Art Madrid'26 – LAS GALERISTAS, MUJERES DEL ARTE EN ART MADRID’18

Nuria Formentí, “A veces ando por las nubes”, técnica mixta.

 

 

 

Aunque las estadísticas siguen hablando de una visibilidad mínima de las mujeres artistas y de un protagonismo espúreo en los sectores capitales del mundo del arte (y no nos salvamos ninguna de las ferias ni de las principales instituciones y museos... ), las mujeres del arte están saliendo de la influencia de la alargada sombra del ciprés y hacen lo que vienen haciendo desde hace siglos: ser fieles a sus principios. En Art Madrid´18 tenemos la suerte de trabajar desde hace años con grandes profesionales que han luchado por hacerse un hueco en el sector de sus respectivas ciudades, galeristas mujeres que apuestan por la calidad, por las relaciones estrechas y largas con sus artistas y por la intuición.


La galería Marita Segovia, de Madrid, abrió sus puertas en el año 2004 y, de manera ininterrumpida, ha participado en ferias nacionales e internacionales consolidándose como un espacio dinámico, ecléctico y con una interesante labor de comisariado. La galería trabaja con artistas nacionales y extranjeros de corta y larga trayectoria y con obra de todas las disciplinas, de la pintura a la fotografía, la video-creación etc… Marita Segovia presenta en Art Madrid 18 una propuesta mixta (2 artistas hombres y 2 mujeres) compuesta por Joaquim Chancho, Angela Glajcar, Hernández Pijuan y Dominica Sánchez.

 

 

Angela Glajcar, “Terforation 007”, papel 200g roto y soporte de metal y plástico, 2017.

 

 

 

Angela Glajcar es una escultora alemana que trabaja el plástico y el papel y crea obras que juegan con el espacio existente entre el material y el vacío. Perfora conjuntos de láminas de papel creando una fuerte presencia escultórica que flota libremente en el espacio o se apoya sobre el plano. Durante los últimos años ha recibido numerosos reconocimientos, como ZONTA Art Prize, Phoenix Art Prize y Regionale 2010 Wilhelm-Hack-Museum.


Dominica Sánchez, por su parte, usa la pintura para llegar a una observación más íntima del mundo natural, a establecer un diálogo entre lo frágil y efímero y la musculatura del volumen. Sánchez lleva largos años perfeccionando este lenguaje pictórico, cuya sencillez no choca con la profundidad de las emociones que los dibujos conllevan, no son solo esbozos para sus esculturas, sino obras propiamente independientes.


De Valencia viene la galería Alba Cabrera, dirigida por Graciela Devincenzi D’Amico que se dedica desde sus orígenes a promocionar a jóvenes valores y artistas consagrados a los que dedica fantásticas exposiciones monográficas y muestra su trabajo en ferias de todo el mundo. También propone un tandem igualitario en la feria de febrero con trabajos de Cristina Alabau, Nanda Botella, Calo Carratalá y José Juan Gimeno.

 

 

 

Cristina Alabau, “Espacio interior”, acuarela y collage, 2017.

 

 

 

Cristina Alabau nada entre lo figurativo natural y la abstracción con la luz como principal protagonista de sus lienzos, la que aporta la poética, la emoción, la intimidad y ese tono casi meditativo que recuerda a las filosofías orientales, a la contemplación y el retiro.  Su obra podemos verla en el Museo de Villafamés, el Ministerio de Cultura español, el Palau de Valencia o la Universidad Politécnica de Valencia.


Nanda Botella es, sin duda, más matérica, en sus pinturas y collages combina el signo y el garabato, la escritura y la mancha de color, lo textual y aquello que está cosido. Las suyas son piezas vertebradas, reticulares, cuya estética puede entenderse como un collage de recuerdos y sueños en los que se mezclan fragmentos de tela, mensajes escritos y que evolucionan de cuadros a instalaciones, más luminosas y experimentales.


