artistas, nombres consagrados llenos de carisma y el arte emergente con mayor proyección en todas las disciplinas. Participan en gran número de ferias nacionales e internacionales.

 

En el campo de la obra gráfica y original, la fama precede a BAT y mantiene uno de los  fondos más nutridos del mercado del arte de Madrid. Una de las apuestas ganadoras de BAT es la confianza que ofrece a sus jóvenes artistas, a algunos de los cuales podremos conocer en su propuesta para Art Madrid compuesta por: Gustavo Díaz Sosa, Pablo Lambertos, Leticia Felgueroso, Carlos Albert, Rubén Martín de Lucas, José Ramón Lozano, Marc Quintana y Riera I Aragó.

 

 

Aurora Cañero. Canon II - Bronce - 170 x 33 x 33 cm - 2007

 

 

La Galería Kreisler  nace a mediados de los años 60 del pasado siglo en Madrid y ha abierto espacios en ciudades como Nueva York, Barcelona y Miami. Durante todo el año, la galería renueva mensualmente sus exposiciones individuales, ofreciendo así un programa variado y colaborativo pues muchas de ellas se plantean junto a instituciones culturales de dentro y fuera de España. También editan obra gráfica original y participan asiduamente en ferias tanto nacionales como internacionales.


Una de sus apuestas es el arte urbano con proyectos como “Pasado, presente y futuro. 6 propuestas/6 artistas”, una selección de artistas de diferentes generaciones y estilos desde la abstracción hasta la figuración y entre los que se encuentra Okuda San Miguel, autor de Kaos Temple, la reinterpretación de la iglesia de Llanera (Asturias). Los otros 5 participantes son, Carlos Evangelista, Carmen Otero, Aurora Cañero, Jesús Velayos y Juvenal Ravelo.

 

 

Abraham Calero Grifo - Foto-reconstrucción sobre 8 fotografías digitales - 120 x 110 cm - 2015

 

 

La galería Jorge Alcolea lleva establecida en Madrid desde 1989. Su director, Jorge Alcolea, comenzó en Barcelona a apostar por el arte Contemporáneo y en el momento en el que se trasladó a Madrid esos proyectos viajaron con él. Sus primeros artistas, al principio un descubrimiento, actualmente son la pieza angular de la galería y muchos de ellos ya son figuras destacadas a nivel internacional.

 

La cuidada dedicación con la que Jorge escoge a sus artistas le enmarca en un discurso actual y muy pensado que hace que la identidad de su galería destaque por sí sola. Los artistas escogidos para mostrar su trabajo son Eloy Morales, Abraham Calero, Carlos (Ceesepe) Sánchez Pérez, Isabel Ramoneda, Juan Escauriaza y Mario Pavez. Calero, en concreto, apuesta por la fotografía sutil y minimalista, resaltando así la identidad de los objetos cotidianos que nos rodean. Una propuesta sólida y con mucha presencia dentro del stand. 

 

 

Rafael Barrios. Vertical Dislocado en dos tiempos - Acero inoxidable lacado - 192 x 53 cm - 2016

 

 

La galería Hispánica Contemporánea tiene sus orígenes en Madrid, aunque en este momento cuenta con una ampliación en Mexico DF. La relación directa entre los dos espacios hace posible una fluida comunicación entre las dos corrientes y alternan artistas nacionales e internacionales, emergentes y consagrados. La mezcla hace posible un acertado discurso transoceánico.


La programación anual que presenta Hispánica ofrece un gran abanico de modalidades artísticas, como fotografía, obra gráfica original, pintura, escultura o instalaciones, y sus artistas son Manolo Valdés, Hugo Fontela, Mel Bochner, Xavier Mascaró y Rafael Barrios. Barrios, en su caso, apuesta por una escultura geométrica y arriesgada que no dejará indiferente a ningún amante de dicha disciplina. Los colores vibrantes y vistosos acentúan la marca personal de este artista. 

 

 

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.