LAS MADRILEÑAS DE ART MADRID 17

 

Un año más las galerías madrileñas apuestan por propuestas frescas e innovadoras y lo hacen de la mano de artistas potentes y con carácter. Algunas de ellas se estrenan en esta edición, como 6mas1 o galería Jorge Alcolea, mientras que las demás se consolidan ya como veteranas.

 

 

Julio Falagán. Sin título - Ensamblaje de cielos de paisajes populares y marcos - 125 x 230 cm - 2016

 

 

La galería 6mas1, es un espacio joven y dinámico que apuesta por el arte emergente tanto nacional como internacional. En el año 2010, se mudaron a una nueva sede con capacidad suficiente para realizar exposiciones que mejoraran la puesta en escena de sus propuestas más contemporáneas. El resultado fue el esperado: un espacio que invita a la reflexión y a la autonomía de los artistas, siendo el visitante el primer eslabón de la cadena participativa. Se define como una ventana a un laboratorio de creación que pretende ser lugar del intercambio emocional entre artistas, espectadores y los propios galeristas.

 

Su propuesta para la 12º edición de la feria incluye a Julio Falagán, Mar Cuervo, Joel Blanco, Pachi Giustinian y Louis Lambert. Este último, un artista urbano que ha querido desdibujar las fronteras entre el arte y la artesanía usando materiales toscos (como el cemento) y temas populares a los que cambia el marco al que se suelen ajustar. 

 

 

Joseba Eskubi. S.T - Óleo sobre lienzo - 55 x 46 cm - 2016

 

 

La galería Estampa se fundó en en 1978 y su principal objetivo es dar visibilidad a artistas contemporáneos tanto nacionales como internacionales. La nueva figuración es su línea principal, pero también se han especializado en la publicación de libros de artista de edición limitada, recurso que aumenta el valor expositivo de la galería.

 

Los artistas seleccionados para exponer en Art Madrid'17 son Juan Ángel González de la Calle, Joseba Eskubi, Norberto Gil y Luis Mayo. Eskubi, uno de nuestros favoritos, practica una suerte de pintura gestual que combina técnicas y procesos para acentuar las cualidades matéricas de la imagen. "Su obra produce un efecto obsesivo, como algo absurdo e indomable donde una estructura seriable y repetitiva expande el cuerpo de la pintura", nos explican desde la galería.

 

 

José Ramón Lozano. Cara Delevingne - Acrílico sobre tela - 150 x 150 cm - 2016

 

 

La galería BAT Alberto Cornejo lleva más de tres décadas dedicada al sector del arte contemporáneo. Ha ido creciendo a lo largo de este tiempo, no solo a nivel personal o de selección de artistas, sino con la ampliación de su espacio. El actual ofrece un gran hogar para albergar la obra de gran número de artistas, nombres consagrados llenos de carisma y el arte emergente con mayor proyección en todas las disciplinas. Participan en gran número de ferias nacionales e internacionales.

 

En el campo de la obra gráfica y original, la fama precede a BAT y mantiene uno de los  fondos más nutridos del mercado del arte de Madrid. Una de las apuestas ganadoras de BAT es la confianza que ofrece a sus jóvenes artistas, a algunos de los cuales podremos conocer en su propuesta para Art Madrid compuesta por: Gustavo Díaz Sosa, Pablo Lambertos, Leticia Felgueroso, Carlos Albert, Rubén Martín de Lucas, José Ramón Lozano, Marc Quintana y Riera I Aragó.

 

 

Aurora Cañero. Canon II - Bronce - 170 x 33 x 33 cm - 2007

 

 

La Galería Kreisler  nace a mediados de los años 60 del pasado siglo en Madrid y ha abierto espacios en ciudades como Nueva York, Barcelona y Miami. Durante todo el año, la galería renueva mensualmente sus exposiciones individuales, ofreciendo así un programa variado y colaborativo pues muchas de ellas se plantean junto a instituciones culturales de dentro y fuera de España. También editan obra gráfica original y participan asiduamente en ferias tanto nacionales como internacionales.


Una de sus apuestas es el arte urbano con proyectos como “Pasado, presente y futuro. 6 propuestas/6 artistas”, una selección de artistas de diferentes generaciones y estilos desde la abstracción hasta la figuración y entre los que se encuentra Okuda San Miguel, autor de Kaos Temple, la reinterpretación de la iglesia de Llanera (Asturias). Los otros 5 participantes son, Carlos Evangelista, Carmen Otero, Aurora Cañero, Jesús Velayos y Juvenal Ravelo.