En Oviedo, Arancha Osoro dirige un espacio de arte en pleno centro de la ciudad que se ha convertido en una referencia para los coleccionistas y aficionados al arte locales. Centrada exclusivamente en arte contemporáneo y emergente, apuestan por un arte auténtico y personal que no tiene nada que ver con las corrientes mercantilistas que mueven el sector artístico y se acercan a sus clientes con una oferta de futuro, fresca e innovadora, trabajando estrechamente con cada artista, ayudándoles en su carrera para consolidar su estilo propio. Los artistas participantes en Art Madrid’18 de esta galería son Nuria Formenti, Jezabel, Kiko Miyares, Luis Parades y Roberto Rodríguez.

 

 

 

Jezabel Rodríguez, S.T., acrílico sobre tela, 2017.

 

 

 

La artista Nuria Formentí nació en Gijón pero ha vivido en diferentes países como Panamá, Estados Unidos, Reino Unido, Suiza aunque fué Colombia, en concreto Cartagena de Indias, la ciudad que le dejó una profunda huella y en la que, en 1999 comenzó a pintar. Su obra, esencialmente en papel, en acuarela, grafito y tinta, se ha descrito a menudo como realismo mágico porque sus dibujos y manchas tienen algo de narración y de ensueño. Arte pictórico y palabra se mezclan en sus papeles, lo que recuerda la primera vocación como escritora de esta artista.


Jezabel Rodríguez pinta recuerdos. En sus cuadros, la materia es una materia huidiza, transparente, casi un fantasma de objeto, de bodegón, una sombra de presencia… Formada en diversas disciplinas como escultura, pintura y cerámica, sus pinturas, de un blanco purísimo tienen volúmenes frágiles como piezas recién sacadas del horno. En el 2016, participa en la exposición en el museo de Bellas Artes de Asturias ”Arte Contemporáneo en el Museo de Bellas Artes de Asturias, últimas generaciones” , es tercer premio en el Certamen de Casimiro Baragaña  y accésit en el  XXI Certamen de Pintura Nicanor Piñole.

 

 

Juan Genovés, “Abaco”, Gliclee-papel Hahnemuhle Photo, 2016.

 

 

 

De Asturias también, de Gijón en esta ocasión, viene una de las galeristas fieles a Art Madrid, Aurora Vigil-Escalera que dirige nuevo espacio como continuidad a sus treinta años de profesión, iniciados en 1984, como socia de la Galería Van Dyck de la mano de sus padres Alberto Vigil-Escalera y Ángeles Pérez. Arte consagrado, artistas de larga y media trayectoria que se actualizan en función de las inquietudes de su directora, de sus descubrimientos y de los propios cambios en el sector del arte, en definitiva, experiencia y calidad son las señas de identidad de esta galería, visita imprescindible para muchos coleccionistas. Los artistas con los que participa en Art Madrid’18 son Pablo Armesto, Gorka García, Juan Genovés, Pablo Genovés, Rafa Macarrón, Chema Madoz, Ismael Lagares, David Rodríguez Caballero y Santiago Picatoste. Una cartera imponente.


Y más novedades, porque el nuevo proyecto de la Galería de Arte gallega Luisa Pita nace como una continuidad de la actividad que la Galería Bus Station Space, fundada y dirigida por ella misma, venía desarrollando en Santiago de Compostela desde el año 2012. Enfocado ahora como un proyecto cultural más ambicioso, con un significado propio y más personal, este nuevo espacio expositivo quiere ser un punto de encuentro para el arte entre artistas de reconocido prestigio y emergentes. Trabaja, entre otras artistas, con Yolanda Dorda (un verdadero descubrimiento en la pasada edición de Art Madrid), con Rebeca Plana y con Maria José Gallardo (otra de las favoritas el año pasado en la feria). Para Art Madrid´18 ha seleccionado obras de Arturo Álvarez, Pierre Louis Geldenhuys y Christian Villamide.

 

 

 

Lino Lago, “Rojo”, óleo sobre lino, 2017.

