GEGO TEJEDORA, GEGO ARQUITECTA DEL ESPACIO

Como una araña meticulosa y cuidadosa, la importancia del trabajo manual en la obra de Gego se despliega ante nuestro ojos y nos transmite ideas de profundo significado, como el valor de la paciencia, la contemplación, la observación de la vida en sus múltiples facetas, la relación con el prójimo, la cooperación. El planteamiento simple de usar segmentos metálicos como conectores entre nodos y tejer enormes redes interconectadas, ocupando un espacio físico, encierra una enorme carga visual y de discurso.

Reticulárea (ambientación). 1969. Museo de Bellas Artes, Caracas. Foto Paolo Gasparini, Archivo Fundación Gego

Esta artista alemana, afincada en Venezuela desde que abandonó su país de origen durante la II Guerra Mundial, empezó a desarrollar un lenguaje propio en la década de los 60. En su trabajo resulta evidente la gran influencia de su formación como ingeniera, con mención en arquitectura, estudios que concluyó en 1938 en la Universidad de Stuttgart. Como Gertrud Goldschmidt, su verdadero nombre, desarrolló su carrera en el mundo del diseño y la arquitectura. Creó una empresa dedicada a la fabricación de muebles y lámparas, y se involucró en proyectos de diseño urbano con casas residenciales en Los Chorros, Quintas El Urape y Tulipán.

Pero desde finales de los años 50, Gertrud deja de ser Gertrud y empieza a ser Gego. El despegue de su carrera artística coincide con un giro en su vida personal cuando, tras haberse divorciado de su primer marido en 1952, conoce al que sería su compañero de vida por el resto de sus días: Gerd Leufert. En los primeros años, su trabajo se vuelve más paisajista, expresionista y figurativo; pero pronto comienza a explorar conceptos que le interesan especialmente, como la configuración tridimensional de las obras, momento en que entabla una relación de amistad y mutuo intercambio con escultores como Alejandro Otero y Jesús Soto. En este período, denominado “Líneas Paralelas”, el influjo de las corrientes geométricas y de arte cinético se hace palpable en muchos de sus trabajos, como con la pieza “Esfera”, que produce una sorprendente sensación de movimiento cuando se gira a su alrededor.





Para Gego siempre fue importante incluir una vertiente espacial en su trabajo. Algunas de sus obras más célebres pertenecen al conocido período de “Reticuláreas, Troncos y Esferas”, que inició en 1969. Es entonces cuando la artista abandona los materiales rígidos y comienza a tejer sus redes de manera flexible utilizando materiales adaptables, y abraza nuevos formatos, partiendo siempre de formas puras, pero abiertos a la modificación de patrones.

La influencia indudable de esta artista a la corriente cinética y al arte geométrico tridimensional es indudable. Esto ha llevado al director Montenegro & Lafont a crear 17 micro-documentales con testimonios de personalidades que conocen y valoran su trabajo para ofrecernos una visión más intimista de la autora, un proyecto titulado “conversaciones fg”. Tras su fallecimiento en 1994, su familia creó la Fundación Gego, que ha colaborado intensamente en esta propuesta.

Gego en su estudio, Caracas, ca. 1982, Archivo Fundación Gego

Con varias exposiciones por inaugurarse en el Museo de Arte de São Paulo, el Museo Jumex en Ciudad de Mexico, el Museo de Arte Contemporaneo de Barcelona y en el Guggenheim de Nueva York, el Museo Reino Sofía organiza una sesión en la que se proyectarán los documentares y se abrirá un debate en torno a la obra de esta artista, con la participación de Yayo Aznar (arquitecto) y Guillermo Barrios (historiador del arte), y presentado por la comisaria e historiadora Federica Palomero. “Vínculos en/sobre Gego”, lunes 14 de octubre, 2019 - 19:00 h / Edificio Sabatini, Auditorio.