 

 

Abraham Calero Grifo - Foto-reconstrucción sobre 8 fotografías digitales - 120 x 110 cm - 2015

 

 

La galería Jorge Alcolea lleva establecida en Madrid desde 1989. Su director, Jorge Alcolea, comenzó en Barcelona a apostar por el arte Contemporáneo y en el momento en el que se trasladó a Madrid esos proyectos viajaron con él. Sus primeros artistas, al principio un descubrimiento, actualmente son la pieza angular de la galería y muchos de ellos ya son figuras destacadas a nivel internacional.

 

La cuidada dedicación con la que Jorge escoge a sus artistas le enmarca en un discurso actual y muy pensado que hace que la identidad de su galería destaque por sí sola. Los artistas escogidos para mostrar su trabajo son Eloy Morales, Abraham Calero, Carlos (Ceesepe) Sánchez Pérez, Isabel Ramoneda, Juan Escauriaza y Mario Pavez. Calero, en concreto, apuesta por la fotografía sutil y minimalista, resaltando así la identidad de los objetos cotidianos que nos rodean. Una propuesta sólida y con mucha presencia dentro del stand. 

 

 

Rafael Barrios. Vertical Dislocado en dos tiempos - Acero inoxidable lacado - 192 x 53 cm - 2016

 

 

La galería Hispánica Contemporánea tiene sus orígenes en Madrid, aunque en este momento cuenta con una ampliación en Mexico DF. La relación directa entre los dos espacios hace posible una fluida comunicación entre las dos corrientes y alternan artistas nacionales e internacionales, emergentes y consagrados. La mezcla hace posible un acertado discurso transoceánico.


La programación anual que presenta Hispánica ofrece un gran abanico de modalidades artísticas, como fotografía, obra gráfica original, pintura, escultura o instalaciones, y sus artistas son Manolo Valdés, Hugo Fontela, Mel Bochner, Xavier Mascaró y Rafael Barrios. Barrios, en su caso, apuesta por una escultura geométrica y arriesgada que no dejará indiferente a ningún amante de dicha disciplina. Los colores vibrantes y vistosos acentúan la marca personal de este artista. 

 

 

 

Hace apenas unos días se publicó el ranking de los museos más visitados del mundo en 2018. Una vez más, el Louvre ocupaba la primera posición, y también con gran satisfacción veíamos que el Reina Sofía se mantenía entre los 20 primeros un año más. En el panorama mundial, los museos europeos tienen un peso considerable, con 9 instituciones situadas en los primeros 20 puestos. En conjunto, las cifras reflejan un aumento del 15% en el número de visitantes, lo que demuestra el creciente interés del público por acceder a estas grandes colecciones.

Visitantes ante la "Mona lisa" en el Louvre en París. Foto: Pedro Fiuza/NurPhoto — Sipa, (vía Associated Press nytimes.com)

No obstante, estos datos no son tan halagüeños como pudiera parecer. A pesar de las dimensiones de estos enormes museos, el volumen de visitantes es tal que el disfrute de las obras se resiente y las labores de mantenimiento son cada vez más exigentes. El pasado 27 de mayo, el Louvre se vio obligado a cerrar sus puertas por una huelga convocada por los vigilantes de sala en protesta por la falta de recursos ante esta crecida de las visitas. Los pasillos se hacen intransitables y las obras se pierden tras un parapeto de brazos alzados, smartphone en mano, para sacarse la foto de recuerdo entre hordas de turistas. Este museo, en concreto, superó los 10 millones de visitantes el pasado año, lo que supuso un aumento del 25% con respecto al año anterior.

Este fenómeno no es ajeno al boom que está sufriendo el turismo en los últimos años. No solo viajar se ha hecho más asequible, sino que se ha convertido en un punto más en la lista de “cosas que hacer en la vida” para los que transitamos por el siglo XXI. El enorme abanico de posibilidades que nos brinda la actualidad choca con la necesidad de adoptar medidas de protección del patrimonio cultural y de la propia vida. Al mismo tiempo, es necesario luchar contra el poder de atracción de algunos lugares especialmente demandados, algo que repercute negativamente en la sostenibilidad de su estilo de vida y afecta al carácter estacionario de su economía. Se habla hoy mucho de turismo sostenible, y parece que se dice a la ligera, pero los desplazamientos de la gente y la expansión de los hábitos de consumo capitalista tienen un impacto directo en el medioambiente y en la conservación de los monumentos.

