GUSTAV METZGER \"ACTUAR O PERECER\"

Gustav Metzger. The Southbank Demonstration, London 1961 (1961). Foto: © Getty Images

 

 

Gustav Metzger (Núremberg 1926), artista y activista político, se crió rodeado de propaganda nazi. Sus orígenes judeocristianos le obligaron a emigrar a Inglaterra junto con uno de sus hermanos, el resto de su familia no corrió la misma suerte. Esta experiencia siempre ha acompañado las obras de Gustav. Con un sabor amargo y de nostalgia, el artista siempre ha apoyado la extrema izquierda liderando iniciativas sobre la recuperación de la memoria histórica. Para él el arte protesta es una forma de denunciar otros aspectos como pueden ser la extinción de especies o la diversidad cultural en la que nos encontramos. La base de su obra se asienta sobre cimientos sociales y de cambio. En numerosas ocasiones le han definido como un visionario o incluso un adelantado para su tiempo.

 

 

Vista de la exposición

 

 

En esta retrospectiva presentada en el MUSAC (Museo de arte contemporáneo de León), el comisariado a cargo de Dobrila Denegri y Pontus Kyander muestra una vista aérea sobre la trayectoria de uno de los mejores artistas del S.XX. La muestra cuenta con obras desde 1940 hasta la actualidad. Por supuesto los temas más recurrentes son el compromiso medioambiental y político con connotaciones artísticas. La capacidad de reflejar sus propias convicciones en obras de arte le caracteriza. La exposición está compuesta por un gran número de material documental extraído gran parte de su archivo personal.

 

 

Vista exposición

 

 

Es la primera vez que se realiza una muestra en España de este calibre sobre Gustav Metzger, narra cuales han sido sus transiciones más marcadas. Empezó haciendo pintura y escultura, de ahí derivó al arte destructivo y auto creativo. “Actuar o perecer” hace referencia al activismo político que defiende contra el capitalismo y el estado comunicativo del arte que le ha acompañado durante toda su carrera. Completando a estos documentos, se exponen una serie de fotografías históricas e instalaciones de gran formato que realizó desde los años 90.

 

Gustav Metzger. Liquid Crystal Environment

 

 

Gustav refleja en su obra su capacidad para analizar a la sociedad del momento y plasmarla en sus obras. Siempre ha abogado por movimientos radicales. Inspirado en estas manifestaciones, las cuales sufrieron su máximo apogeo después de la segunda guerra mundial, el futurismo y el dadaísmo fueron grandes fuentes de las que absorber su conocimiento. También estuvo presente en la primera visualización del movimiento fluxus lo que contribuyó a forjar dicha personalidad ecléctica y futurista. Una cita obligatoria en cualquier agenda si vais a visitar León.

 

 

 

Los artistas Nicolás Laiz Placeres y Alona Harpaz participan por primera vez en Art Madrid junto a la galería tinerfeña ATC, con una selección de obras en las que lo salvaje se crea a través de un espacio configurado por la entrada en escena del ser humano.

Harpaz yuxtapone, sobre unos fondos resueltos con colores planos, figuras expresionistas, entre las que confluyen sus autorretratos con fauna y flora de colores vibrantes. Así, en sus pinturas, podemos ver una mezcla entre lo bello y lo aterrador. Mientras, en las esculturas de Laiz Placeres, la naturaleza y el ser humano como elementos en posible proceso de desaparición, mezclados con los objetos que configuran la razón de esa propia destrucción, crean formas tridimensionales icónicas casi monocromáticas.

Alona Harpaz

I'm not here for your dream, 2019

Acrilico, spray y colores industriales sobre lienzo

140 x 150cm

Nicolás Laiz

Política Natural III, 2018

Resina, fibra de vidrio, aridos y pintura doble componente

80 x 30cm

Alona Harpaz (Tel Aviv, Israel, 1971) representa en sus autorretratos motivos botánicos y animalísticos aplicando una paleta de color muy personal e imaginativa, a través de una pincelada fuerte y vibrante sobre superficies que en muchos casos son visiblemente decorativas. En la obra de la artista israelí, los colores existen tanto por ellos mismos de forma libre o bien mimetizados como signos reconocibles. Según la artista, “las pinturas perfectamente hermosas pueden ser terribles”, y a la belleza y a lo terrible además podemos unirle el compromiso de lo político, como apunta la crítica Elke Buhruna. Muestra de ello es la obra “Frequency Watchers”, en la que la artista se autorretrata subida en una motocicleta haciendo alusión a los movimientos feministas de los años 90 en Estados Unidos, como Riot Grrrl y la banda Bikini Kill, quienes fusionaron punk, feminismo y lápiz de labios rosa. Así pues, en su personalidad compagina el activismo político de su padre (sionista laborista) y la vena artística de su madre (bailarina).

Alona Harpaz

Frequency Watchers, 2018

Acrilico, spray y colores industriales sobre lienzo

80 x 100cm

Nicolás Laiz Placeres (Lanzarote, 1975), en sus piezas tridimensionales hace que confluyan objetos propios de la naturaleza con materiales industriales y propiamente contaminantes, creando una dicotomía entre ambos. De esta fusión, aparentemente simple, el artista logra transmitir un mensaje profundamente elaborado y con un matiz crítico hacia una sociedad que ha derivado en una superproducción y un consumismo extremo y peligroso, y a su vez, utilizando elementos muy dispares propios de la iconografía “tópica” de las isla: caracolas, callaos y tuneras se entremezclan con botellas de plásticos, tótems y formas craneales, creando figuras icónicas con valores propagandísticos de la situación extrema del desastre natural del siglo XXI al que se ve abocado nuestro territorio. Finalmente, en un alarde de cotidiana ironía, sus esculturas funcionan como formas mágicas que sanan nuestro status quo.

En la jaula, los lienzos de Alona Harpaz aúllan junto a las esculturas con tótems y fetiches que su compañero de espacio Nicolás Laiz Placeres ha creado principalmente a partir de elementos identitarios dispares de las Islas Canarias.

Nicolás Laiz

Política Natural I, 2018

Resina, fibra de vidrio, aridos y pintura doble componente

80 x 30cm

La Galería ATC, situada en el corazón de Santa Cruz de Tenerife, participa por primera vez en Art Madrid con un proyecto inédito y específico de éste tándem de artistas que formará parte del programa One Project, coordinado en esta edición, por el crítico de arte y comisario independiente Fernando Gómez de la Cuesta, bajo la línea discursiva: “Salvajes: la cage aux fauves”.

Galería ATC fue fundada en 2017 por Elle Przybyla (Estados Unidos) y Juan Matos Capote (España), como parte de Agencia de Tránsitos Culturales -establecida en 2014-, una plataforma para la investigación artística multidisciplinar y promoción del arte contemporáneo. La galería cuenta con una programación anual de varias exposiciones de artistas nacionales e internacionales que trabajan con diferentes medios: pintura, escultura, vídeo, fotografía, instalación y arte sonoro. Además de las exposiciones, la galería organiza performances, conferencias y otras actividades. Desde Canarias, Galería ATC cultiva relaciones dinámicas entre la periferia y los centros de producción cultural. Sus raíces en España y Estados Unidos, y su inminente conexión con África, le permite operar como espacio de intersección cultural. Su programación refleja el compromiso de apoyar a artistas con diversas voces y en diferentes momentos de sus carreras.

Galería ATC presentará, dentro del programa One Project de Art Madrid, obras inéditas de los artistas Alona Harpaz y Nicolás Laiz Placeres.