 

Han pasado 13 años desde el comienzo de su andadura, y en todo este tiempo el Festival de videoarte PROYECTOR no ha hecho más que crecer y consolidar su posición como un evento imprescindible en esta disciplina. Desde sus inicios, la iniciativa ha tratado de dar visibilidad a una disciplina que siempre ha estado relegada a un segundo plano en los circuitos de exhibición habituales. Aunque la videocreación no es nueva, ya que surgió con entidad propia en los años 60 del siglo pasado, la forma de acercarse a conocerla y disfrutarla no siempre ha sido sencilla. En muchas ocasiones, abundaba el modelo expositivo en el que se incluían algunas piezas sueltas dentro de un recorrido principal, como si el vídeo fuese la aportación anecdótica al conjunto. No obstante, nuestra cotidianidad está invadida de imágenes en movimiento, y se produce la paradoja de que el videoarte, pese a ser un formato de expresión artística muy en sintonía con los hábitos de la sociedad actual, sigue siendo una disciplina minoritaria.

Fotograma de “Hel City”, de Gregorio Méndez Sáez, 2019

PROYECTOR nació en cierta medida para revertir esta situación, para poner en valor el vídeo como formato creativo y para ofrecer un espacio amplio e itinerante en el que albergar multitud de propuestas, venidas de dentro y fuera de nuestras fronteras. En este tiempo, la consolidación del festival lo ha llevado a viajar por el mundo, pero también, a ser un referente que cada que cada año despierta mayor interés. En la convocatoria abierta para recibir propuestas se llega casi al medio millar, y el centenar de obras seleccionadas por el jurado son una muestra representativa de distintos modos de entender la videocreación y el entorno, con piezas llegadas principalmente de Europa, Latinoamérica, el Sudeste de Asia y Oriente Medio.

A su vez, PROYECTOR quiere ser algo más que una muestra de vídeo, y ofrece una nutrida programación en la que se organizan charlas, talleres, clases magistrales, encuentros con artistas, visitas y conciertos. Una experiencia completa que tiene siempre como telón de fondo la imagen en movimiento.

El Instante Francisco Ruiz de Infante. El bosque que se mueve (errores de medida)

En esta evolución, hay que considerar también otra circunstancia: el vídeo es un formato creativo que tiene sus propios códigos, pero es también una de las disciplinas más abiertas a la hibridación artística y a la ampliación de usos. El vídeo puede, por tanto, ser la idea genuina de un autor que concibe un proyecto autónomo para ser realizado en este formato, pero puede ser también el resultado complementario de una intervención o el registro documental de una acción previa cuya pervivencia queda garantizada al ser recogida en vídeo. La versatilidad de la imagen en movimiento y el potencial que ha adquirido en los últimos años nos permite hoy hablar de numerosas ramas de arte que se centran en la fusión de lenguajes y en la incorporación de técnicas y metodologías venidas de otros sectores, y en muchas de ellas el vídeo sigue siendo una pieza clave. Así sucede con el arte tecnológico, el arte sonoro interactivo, la grabación de performances, la transformación de big data a imagen, la inteligencia artificial, y un largo etcétera. Precisamente por ello, PROYECTOR ofrece una visión panorámica de esta realidad, con un programa sumamente interesante que juega con la variedad y riqueza de propuestas.

Fotograma de “Herdança”, de Thiago Rocha Pitta, 2007

La edición de 2020 se desarrollará del 9 al 20 de septiembre. Como ya viene siendo habitual, el programa se despliega en varias sedes repartidas por la ciudad de Madrid, cada una de las cuales albergará una pequeña fracción de las actividades previstas. Este año el festival contará con la colaboración de la Casa Árabe, White Lab, Cruce, El Instante Fundación, ¡ésta es una PLAZA!, Extensión AVAM (Matadero Madrid), Institut Français de Madrid, Medialab Prado, Quinta del Sordo, Sala Alcalá 31, Sala El Águila, Secuencia de Inútiles y White Lab, además de la colaboración de la Colección INELCOM y la colección de videoarte de Teresa Sapey.

El festival es también la ocasión ideal para articular el tejido cultural, ya que implica a numerosos profesionales del sector, desde comisarios, a creadores, desde gestores de espacios a críticos y docentes. La programación de 2020 cuenta además con la colaboración del Festival FUSO y el Museo Reina Sofía, que ceden algunas de sus piezas para exhibición.

En definitiva, una cita que los amantes del arte contemporáneo no nos debemos perder y que promete muchas novedades en esta 13ª edición.