 

 

 

Acabamos con otra galería gallega, la galería Moret Art de A Coruña, dirigida por Nuria Blanco y con un equipo de profesionales especializados en el mercado del arte contemporáneo comprometidos con el arte emergente. Moret Art emplea cuantos recursos se han ido incorporando al sector en los últimos años, apoyos documentales, actividades didácticas, encuentros artísticos, recursos tecnológicos diseñados en torno al proyecto expositivo… Todo para acercar el arte, en todas sus formas, a un público cada vez más amplio y variado. Moret Art también realiza proyectos de consultoría vinculados a la tasación y catalogación de obras de arte y antigüedades. Con gusto por la fotografía y por el nuevo realismo, vienen a Art Madrid’18 con obras de Xurxo Gómez-Chao, Miquel Piñeiro, Iván Prieto y Lino Lago, cuyas pinturas hiperrealistas son abruptamente interrumpidas por la mancha, o se dejan apenas imaginar detrás de implacables cortinas de color puro, jugando siempre con las posibilidades expresivas de la pintura con una actitud casi irreverente y pop en manos de un maestro con una depuradísima técnica pictórica.


A este conjunto de féminas del arte se unen, por primera vez en Art Madrid, las galeristas Mercedes Roldán y Soraya Cartategui, ambas con sede en Madrid, la valenciana Shiras, a cargo de Sara Joudi, y Nebo Art Gallery, dirigida en Ucrania por Valeriia Ivanova. Además, Sofía Hernández, directora de la galería Léucade de Murcia participa por segundo año consecutivo en la feria, así como Arte Periférica, codirigida por Anabela Antunes, y la Galería Zielinsky, con Carla Zerbes. En el programa One Project contaremos con la presencia de Bea Villamarín, directora de la galería homónima en Asturias y la brasileña Rv Cultura e Arte, dirigida por Larissa Martina, además de Laura Clemente, codirectora de Pantocrator Gallery. No podemos olvidar a algunas galerías incondicionales como la Galería BAT, donde Mariam Alcaraz está al frente, Art Lounge, a cargo de Sofía Tenreiro da Cruz, y la Galería Kreisler, codirigida por Gabriela Correa. De todas ellas os hablaremos más adelante.

 

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La obra pictórica de Sergio Rocafort (Valencia, 1995) se articula como un campo de interrogación más que como un sistema de afirmaciones visuales cerradas. Sus pinturas no buscan clausurar el sentido, sino activar una experiencia perceptiva abierta, en la que el espectador se ve implicado en un ejercicio crítico de revisión de los modos de mirar, interpretar y concebir la pintura en el presente. La imagen se presenta así como un territorio inestable, donde la percepción oscila constantemente entre lo visible y lo imaginado, y donde el significado se construye de manera provisional y compartida.

Uno de los ejes estructurales de su trabajo es la tensión entre escala e intimidad. El formato funciona como un dispositivo relacional que alterna la inmersión corporal con la atención concentrada, generando un ritmo expositivo que obliga al espectador a desplazarse, aproximarse y tomar distancia. Esta dinámica espacial dialoga con una pintura situada en un umbral entre figuración y abstracción, que mantiene activa la reflexión sobre el cuadro como ventana y como objeto físico, subrayando su condición material y espacial.

El proceso creativo de Sergio Rocafort se sostiene, asimismo, en una dialéctica entre intuición y control. Lejos de una noción romántica del azar, lo inesperado es entendido como pensamiento pictórico guiado, donde cada decisión, incluso la aparentemente accidental, responde a una conciencia crítica del acto de pintar y a una depuración progresiva de los medios expresivos.


S/T. 2024.Óleo sobre tabla. 30 x 45 cm.


El interrogante se instala en tu pintura. ¿Qué tipo de preguntas deseas que tu obra formule al espectador?

Por lo general mi intención es que la obra suscite más preguntas que respuestas. Al final creo que mi trabajo alude a espacios comunes pero que luego siempre están abiertos a la interpretación. Creo que ese juego entre las propias preguntas, -que me suceden a mí como artista en el taller-, es interesante que luego se trasladen al espectador en la sala. Preguntas por lo general, sobre la manera en la que miramos, la manera en la que interpretamos y la manera en la que concebimos la pintura. Un constante juego entre lo que vemos y lo que imaginamos.


S/T. 2025. Óleo sobre lino. 32,5 x 22,5 cm.


Tus obras parecen tensar constantemente la escala: de lo íntimo a lo envolvente. ¿Cómo decides qué formato necesita cada investigación?

Yo creo que el motivo principal por el que elijo una opción u otra depende del montaje expositivo. Al final, más allá de cómo funcione cada obra, creo que la visión de conjunto es la que completa y la que hace que tenga una coherencia y un sentido. En muchas ocasiones esos contrastes se producen porque una obra pequeña incita a aproximarse a lo íntimo, pero una obra grande puede tener mayor impacto. Al final ese juego de tensiones hace que el espectador se aproxime, se aleje y que se genere un diálogo interesante en la propia sala.