'Dalí', la exposición más visitada de Europa, por: Miguel Ángel García Vega (vía blogs.elpais.com)

No estamos ante un problema de solución fácil. El turismo es uno de los principales motores de la economía para muchos países. Algunas instituciones carecen de inyección de fondos públicos y deben mantenerse íntegramente con sus ingresos, obtenidos en muchas ocasiones de la venta de entradas. Algunos museos, como el Prado, tratan de establecer una política que permita seguir disfrutando del recorrido a los visitantes y tiene prohibido sacar fotografías con el móvil en las salas. Los motivos para tomar esta medida son múltiples, y para que nadie pueda quejarse (porque hay quienes se quejan), se ha procedido a la digitalización de las grandes obras de la colección con imágenes de alta definición accesibles en la página web oficial.

Estos datos ponen de manifiesto que el sector cultural no es ajeno a los grandes movimientos de tendencia que prescriben la obligatoriedad de visitar determinados centros, pasar por ciertos sitios y sacarse la foto de rigor para compartirla en las redes sociales. Es positivo que el arte pueda ser “trendy”, pero no lo es si esta moda conlleva el deterioro de la experiencia del museo, un falso conocimiento de lo que se está viendo, el secuestro de ciertas instituciones frente a otras del entorno próximo que siguen vacías, y la estandarización de los museos como consecuencia de la globalización. En el debate sobre el futuro de estas instituciones en el siglo XXI, que tuvo lugar en París en enero de 2018 y al que acudieron los directores de los principales museos del mundo, Bernard Blistène, director del Centro Pompidou, declaró: “un museo no debe tender hacia una colección ideal que no existe, sino construirse a partir de su singularidad. Sería ridículo ver cómo los museos se homogenizan para responder a una definición que, en realidad, deberíamos deconstruir: la del arte moderno. Tenemos que repensar el modelo inicial”.

Andy Stalman, “Louvre” (vía tendencias21.net)

Los retos del futuro para estos centros no pasan solo por la necesidad de hacer frente a su actividad con presupuestos cada vez más ajustados, sino también al cumplimiento de una misión social y cultural que afecta al conjunto de la sociedad mundial. Y en el trabajo hacia esos objetivos, cuestiones como la sostenibilidad y el equilibrio en el volumen de visitantes, son clave. Algunas voces apuntan que conviene fomentar la descentralización, abriendo filiales de los principales museos en otros lugares del mundo, como es el caso del Louvre, por mencionar un ejemplo cercano, que pronto inaugurará su centro de Abu Dabi. Pero estas soluciones son en realidad un ejemplo claro del impacto de la globalización y cómo alcanza también al sector del arte. El turismo de masas (y su consumo cultural) está tan íntimamente vinculado a este fenómeno que las estadísticas parecen arrojar resultados contradictorios.

Museo historia natural Londres. Foto: Son of Groucho (de Flickr, vía waitamoment.co.uk)

Volviendo al Prado, con sus casi constantes 3 millones de visitas en los últimos años, una encuesta lanzada a principios de este año para sondear los hábitos de los españoles indica que solo el 5,7% de los encuestados visitaron el museo en el último año, que un 37,5% no lo han visitado nunca y un 16% no tiene interés alguno en hacerlo. Sabemos que las estadísticas son eso, estadísticas, pero los datos nos aproximan a una realidad que parece pasar desapercibida. En este boom por acudir a los grandes museos, los visitantes nacionales son los menos interesados en disfrutar de estas instituciones. Y este puede ser el motivo que explique por qué las grandes pinacotecas están abarrotadas, y los museos más modestos, igualmente interesantes, se mantienen vacíos. Quizás una de las principales líneas de trabajo sea seguir educando en arte y cultura para despertar el interés de los ciudadanos por acercarse al arte que tienen más cerca y a su alcance, al tiempo que se canalizan otras formas de financiación para los museos que garanticen su sostenibilidad sin tener que depender tanto del volumen de visitas.