En mi caso, suelo trabajar bastante el gran formato debido al impacto que genera. La necesidad de adaptar las herramientas a la escala permite una mayor expresividad y, por tanto, una experiencia más inmersiva tanto para el artista como para el espectador.


S/T. 2015. Grafito sobre papel. 80 x 65 cm.


La crítica destaca tu atención a la proporción y al detalle. ¿Cómo operas estos dos conceptos en una pintura que rehúye la figuración?

No creo que mi pintura rehúya la figuración; siempre está jugando en los límites de la misma. La mayoría de los referentes que tengo son figurativos, pero busco tensar continuamente la relación entre lo volumétrico y las nociones clásicas de construcción pictórica, sin perder la idea del cuadro como ventana… o más bien, del cuadro como objeto. Esa relación entre el cuadro-ventana y el cuadro-físico me parece fundamental en mi obra; ambos aspectos tienen nexos en común.

El resultado sería muy distinto si uno de los elementos se dejara de lado. Pero el juego no es solo formal: se trata de generar ambigüedad, de crear un punto en el que el espectador deba completarlo. Creo que esto funciona tanto en una figuración hiperrealista como en una abstracción geométrica, que es lo que últimamente estoy haciendo.

La abstracción me permite desprenderme totalmente de la imagen. De hecho, no trabajo con fotografías ni con un imaginario previo; más bien genero mi propia noción de volumen y espacio sin necesidad de tenerlo muy presente. Al final, aunque no parta de un modelo figurativo, esta libertad coexiste con las nociones básicas de la pintura. Neo Rauch, por ejemplo, no necesita una maqueta ni una fotografía, y creo que esa misma libertad está presente en mi obra sin perder esas nociones básicas de la pintura.


S/T. 2025. Óleo sobre lino. 32,5 x 22,5 cm.


En tu relación con el negro, el contraste y la vibración del color, ¿cómo decides cuándo una tensión cromática debe ser contenida o enfatizada?

Creo que en este caso sucede algo similar a lo que pasa con los formatos, depende mucho del espacio expositivo. Un cuadro puede ser pequeño pero tener una gran fuerza de color y un alto nivel de contraste; aunque aluda a lo íntimo, puede generar un impacto visual notable. En un formato más grande puede ocurrir lo contrario, puede haber un bajo contraste o sutilezas que pueden funcionar mejor. Todo depende un poco de la relación que se produzca entre las obras en la sala y de cómo queramos alejar o aproximar al espectador para generar tensión en la mirada. En mi obra siempre ha estado presente la síntesis, la limpieza y la profundidad que ofrecen el color y la materia. Cada vez intento limitar más los recursos para que la obra funcione con lo mínimo. Últimamente, por ejemplo, estoy dibujando mucho y trabajando casi con gamas monocromas, porque dentro de esa sencillez creo que se pueden explorar y revelar muchos matices, tanto en las transparencias, la densidad, el contraste, el color… Ese es, en esencia, el constante juego pictórico de mi trabajo.



¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado o, incluso, el error?

Siempre he pensado que dejo mucho espacio al error y al azar, pero últimamente creo menos en esa versión del proceso creativo. Pienso que siempre hay una reflexión y una mano que guía estos “accidentes”. Sí intento que ocurran cosas imprevistas, pero lo que surge lo llamaría más intuición que azar y trato de acogerlo y guiarlo. Esa es, en esencia, mi manera de entender la pintura.

En cuanto a cómo manejo los tiempos de mis proyectos, para finales de este año tengo prevista una exposición individual en la galería Shiras, que será un buen momento para consolidar los trabajos que he venido realizando y su impacto visual. Últimamente también me estoy centrando en Art Madrid, que se aproxima, y busco que los trabajos expuestos tengan una cohesión, coherencia y limpieza que no habían tenido algunas obras anteriores. Esta vez, la luminosidad y la saturación presentes en parte de mi obra relucen más que nunca, y confío en que resultará un montaje expositivo muy logrado por parte de la galería en la feria.